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sábado, 31 de agosto de 2013

Vuelven a excavar en la cueva de los primeros restos de arte paleolítico de Galicia


Una docena de arqueólogos de las universidades de Santiago de Compostela y de la 'Rovira y Virgill' (Tarragona) han reiniciado las excavaciones en la Cova Eirós, en el municipio lucense de Triacastela, donde hace un año fueron hallados los "primeros restos de arte parietal paleolítico" localizados en Galicia, en forma "de pinturas y grabados rupestres".

En declaraciones a EFE, uno de los coordinadores de estas excavaciones, Arturo de Lombera, confirmó que la campaña se prolongará en esta ocasión hasta el día 31 de agosto.

La Cova Eirós es "la primera cueva en todo el noroeste peninsular" donde se han encontrado "este tipo de manifestaciones" de "arte rupestre paleolítico", dado que las más próximas están en el centro de Asturias y en la zona del Duero.

Arturo de Lombera explicó que en esta primera semana de excavaciones los arqueólogos están "recuperando mucho material, mucha industria lítica y mucha fauna" y, "dentro de la cueva", continúan "revisando los paneles y los motivos artísticos", así como "nuevos sectores de la cueva para buscar nuevas presencias de arte".

"Los objetivos son alcanzar en toda la superficie del sector de la entrada, que son 20 metros cuadrados, los niveles de paleolítico medio", aclaró el codirector de las excavaciones, con una antigüedad de "80.000 años", así como terminar el análisis "en los niveles de paleolítico superior".

En el interior de la cavidad, los arqueólogos se ocuparán de revisar "los motivos artísticos", para "cerrar calcos" de aquellos que permitan realizar "un estudio más en profundidad" y "revisar algunos sectores de la cavidad que no se habían revisado hasta ahora, en búsqueda de nuevos motivos".

Las investigaciones que se están desarrollando en el entorno de la Cova Eirós, por parte de arqueólogos de las universidades de Santiago de Compostela y de la 'Rovira y Virgill' (Tarragona), forman parte del proyecto "Ocupaciones humanas durante el Pleistoceno en la cuenca media del Miño".

Desde 2008, se han desarrollado, con la actual, seis campañas de excavaciones en la cueva, y en la entrada ya se han localizado varios niveles de ocupación del Paleolítico Medio y Superior, con una antigüedad que oscila entre 85.000 y 35.000 años, así como restos de la Edad de Bronce y el medievo.

El director del proyecto es el historiador Ramón Fábregas, mientras que Arturo de Lombera y Xosé Pedro Rodríguez son los coordinadores de las investigaciones.

Fuente: lainformacion.com

martes, 18 de octubre de 2011

Notoriedad internacional para los neandertales de Triacastela


Para mediados del mes próximo está prevista la edición de un libro en inglés sobre las investigaciones de los yacimientos paleolíticos del sur lucense que coordina la Universidade de Santiago desde hace cinco años. La obra será publicada por la prestigiosa editorial británica British Archaeological Reports, lo que se le asegura una amplia difusión entre especialistas y aficionados de todo el mundo. Aunque todos los hallazgos realizados en la zona revisten gran interés, los responsables de este proyecto científico creen que uno de los aspectos que más llamará la atención de los lectores de esta obra es el yacimiento neandertal de Cova Eirós, en Triacastela, que ya destaca como uno de los más antiguos de la Península.

Según indica Arturo de Lombera, codirector de las excavaciones, las industrias neandertales de Cova Eirós -las más antiguas de las cuales tienen 118.000 años- superan ampliamente en antigüedad a la mayoría de los yacimientos de esa etapa de la provincia que se conocen en el territorio ibérico. «La mayor parte de los yacimientos neandertales de la Península tienen más o menos entre 70.000 y 40.000 años y son muy pocos los que cuentan con una antigüedad parecida o superior a la de Cova Eirós», explica. Una de estas pocas excepciones es el yacimiento de Lezetxiki, en Guipúzcoa, cuyos niveles más antiguos se han datado en unos 300.000 años, una época que se se corresponde ya a la transición entre el hombre de Neandertal y su presunto antecesor, el Homo heidelbergensis.

