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martes, 22 de octubre de 2013

¿Fueron mujeres las autoras de las pinturas rupestres?


Ha comparado el tamaño de los dedos que aparecen donde los hombres de hace muchos miles de años (de 12.000 hasta 40.000 años de antigüedad) dejaron pintados en los muros de las cuevas. Lo hicieran como amuleto, o como marcas de su paso por el mundo, lograron que sus pinturas perdurasen gracias a una sencilla técnica: espurreaban los pigmentos desde la boca sobre la mano apoyada en la pared y el hueco que dejaban aparece retratada. Snow ha comparado la longitud de los dedos (sobre todo la proporción entre el índice y el anular, y también frente al meñique) y el volumen de la mano, de forma que, utilizando un sencillo algoritmo, esos datos arrojan conclusiones sobre si la mano perteneció a un hombre o una mujer. Snow le otorga a su estudio una exactitud del 60%.

Parezca mucho o poco, lo cierto es que el resultado es sorprendente: 24 de las 32 manos analizadas eran femeninas. Se da la circunstancia de que las diferencias por sexos son mucho más marcadas que en las manos de los hombres que hoy poblamos la tierra. Es decir que la conclusión es que el 75% de las manos que estudió Snow son de mujer. El estudio aún no ha salido en revistas científicas de pares, pero National Geographic ha publicado un adelanto. Aunque aún es pronto para aceptar todas sus conclusiones, el debate científico ya ha comenzado.

En la revista aportan una reflexión evidente: el hecho de que las más antiguas y llamativas pinturas rupestres realizadas por el hombre en las cuevas representasen animales y escenas de caza ha llevado a suponer que los primeros artistas fueron hombres. El hombre era el cazador en las sociedades primitivas. Snow piensa que "cuanto más sabemos de estas pinturas más tenemos que replantearnos nuestro conocimiento de aquellas sociedades". Las mujeres se involucraban en la caza para transportar y despiezar y cocinar los animales. Ahora, además, se puede concluir que tuvieron un gran protagonismo en las pinturas de las cuevas.

Las más importantes cavernas con manos pintadas son las de El Castillo y Maltravieso en España y las de Gargas, Tibiran y Pech-Merle. Pero hay improntas en muchas más cuevas: en España Atapuerca, Altamira, El Pindal, Santián y la Pasiega. En Francia se encuentran en Le Portel, Badeilhac, Ganties-Montespan, Trois-Freres, Rocadour, Cap Blamc, Sergeac, Font-de-Gaume, Bernifal, Combarelles, Beyssac, Arachambeau, Bara-bahau, Baume-Latrone, Collias y Grotte du Bison. También hay manos pintadas en cuevas de Argentina, Borneo, África y Australia.

Fuente:  madrimasd.org

viernes, 11 de mayo de 2012

Las pinturas más antiguas de la humanidad están en Francia

La Grotte Chauvet restituée
La cueva será nominada por Francia el año próximo como Patrimonio Mundial de la Humanidad

Se reabre el debate científico para determinar cual es la pintura rupestre con mayor antigüedad. «Proceedings», la revista de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos (PNAS) ha publicado una investigación que da más pruebas para determinar la edad de obra pictórica en la cueva de Chauvet, Francia.

La cueva Chauvet está localizada en el valle de Pont d’ Arc en Francia y fue descubierta en 1994. Desde entonces se ha cuestionado la edad de la ornamentación rupestre que se ha encontrado en ella. Los análisis de radiocarbono han estado reñidos con las pruebas de estilo pictórico y hasta ahora se catalogaba como una obra dentro de los 32.000 años de antigüedad. Sin embargo, este informe se ha dedicado a hacer análisis de geomorfología a la cueva y sus entradas para determinar su edad con mayor precisión.

«No hay ninguna duda que lo encontrado en Chauvet pertenece a un conjunto soberbio. Que se haya encontrado alguna prueba de mayor data en otro lugar, no impide reconocer que Chauvet es la primera gran obra maestra de la humanidad», así se atreve a catalogar a la cueva, José Antonio Lasheras, director del Centro Nacional de Investigación y Museo de Altamira.

Lasheras, con otro informe y preparado para contrastar, señala que desde que fue descubierta hasta la actualidad, en Chauvet se han tomado 226 dataciones. «Las pruebas se agrupan radiológicamente en 32.000 años, que significa 36.000 mil años en años reales nuestros», señala.

