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martes, 30 de diciembre de 2014

El esqueleto humano tiene un origen evolutivo reciente.


Comparado con el de otros homínidos, nuestro esqueleto es muy ligero. Ahora, un equipo de investigadores de distintas instituciones internacionales, coordinados por la antropóloga Habiba Chirchir, del Museo Nacional de Historia Natural, en el Instituto Smithsonian (EE. UU.), ha descubierto que este adoptó su actual configuración en una época relativamente reciente, hace apenas 12.000 años.

Para demostrarlo, estos científicosestudiaron mediante imágenes de alta resolución las articulaciones de chimpancés, Homo sapiens modernos y restos fósiles de otras especies extintas, como Australopithecus africanus, Paranthropus robustus y Homo neanderthalensis. En un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, los autores explican quenuestros ancestros y sus parientes mantuvieron durante millones de años una alta densidad ósea, hasta que esta experimentó un súbito y pronunciado declive hace unos pocos miles de años.

Este es más drástico en los miembros inferiores –en las rodillas, la cadera y los tobillos– que en los superiores –las manos, los codos y los hombros–, por lo que los expertos sospechan que podría estar relacionado con la aparición de la agricultura, el abandono de una forma de vida nómada y la adopción de otra mucho más sedentaria. 


“En nuestro ensayo mostramos que los humanos tenemos en la actualidad huesos menos densos que otras especies con las que estamos relacionados. Esto es así tanto en las sociedades agrícolas como en las industriales”, señala Chirchir. No obstante, los investigadores observaron que las diferencias con otros homínidos eran mínimas hace tan solo 20.000 años. A partir de este hallazgo, esperan proporcionar un contexto antropológico que ayude a explicar el desarrollo de algunas afecciones, como la osteoporosis.

Fuente: http://www.muyinteresante.es

miércoles, 14 de mayo de 2014

La diversidad genética del sapiens es superior a la del neandertal

                                  

                                                Excavaciones en la cueva piloñesa del Sidrón. :: NEL ACEBAL

La cueva del Sidrón vuelve a aportar luz sobre el pasado neandertal. Una nueva investigación de la que forma parte la oquedad piloñesa acaba de ser publicada en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' con una conclusión clara: los neandertales tenían menor diversidad genética que los homo sapiens actuales. Para llegar hasta este punto, se han analizado los exomas, es decir la parte del genoma que codifica para las proteínas, de un denisovano y tres neandertales de regiones diferentes: la cueva del Sidrón, la de Vindija, en Croacia, y la de Denísova, en Siberia.

Antonio Rosas y Carlos Lalueza-Fox, dos de los investigadores del CSIC que han liderado el estudio del Sidrón, están detrás de este hallazgo en el que también han colaborado la Universidad de Oviedo y el Instituto de Antropología Evolutiva Max Planck. Es Antonio Rosas, del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, quien sitúa en su lugar los resultados de este trabajo: «El exoma de los tres neandertales junto con el del individuo de Denísova ha permitido por vez primera identificar los cambios de aminoácidos derivados compartidos por estos homínidos arcaicos y que no ocurren, o lo hacen en muy baja frecuencia, en los humanos actuales», afirma. Añade que el interés de estas conclusiones radica en que «abren la puerta a la identificación de la base genética de los cambios fenotípicos producidos en los procesos evolutivos».

Rosas habla de un estudio que, por vez primera, se adentra en la identificación de los genes potencialmente responsables de los cambios físicos de los homínidos arcaicos y los humanos recientes. Y lo que se ha sabido a partir de la comparación de los exomas fósiles de humanos modernos de África, Europa y Asia es que el linaje común de denisovanos y neandertales «acumuló un buen número de mutaciones en los genes que controlan la forma del esqueleto, distribución del pelo, metabolismo y sistema cardiovascular», revela el CSIC en un comunicado.

«Curiosamente, los cambios que afectan específicamente al linaje de los neandertales, después de su separación con los denisovanos, está en relación con genes incluidos en la categoría de hiperlordosis. Se sabe por estudios de anatomía comparada que los neandertales tenían una curvatura lumbar reducida. Por el contrario, en el linaje de homo sapiens, el cambio genético se concentra fundamentalmente en ciertos genes implicados en el comportamiento y en la pigmentación de la piel. En este último caso, las mutaciones detectadas pueden estar relacionadas con las diferencias en la pigmentación de la piel en poblaciones actuales», subraya Antonio Rosas.

Este estudio, que llega apenas unos días después de que la revista 'Science' publicará -también con participación de la Universidad de Oviedo aunque esa ocasión no se analizaron los restos óseos del Sidrón- el epigenoma completo de un neandertal. Se amplía así el conocimiento sobre las especies extinguidas que nos precedieron en el planeta.

Este nuevo estudio, sin ir más lejos, revela que los neandertales se distribuían en pequeñas poblaciones alejadas unas de otras que presentaban ligeras diferencias entre ellas que bien podrían ser fruto de las relaciones endogámicas, más comunes entonces de lo que son entre los humanos actuales. Además, el trabajo aporta otro dato de interés, y es que a lo largo del proceso evolutivo, en los sapiens se han producido mutaciones en genes que afectan en el ámbito de la agresividad y la hiperactividad, aunque se ignora si esos cambios han aumentado o reducido esas pautas.

Con esta nueva publicación, se abren caminos para avanzar en el conocimiento de los humanos de hoy y las especies anteriores. Antonio Rosas lo resume así: «Este estudio supone un importante nexo de unión entre los estudios paleontológicos y los genéticos. Los modelos sobre evolución de la variabilidad morfológica y pautas de cambio fenotípico en el linaje de los neandertales obtienen un importante apoyo directamente de los datos genéticos».

Fuente: elcomercio.es

jueves, 26 de septiembre de 2013

Los cambios climáticos acabaron con el neandertal, según un nuevo estudio


Robustos, algo inteligentes, de mediana estatura y extremidades cortas, con facciones duras aunque quizá muy parecidos al homo sapiens. Ésta es la imagen que tenemos a día de hoy de los neandertales, uno de los grupos homínidos que más ha llamado, y continúa haciéndolo, la atención de los investigadores, quizá precisamente por su proximidad a nosotros.

 Un grupo que continúa rodeado de misterio, que se desvela, en parte, en el nuevo trabajo de investigación de Antonio Monclova Bohórquez (El Puerto de Santa María, 1960): 'Neandertales: Los últimos homínidos de Europa'. El biólogo, arqueólogo y doctor en Prehistoria y Paleontología reabre el debate sobre el estilo de vida y las causas de la desaparición de los neandertales, aportando nuevos datos reveladores sobre su ocaso y recuperando, también, investigaciones anteriores.

De esta manera, en 'Neandertales: Los últimos homínidos de Europa', editado por Almuzara, Monclova Bohórquez aporta una nueva hipótesis sobre las causas de la desaparición de la especie de la faz de La Tierra, una de las grandes incógnicas del mundo científico. Grandes cambios climáticos a finales del Pleistoceno europeo son, para el autor, la clave de la desaparición del grupo homínido. Él, partícipe directo en los últimos descubrimientos y estudios realizados, mantiene la tesis de que los neandertales, al igual que ciertos mamíferos del Pleistoceno superior europeo, estaban sentenciados a su extinción varios milenios antes de la llegada del momento.

Otra de las conclusiones reveladas a lo largo de su investigación se centra en la desaparición de los grandes mamíferos. Según las conclusiones de Monclova Bohórquez, ésta responde a la relación biogeográfica que mantuvieron con los neandertales a lo largo de sus últimos 35.000 años en Europa. «La agrupación de las diferentes especies en conjuntos faunísticos de acuerdo con sus similitudes ecológicas, muestra sus respectivas predisposiciones a extinguirse como elementos no análogos, dentro de cada conjunto», explica.

Este nuevo proyecto recoge también investigaciones prehistóricas previas. Curiosidades, contradicciones y revelaciones de los homínidos que conformarán nuevas ideas y, en palabras de la editorial, «romperán teorías preestablecidas por los lectores, inmersos en un recorrido por la prehistoria, a través de la cuál, llegarán a conocer también rasgos de nosotros mismos».
La editorial Almuzara publica este trabajo de divulgación científica dentro de la colección Huellas del pasado. Un paso más para descubrir el pasado del homo sapiens.