Etapas poco estudiadas

En cualquier caso, el yacimiento de Triacastela ayudará a cubrir importantes huecos en el estudio de la prehistoria peninsular, ya que está proporcionando una gran cantidad de materiales arqueológicos sobre unos períodos de los que todavía hay poca información. Un aspecto muy importante de estos hallazgos -añade De Lombera a este respecto- es que son relativamente fáciles de datar gracias a que el yacimiento se encuentra en el interior de una cueva y en unas buenas condiciones de conservación. «Entre los yacimientos del Paleolítico Medio antiguo no hay muchos que se puedan datar con precisión utilizando métodos radiométricos y eso le da un valor especial a Cova Eirós, porque así sí ha sido posible hacerlo», apunta el arqueólogo.


El interés que ofrece el yacimiento, además, se ve incrementado por el hecho de que por debajo de lo ya excavado hasta ahora quedan otros dos metros de sedimento que pueden encerrar materiales arqueológicos todavía más antiguos. Si fuese así, sería posible remontarse a los inicios del Paleolítico Medio o a finales del Paleolítico Superior. Todo hace pronosticar, por tanto, que la próxima publicación del libro en el que se darán a conocer internacionalmente estas investigaciones ayudará situar a Cova Eirós en la lista de los yacimientos neandertales más conocidos.

Fuente:lavozdegalicia.es

martes, 27 de septiembre de 2011

Una valiosa cosecha paleolítica


Los investigadores de la Universidade de Santiago y del Institut Català de Paleoecologia Humana inician el estudio de los materiales recogidos en la campaña de excavaciones realizada entre agosto y septiembre en el yacimiento paleolítico de Cova Eirós (Triacastela), que ha proporcionado una gran cantidad de piezas. En estos trabajos se recogieron cerca de 1.400 registros arqueológicos, entre los que destaca de forma especial una azagaya o arma arrojadiza tallada en hueso y decorada con motivos geométricos, un hallazgo del que ya se informó a finales del mes pasado.

Según explica Arturo de Lombera, codirector de las excavaciones, los arqueólogos estiman en que esta valiosa pieza -la más notable de este tipo conocida hasta ahora en Galicia- pudo haber sido realizada en el Gravetiense, una etapa cultural del Paleolítico Superior que se desarrolló hace entre 29.000 y 22.000 años. Para confirmarlo será preciso realizar una datación radiométrica con el conocido método del carbono 14, que se llevará a cabo en los próximos meses. Las pruebas no se harán con la propia pieza, ya que eso supondría su destrucción, sino con alguno de los fósiles de animales encontrados en el mismo nivel arqueológico, que presumiblemente tienen la misma antigüedad.

De confirmarse esta adscripción, la azagaya encontrada este verano sería la segunda muestra de arte mueble gravetiense descubierta en Cova Eirós, ya que a este mismo período pertenece un colgante fabricado con un diente de zorro hallado en el yacimiento en el 2009, al que las dataciones radiométricas asignaron una antigüedad de 26.000 años. La aparición de objetos pertenecientes a la cultura gravetiense otorga un especial valor al yacimiento de Triacastela, ya que en Galicia no se conoce hasta ahora ningún otro lugar donde puedan hallarse rastros de este período cultural.

Estos descubrimientos tienen por otro lado gran interés para reconstruir la evolución del clima y del medio ambiente en el nororeste ibérico, puesto que el Gravetiense coincidió con una de las etapas más frías y áridas de la última glaciación.

Industrias en cuarzo

Otro de los hallazgos más interesantes de las últimas excavaciones consiste en una punta tallada en cuarzo con la llamada ténica Levallois, un sofisticado método de fabricación de herramientas líticas desarrollado por los hombres de Neandertal. Esta técnica se empleaba frecuentemente con materiales como el sílex o la cuarcita de grano fino, pero muy raras veces con el cuarzo, un mineral muy difícil de tallar debido a su especial estructura cristalina. Los responsables de la investigación señalan que, de hecho, son muy pocos los yacimientos paleolíticos que contienen herramientas de tipo Levalllois hechas con cuarzo, lo que confiere a Cova Eirós una nueva e importante peculiaridad.