En febrero de este año, la Universidad de Córdoba publicó una investigación en la que determinaba que la obra de la Cueva de Nerja es de hace 40.000 años. Sin embargo, Lasheras considera que aún falta mucha investigación en Nerja, porque se ha calculado esta edad en base a una única prueba a carbones utilizados para encender hogueras.

Entre las pinturas rupestres más antiguas se encuentran La cueva de Las Manos en Argentina de hace 7.500 años, las cuevas de Altamira en España con 14.000 años, la cueva Coliboaia en Rumania con 23.000 años o pinturas de aborígenes australianos que estudios preliminares han establecido entre 30.000 y 40.000 años.
Medición en la superficie

El informe publicado por PNAS y elaborado por el Centro Nacional de Prehistoria y la Dirección General de Patrimonio Francés, incorpora una nueva medición: la exposición de rayos cósmicos (Cosmic Ray Exposure) de la superficie. Siguiendo estos análisis en la roca, ha quedado demostrado que el acantilado que se encuentra sobre las cuevas, ha colapsado varias veces prohibiendo el acceso a las mismas durantes 21.000 años. Estos datos, sumados a los realizados por radiocarbono han descartado la presencia de humanos de las eras magdaleniense (15.000 años) o solutrense (22.000 años). «Se puede confirmar que la obra de Chauvet pertenece al periodo Auriñaciense (38.000 años), el más antiguo de la presencia del homosapiens», destaca Lasheras.

El debate sobre la antigüedad y autenticidad de esta cueva ha estado abierto desde su descubrimiento debido a la complejidad de los dibujos. «Hubo polémica porque había una teoría sobre la evolución estética estilista que afirmamaba que los dibujos más antiguo debían ser simples. El mismo planteamiento que puso en duda a las cuevas de Altamira durante 20 años», explica el director.

Las cuevas de Chauvet, con este estudio ostentarían el título la obra rupestre más longeva, elaborada y completa, una suerte de galería de arte antigua que será postulada por Francia el año próximo como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.

Fuente: abc.es

miércoles, 29 de febrero de 2012

Hallan la pintura rupestre más antigua de América en Brasil

La obra fue hallada en el estado de Minas Gerais. (Web)

Un grupo de arqueólogos brasileños halló una imagen prehistórica de al menos 10.500 años en el estado de Minas Gerais (sudeste de Brasil), la más antigua hasta ahora descubierta en el continente americano, informó la prensa local hoy.

Se trata de una figura antropomórfica de 30 centímetros con cabeza en forma de 'C', tres dedos por mano y pene erecto. Walter Neves, arqueólogo de la Universidad de Sao Paulo (USP) y miembro del equipo que hizo el hallazgo, considera que la pintura podría hacer un "culto a la fertilidad".

Aunque también podría tratarse de una "exaltación de la virilidad", estimó por su parte Astolfo Araujo, del Museo de Arqueología y Etnología de la USP.

El hallazgo fue hecho en 2009 en la población de Lagoa Santa, a 60 km de Belo Horizonte, la capital de Minas Gerais.

La imagen tendría 10.500 años de antigüedad, según el método de datación por radiocarbono, la técnica más fiable para conocer la edad de muestras orgánicas de menos de 60.000 años. Los investigadores indican sin embargo que otros métodos podrían arrojar una edad de hasta 12.000 años.

"Comprobamos una ocupación muy antigua del continente americano. Hace 11.000 años ya había una gran diversidad simbólica en el continente", destaca Neves, un crítico del modelo Clovis, que ubica el inicio de la ocupación América, por el estrecho de Bering, hace 11.200 años

Fuente: losandes.com.ar

domingo, 8 de mayo de 2011

Hallan en Vizcaya pinturas rupestres coetáneas a las de Altamira


Un grupo de arqueólogos ha descubierto en la cueva vizcaína de Askondo más de una decena de dibujos y grabados con unos 25.000 años de antigüedad, es decir, coetáneos a las primeras pinturas de la cueva cántabra de Altamira.

Los grabados y pinturas, cuya autenticidad ha sido certificada, se realizaron en los períodos denominados Gravetiense o Solutrense, en el Paleolítico superior, hace entre 28.000 y 18.000 años.

El descubrimiento de esta nueva muestra de arte paleolítico se produjo "de forma casual" en enero, cuando tres arqueólogos desarrollaban un trabajo de investigación sobre poblamientos prehistóricos en la zona.