Fuente: elcomercio.es

martes, 17 de septiembre de 2013

Entrenar como un humano del Paleolítico ayuda a ser mejor atleta


Investigadores creen que cuanto más parecido sea el estilo de vida del deportista moderno al de sus antepasados, mejor será su adaptación al entrenamiento

Cada cuatro años, en los juegos olímpicos participan unos 10.000 hombres y mujeres que dedican varios años al entrenamiento físico para lograr que su rendimiento sea el mejor posible en el momento de la competición. Aunque cada atleta se prepara específicamente para las demandas fisiológicas de su prueba, todos tienen una característica en común: son Homo sapiens. Es decir, comparten un genoma que es el resultado de la evolución y que escapa a su control individual.

Investigadores de la Universidad Católica de Brasilia (Brasil), la del País Vasco y la de A Coruña, junto con la investigadora independiente Laurinda Abreu, han publicado un artículo en la revista Sports Medicine en el que afirman que cuanto más parecido sea el estilo de vida del deportista moderno al de sus antepasados, las adaptaciones al entrenamiento serán mejores y, por lo tanto, el rendimiento también.

“El entrenamiento de un deportista no se puede alejar mucho de las exigencias competitivas; sin embargo, sí se pueden hacer modificaciones en el estilo de vida y en el entrenamiento que afectarán positivamente a su adaptación fisiológica, ya que su genoma está más adaptado al estilo de vida ancestral”, afirma Daniel Boullosa, profesor e investigador de la Universidad Católica de Brasil y autor principal del estudio.

Debido al curso de la evolución, los cambios genéticos ocurren muy lentamente en el Homo sapiens, mientras que la actividad física y los hábitos alimentarios han experimentado cambios muy rápidos en pocos siglos. “Nuestra especie (Homo Sapiens) y, por lo tanto nuestro genoma, son los mismos desde hace 200.000 años. En cambio, lo que sí ha cambiado es el entorno y las condiciones para la supervivencia, por lo que hay un desajuste grande entre nuestra carga genética, que está adaptada a unas exigencias determinadas favorecidas por la evolución durante millones de años, y el estilo de vida actual”, apunta Adrián Varela-Sanz, coautor de la investigación.

Menos carbohidratos

Según detallan los científicos, se sabe que nuestros ancestros homínidos vivieron predominantemente en condiciones de hipoxia moderada –menor presión de oxígeno– entre 1.000 y 2.000 metros de altitud, mientras que el consumo de carbohidratos en la dieta era probablemente menor que en la actualidad. “Existen evidencias científicas que sugieren que vivir en condiciones de hipoxia mejora los resultados principalmente en deportes de resistencia, aunque también hay ya algunas pruebas en deportes de equipo. Otro ejemplo se refiere al ayuno y al entrenamiento”, añade.

Aunque está comprobado que el carbohidrato en la dieta es importante para responder a las demandas físicas de deportes muy intensos, también se ha demostrado que la señalización molecular necesaria para la adaptación muscular es mayor cuando se entrena con poca carga de carbohidrato en determinadas circunstancias. “Esto se puede entender si nos fijamos en que la dieta de nuestros ancestros siempre fue muy irregular, ya que pasaban de épocas de abundancia a épocas de hambre con mucha frecuencia”, asegura el científico.

No muchas horas sentado

Respecto a los deportistas de resistencia, los investigadores destacan que cada vez está más aceptada la mayor efectividad del entrenamiento polarizado, en el que se entrena principalmente a baja intensidad (80%), a pesar de que las demandas competitivas sean a intensidades superiores.
“En este sentido, una estrategia muy interesante para adaptar este concepto a los deportes intermitentes, como el fútbol o el tenis, sería controlar que fuera del entrenamiento regular se practique un ocio activo de baja intensidad, sin pasar muchas horas sentados o tumbados, para favorecer las adaptaciones fisiológicas del entrenamiento específico”, concluye Boullosa.

Fuente: abc.es

domingo, 19 de mayo de 2013

Los neandertales y los humanos convivieron en Picos de Europa




La cueva de La Güelga –una cavidad situada en la vertiente asturiana de los Picos de Europa– conserva pruebas de la convivencia entre neandertales y humanos modernos (homo sapiens). Ambos habrían coexistido en este lugar hace unos 40.000 años. Mario Menéndez, director de la Uned en Asturias y coordinador del equipo científico que trabaja en este yacimiento, afirma que «no hay ninguna razón para que no aparezcan yacimientos similares en León. El problema es que en la parte leonesa se ha investigado menos», explica. «Los Picos de Europa son una barrera insalvable en la época glaciar, pero se han localizado algunos pasos». En su opinión, es posible que en el futuro se localicen en León yacimientos parecidos al de La Güelga (Cangas de Onís).

«Los descubrimientos, muchas veces, son fortuitos», explica Menéndez. Sin embargo, aclara que «sí hay datos de la presencia de neandertales» en los Picos de Europa leoneses. «En León los investigadores se han centrado más en la arqueología clásica y en épocas en las que hay un rico patrimonio», añade. La investigación del equipo de Menéndez, en colaboración con la Universidad de Oxford, ha analizado fósiles del Paleolítico Medio y Superior, entre unos 150.000 y 10.000 años.

Sándwich del tiempo

Los depósitos arqueológicos han revelado una especie de ‘sándwich’ del tiempo: niveles con materiales atribuidos al hombre moderno entre estratos con materiales producidos por neandertales. Un sándwich que evidencia que ambas especies convivieron en la zona.

«Los humanos modernos ocuparon durante un tiempo la misma cavidad que, antes y después, fue habitada por grupos de neandertales», según este investigador.

Federico Bernaldo de Quirós, catedrático de Prehistoria de la Universidad de León -que dató los pretroglifos descubiertos en Maragatería por el aficionado Juan Carlos Campos- asegura que desde hace treinta años se está investigado la vertiente leonesa de los Picos de Europa sin los mismos resultados que en Asturias. «Aquí el terreno no es tan calizo y no hay tantas cuevas», aclara. Añade que «en León no se han encontrado sedimentos tan antiguos» como los localizados en La Güelga.

Uno de los grandes enigmas de la investigación prehistórica estriba en averiguar por qué desaparecieron los neandertales. Bernaldo de Quirós, que dirigió hace dos años las excavaciones en la cueva del Castillo (Puente Viesgo), también halló pruebas en este yacimiento de Cantabria de que ambas comunidades -neandertales y sapiens- convivieron durante un período de tiempo en la cueva.
El interrogante que se plantean ahora los investigadores es ¿cómo fue esa convivencia?
Los investigadores consideran que León tuvo que ser una zona de transición clave entre la cornisa cantábrica y la Meseta, pero los indicios de asentamientos del Paleolítico hasta ahora han sido ‘contados’, en cuevas como La Cantera, El Espertín, La Uña y La cueva del Oso -sólo accesible cuando desciende el nivel del pantano de Riaño-.

Fuente: diariodeleon.es

viernes, 6 de abril de 2012

La extinción de los Neandertales podría no haber sido culpa de los Homo sapiens


Primera reconstrucción de un neandertal (1888) por Hermann Schaaffhausen, tomado de Wikimedia Commons.

En los últimos años, los restos neandertales (Homo neanderthalensis) han sido sujetos de varios estudios genéticos, principalmente acerca de la relación entre éstos y otros homínidos, así como respecto a la mezcla entre éstos y los humanos anatómicamente modernos (Homo sapiens). Sorprendentemente, sin embargo, se sabe poco acerca de los procesos poblacionales por los que atravesaba dicha especie antes de extinguirse.

Es decir, no se sabía –hasta hace poco- prácticamente nada respecto a su variabilidad genética antes de que entraran en contacto con los humanos modernos; a quienes ya casi por tradición se les ha echado la culpa de su extinción.

Recientemente, en un estudio multinacional y multinstitucional, diez investigadores analizaron la variabilidad genética del ADN mitocondrial proveniente de 13 individuos de la especie Homo neanderthalensis. Según sus resultados, los neandertales del oeste de Europa tuvieron una trayectoria diferente a la de las poblaciones del este después de la divergencia entre ambos grupos. Al parecer, las poblaciones del oeste pudieron haber sufrido una extinción local seguida de una recolonización a partir de una pequeña poblacional reminiscente en dicha zona. Por otro lado, los neandertales del este parecen haber contado con una continuidad genética hasta que la especie desapareció hace unos 28 mil años.

Por otro lado, aunque algunos estudios sobre neandertales se habían centrado en sus movimientos del norte al sur de Europa, ahora parece que algunos eventos climáticos extremos pudieron haber precipitado extinciones locales en lugar de movimientos poblacionales. Dichas hipótesis embonan bastante bien con los resultados del estudio aquí comentado. Al parecer, dichos breves -pero intensamente fríos períodos- pudieron haber ocasionado extinciones locales de poblaciones neandertales antes de que los humanos modernos pudieran compartir territorios con ellos.