El uso frecuente del cuarzo como materia prima ya ha sido señalado como una de las principales singularidades de los poblamientos neandertales de Cova Eirós, lo que se debe sin duda a la escasez en la zona de minerales mucho más fáciles de tallar. La aplicación del método Levallois a este material, en opinión de los arqueólogos, demuestra la gran pericia técnica que alcanzaron los habitantes de este territorio durante el Paleolítico Medio.

Fuente: lavozdegalicia.es

sábado, 26 de marzo de 2011

En busca del fuego en Cova Eirós


Uno de los principales objetivos de las nuevas excavaciones que está previsto realizar en el yacimiento paleolítico de Cova Eirós, en Triacastela, consiste en localizar el hogar más antiguo de Galicia. En los sondeos efectuados hasta ahora en este lugar, los arqueólogos descubrieron una serie de indicios de la presencia del fuego, pero por ahora no hay pruebas claras de la existencia de las hogueras que probablemente encendieron los habitantes de la gruta en diversos períodos de la prehistoria.

Estos indicios consisten en restos vegetales carbonizados y algunas piedras y huesos con señales de haber estado en contacto con las llamas. Tales rastros han aparecido tanto en los niveles correspondientes a la época del hombre de Neandertal -el Paleolítico Medio- como a los del Paleolítico Superior, una etapa en la que la gruta fue ocupada por individuos de nuestra especie.

Sin embargo, estos vestigios no se consideran como una evidencia suficiente de que los habitantes de la gruta preparasen hogueras para defenderse del frío o para cocinar. «Los rastros que encontramos hasta ahora también pueden proceder de incendios naturales y haber ido a parar accidentalmente al interior de la cueva», explica Arturo de Lombera, codirector de las excavaciones. «Lo más probable es que en la cueva se encendiesen hogueras, pero para demostrarlo hacen falta pruebas más concluyentes que demuestren que estos rastros de fuego son de origen humano», añade.

Ampliación de los sondeos

Los investigadores esperan hallar esas pruebas gracias a la ampliación de la zona de excavación que se llevará a cabo a partir del próximo verano. El hallazgo de un hogar, es decir, un hoyo o cubeta con restos de combustión -una estructura característica de los yacimientos paleolíticos- podría resolver definitivamente la cuestión.

En caso de que en las nuevas excavaciones se realice un hallazgo de este tipo, sería el indicio más antiguo de la utilización del fuego en Galicia, ya que hasta ahora no se conoce en el noroeste peninsular ningún yacimiento de la prehistoria remota con rastros de hogueras. «Cova Eirós tiene muchas papeletas para ser el primero», apunta De Lombera.

Un descubrimiento de esta clase vendría a incrementar todavía más el considerable valor científico de un yacimiento que ya es único en Galicia en diversos sentidos.

Fuente:lavozdegalicia.es

miércoles, 26 de mayo de 2010

Rastros de la evolución del «heidelbergensis» al neandertal


La comparación entre las industrias de Atapuerca y del sur lucense también se relaciona con uno de las cuestiones más importantes en el estudio del Paleolítico, como es la transición entre el Paleolítico Inferior y el Paleolítico Medio.

Según los conocimientos actuales, durante esa larga etapa el Homo heidelbergensis -la especie humana extinguida que pobló Europa occidental en el primero de estos períodos- evolucionó hasta convertirse en el hombre de Neandertal. Al mismo tiempo, la tecnología achelense utilizada por la primera de estas especies fue transformándose de forma paulatina en la más sofisticada industria musteriense de sus descendientes.

Proceso lento y gradual

Las huellas de este proceso pueden detectarse tanto en Atapuerca -sobre todo en el yacimiento de la Gran Dolina- como en la depresión de Monforte, donde se han encontrado yacimientos de los dos períodos. «Por lo que se sabe, la transición del Paleolítico Inferior al Paleolítico Medio fue mucho más lenta y gradual que el paso del Paleolítico Medio al Superior, que parece haber sido un proceso bastante más rápido y rupturista, asociado al reemplazo del neandertal por el Homo sapiens moderno», comenta Xosé Pedro Rodríguez.

Comparar los diferentes rastros que haya podido dejar esa transformación tecnológica en el sur lucense y en Atapuerca puede aportar por lo tanto nuevos datos sobre un período muy largo y todavía muy poco conocido de la prehistoria peninsular.