Los arqueólogos comprobaban si los yacimientos de los que tenían noticia estaban o no destruidos por efecto de la acción de las canteras en el siglo pasado, según ha explicado a Reuters uno de los descubridores, el doctor en Arqueología Diego Garate.

Las pinturas de las cuevas de Askondo, en la localidad vizcaína de Mañaria, son bastante anteriores que las localizadas en otras cuevas de la zona, como las de Santimamiñe (14.000 y 9.000 a.C).

El nuevo hallazgo --una docena de dibujos de caballos y manos grabados o pintados en rojo-- en algunos casos no son característicos de la zona cantábrica y demuestra contactos con otras poblaciones de cazadores recolectores de los Pirineos.

Entre las representaciones encontradas en la cueva de Askondo destaca por novedosa la figura de un caballo, cuya parte delantera presenta la forma de "morro de pico de pato", característica de esa época del paleolítico y que aparece en otras cuevas como Lascaux (Francia), Andalucía y Portugal.

También resulta inusual la existencia en la cueva de Mañaria de representaciones de manos, que no son características de País Vasco, aunque sí aparecen en otros yacimientos del Cantábrico.

Además, los arqueólogos han descubierto un hueso de animal hincado en la pared a dos metros de altura con connotaciones artísticas, que es típico del arte paleolítico encontrado en los Pirineos, y que "enlazaría a la población del lugar con cazadores-recolectores de esa otra zona".

Fuente: ecoticias.com

martes, 8 de junio de 2010

El público volverá a sentir la emoción de la sala de los bisontes


El Patronato de Altamira ha decidido hoy permitir que el público pueda a volver visitar la cueva con arte paleolítico más famosa del mundo, después de ocho años en los que todo aquel que quería contemplar su famoso techo de los bisontes tenía que conformarse con admirar la réplica inaugurada en 2002.

Esa réplica reproduce al milímetro, grieta a grieta y trazo a trazo, las pinturas con las que un grupo de cazadores decoró hace 14.000 años la sala principal de la cueva, pero eran muchos los que echaban de menos vivir la emoción de una visita al original.

Ésta es una cronología de los principales acontecimientos que se han producido en la conocida como "Capilla Sixtina" del arte rupestre paleolítico desde que Marcelino Sanz de Sautuola y su hija María descubrieron sus pinturas en 1879.

- 1868: El aparcero Modesto Cubillas descubre la existencia de una cueva en las cercanías de Santillana del Mar y se lo comunica al naturalista Marcelino Sanz de Sautuola.
- 1879: Sanz de Sautuola realiza un primer sondeo en la cueva y recupera objetos de sílex, azagayas, agujas, conchas y restos de fauna. En una de sus visitas a la cueva, su hija se queda mirando a un techo y exclama: "¡Papá, bueyes!". Por primera vez, se descubre un testimonio de arte rupestre paleolítico.
- 1880: Sanz de Sautuola publica el primer trabajo en el que habla de Altamira: "Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la Provincia de Santander". En él afirma que las pinturas de la cueva pertenecen "sin ningún genero de dudas" al período Paleolítico. Sin embargo, los científicos de la época le dan la espalda e, incluso, le acusan de farsante.
- 1888: El 2 de junio fallece Marcelino Sanz de Sautuola.
- 1902: Tras el descubrimiento en Francia de otras muestras artísticas del Paleolítico, uno de los investigadores más famosos de la época, el francés Emile Cartailhac, publica el artículo "La grotte d'Altamira, Espagne. Mea culpa d'un sceptique", en el que reconoce públicamente su error al despreciar el hallazgo de Sanz de Sautuola.
- 1904-1905: Excavaciones de Hermilio Alcalde del Río.
- 1917: Altamira se abre a las visitas.
- 1924-1925: Excavaciones de Hugo Obermaier.
- 1924: Altamira es declarada Monumento Nacional y se convierte en uno de los lugares más visitados de España.
- 1969: Tras haber acondicionado la cueva para las visitas, se levanta un muro entre la sala de los bisontes y el vestíbulo, que cambia las condiciones en el interior de la gruta.
- 1970: Se alerta del paulatino deterioro de las pinturas rupestres como consecuencia de la transformación de su microclima.
- 1977: El 1 de octubre, Altamira se cierra por primera vez al público, después de décadas de visitas continuadas. Hasta esa fecha, habían entrado en Altamira hasta 4.000 personas diarias.
- 1979: El Ministerio de Cultura asume la gestión de Altamira.
- 1980-1981: Excavaciones de Joaquín González Echegaray y Leslie Gordon Freeman, las últimas que se realizan en la cueva.
- 1982: Altamira se reabre al público, con un cupo limitado de visitantes: de 10 a 40 diarios, según la época del año.
- 1985: Altamira es declarada Patrimonio de la Humanidad.
- 2001: El 17 de julio, los Reyes de España inauguran el nuevo Museo de Altamira y la Réplica de la sala de los bisontes.
- 2002: En septiembre se suspenden las visitas a Altamira, tras detectarse en su interior microorganismos que estaban deteriorando sus pinturas. El CSIC inicia un estudio sobre su conservación.
- 2008: La UNESCO amplía la declaración de Patrimonio de la Humanidad de Altamira a otras 17 cuevas con arte rupestre paleolítico de Asturias, Cantabria y el País Vasco.
- 2009: Se publica que una revisión de las tres excavaciones anteriores ha revelado que Altamira estuvo habitada hace 22.000 años y que algunas de sus pinturas pueden ser 4.000 años más antiguas de lo que se creía.
- 2010: 8 de junio, se constituye el nuevo Patronato de Altamira, que decide reabrir la cueva al público, con restricciones
Fuente: larazon.es