En otras palabras, la variabilidad genética de los neandertales estuvo muy reducida durante los últimos 10 mil años en los que la especie existió, por lo que los humanos pudieron no haber sido (completamente) responsables de la extinción de dicha especie.

Artículo de referencia:ResearchBlogging.org
Dalen, L., Orlando, L., Shapiro, B., Durling, M., Quam, R., Gilbert, M., Diez Fernandez-Lomana, J., Willerslev, E., Arsuaga, J., & Gotherstrom, A. (2012). Partial genetic turnover in neandertals: continuity in the east and population replacement in the west Molecular Biology and Evolution DOI: 10.1093/molbev/mss074

Fuente: es.paperblog.com

martes, 27 de marzo de 2012

Los europeos serian más africanos de lo que se pensaba


Un estudio internacional coordinado por la Universidad de Santiago revela una mezcla genética prolongada en las poblaciones de ambos continentes durante los últimos 11.000 años

Todos somos africanos. Sobre nuestro origen biológico no hay dudas: todos los europeos, al igual que el resto de las poblaciones humanas, derivamos de los Homo sapiens que salieron de África hace entre 60.000 y 70.000 años. Pero desde entonces, con la frontera marcada por una distancia de miles de años, el genoma europeo se fue diferenciando y apenas se volvió a emparentar con el subsahariano más que en episodios puntuales de mezcla genética protagonizados por las migraciones de africanos a Europa durante el imperio romano, por las conquistas árabes o, más recientemente, por el tráfico de esclavos. Son sucesos históricos producto de adaptaciones que dejan su huella en el genoma y que los investigadores pueden leer a través del ADN mitocondrial, el que las madres transmiten a su descendencia.

Esta es la historia conocida hasta ahora, pero un trabajo internacional coordinado por el Instituto de Medicina Legal de la Universidade de Santiago, que ocupará la portada de la revista «Genome Research», la más importante del mundo en su área, reescribe las migraciones poblacionales y ofrece una nueva visión. ¿La conclusión? Los europeos modernos somos más africanos de lo que hasta ahora se pensaba. O al menos su huella está más impresa en nuestro genoma de lo previsto.

Después del análisis de miles de muestras biológicas, los investigadores han determinado que los vínculos genéticos entre Europa y África se han mantenido de forma constante a lo largo de los últimos 11.000 años. «Es posible que en nuestros genes tengamos muchos otros segmentos de ADN que se remontan a episodios de intercambio genético entre estos dos continentes y que datan de esta época prehistórica», explica Antonio Salas Ellacuriaga, profesor de la Facultad de Medicina y coordinador del estudio.

La nueva componente subsahariana está presente en más del 35% de los linajes que las poblaciones africanas han dejado en nuestro genoma. Esta huella se encuentra especialmente presente en los países mediterráneos, pero tampoco es ajena a poblaciones atlánticas como la gallega. De hecho, si a una población gallega se le practicara un análisis genético es probable que entre un 3% y un 4% presente un ADN mitocondrial de origen africano fruto de este mestizaje histórico. El componente africano en los gallegos sería aún más alto, entre un 6% y un 7%, pero este aporte extra habría llegado en épocas más recientes.

El componente africano en los gallegos sería de entre un 6% y un 7%

El estudio ha permitido constatar que la conexión entre los dos continentes se mantuvo de forma regular en los últimos 11.000 años, pero lo que no se sabe aún es cómo se produjeron estas migraciones humanas de África a Europa, por dónde y por qué. «Pensamos que este contacto ?aclara Salas- ocurrió a través de Oriente Medio y la costa del noroeste africano, pero sobre todo por mar. El mar fue probablemente el principal vínculo de conexión, como ha sucedido en otros episodios de la expansión antigua del hombre». Pero, por qué se movilizaron estas poblaciones. La hipótesis que se plantea es que así como los europeos avanzaron hacia África por el sur de la península después de abandonar sus refugios tras el Último Máximo Glacial, los africanos también pudieron hacer lo propio. Sería un camino de ida y vuelta. «Lo lógico es pensar ?explica Salas- que hubo un cierto retorno en la dirección contraria».

En el trabajo, coordinado por la Universidade de Santiago, también han participado equipos de las universidades italianas de Perugia y Pavia; de la Universidad de Oxford; de la Fundación Sorenson de Genealogía Molecular (Estados Unidos) y del Instituto de Toxicología Forense de la Universidad de Sevilla. La investigación ocupará la portada de «Genome Research» con un dibujo que ha sido realizado por el artista ourensano Fernando Barreira.


Titulo original: "Los europeos somos más africanos de lo que se pensaba"

Fuente: lavozdegalicia.es

lunes, 30 de enero de 2012

Dejamos huellas genéticas al salir de África



Los primeros pasos que los humanos dimos fuera de África, nos llevaron, primero, a la actual Arabia, sostiene un reciente análisis genético conducido por la Universidad de Leeds, en el Reino Unido, y la de Porto, en Portugal. El equipo internacional incluyó científicos de Europa, Arabia y Norte de África.

El Homo sapiens moderno surgió en el Este de África, por donde hoy se encuentran Kenia y Etiopía. Desde ahí nos propagamos por todo el globo terráqueo. Faltan los detalles.

National Geographic con IBM han venido rastreando las huellas de la dispersión humana desde África al resto del mundo. En 2006 NatGeo hizo una extraordinaria serie de tv: The Journey of Man, dirigida por Spencer Wells. Una duda resuelta fue que no hubo diversos sitios en donde nos hiciéramos sapiens: todos los seres humanos hoy vivos compartimos a un solo ancestro, el Adán genético, que vivió hace apenas 60 mil años en el Este africano. El grupo inicial de cazadores-recolectores tuvo éxito en buena medida por la invención del lenguaje y la creación de lazos sociales. Pronto los nietos debieron colonizar nuevas tierras… y más… y más.

Esa colonización se dio hacia los cuatro puntos cardinales: al sur, rumbo a la punta de África; al oeste, hacia las selvas centrales; al norte, por el valle del Nilo, y al este cruzando el mar Rojo. “Un modelo popular predice que las etapas iniciales de la dispersión tuvieron lugar a través del mar Rojo hacia el sur de Arabia, pero la evidencia genética era escasa”, sostiene Luísa Pereira, de la Universidad de Porto, autora principal de la publicación.

El análisis genético de las vías para salir de África sería imposible si consideramos que cada humano recibe una combinación única de genes paternos y maternos. Pero los hombres tenemos una parte invariable del genoma: el cromosoma Y que heredamos de padre, abuelo… por vía únicamente masculina. Sólo cambia por mutaciones, errores de copiado, que son preciosas marcas para el biólogo molecular.

También tenemos, tanto hombres como mujeres, los pequeños organelos celulares llamados mitocondria, que tampoco entran en la lotería genética y se transmiten por línea materna a hombres y a mujeres. Que tengan su propio ADN lleva a suponer que alguna vez fueron células independientes que entraron en relación de ventajas mutuas con las células que forman nuestros tejidos, una simbiosis muy eficaz porque lleva millones de años.

Al no combinarse, también el genoma mitocondrial se hereda sin otros cambios que los errores de copiado, las mutaciones, que dejan rastro. El equipo analizó ADN mitocondrial y encontró evidencia de que el linaje más antiguo, no africano, estaba en Arabia, según publica este 26 de enero en el American Journal of Human Genetics. Comparó ADN mitocondrial de Arabia y el Cercano Oriente, con otros y encontró que nuestros primeros pasos fuera de África los dimos hacia Arabia.

El Genographic Project, de NatGeo e IBM, ofrece ahora una enorme base de datos para comparar mutaciones, tanto en el cromosoma Y como en ADN mitocondrial. Así es como se tiene la certeza de que los primeros humanos que salieron de África lo hicieron por el estrecho de Mandeb, donde termina el mar Rojo y comienza el océano Índico, pasaron por el llamado Cuerno de África (parece de rinoceronte) donde hoy están Somalia y Eritrea, hacia Yemen. El estrecho de Mandeb no tiene, donde más se angosta, sino escasos 30 kilómetros, y con una isla, Perim, por si algo faltara, que lo divide en dos canales. Es muy probable que estuvieran secos porque los glaciares, que cubrían buena parte del hemisferio norte, retenían el agua y el nivel de los océanos bajó.

