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martes, 10 de enero de 2012

Secuencian por primera vez el ADN mitocondrial de un neandertal "catalán"

Fotografía facilitada por la Comunidad de Madrid de los restos humanos -cuatro dientes de leche- del que sería el primer menor neandertal descubierto en la Comunidad de Madrid, en las excavaciones de los yacimientos del Calvero de la Higuera, en el municipio de Pinilla del Valle, que han sido presentados por investigadores españoles. EFE/Archivo


Un equipo de investigadores arqueólogos de la Universidad de Barcelona (UB) han conseguido secuenciar por primera vez el ADN mitocondrial de un neandertal encontrado en la cueva del Gegant de Sitges (Barcelona).

Un equipo de investigadores arqueólogos de la Universidad de Barcelona (UB) han conseguido secuenciar por primera vez el ADN mitocondrial de un neandertal encontrado en la cueva del Gegant de Sitges (Barcelona).

Joan Daura y Montserrat Sanz, miembros del Seminario de Estudios e Investigaciones Prehistóricas (SERP) han determinado 52 pares de bases de la secuencia genética de la denominada mandíbula de Sitges, fósil que han podido identificar genéticamente como neandertal, lo que corrobora los análisis antropológicos realizados anteriormente, ha informado la UB.

Los responsables de la investigación señalan que esta secuenciación supone una aportación a futuros trabajos sobre la evolución de estas poblaciones del pleistoceno.

En Cataluña, los restos humanos anteriores al homo sapiens son muy escasos, ya que de hecho, se reducen a tres: la mandíbula de Sitges (objeto de la investigación del SERP), la mandíbula de Banyoles y el diente humano de la cueva de Mollet (Serinyà).

Y es el primero de estos restos el que ahora ha sido posible secuenciar una parte de su ADN mitocondrial.

Los resultados de esta investigación se han publicado en la revista Vertebrate Paleobiology and Paleoanthropology, en un monográfico especial sobre la conmemoración de los 150 años de estudio sobre los neandertales.

El fragmento de ADN analizado presenta las características genéticas comunes a otros fósiles de neandertal encontrados en varios lugares.

Los investigadores creen que estos estudios de ADN pueden ser útiles en el futuro para estudiar y clasificar restos de fósiles, sobre todo cuando no se conserven las partes necesarias para realizar análisis anatómicos que permitan clasificarlos y datarlos.

Además, la secuenciación de este fragmento de ADN de la cueva del Gegant puede contribuir en estudios posteriores sobre los procesos evolutivos de las poblaciones neandertales mediante la comparación con otros restos de varios lugares geográficos cuyo ADN se haya secuenciado.

Los arqueólogos Montserrat Sanz y Joan Daura encontraron la mandíbula de Sitges en 2005 en el Archivo Histórico de Sitges, un hallazgo que procedía de las excavaciones que había llevado a cabo mosén Santiago Casanova en los años 50 del siglo XX.

Se trataba de un fósil de 52.300 años de antigüedad y que al parecer correspondía al neandertal más moderno encontrado hasta ahora en Cataluña.

Actualmente, la cueva del Gegant, donde se halló la mandíbula, está al nivel del mar, pero en la época en la que los neandertales la ocuparon el mar estaba 80 metros por debajo del nivel actual a causa de la glaciación.

Eso significa que delante de la cueva se extendía una llanura que la separaba del mar unos 20 kilómetros aproximadamente, por lo que los investigadores apuntaban que esta llanura constituía el espacio de caza por excelencia de sus habitantes.

Montserrat Sanz y Joan Daura son los directores del Grupo de Investigación del Cuaternario integrado en el SERP y del proyecto de investigación Humanos, carnívoros y medio natural durante el pleistoceno en el macizo del Garraf, dedicado a determinar cuándo vivieron los neandertales en la costa sur de Barcelona.

También están trabajando en yacimientos como ahora la cueva del Rinoceront (Castelldefels), Canyars (Gavà), la cueva del Coll Verdaguer (Cervelló) o las dolinas de Les Alzines (Begues), donde han hallado abundantes restos de fauna correspondientes a la época de la última glaciación: mamuts, osos pardos, rinocerontes, linces, caballos, panteras, tortugas, grandes bóvidos, así como restos líticos que demuestran que los neandertales poblaron esta zona.

El SERP, dirigido por el catedrático Josep M. Fullola, es un grupo de investigación en el campo de la prehistoria vinculado a la cátedra de Prehistoria del Departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología de la UB.