lunes, 22 de junio de 2009

La hembra tenía mano en la prehistoria

Una de las manos impresas en la Cueva de El Castillo, en Cantabria. - Consejería de Cultura, Turismo y Deporte/Gobierno de Cantabria

Un estudio indica que el 75% de las impresiones de manos frecuentes en el arte rupestre pertenece a mujeres

Las impresiones están en todos los continentes y se realizaron de una forma similar durante miles de años desde la aparición de los humanos modernos. Manos grandes y pequeñas, esbeltas y toscas, aisladas o en grupo. Gente de todas las edades participaba en el rito, cualquiera que fuese. Apoyaban la palma contra la pared de la cueva y soplaban sobre ella el pigmento. Miles de años después, sus compañeros de especie se devanarían los sesos tratando de entender el significado de aquel código para el que no hay piedra Rosetta.

Ahora, Dean R. Snow, un investigador de la Universidad del Estado de Pensilvania (EEUU), asegura que ha logrado despejar una de las incógnitas que han ocupado a los estudiosos de las pinturas rupestres durante el último siglo. Después de analizar varias imágenes de manos del Pleistoceno, Snow ha concluido que un gran número de esas impresiones fue realizado por mujeres. Este dato, de confirmarse, proporcionaría información sobre el rol social femenino durante la prehistoria y acabaría con el prejuicio (más presente en la cultura popular que entre los estudiosos) de que los hombres eran los protagonistas del arte de las cavernas.

"En las cuevas que he estudiado, en torno al 75% de las manos pertenecían a mujeres", apunta el arqueólogo estadounidense. Aunque por el momento no ha realizado una reflexión profunda sobre el significado de esta mayoría femenina, Snow cree que al menos el dato parece sugerir "un cierto igualitarismo en aquellas sociedades".

Para distinguir las huellas de hombres y mujeres, Snow, que aún no ha publicado sus resultados en una revista científica, empleó un sistema basado en una teoría del psicólogo John Manning. Según él, sería posible distinguir un hombre de una mujer comparando las relaciones de tamaño entre sus dedos índice y anular: las mujeres suelen tener ambos dedos de la misma longitud, mientras los hombres, de media, tienen más largo el anular.

Apoyándose en la hipótesis de Manning, Snow tomó medidas a un grupo de descendientes de europeos como referencia -las diferencias entre distintos grupos étnicos son aún superiores a las que existen entre hombres y mujeres de la misma etnia- y comparó sus resultados con las imágenes de manos tomadas en varias cuevas europeas.

Dudas sobre el resultado

Las conclusiones de Snow serían muy relevantes para el análisis de las pinturas del Pleistoceno y las sociedades que las produjeron. Sin embargo, no todos los expertos son tan optimistas sobre la fiabilidad de sus resultados. "En todas las cuevas hay manos de todos los tamaños y la variabilidad es tal, que no ha sido posible llegar a una conclusión definitiva. Se han realizado estudios y no se han obtenido resultados sólidos", afirma José Antonio Lasheras, director del Museo de Altamira. "A falta de ver el estudio publicado, me despierta dudas bastante serias", añade.