El equipo, conducido por Martin Richards, de la Universidad Leeds, además de Pereira, analizó los linajes maternos y encontró evidencia genética de que al comenzar a extenderse la humanidad pasó, quizás a pie, hacia Arabia. “Tomados en conjunto, nuestros resultados sugieren que Arabia fue ciertamente el primer puesto de avanzada en la dispersión de los humanos modernos alrededor del mundo”, sostiene Richards.

El éxito evolutivo de los humanos, los llevó a extender sus territorios de cacería y recolección también hacia el norte, siguiendo el valle del Nilo. Eso ocurrió cuando ya las costas de la actual Arabia se iban poblando.

Usted puede participar con el Genographic Project donando 99.95 dólares. A cambio recibirá una caja con equipo para tomarse del interior de las mejillas una muestra de tejido, un sobre con el destinatario impreso, más el libro Deep Ancestry, de Spencer Wells, con todos los mapas de las vías por las que algún ancestro suyo salió de África y el DVD con los fascinantes programas de tv.

Entre a: https://genographic.nationalgeographic.com/genographic/index.html

Recibirá luego un mapa con el detalle de las mutaciones en su ADN que indican cómo salieron de África sus más remotos ancestros.

Maravillas y misterios de la física cuántica, Cal y Arena 2010.

Fuente: www.impreso.milenio.com

martes, 10 de enero de 2012

Secuencian por primera vez el ADN mitocondrial de un neandertal "catalán"

Fotografía facilitada por la Comunidad de Madrid de los restos humanos -cuatro dientes de leche- del que sería el primer menor neandertal descubierto en la Comunidad de Madrid, en las excavaciones de los yacimientos del Calvero de la Higuera, en el municipio de Pinilla del Valle, que han sido presentados por investigadores españoles. EFE/Archivo


Un equipo de investigadores arqueólogos de la Universidad de Barcelona (UB) han conseguido secuenciar por primera vez el ADN mitocondrial de un neandertal encontrado en la cueva del Gegant de Sitges (Barcelona).

Un equipo de investigadores arqueólogos de la Universidad de Barcelona (UB) han conseguido secuenciar por primera vez el ADN mitocondrial de un neandertal encontrado en la cueva del Gegant de Sitges (Barcelona).

Joan Daura y Montserrat Sanz, miembros del Seminario de Estudios e Investigaciones Prehistóricas (SERP) han determinado 52 pares de bases de la secuencia genética de la denominada mandíbula de Sitges, fósil que han podido identificar genéticamente como neandertal, lo que corrobora los análisis antropológicos realizados anteriormente, ha informado la UB.

Los responsables de la investigación señalan que esta secuenciación supone una aportación a futuros trabajos sobre la evolución de estas poblaciones del pleistoceno.

En Cataluña, los restos humanos anteriores al homo sapiens son muy escasos, ya que de hecho, se reducen a tres: la mandíbula de Sitges (objeto de la investigación del SERP), la mandíbula de Banyoles y el diente humano de la cueva de Mollet (Serinyà).

Y es el primero de estos restos el que ahora ha sido posible secuenciar una parte de su ADN mitocondrial.

Los resultados de esta investigación se han publicado en la revista Vertebrate Paleobiology and Paleoanthropology, en un monográfico especial sobre la conmemoración de los 150 años de estudio sobre los neandertales.

El fragmento de ADN analizado presenta las características genéticas comunes a otros fósiles de neandertal encontrados en varios lugares.

Los investigadores creen que estos estudios de ADN pueden ser útiles en el futuro para estudiar y clasificar restos de fósiles, sobre todo cuando no se conserven las partes necesarias para realizar análisis anatómicos que permitan clasificarlos y datarlos.

Además, la secuenciación de este fragmento de ADN de la cueva del Gegant puede contribuir en estudios posteriores sobre los procesos evolutivos de las poblaciones neandertales mediante la comparación con otros restos de varios lugares geográficos cuyo ADN se haya secuenciado.

Los arqueólogos Montserrat Sanz y Joan Daura encontraron la mandíbula de Sitges en 2005 en el Archivo Histórico de Sitges, un hallazgo que procedía de las excavaciones que había llevado a cabo mosén Santiago Casanova en los años 50 del siglo XX.

Se trataba de un fósil de 52.300 años de antigüedad y que al parecer correspondía al neandertal más moderno encontrado hasta ahora en Cataluña.

Actualmente, la cueva del Gegant, donde se halló la mandíbula, está al nivel del mar, pero en la época en la que los neandertales la ocuparon el mar estaba 80 metros por debajo del nivel actual a causa de la glaciación.

Eso significa que delante de la cueva se extendía una llanura que la separaba del mar unos 20 kilómetros aproximadamente, por lo que los investigadores apuntaban que esta llanura constituía el espacio de caza por excelencia de sus habitantes.

Montserrat Sanz y Joan Daura son los directores del Grupo de Investigación del Cuaternario integrado en el SERP y del proyecto de investigación Humanos, carnívoros y medio natural durante el pleistoceno en el macizo del Garraf, dedicado a determinar cuándo vivieron los neandertales en la costa sur de Barcelona.

También están trabajando en yacimientos como ahora la cueva del Rinoceront (Castelldefels), Canyars (Gavà), la cueva del Coll Verdaguer (Cervelló) o las dolinas de Les Alzines (Begues), donde han hallado abundantes restos de fauna correspondientes a la época de la última glaciación: mamuts, osos pardos, rinocerontes, linces, caballos, panteras, tortugas, grandes bóvidos, así como restos líticos que demuestran que los neandertales poblaron esta zona.

El SERP, dirigido por el catedrático Josep M. Fullola, es un grupo de investigación en el campo de la prehistoria vinculado a la cátedra de Prehistoria del Departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología de la UB.

En este trabajo, han participado expertos antropólogos como J. L. Arsuaga, L. Dalén y A. Götherström (Universidad Complutense de Madrid-Instituto de Salud Carlos III), R. Quam (Museo Americano de Historia Natural) y E. Subirà (Universidad Autónoma de Bellaterra).

Fuente:noticias.lainformacion.com

viernes, 9 de diciembre de 2011

'Colchones' con repelente de insectos de hace 77.000 años

Fragmento del colchón vegetal fosilizado de la Media Edad de Piedra. | 'Science'

Un equipo internacional de arqueólogos ha descubierto en un asentamiento de la Edad de Piedra, a unos 40 kilómetros de la ciudad sudafricana de Durban, lo que parece ser la evidencia más antigua de un colchón, que fue hecho por los humanos modernos que habitaron en la cueva hace 77.000 años.

El lecho, según publican los investigadores esta semana en la revista 'Science', estuvo hecho con plantas que se caracterizan porque ayudan a repeler los insectos, lo que indicaría que aquellos primitivos 'Homo sapiens' de África del sur ya tenían comportamientos muy modernos.

Los investigadores, dirigidos por Lyn Wadley, de la Universidad del Witwatersrand (Johannesburgo) encontraron los restos en las excavaciones que, desde 1998, llevan a cabo en el abrigo rocoso de Sibudu, a unos 15 kilómetros del Océano Índico. Había, al menos, 15 capas diferentes con 'colchones' realizados prensando plantas, superpuestas en el lugar hace entre 77.000 y 38.000 años.

Para elaborarlo, aquellos 'sapiens' fueron amontonando capas de pocos centímetros con semillas, hojas de juncias y juncos, que se extendían desde uno a tres metros cuadrados. Incluso se han podido diferenciar los diferentes tipos de especies vegetales utilizadas. Las hojas, según la botánica Marion Bamford, son mayoritariamente de un árbol de la especie 'Cryptocarya woodii', que en su composición tiene sustancias insecticidas.

Yaciemiento de Sibudi, en Sudáfrica, durante la última campaña de excacavaciones. | 'Science

"El hecho de que las seleccionaran indica que aquellos habitantes primitivos de Sibudu ya conocían las aplicaciones medicinales de plantas de su entorno. Esas medicinas naturales les dieron ventaja en cuanto a la salud humana. Usar repelentes de insectos nos da una nueva dimensión del comportamiento humano primitivo", ha declarado.

Se cree que las juncias fueron recogidas de un río que pasaba ya entonces cerca del refugio, el uThongathi River. Wadley apunta que, aunque el lecho no se usara para dormir, si era una superficie mucho más cómoda para vivir y trabajar que el duro suelo.