El estudio comparativo de una y otra zona también puede ser importante en lo referente a la mencionada transición del Paleolítico Medio al Superior. En este caso, el principal centro de interés no se sitúa en el valle de Lemos, sino en los yacimientos descubiertos en Triacastela dentro de este mismo proyecto científico promovido por la USC.

«El paso del Paleolítico Medio al Superior es más difícil de estudiar en la zona de Monforte», puntualiza Xosé Pedro Rodríguez, «pero por suerte tenemos también Cova Eirós, donde hay materiales muy importantes de estas dos etapas y que además se pueden datar con precisión, porque allí están en un contexto estratigráfico y con restos de fauna», agrega.

Fuente: lavozdegalicia.es

lunes, 10 de mayo de 2010

Cova Eirós puede contener restos anteriores al hombre de Neandertal


Una de los sondeos arqueológicos realizados en la cueva, en los que se alcanzó una profundidad de un metro


Los sondeos con georradar efectuados en Cova Eirós el pasado marzo han revelado que los sedimentos acumulados en el piso de la cueva de Triacastela tienen una profundidad de más de tres metros. Este hallazgo abre importantes posibilidades para el estudio del yacimiento paleolítico descubierto en esta gruta, ya que el subsuelo podría contener objetos y vestigios biológicos de épocas muy remotas.

En las excavaciones realizadas hasta ahora en Cova Eirós -las últimas fueron en agosto del pasado año- se llegó a una profundidad de en torno a un metro por debajo de la superficie. Esto fue suficiente para alcanzar un nivel de unos 85.000 años de antigüedad -período cronológico correspondiente al Paleolítico Medio-, en el que se halló en el 2008 el mejor yacimiento del hombre de Neandertal de Galicia. En caso de que las capas inferiores se hayan formado con la misma regularidad y sean igualmente ricas en restos arqueológicos, los investigadores tienen la posibilidad de descubrir materiales mucho más antiguos, que podrían remontarse hasta las últimas etapas del Paleolítico Inferior.

Los responsables del proyecto arqueológico impulsado desde el 2006 por la Universidade de Santiago, en el que se encuadran estas excavaciones, señalan que la profundidad del sedimento -lo que se conoce como potencia- es la mayor que se ha registrado en Galicia en un yacimiento paleolítico ubicado en una cueva. «Un potencial de más de tres metros puede contener una secuencia cronológica muy larga, parecida a las que se conservan en algunas cuevas del área cantábrica y mayor que las que se conocen en Galicia», señala Arturo de Lombera, codirector de las excavaciones de Cova Eirós.

Posibilidades

El arqueólogo puntualiza que no es seguro que la parte inferior del subsuelo de la gruta tenga una estructura similar a la de las capas superiores, ni que encierre restos arqueológicos. Según explica, «también cabe la posibilidad de que esas capas de sedimento sean estériles, es decir, que no contengan ningún material arqueológico, o bien que se hayan formado a una velocidad mucho mayor que las capas superiores, de manera que no reflejarían de la misma forma las etapas cronológicas».

Todo esto no podrá saberse mientras no se realicen nuevos sondeos. Pero el hecho de saber con certeza que por debajo de lo que se ha excavado hasta ahora aún hay más de dos metros de sedimentos -con posibles rastros de ocupaciones humanas muy antiguas- ha incrementado considerablemente el interés de este yacimiento, que ya figuraba entre los más notables del Paleolítico gallego.

Fuente: lavozdegalicia.es

lunes, 19 de octubre de 2009

Imágenes de los lucenses primitivos

Neandertales en Cova Eirós (Triacastela), donde se encontró el yacimiento gallego más importante de la especie

El arqueólogo y dibujante Xurxo Constela realizó las reconstrucciones de los hábitats paleolíticos de Lugo

La reconstrucción artística de los hábitats en que se vivieron los pobladores primitivos de las tierras lucenses ha dado sus primeros pasos de la mano del arqueólogo y dibujante Xurxo Constela, que ha proporcionado una imagen a los habitantes paleolíticos de este territorio basándose en las investigaciones realizadas hasta la fecha. La ilustración que figuran en esta página es la primeras que reflejan los descubrimientos realizados en la zona sur de la provincia desde el 2006, dentro del conocido proyecto científico que coordina la USC.