En cualquier caso, Lasheras cree que no hay motivos para creer que las sociedades prehistóricas fuesen machistas ni que los artistas detrás del arte rupestre tengan que ser todos hombres. "La segregación por género o el machismo son relativamente recientes", asevera, "y que nosotros hayamos llegado a minusvalorar algunas actividades que realizan las mujeres no significa que esto haya sido siempre así". "La caza mayor, por ejemplo, era cosa de hombres, pero la aportación al grupo de las mujeres a través de la recolección era aún más importante", concluye.

Dedos, sexo y gays

Sergio Ripoll, profesor de Prehistoria de la UNED, ve potencial en la técnica empleada por Snow, aunque cuestiona algunos aspectos de su forma de trabajar, en particular en el estudio preliminar de 2006 en el que se basa el que ahora ultima el estadounidense. Ripoll fue uno de los expertos que dio su opinión a Antiquity, la revista que lo publicó. "La teoría de Manning parece ser válida, pero en aquel estudio inicial, Snow utilizaba unas fotografías de una calidad muy baja, descargadas de Internet, sin escalas... Para hacer bien este estudio sería necesario fotografiar todas las manos con la misma escala, a la misma distancia, y comparar el mayor número posible", explica.

El propio Ripoll ha puesto a prueba la teoría de Manning y, al menos entre un grupo de alumnos de la UNED, funciona. "Manning tiene otras teorías, como la que relaciona la longitud del dedo anular y la homosexualidad o el cáncer de mama que parecen poco verosímiles, pero con el sexo parece que puede ser útil", indica.

Desde que se comenzaron a estudiar las pinturas rupestres hace algo más de un siglo, las incógnitas sobre su significado y sus autores se han acumulado. "En las cuevas de Maltravieso [Cáceres], a las manos siempre les falta el dedo meñique. Y no es que faltase, es que lo volvieron a pintar después para ocultarlo. ¿Por qué? No se sabe. En otros sitios se repliegan algunos dedos, pero siempre aparece la primera falange. Posiblemente se trata de un código, pero no somos capaces de entenderlo", explica Ripoll.

La presencia de una mayoría de manos femeninas podría sugerir algo sobre el código, pero muchos científicos dudan de las conclusiones firmes. "Se suele decir que la mujer tenía una presencia importante por las venus, esas tallas de mujeres abundantes que se han encontrado y podían indicar un papel importante de la mujer en la sociedad", explica Marcos García, coordinador de Cuevas Prehistóricas de Cantabria.

"El problema es que todas las teorías pueden llegar a ser válidas", añade. "Hay, por ejemplo, una venus checa en la que se han encontrado huellas dactilares y se ha podido determinar que eran de niño. El problema entonces es saber si el niño fue quien la hizo o quien la utilizó, si era un juguete, o si era un elemento de un rito...".
Arte feminista

En Chongoni, Malawi, los Chewa pintaron sobre las rocas con técnicas tradicionales hasta bien entrado el siglo XX y han dejado uno de los vestigios más feministas del arte primitivo. "Ese es el único caso conocido de arte rupestre relacionado con ritos con mujeres", apunta Lasheras. El estudio de Snow dibuja un mundo prehistórico en el que las mujeres tenían una presencia mayoritaria en parte del arte rupestre. Confirmar este dato será complicado; desentrañar su significado puede que nunca sea posible.

Fuente: publico.es

viernes, 19 de junio de 2009

Lothar Bergmann descubre una nueva cueva con arte rupestre en Tarifa, Cádiz, España.


La bautizada como Cueva del Caminante contiene dibujos paleolíticos de dos caballos, de color rojo, e industria lítica · El abrigo ofrece la posibilidad de realizar excavaciones y estudios estratigráficos

Lothar Bergmann, incansable investigador y prueba palpable de que un tarifeño de pro puede haber nacido en cualquier parte del mundo, ha hecho un nuevo descubrimiento de una cueva paleolítica aumentando así el valioso patrimonio de arte rupestre existente en el municipio.

Como falta una protección oficial por parte de las administraciones con competencias en la materia, indicar el lugar de localización supone el mayor daño que se le puede hacer a este tipo de yacimientos arqueológicos. Por ello se reserva su localización, aunque se puede apuntar que se encuentra dentro del término municipal tarifeño.