El análisis microscópico ha revelado también que el lecho fue restaurado en varias ocasiones y que hace 73.000 años lo quemaban, de cuando en cuando, presumiblemente para acabar con plagas de insectos y con la suciedad que se acumulaba. "Lo quemaban para eliminar parásitos, lo que supone un nuevo uso del fuego por parte de la especie humana", destacan los arqueólogos. De hecho, el lecho está en el mismo nivel que restos de hogueras y montones de ceniza.

A partir de hace 58.000 años, el número de 'colchones', hogueras y de montones de ceniza es mucho mayor, lo que se interpreta como un aumento del número de habitantes en el refugio y en general en África.

Los arqueólogos recuerdan que hace unos 50.000 años, los seres humanos modernos comenzaron a salir del continente, si bien últimos hallazgos los sitúan en la Península Arábiga miles de años antes.

En todo caso, este hallazgo adelanta hasta 50.000 años la fabricación de las primeras esteras para dormir y en el lugar donde se han descubierto otros de gran importancia, como las conchas marinas perforadas, huesos afilados en punta, utilizados para la caza, e incluso algunas evidencias del posible uso de arcos y flechas, trampas y pegamento para las herramientas. En Ciudad del Cabo, no muy lejos, también se encontró lo que sería el primer taller de arte de la Humanidad, como se ha publicado recientemente.

Contacte con el autor del artículo vía Twitter. @Rosa M. Tristan

Fuente: www.elmundo.es

martes, 6 de diciembre de 2011

Hallan las herramientas más antiguas del Homo sapiens en el sur de Arabia



Los arqueólogos, encontraron más de un centenar de yacimientos con utensilios elaborados por la tecnología denominada “Nubia de la Media Edad de Piedra”.

Un equipo de arqueólogos y geólogos ha encontrado en las Montañas Dhofar, Omán, frontera con Yemen, miles de piezas líticas que, según aseguran, fueron realizadas por miembros de la especie Homo sapiens hace más de 100 mil años.

Los investigadores, liderados por Jeffrey Rose, de la Universidad de Birmingham, encontraron más de un centenar de yacimientos con utensilios elaborados por la tecnología denominada “Nubia de la Media Edad de Piedra”.

Esta técnica, conocida por otros yacimientos a lo largo del valle del Nilo, nunca se había encontrado fuera de África, según destacan los investigadores en un artículo publicado en la revista PLoS One esta semana.

Para datar los yacimientos, utilizaron la moderna técnica de la Luminiscencia Ópticamente Estimulada, que determinó que tenían al menos 106 mil años de antigüedad. Es una fecha bastante anterior a la que se maneja con datos genéticos, que apunta que la dispersión de la especie humana fuera de África ocurrió hace entre 70 mil y 40 mil años.

Parte del trabajo consistió en determinar qué había en esta zona en aquel periodo, dado que algunos asentamientos están a más de 100 kilómetros de la costa. Los restos de animales y flora encontrados apuntan que era mucho menos seca que ahora.

“Era un paraíso verde rico en agua fresca, antílopes y buenas rocas de pedernal para hacer herramientas”, señala un investigador, quien considera más que probable que los cazadores se aventuraran más allá de su tierra conocida en busca de alimento.

No está claro si estos grupos son los que luego viajaron hacia Asia o si acabaron por volver a África cuando el clima empeoró.

Fuente: www.a7.com.mx

martes, 27 de septiembre de 2011

Mariscada en el Paleolítico


Las mariscadoras gallegas practican una de las actividades –quizás– con más historia del mundo. Y es que hace 150.000 años ya se mariscaba en España. Un equipo internacional de investigadores, con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto en la costa andaluza los vestigios más antiguos de consumo de marisco que se han encontrado hasta hoy. Aunque la actividad pudiera haberse extendido en otras zonas de la costa española, esta es por el momento la única evidencia científica.

"Consumieron mejillones", asegura uno de los investigadores, Francisco Jiménez, que hallaron quemadas las conchas de estos bivalvos en un estrato de la Cueva Bajondillo, ubicada en Torremolinos (Málaga). Este hecho sería un indicio de que los Homo neanderthalensis ibéricos comieron ese marisco hace 150.000 años. De algún modo, los homínidos de la época se plantearon romper e incluso cocinar estos animales.

El hallazgo de Málaga documenta el registro más antiguo de consumo moluscos por parte de neandertales descubierto. Los expertos sitúan la importancia del descubrimiento, enmarcado en el periodo del Paleolítico Medio, en que la práctica del marisqueo se considera como signo de inteligencia e incluso "define a los humanos modernos".

Hasta ahora, los investigadores creían que las prácticas más antiguas de marisqueo las había realizado el Homo sapiens, según los descubrimientos realizados en el yacimiento de Pinnacle Point (Sudáfrica). Se trata de un el estudio que ha sido publicado en PLoS ONE.

"Este descubrimiento no se queda en una cuestión de datación, ya que tiene importantes implicaciones para el conocimiento de la evolución humana", matiza el experto. "Muchos investigadores argumentan que el marisqueo es uno de los comportamientos que define a los humanos modernos y, en cierta medida, una ventaja adaptativa que permitió que el Homo sapiens se expandiera. Pero esta investigación demuestra que, en el mismo momento, los H. sapiens del sur de África y los H. neanderthalensis asentados en el sur de la Península Ibérica, aprovechaban estos recursos", destaca el investigador del CSIC.

El lugar en el que se realizaron las excavaciones cuenta con un registro compuesto por 19 estratos arqueológicos y donde se han documentado asentamientos del Paleolítico medio, el Paleolítico superior, el Epipaleolítico y el Neolítico. El trabajo, liderado por el profesor de la Universidad de Sevilla Miguel Cortés Sánchez, es fruto de una colaboración de investigadores portugueses, ingleses y japoneses. Para este trabajo de campo y su análisis posterior se han utilizado técnicas de análisis del registro arqueológico (polen, dataciones, tafonomía, microestratigrafía sedimentaria, análisis isotópicos, etc.).

Fuente: arodevigo.es

martes, 17 de mayo de 2011

Los homínidos de hace medio millón de años ya eran diestros


Los homínidos que poblaban Atapuerca hace 500.000 años ya eran diestros, como posteriormente lo serán los neandertales, según un estudio en el que ha participado el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (Iphes).

El estudio, publicado en la revista 'Laterality', avala que hace al menos medio millón de años, el 'Homo heidelbergensis' que habitaba en la Sima de los Huesos (Burgos) ya era diestro, un rasgo que se observa posteriormente en los neandertales.

Muchos trabajos científicos han demostrado hasta ahora que el ser humano, 'Homo sapiens', utiliza preferentemente una mano respecto a la otra, y que aproximadamente nueve de cada diez humanos son diestros, algo que sucedía hace medio millón de años con nuestros antecesores, según el nuevo hallazgo.

La orientación de unas estrías observadas en un diente incisivo de un individuo de la Sima de los Huesos ha permitido determinar que se corresponde con una persona que usaba preferentemente la mano derecha.

Las estrías están presentes en las superficies labiales de incisivos y caninos de diversas poblaciones, ya que se trata de cortes producidos por el uso de una técnica que consiste en sostener entre los dientes anteriores algún tipo de material y estirar con la mano, de forma que con la mano libre se corta este material con la ayuda de la herramienta lítica.

Con el estudio de estas muestras, se ha comprobado que la mano derecha era preferentemente usada por el 93,1 por ciento de los 'Homo heidelbergensis' y diversos neandertales europeos, de modo que la lateralidad humana tiene, como mínimo, 500.000 años de antigüedad.

La lateralidad manual se ha considerado como un rasgo típicamente humano, pero las últimas investigaciones han aportado datos que cuestionan la exclusividad del 'Homo sapiens'.

Fuente:europapress.es

lunes, 4 de abril de 2011

Hace 350.000 años se usaban en Atapuerca herramientas de hueso.


Los homínidos que vivieron en la Sierra de Atapuerca hace 350.000 años fabricaron herramientas de piedra, pero también de hueso, según se desprende de un artículo publicado en la prestigiosa revista Journal of Human Evolution titulado Bone as a technological raw material at the Gran Dolina site.