Las imágenes recrean las especies humanas características de cada uno de los tres grandes períodos del Paleolítico, ubicadas en tres tipos muy diferentes de asentamientos. La más antigua corresponde al yacimiento del Paleolítico Inferior descubierto en As Lamas, en las afueras de Monforte, que fue excavado por primera vez la pasada primavera. Los artefactos encontrados en esta zona aún no han sido datados con exactitud, pero por su tipología corresponden sin duda a la industria achelense, característica de ese período. Las industrias líticas localizadas en esta zona proceden de campamentos al aire libre, un tipo de poblamiento más común en esos tiempos que las cavernas.

Le sigue en antigüedad el yacimiento neandertal encontrado el año pasado en Cova Eirós (Triacastela), el más importante asentamiento de esta especie que se ha descubierto hasta ahora en Galicia. En este caso, sí se conoce con bastante precisión la edad de los numerosos restos arqueológicos localizados en el lugar, que según las mediciones realizados con los métodos del carbono 14 y la termoluminiscencia del cuarzo tienen en torno a 84.000 años.

La tercera de estas reconstrucción gráficas corresponde a una etapa mucho más reciente de la prehistoria, en la que el hombre de Neandertal ya se había extinguido y en la que el continente estaba habitado únicamente por el hombre de Cromañón, es decir, nuestra propia especie.

El escenario está en este caso en la sierra de O Xistral, en un yacimiento típico del Paleolítico Superior final que fue investigado ya hace años por el arqueólogo José Ramil Soneira. El asentamiento corresponde a los patrones característicos de la época, en la que los campamentos se situaban en abrigos rocosos situados en zonas altas desde los que se podían divisar a largas distancias los rebaños de herbívoros que constituían una de las fuentes básicas de alimentación.

En las afueras de Monforte se ha localizado otro asentamiento de este mismo tipo, situado en el monte de Valverde, donde no se han realizado excavaciones, pero se han encontrado abundantes muestras.

Fuente:lavozdegalicia.es

martes, 19 de mayo de 2009

La primera presencia de humanos modernos en yacimiento de Triacastela (Lugo), Galicia, España.

Investigadores del Grupo de Estudios para la Prehistoria del Noroeste de la Universidade de Santiago (USC) recogen en un estudio que el yacimiento de la Cova de Eirós, en Triacastela (Lugo), revela la primera presencia de humanos modernos en Galicia.

Según indica el estudio, el yacimiento conserva la única secuencia del noroeste donde se puede estudiar la transición entre los últimos neandertales y los primeros humanos modernos, aportando gran información sobre sus modos de vida, estrategias de caza y subsistencia de estas dos especies de homínido.

Los investigadores de este grupo de la USC trabajan en la excavación de este cueva junto con un equipo del Institut Catalá de Paleocología Humana i Evolució Social de Tarragona (Iphes). Resaltaron que los trabajos desarrollados revelan la importancia de este yacimiento para el estudio de los modos de vida de los neandertales en el Paleolítico medio.

La industria lítica y las nuevas dataciones realizadas en un nivel superior de la cueva indican la existencia de una ocupación humana que se remonta a hace unos 30.000 años, ya en los inicios del Paleolítico Superior. Este mismo nivel de la cueva se relaciona con el Auriñaciense, periodo en el que los primeros humanos modernos llegan al continente europeo.

La datación de la Cova Eirós ayudarán, según precisaron, a completar la secuencia del Paleolítico Superior en Galicia. Estos yacimientos en cuevas ofrecieron "gran información" sobre los modos de vida de los humanos modernos, tanto en lo referente a sus estrategias de caza, como a modos de fabricación de herramientas.

Según manifestaron los investigadores de esta excavación, al frente de la que se encuentra el profesor Ramón Fábregas, existen grandes expectativas frente a las próximas intervenciones, "así como por los resultados que proporcionará la realización de un programa de dataciones con una técnica, la OSL, que puede ofrecer el marco cronológico de las ocupaciones paleolíticas en las cuevas de Galicia y de los yacimientos al aire libre de la Depresión de Monforte de Lemos.