La bautizada como la Cueva del Caminante representa una cavidad en cuyo interior se encuentra, aparte de un derrumbamiento, arte rupestre e industria lítica. En ella existe la posibilidad de realizar excavaciones y estudios estratigráficos.

En el abrigo se puede observar arte rupestre paleolítico (Solutrense) en forma de dos équidos. El estado de conservación de estas pinturas no es muy bueno. La característica principal de las figuras consiste en la manera de su ejecución: al realizarlas de color rojo se aprovechó unos resaltes naturales del panel.

En algunos de los dibujos que la decoran se ha dibujado sólo la parte delantera, la crinera, la cabeza (mirando hacia la derecha) y el cuello. Se puede apreciar el rasgo estilístico 'Pico de Pato' y la microcefalia. Parte del pecho, donde arranca la pata, está afectado por unos desconchones naturales de la piedra. De la barriga queda sólo un pequeño trazo. Parte de la crinera posterior y la línea cervico-dorsal está formada, además, por un resalte natural. Aquí no se observa ningún pigmento.

El segundo caballo cuya forma se reconoce en el abrigo rupestre se encuentra en peor estado que el primero referido. Se puede observar la cabeza mirando hacia la izquierda abajo. También este équido muestra el rasgo estilístico 'Pico de Pato' y está realizado junto a unos resaltes naturales. A causa de desconchones se ha perdido parte del morro.

Por otro lado, la existencia de industria lítica musteriense en el mismo refugio natural -donde son fácilmente reconocible evidencias de ocupación posterior por el hombre moderno, en forma de arte rupestre- conduce forzosamente a dos preguntas según el investigador: ¿Es posible que la desaparición de los Neandertales se produjera porque la nueva especie le expulsó de los lugares estratégicamente importantes para la supervivencia? ¿El arte rupestre, un medio de comunicación, utilizado en paralelo al habla y el lenguaje corporal, inventado por el hombre moderno justo en aquellos tiempos cuando todavía existieron poblaciones de neandertales, jugó algún papel en este hipotético proceso?

Se trata de incógnitas por descubrir que son hoy más fáciles de estudiar gracias al trabajo desinteresado del investigador Lothar Bergmann.

Fuente: europasur.es

domingo, 24 de mayo de 2009

Pisadas en la arcilla


En la cueva de Chauvet, en el sureste de Francia, están impresas sobre la arcilla las pisadas de un niño de entre ocho y diez años, que medía alrededor de uno treinta y se iluminaba con una antorcha.

El carbón de la antorcha dejó sus marcas regulares a lo largo de la pared. Gracias al análisis de esos residuos se sabe que este niño se internó en las sombras móviles de la cueva de Chauvet hace unos veintiséis mil años, de modo que las suyas son las huellas humanas más antiguas de las que tenemos noticia. No hay más huellas cerca: el niño entró solo en la cueva.

La luz de la antorcha iluminaría lo que descubrieron por azar unos espeleólogos franceses en 1994, una sucesión de galerías con imágenes de animales pintadas o hendidas sobre la roca y la arcilla, el bestiario fabuloso de las especies que hace treinta milenios deambulaban por las sabanas de Europa, mamuts, leones, rinocerontes, grandes osos, caballos, panteras, ciervos imponentes llamados megaceros, bisontes. Las pinturas de Chauvet son las más antiguas de las que se tiene noticia, muy anteriores a las de Lascaux y las de Altamira: y sin embargo revelan una maestría infalible, un dominio de la anatomía y del movimiento y de la síntesis visual que permite representar la cabeza y la joroba de un mamut o el hocico de un rinoceronte con un solo trazo, aprovechando además las protuberancias de la pared rocosa para sugerir el volumen.

Pero lo más extraño no es la formidable calidad formal de esas pinturas, que desmiente cualquier noción evolutiva en el arte: lo extraño, lo que nos atrae de verdad hacia ellas, es la familiaridad que sentimos al mirarlas. En la manera en que miraban el mundo esos seres humanos hay algo que reconocemos, igual que en esas huellas que podían ser las de los pasos de uno de nuestros hijos, o en esas manos trazadas en blanco sobre las paredes contra un contorno rojizo de óxido de hierro. Alguien apoyó una palma abierta y con la otra mano sostuvo el hueso o la caña por los que sopló el óxido. Si nos estuviera permitido tocar la pared, superpondríamos sobre esa mano fantasma la nuestra y encontraríamos una coincidencia casi exacta.