Esta industria fue encontrada en las excavaciones realizadas en los años 2000 y 2001 en el nivel TD-10 del yacimiento Gran Dolina. «La importancia de este hallazgo es que se trata de los indicios más antiguos de la utilización de herramientas fabricadas con huesos. Es normal encontrarnos con industria realizada en hueso con la llegada del Homo sapiens en el Paleolítico Superior pero no de tanta antigüedad», apuntó Rodrigo Alcalde, responsable de Didáctica del Museo de la Evolución Humana (MEH) y autor del artículo junto a Jordi Rusell, Ruth Blasco, Gerard CLampeny, Leticia Menéndez, Eudald Carbonell (Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social), Carlos Díez del Laboratorio de Prehistoria de la Universidad de Burgos, Juan Luis Arsuaga (Centro de Investigación (UCM-ISCIII) de Evolución y Comportamiento Humanos) y José María Bermúdez de Castro (Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana).

Además de encontrarse fragmentos de hueso que han sido retocados, se han hallado otros que han sido retocadores. «Los homínidos han cogido determinadas astillas de hueso y las han utilizado para retocar piedra. En lugar de utilizar piedra contra piedra, han usado un fragmento de hueso para golpear la piedra. En el hueso quedan unas pequeñas marcas, que se ven muy claras», añadió el investigador.

Según explicó Rodrigo Alcalde, los retocadores en hueso son muy comunes en yacimientos de neandertales, de 100.000 años en adelante, pero no en cronologías tan antiguas «Tenemos huesos cuyos bordes han sido transformados para crear un filo, que no sabemos para qué se usó, y otros huesos fueron utilizados como percutores o retocadores».

Los investigadores realizaron modelos experimentales en los laboratorios para estudiar las marcas. «Hemos golpeado el hueso para configurar los retoques y también hemos cogido huesos secos y frescos para comprobar cuál de los dos utilizaron los homínidos para retocar las piedras. Finalmente, hemos podido saber que fue con fragmentos de hueso fresco», añadió.

En opinión de Rodrigo Alonso, a partir de este descubrimiento se deberán estudiar de nuevo las marcas aparecidas en instrumentos encontrados en otros yacimientos para comprobar si se trata de un patrón más generalizado. «Igual se han achadado esas marcas a pisoteos de los animales sobre los huesos y no se les dio importancia. La idea es comprobar que el hueso fue utilizado como una materia prima para fabricar herramientas antes de lo que pensaba».

Fuente: diariodeburgos.es

sábado, 26 de marzo de 2011

Gastronomía paleolítica de 15.000 años


Caballo salvaje, el uro (toro), ciervo, cabra, conejo y moluscos terrestres formaban la gastronomía más antigua de los primeros pobladores de la comarca. Los restos de esta fauna han sido localizados en un lugar recóndito de Benidorm: el Abric de la Cantera de Serra Gelada.

Pero hay más. Los estudios preliminares llevados a cabo en el yacimiento arqueológico de esta zona han permitido datar a los primeros pobladores a finales del Paleolítico Superior, entre los años 15.000 y 11.000 antes de Cristo. El director de Investigación y Desarrollo de la empresa Arpa Patrimonio, Javier Fernández, junto al concejal de Patrimonio Jaime Llinares, dieron ayer a conocer los primeros datos recabados que permitirán conocer más a fondo la historia benidormense y de la Marina Baixa.

Los análisis definitivos llegarán en cuatro semanas tras la prueba del Carbono 14 que se les está realizando en un laboratorio americano. Si los datos aseguran esta datación, los restos de Serra Gelada se convertirían en los más antiguos de la comarca.

Si la zona ya fue descrita como el primer complejo hotelero existente en la ciudad por el propio edil hace meses, los restos encontrados ahora podrían definir perfectamente cuál era la dieta que seguían los pobladores que cazaban en estas montañas.

Los trabajos de campo y excavación comenzaron en el mes de enero y se desarrollaron durante catorce días. Así, los expertos localizaron vestigios de esta fauna entre las rocas y restos de la cueva del Abric de la Cantera, situado sobre la Depuradora del municipio.

Entre los trozos hallados destacan perfectamente por su forma una pezuña de un caballo salvaje o la mandíbula de un toro, además de moluscos como los que actualmente se conocen.

Pero el trabajo también ha llevado a los expertos a analizar los restos de polen para determinar la flora que poblaba esta zona de montaña en esa época. Los descubrimientos han llevado a localizar especies que actualmente no se encuentran en la comarca como el pino negral que se desarrolló en la glaciación.

Sin embargo, durante las excavaciones lo que más ha preocupado a los investigadores es el estado de conservación del yacimiento que ha sufrido a lo largo de los años diversas agresiones tanto por el expolio continuado de furtivos, de excursionistas y por el uso tradicional ganadero de la zona.

Por ello, la Concejalía se ha propuesto proteger este espacio que empieza por el proyecto de conocimiento y conservación del patrimonio y empezar a trabajar en un plan para conseguir salvaguardar esta riqueza arqueológica que asegure el conocimiento de la misma para generaciones futuras.

Con todo, los estudios llevados a cabo también han establecido que la línea de costa en aquella época se encontraría alejada varios kilómetros del litoral que se conocer actualmente lo que le daría otro aspecto a la geografía. Llinares destacó que este yacimiento presenta «un gran interés no sólo para conocer la historia» de Benidorm, sino también para «definir los episodios finales» del Paleolítico Superior en la Comunitat. Fernández, añadió que la intervención en el yacimiento ha permitido «documentar la secuencia de ocupación» de la zona y proporcionar «un contexto paleoambiental y cronológico» de esa ocupación. El concejal del área agradeció también la labor desarrollada por la Fundación Adendia, que ha sufragado los trabajos, y por la empresa Arpa Patrimonio, así como la del grupo de científicos que ha participado en la excavación.

Fuente:lasprovincias.es

domingo, 13 de marzo de 2011

Los primeros seres humanos tuvieron su origen en el sur de África, según un estudio genético

Grupo de bosquimanos en el sur de África, una de las poblaciones con más diversidad genética.

Los seres humanos modernos pueden haber tenido su origen en el sur de África, según sugiere un amplio estudio genético.

Los datos mostraron que las poblaciones de cazadores-recolectores de esta región tenían un mayor grado de diversidad genética, lo que es un indicador de longevidad, y que es probablemente la mejor ubicación para el origen de los humanos modernos, desafiando así la opinión de que llegamos desde el este de África. El estudio aparece en la Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS).

"África es considerada como el continente donde tienen origen todas las poblaciones humanas modernas", escribió el equipo internacional de investigadores. "Pero los detalles de la prehistoria y evolución humana en África siguen siendo poco claros debido a las complejas historias de cientos de poblaciones distintas".

Brenna Henn, de la Universidad de Stanford, California, dijo que el estudio del equipo -es ellmás completo de su tipo- ha llegado a dos conclusiones principales:

"La primera es que hay una enorme cantidad de diversidad en las poblaciones africanas de cazadores-recolectores, un nivel de diversidad mayor que el que existe en las poblaciones de agricultores. Estos grupos de cazadores-recolectores están muy estructurados y bastante aislados unos de otros y, probablemente, mantienen una gran cantidad de diferentes variaciones genéticas. Nosotros encontramos esto muy interesante".

La Dra. Henn agregó: "La otra conclusión principal consiste en que nos fijamos en los patrones de diversidad genética de las 27 poblaciones africanas de hoy en día, y vimos una disminución de esta diversidad, la cual comienza realmente en el sur de África y avanza a medida que se mueve hacia el norte de África".


Brenna Henn recogiendo muestras genéticas de la comunidad bosquimana khomani.

Ella explicó que la configuración de los grupos era consistente con el efecto fundador de la serie. Esto se refiere a la pérdida de variación genética cuando una nueva población se establece con un número muy reducido de individuos respecto de la población originaria, más grande.

"Las poblaciones del sur de África tienen mayor diversidad genética que cualquier otra población, en la medida en que lo podemos decir. Así, ello sugiere que este lugar podría ser el mejor para situar el origen de los humanos modernos".

Chris Stringer, paleontólogo líder, con sede en el Museo de Historia Natural de Londres, dijo: "El nuevo estudio sugiere que los genes de los bosquimanos de Namibia y Khomani (sur de África), los pigmeos Biaka (África central) y los Sandawe (este de África) parecen ser los más diversos, y, por ende, se trataría de las poblaciones más antiguas del Homo sapiens".

El profesor Stringer, que no participó en el estudio, agregó: "Este es un estudio sin precedentes, con muchos más amplios datos sobre los grupos de recolectores-cazadores de lo que alguna vez hemos tenido antes, pero soy cauteloso sobre la localización de los orígenes". Él añadió que los rangos de estos grupos se encuentran actualmente muy limitados, si bien las pinturas rupestres de las poblaciones antiguas que han sido vinculadas a los bosquimanos han dado a entender que una vez fueron mucho más generalizados.