Fuente: homoysapiens.com

domingo, 26 de abril de 2009

Buscan en el valle de Lemos restos de asentamientos del Pleistoceno

Cova Eirós

Monforte de Lemos (Lugo).- El grupo de investigadores y arqueólogos que desde hace tres años visita diferentes puntos del valle de Lemos en busca de restos de asentamientos humanos del Pleistoceno ha reiniciado su actividad en la zona.

En esta ocasión el reto será consolidar una nueva fase de un proyecto que parte de la Universidad de Santiago de Compostela y de la Universitat Rovirai Virgili de Tarragona y cuenta con el protectorado de la Fundación Atapuerca. Para lo cual prevén investigar en dos zonas.

Según Arturo de Lombera, uno de los directores de los trabajos "habrá una primera búsqueda de restos que pudieran haber usado los homínidos en el sector este de la depresión".

Se refiere así a parroquias monfortinas como Gullade, A Parte y A Penela. En esos lugares se buscará en la superficie de tierras aradas o campos labrados herramientas o cualquier otro indicio de asentamiento humano.

Además, se intentará comprobar si es que realmente nunca hubo poblaciones humanas en el área o simplemente que no se encontraron pruebas de ello porque, según de Lombera, lo único que les hace sospechar que esa parte del valle pudo haber estado igual de poblada que el resto de la depresión es una bifaz que se encontró en las cercanías de Sober y que, se sospecha, provenía de una finca de A Parte.

En los próximos días los arqueólogos intentarán hacer varias catas en el subsuelo de la zona de As Lamas en busca de nuevos objetos que permitan arrojar una fecha exacta sobre los asentamientos paleolíticos que se conoce hubo en ese área.

De Lombera explicó a EFE que en As Lamas se encontraron cerca de 240 bifaces y hendedoras de una antigüedad de entre 350.000 y 400.000 años.

Lo ideal -añadió- sería hallar nuevas piezas en estratigrafía que permitieran abordar su catalogación de una forma más exacta y con un margen de error casi nulo, algo que no es tan fácil con las encontradas en superficie.

Cada fase de la investigación iniciada en 2006 tiene una serie de objetivos concretos pero el reto del proyecto a nivel general es demostrar que la depresión de Lemos estuvo poblada de forma continuada durante todo el Paleolítico y corroborar que la primera presencia humana en el área se remonta al menos a la especie Homo Heidelbergensis, un antepasado del Neandertal que vivió sobre la Tierra hace medio millón de años.

Tenía una estatura que no sobrepasaba el 1,75 de altura y su peso podía alcanzar los cien kilos. Cazadores y pescadores, se movían en grandes grupos y abandonaban sus herramientas y armas, las bifaces, allí donde establecían campamentos temporales, normalmente a orillas de ríos y pantanos.

En cualquier caso, hasta ahora, la mayoría de los hallazgos realizado en Monforte se refieren a las herramientas que pudieron usar aquellos habitantes y no se dio con ningún resto humano o animal que permita hacer hipótesis más fundadas.

En otras localizaciones como Triacastela o Becerreá hubo más suerte en ese sentido, aunque lo encontrado se queda en el Hombre de Neandertal.

Cuando el grupo de arqueólogos trabajó en la Cova Eirós, en Triacastela, descubrió un yacimiento en el interior de una caverna en el que se documenta de forma sistemática la presencia de neandertales en Galicia.

Las excavaciones destaparon restos de artefactos que, según los arqueólogos, tienen más de 35.000 años de antigüedad y convierten a la Cova Eirós en uno de los principales yacimientos del Paleolítico Medio del noroeste peninsular.

Además del utillaje de piedra tallada, en este lugar se conservan restos de fauna prehistórica que proporcionan información muy valiosa sobre el contorno ambiental y la vida de esos primitivos. Tambien fueron hallados otros restos líticos del Paleolítico Superior, relacionados con el Homo Sapiens.

De Lombera apuntó que realizar un hallazgo en Monforte como el de Triacastela sería un gran revulsivo para convertir a la zona en prioritaria para los investigadores.

Fuente: soitu.es