A las manos impresas en las paredes de las cuevas con frecuencia parece que les faltan las falanges superiores de uno o de varios dedos, nunca el pulgar. Se especuló en otro tiempo que la causa podían ser amputaciones por congelación o por accidentes de caza. Ahora se sospecha que en realidad son dedos doblados para indicar ciertos signos de vocabularios silenciosos, indicaciones o avisos de algo, gestos de pertenencia a un clan. Lo he aprendido en unos de esos libros inesperados que uno encuentra sin haberlos buscado y en los que se sumerge con felicidad durante varios días, Los pintores de las cavernas, de Gregory Curtis, que trata del misterio insoluble del significado de la pintura prehistórica y a la vez cuenta la aventura moderna de su descubrimiento, en la que hay episodios novelescos de exploraciones audaces y hallazgos de tesoros y también de mezquinas intrigas y venganzas académicas, de manuscritos perdidos, exilios y suicidios. Como algunas novelas, el relato de Curtis sucede en dos planos temporales muy alejados entre sí que acaban constituyendo una sola trama.

El primero de ellos dura, asombrosamente, unos veinte mil años, a lo largo de los cuales se mantuvo más o menos intacta una tradición plástica de una sofisticación que no tiene nada de primitiva, y que sin más remedio debería de formar parte de una cultura mucho más rica y más amplia de la que no ha quedado nada, igual que han extinguido las especies de animales magníficos que atravesaban Europa en migraciones populosas, proporcionando a aquellos pueblos cazadores no sólo su alimento, sino también la materia de sus rituales y de sus mitologías, de los cuales las pinturas de las cavernas son reliquias en gran medida indescifrables.

El segundo relato es mucho más cercano: empieza en 1879, en Altamira, cuando una niña que acompaña a su padre en la excavación de una cueva mira hacia el techo y ve algo en lo que el padre no ha reparado, unas figuras de bisontes rojizos. Al pobre Marcelino de Sautuola el descubrimiento de las pinturas de Altamira no le deparó ninguna gloria, sino humillaciones y disgustos, y murió prematuramente con la amargura de un escarnio sin consuelo. Eran los años en que se difundía, entre furiosas diatribas, la teoría de la evolución, y algunos de sus partidarios, explica Curtis, quisieron creer que las pinturas eran falsificaciones calculadas para desacreditarla. Si las artes, como los organismos, evolucionan de lo más simple a lo más complejo, ¿cómo era posible que unos bárbaros habitantes de las cavernas hubieran sido capaces de pintar con tal maestría?

De un modo u otro, el prejuicio del primitivismo se mantuvo en las interpretaciones más habituales de los especialistas: las pinturas formarían parte de rituales mágicos para propiciar la caza. Pero los animales pintados en las cuevas muchas veces no son los mismos que se cazaban para comer.

En algunas de ellas se han encontrado pruebas de que los pintores, mientras hacían su trabajo, habían comido carne de reno, pero no había renos entre los animales que pintaban, y sí otros que inspirarían pavor, como rinocerontes o leones o mamuts. No fue un especialista en pintura prehistórica, sino un historiador del arte con inclinaciones filosóficas, Max Raphael, intuyó por primera vez que las acumulaciones de animales en una gruta podían ser no resultado del azar sino de un propósito compositivo regido por alguna forma de geometría y de simbolismo, cuya clave sería probablemente la forma de la mano extendida. Max Raphael era judío alemán y pasó por Francia huyendo de los nazis. En su exilio de Nueva York vivió obsesionado por las pinturas de las cuevas, negándose a aceptar que culturas tan refinadas en su imaginación plástica y en sus técnicas de representación no hubieran poseído también una complejidad espiritual. Misántropo, angustiado por la soledad y el fracaso, Max Raphael se suicidó en 1951. Unos meses antes le había mandado a la prehistoriadora francesa Annette Laming-Emperaire treinta páginas de borradores y notas para un libro que nunca llegó a escribir: Sobre el método de interpretar el arte paleolítico.