"Parece más probable que los grupos supervivientes de cazadores-recolectores estén ahora localizados en restos de poblaciones que antes atravesaban gran parte de la línea del África subsahariana hace unos 60.000 años", dijo a la BBC.

Stringer dijo que no pensaba que hubiera un único "Jardín del Edén", a partir del cual nos desarrollamos. En cambio, dijo, "distintas poblaciones de la antigua África probablemente contribuyerom a los genes y las conductas que constituyen los seres humanos modernos".


Por su parte, el investigador Michael Marshall, anota en un artículo al respecto todo el texto siguiente:

Ya sabíamos que los seres humanos en otras partes del mundo habían perdido mucho de su diversidad genética, en parte porque la población se colapsó hace 70.000 años (debido a la erupción del supervolcán Toba) y muchos genes raros se perdieron, y, en parte, porque la mayoría de los seres humanos descienden de poblaciones agrícolas, que tienden a ser bajas en dicha diversidad. Así que la conclusión de que los cazadores-recolectores africanos conservan mucha diversidad genética es bastante controvertido.

Una cosa es utilizar la genética para determinar cómo los diferentes grupos de cazadores-recolectores y el resto de la humanidad están relacionados. Y a este respecto, todos con los que hablé esta semana, estaban de acuerdo en que el trabajo de Henn y sus colegas era importante. Hans-Peter Uerpmann de la Universidad de Tübingen, en Alemania, lo calificó como "una investigación seria y con sólidos resultados".

Pero otra cosa es tratar de averiguar donde vivió la ancestral población humana moderna sobre la base de dónde viven los humanos ahora. Los humanos anatómicamente modernos comenzaron a expandirse fuera de África entre 125,000 y 60,000 años atrás. Nosotros, simplemente, no sabemos si los ancestros de los bosquimanos, que ahora viven en el sur de África, estuvieron allí todo ese tiempo, o si se mudaron allí hace poco.

Sarah Tishkoff de la Universidad de Pennsylvania, en Filadelfia, dice:

"Los estudios genéticos de este tipo pueden enseñarnos mucho sobre la historia demográfica de los pueblos africanos, pero tenemos que tener mucho cuidado al hacer inferencias acerca de su origen geográfico. Las poblaciones modernas no pueden tener su origen en el lugar donde viven actualmente. Es importante combinar los datos arqueológicos, lingüísticos y genéticos, para obtener una imagen completa de los orígenes del hombre moderno".

Y Uerpmann está de acuerdo:

"Yo soy escéptico con respecto a las conclusiones extraídas de los actuales patrones de la variabilidad genómica. En particular, la distribución geográfica de los cazadores-recolectores se vio afectada en gran medida durante el Holoceno por la difusión de los pueblos pastores. África del Sur es una especie de "refugio" para estos pueblos, los cuales pueden haber vivido más al norte en el momento considerado para la primera aparición de los hombres "modernos".

A continuación, pongo estas declaraciones de Carlos Bustamante, de la Universidad de Stanford, uno de los autores del trabajo:

"Es una pregunta justa. Nosotros hemos tenido cuidado de quitar cualquier migración conocida en los últimos miles de años. Por ejemplo, la emigración Bantú tuvo un gran impacto y ella fue descontada".

Bustamante afirma que la explicación más simple de los nuevos datos genéticos es que la población humana moderna surgió cuando los grupos se expandieron desde el sur de África. Pero él insiste en que no están tratando de argumentar que los humanos evolucionaron allí:

"Creemos que el conjunto más reciente de los nuestros antepasados comunes se expandieron desde el sur de África. Pero ellos podrían haber evolucionado en el este de África, trasladándose desde Sudáfrica, en aquel entonces dispersa. El registro arqueológico en el este de África se remonta a 5 millones de años por lo que es una hipótesis bastante razonable".


Fuente: terraeantiqvae.com

lunes, 7 de marzo de 2011

Encuentran en Israel dientes humanos antiguos.

Que duda cabe que la actualidad desde hace unas semanas está en Oriente Medio. A los conflictos por todos conocidos debemos añadir el hallazgo, en una excavaciones cerca del centro de Israel, de piezas dentales, que se creen humanas, que por sus características podrían muy bien pertenecer al humano mas viejo del planeta (mientras no se encuentren otros anteriores). Nada menos que la friolera de ¡400.000 años! son los estimados por los equipos de medición de máxima precisión utilizados para la evaluación de los restos, los que nos separarían del homínido cuyas características se acercan a las de otros del llamado homo sapiuens. De ser cierto, se trataría del homo sapiens mas antiguo hasta la fecha, borrando de un plumazo a todos los anteriores, con una diferencia de 200.000 años, lo cual convierte este hallazgo en especialmente importante dada su trascendencia.

La gencia AP es quien ha dado a conocer la noticia, que han recogido otras publicaciones de tipo científico y divulgativo.

Arqueólogos israelíes dijeron que quizá encontraron la evidencia más antigua hasta el momento de la existencia del hombre moderno y, de ser así, el descubrimiento podría alterar teorías sobre el origen de los humanos. El equipo de la Universidad de Tel Aviv que excava en una cueva cerca del centro de Israel señaló que dientes encontrados dentro de la misma tienen aproximadamente 400.000 años de existencia y se asemejan a los de otros restos del hombre moderno, conocido científicamente como Homo sapiens, hallados en Israel. Los restos de Homo sapiens más antiguos encontrados hasta ahora tienen la mitad de antigüedad.

"Es muy emocionante llegar a esta conclusión", dijo el arqueólogo Avi Gopher, cuyo equipo examinó los dientes con tomografía computarizada y rayos X. Los fecharon de acuerdo con los estratos de tierra donde fueron hallados.

El especialista indicó que se requiere más investigación para fortalecer la afirmación. Si resulta así, señaló, "esto cambia todo el panorama de la evolución".

La teoría científica aceptada es que el Homo sapiens se originó en Africa y migró fuera del continente. Gopher dijo que, si los restos son vinculados definitivamente a ancestros del humano moderno, ello podría significar que éste de hecho se originó en lo que ahora es Israel.

Sir Paul Mellars, un experto en prehistoria de la Universidad de Cambridge, dijo que el estudio es acreditado, y que el descubrimiento "es importante" porque son escasos los restos de ese período crucial, pero es prematuro decir que los restos son humanos.

"Con base en la evidencia que han localizado, es una posibilidad muy tenue y francamente más bien remota", añadió Mellars. El experto señaló que es más probable que los restos estén relacionados a los parientes antiguos del hombre moderno, los Neandertales.

Según las actuales teorías científicas aceptadas, los humanos modernos y los Neandertales proceden de un ancestro común que vivió en Africa hace aproximadamente 700.000 años. Un grupo de descendientes migró a Europa y se convirtió en Neandertales, que posteriormente se extinguieron. Otro grupo permaneció en Africa y evolucionó a Homo sapiens, los seres humanos actuales.

Con frecuencia los dientes son indicadores de origen poco confiables, y análisis de restos de cráneo identificarían más plenamente las especies encontradas en la cueva israelí, agregó Mellars.

La cueva prehistórica de Qesem fue descubierta en el 2000 y las excavaciones comenzaron en el 2004. Los investigadores Gopher, Ran Barkai e Israel Hershkowitz publicaron su estudio en la revista American Journal of Physical Anthropology.


Fuente: Carson city

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Lenta maduración de los humanos puede haber sido ventaja sobre Neandertal


La comparación de los dientes en fósiles de hombres primitivos y de Neandertal muestran que los humanos demoran mucho más que sus ancestros para alcanzar la madurez, y eso puede haber sido una ventaja en la evolución, según un artículo que se publica hoy en EE.UU.

En el trabajo, que aparece en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), Tanya Smith, profesora de biología humana en la evolución en la Universidad de Harvard, indica que "los humanos tienen una inusitada historia de vida, con una edad temprana de destete, una larga infancia, una edad tardía para la primera reproducción y breves intervalos de nacimientos".

Las dentaduras son "registros del tiempo notables, que guardan señales de cada día de crecimiento casi como los anillos en el tronco de los árboles revelan el crecimiento anual", añadió.

"Lo más impresionante", continuó Smith, "es que nuestros primeros molares contienen un pequeño 'certificado de nacimiento' y cuando se encuentra esta línea de nacimiento, los científicos pueden calcular, con exactitud, la edad que tenía un ejemplar joven cuando murió".