Como en el universo inquietante que nos explican los físicos, en el relato de los pintores prehistóricos lo que vemos y lo que sabemos está rodeado por la materia oscura de lo desconocido. Las pisadas del niño que llevaba la antorcha en la cueva de Chauvet van en una sola dirección. En la cueva de Trois Frères hay una figura solitaria en el punto más alto del techo que tiene cabeza de ciervo, torso y cola de caballo y piernas de hombre que puede ser un chamán en estado de trance o un personaje fantástico, pero que nos estremece sobre todo por el gesto con el que parece volverse el espectador como si acabara de descubrir la presencia de un intruso, o la de un semejante. -

Fuente: elpais.com

martes, 19 de mayo de 2009

EL ARQUEÓLOGO FRANCÉS JEAN CLOTTES NOS DESCUBRE EL ENIGMA DE LA CUEVA DE COSQUER


La conferencia sobre esta cueva con pinturas rupestres tendrá lugar el próximo jueves, 21 de mayo, a las 20.30 en el Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada

El Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada nos propone una visita al santuario prehistórico de la Cueva de Cosquer, en el sur de Francia. El Arqueólogo galo Jean Clottes, una de las máximas autoridades en arte rupestre de Europa, ofrecerá una conferencia sobre esta cueva que, debido al aumento del nivel del mar tras la última glaciación, ha quedado sumergida por las aguas. Esta conferencia se celebrará el próximo jueves, 21 de mayo, a las 20:30 horas en las instalaciones de la institución museística gestionada por la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo de Gran Canaria (C/ Audiencia, 2 Gáldar). La entrada es libre.

En 1991, un submarinista penetró en una cueva sumergida cercana a la ciudad francesa de Marsella. Al llegar al fondo, en la zona que ha quedado fuera de la acción del mar, Henri Cosquer advirtió que las paredes de la gruta se encontraban decoradas con varios centenares de pinturas rupestres que los expertos han situado en dos periodos diferentes del Paleolítico Superior; el Gravetiense y el Solutrense. Los investigadores que han podido estudiar in situ este importante enclave del arte rupestre mundial han encontrado diversidad de motivos y técnicas de dibujo, pintura y grabado. El repertorio incluye 177 figuras de animales, 216 signos geométricos, 65 manos en negativo y la imagen de un hombre muerto. Entre los motivos animales representados se encuentran manos, en colores rojos y negros, caballos, ciervos, bisontes, etc. Un grupo interesante lo forman los animales marinos, como focas, pingüinos, medusas, peces o cetáceos, fauna poco representados en el mundo paleolítico. También hay una variada representación de signos geométricos, algunos de ellos realizado mediante la técnica del grabado. Los principales investigadores del Arte Rupestre Paleolítico sitúan las pinturas de la Cueva Cosquer al mismo nivel de calidad y técnica que las de Altamira y Lascaux.

La entrada a la gruta de Cosquer se encuentra, en la actualidad, a 37 metros bajo el nivel del mar. A la cámara policromada se accede tras atravesar un estrecho corredor de más de 175 metros de longitud totalmente anegado por el agua del mar. La importancia de Cosquer, más allá del interés arqueológico, viene dada por los datos que aporta sobre las condiciones ambientales y ecológicas que reinaban en el litoral mediterráneo entre 18.500 y 29.000 años. Este periodo del paleolítico Superior se caracterizó por el clima glacial y la presencia de grandes mamíferos como mamuts y renos en territorio europeo. La representación de focas y pingüinos entre los motivos pintados en las paredes de Cosquer son un testimonio de las condiciones ambientales en las que se desarrollaron las comunidades humanas que habitaron en el lugar.

La extraordinaria localización de la caverna se debe a la subida del nivel del mar después de la última glaciación, pues, hace 20.000 años, el nivel del mar se encontraba130 metros por debajo y a unos 5 kilómetros de la línea actual. Todas las pinturas se hallan en las salas superiores que se encuentran sobre el nivel del mar. Las dataciones realizadas mediante el método de radiocarbono, aplicado a cenizas y carbones de dos pequeños hogares, demuestran que esta cueva fue frecuentada durante dos periodos: el primero hace unos 27.000 años y el segundo hace aproximadamente 19.000 años.

Jean Clottes, asesor de la UNESCO para el Arte rupestre prehistórico, desvelará los secretos de este auténtico santuario, ya que la cueva Cosquer sólo fue utilizaba para llevar a cabo en ella ceremonias y rituales. Un espacio sagrado de extraordinario valor, en especial por la abundancia y variedad de las figuras representadas que, en el caso de los pingüinos, son únicas en el repertorio rupestre europeo.

Fuente: Infonortedigital