Comparados aun con los primeros humanos, otros primates tienen un período de gestación más corto, una infancia más breve y una maduración más temprana, una edad más baja en la primera reproducción, y en términos generales un período de vida más corto.

El artículo señala que en algún momento no determinado entre los seis a siete millones de años desde que empezó la diferenciación entre los primeros humanos y los primates no humanos, cambió el curso de la vida y comenzó a demorarse la maduración.

Smith y sus colegas determinaron que el crecimiento de los dientes de los neandertales jóvenes era significativamente más rápido que en nuestra especie, incluidos algunos de los humanos modernos más tempranos que salieron de África hace de 90.000 a 100.000 años.

Esto indica que la prolongación de la infancia ha sido un desarrollo relativamente reciente.

Estos estudios se agregan al creciente número de indicios de las sutiles diferencias del desarrollo entre los humanos y sus ancestros de Neandertal, miembros extintos del género Homo de los cuales se han encontrado especímenes del período del Pleistoceno en Europa y en el oeste y centro de Asia.

Los paleontólogos han encontrado los primeros fósiles con rasgos Neardental primitivos en Europa que datan de 600.000 a 350.000 años atrás.

El estudio publicado hoy involucra algunos de los niños Neandertal más famosos, incluidos el primer fósil "hominin" descubierto en Bélgica hace 180 años, y que, según las técnicas más avanzadas de análisis, murió a los tres años.

"Los nuevos métodos ofrecen una oportunidad única para evaluar los orígenes de una condición fundamentalmente humana: el cambio costoso pero ventajoso de una estrategia primitiva de 'vivir rápido y morir joven' a una de 'vivir lento y llegar a viejo'", señaló Smith, quien agregó que ésta última "ayudó a que los humanos sean uno de los organismos más exitosos del planeta".

"La maduración extendida de los humanos puede haber facilitado el aprendizaje adicional y una cognición completa, lo cual posiblemente dio a los primeros Homo sapiens una ventaja sobre sus primos de Neandertal", dijo.

Fuente: noticias.terra.com.ar / imagen : ungaman.wordpress.com

domingo, 31 de octubre de 2010

Los humanos modernos emergieron en Asia 60.000 años antes


Un equipo internacional de investigadores ha descubierto fósiles humanos bien datados en el sur de China, que notoriamente cambian la percepción de los antropólogos acerca de la aparición de los humanos modernos en el este del Viejo Mundo. La investigación, basada en el Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de Pekín, ha sido publicada online en 'Proceedings'.

El descubrimiento de los primeros fósiles de humanos modernos en Zhirendong (la cueva Zhiren), al sur de China, data de al menos 100.000 años, y proporciona la evidencia más temprana de la aparición de los humanos modernos en Asia Oriental, por lo menos 60.000 años más que los humanos modernos anteriormente conocida en la región.

"Estos fósiles están ayudando a redefinir nuestra percepción de la aparición del hombre moderno en el este de Eurasia, y en todo el Viejo Mundo en general", dice Eric Trinkaus, profesor de antropología física en la Universidad de Washington en Sant Louis.

Los fósiles de Zhirendong tienen una mezcla de características modernas y arcaicas, que contrastan con las de anteriores humanos modernos en el este de África y sudoeste de Asia, lo que indica un cierto grado de continuidad de la población humana en Asia con la aparición de los humanos modernos.

Los humanos Zhirendong indican que la propagación de la biología humana moderna precedió de forma prolongada a las innovaciones culturales y tecnológicas del Paleolítico Superior y que los primeros humanos modernos co-existieron desde hace muchas decenas de milenios con seres humanos arcaicos que residían más al norte y al oeste a lo largo de Eurasia.

Fuente: europapress.es

jueves, 26 de agosto de 2010

La UC descubre en El Mirón el primer enterramiento paleolítico de la Península


Secuencia estratigráfica y trabajos de excavación en la cueva del Mirón, en Ramales de la Victoria. :: UC

La Arqueología es una de las ciencias más impredecibles y sorprendentes, capaz de cambiar hipótesis y planificaciones. Este año, el equipo que dirigen Manuel R. González Morales (catedrático de Prehistoria -UC- de la Universidad de Cantabria y director del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria) y Lawrence G. Strauss (Univ. de Nuevo México) tenían previsto poner fin al proyecto de investigación en la cueva del Mirón (Ramales de la Victoria).

Por detrás quedan 15 años de trabajos de campo y de laboratorio, «muchísima información acumulada» gracias a las campañas de dos o tres meses; por delante, el horizonte permite vislumbrar muchas horas de estudio, de preparación de memorias, de elaboración de publicaciones y de gestión de nuevos proyectos a partir de los materiales. Pero..., un hallazgo sobresaliente, el primer enterramiento del Paleolítico descubierto en la Península Ibérica, es capaz de romper los esquemas, incluso de los propios arqueólogos acostumbrados a que cada unidad estratigráfica proporcione datos de interés.

En los primeros días del pasado mes de julio, la estrategia de la excavación determinó poner la mirada de nuevo en una zona ubicada en el fondo de la cueva, donde ya se actuó en 2001. Se trataba de ir cerrando áreas y descartar sorpresas. No fue así, la sorpresa se produjo y, en este caso, fue agradable. Los arqueólogos identificaron los restos de un enterramiento secundario tras un bloque de grandes dimensiones donde en su momento se descubrieron grabados y bajo otra piedra de unos 40 cm de lado.

«Se trata de un depósito funerario», como señala González Morales que ayer compareció en rueda de prensa junto al director general de Cultura del Gobierno de Cantabria, Justo Barreda, para hacer público el hallazgo. Y añadió: «Probablemente se trate de un adulto joven y grácil, de pequeña talla, pudiera ser una mujer, pero estos datos tendrán que ser confirmados con los oportunos estudios de laboratorio donde se harán los análisis y se facilitarán las dataciones. A partir de ahí, podremos, en un plazo aproximadamente un mes o un mes y medio, disponer de datos genéticos, saber más quién era, su sexo, su alimentación...».

No obstante, por el contexto arqueológico en el que se documenta el depósito, «bien sellado», González Morales apunta a un «momento avanzado del Magdaleniense», fechas por radio carbono que nos remontan a hace 13.000-12.000 años.
Escasos paralelos y ritual

Hasta la fecha, según asevera González Morales, en la Península Ibérica no se han encontrado enterramientos fechables en el Paleolítico, ni en concreto en su periodo final, el Magdaleniense Superior. «Sólo se conocen algunos restos óseos dispersos, piezas de cráneos, hallazgos antiguos, pero nunca un enterramiento con ritual como éste, porque en El Mirón, asociado estratigráficamente al depósito de huesos se ha identificado en la zona inmediata una serie de pequeñas hogueras contemporáneas».

El esqueleto no se ha encontrado ni mucho menos completo en una zona resguardada de la cueva, como si se tratara de un escondite. Los investigadores han localizado, en primera instancia, una tibia, la mandíbula completa, huesos postcraneales, vértebras, costillas, fragmentos de los huesos de la mano y del pie... Ahora toca reconstruir el puzzle y confirmar que todos pertenecen a un mismo individuo, algo que por el momento no se pone en duda.

Éstos, aparecen recubiertos de ocre, práctica que era común en el Paleolítico como ha confirmado el propio Morales, a raíz de hallazgos que décadas atrás se han documentado sobre todo en Inglaterra y Francia, en excavaciones antiguas no realizadas con técnicas actuales. En este caso, «parece que se produjo una recogida de los restos humanos y posteriormente depositados allí y recubiertos con ocre. Ahora tenemos que investigar por qué la tibia aparece con mordeduras aparentemente de animal, y si fue descarnada intencionadamente o por animales».

No fue frecuente el enterramiento en las cuevas, lugares donde sin embargo siempre se ha refugiado el hombre, como en El Mirón, hasta la Edad del Bronce. Precisamente una de las primeras sorpresas en los años noventa para los investigadores fue comprobar que toda la parte superior del depósito del Mirón estaba integrada por restos de cabañas y acampadas que iban desde los inicios de la Edad de Bronce hasta los momentos más antiguos del Neolítico regional (entre 3.500 y 5.700 años atrás). Por debajo de estos depósitos, una secuencia de ocupación humana casi sin interrupción hasta el Paleolítico Superior.

Ahora, con este hallazgo, todo parece indicar que el próximo año habrá una nueva campaña en El Mirón. Quizá la última. ¿Quién sabe?

Fuente: eldiariomontanes.es