En este trabajo, han participado expertos antropólogos como J. L. Arsuaga, L. Dalén y A. Götherström (Universidad Complutense de Madrid-Instituto de Salud Carlos III), R. Quam (Museo Americano de Historia Natural) y E. Subirà (Universidad Autónoma de Bellaterra).

Fuente:noticias.lainformacion.com

sábado, 29 de mayo de 2010

El homínido más antiguo recibe críticas

El descubridor de 'Ardi' responde a los paleontólogos que ponen en duda que fuera un homínido y que viviera en un bosque

Representación del 'Ardipithecus ramidus'- SCIENCE

¿Era Ardi, el homínido más antiguo encontrado hasta ahora, verdaderamente un antepasado del ser humano, y vivía en un bosque o más bien en una sabana? Algunos aspectos de lo que fue considerada la noticia científica más importante del año 2009 son objeto de cierto debate en la comunidad científica, que se refleja en un intercambio de argumentos entre los descubridores y estudiosos del Ardipithecus ramidus, hallado en Etiopía, y sus críticos.

Por un lado, el especialista en homínidos extinguidos Esteban E. Sarmiento, de la Fundación Human Evolution de EE UU, cree que no existen pruebas suficientes de que Ar. ramidus fuera un homínido, es decir, que perteneciera al linaje humano tras la separación del linaje del chimpancé, y se inclina por que era anterior a esta divergencia.

La presentación en sociedad, largamente esperada, del Ar. ramidus, un fósil de hace 4,4 millones de años, se hizo a través de una decena de artículos publicados, bajo la dirección del paleontólogo estadounidense Tim White , el 2 de octubre de 2009 en la revista Science, la misma que acoge ahora el debate. Según Sarmiento, la identificación de un homínido sobre la base de las características de los dientes caninos y premolares induce a equivocación y otras supuestas pruebas, como la de que podía andar erguido basándose en la morfología del pie, no son convincentes.

White y algunos de sus colegas argumentan que son múltiples los parecidos dentales, craneales y esqueléticos entre el Ar. ramidus y otros homínidos, especialmente con el australopiteco posterior y que no sería lógico que estas características se hubieran desarrollado antes de la separación con el chimpancé y luego hubieran vuelto a surgir. El paleontólogo español JoséLuis Arsuaga, que tiene una buena relación con White, señala que cree que sí es un homínido, pero que quedan aspectos por aclarar en lo que se publicó, como lo relativo a la monogamia y la postura bípeda.

Esta última característica, tan importante, tiene que ver también con la segunda crítica, que se refiere al ambiente en que vivió la criatura en lo que hoy es el desierto de Etiopía. Un gran experto, Thure Cerling , de la Universidad de Utah, y científicos de otras universidades argumentan que se trataba de una sabana y no del bosque mucho más cerrado que White y sus colegas presentan. Para ello esgrimen complejas interpretaciones de paleoisótopos, la técnica preferida actualmente para recrear el ambiente pretérito. White y sus colegas las refutan, con argumentos igualmente complejos.

Hipótesis de la sabana

Nuria García, la única científica española que participó en este trabajo, señala: "Los dos se refieren en realidad a la hipótesis de la sabana, la idea de que los homínidos se hicieron bípedos al tiempo que los espacios abiertos fueron siendo predominantes". García cree que Cerling y sus colegas están interpretando a una escala errónea. "Creo que están centrándose en una escala regional de paleoambientes, mientras que White y los suyos, como saben de donde proceden los fósiles, la geología, y la fauna de cada localidad, pueden hacer una interpretación específica del hábitat solo de Ar. ramidus". La paleontóloga española, que trabajó precisamente en la interpretación del ambiente, sobre datos de miles de fósiles, cree que White da una mejor interpretación global, al menos por el momento, y que además establece que la hipótesis de la sabana es ahora testable científicamente, cuando antes no lo era.

"Ardi prefería todavía ambientes más cerrados", concluye García. "La visión de los primates atravesando sobre dos patas las distancias entre zonas boscosas cada vez más apartadas ha mantenido su atractivo durante décadas de investigación", explica White, para quien los datos obtenidos del ambiente en el que vivía Ardi socavan esta hipótesis y dan una visión nueva del nicho ecológico de los primeros homínidos.


Fuente: elpais.com

jueves, 13 de agosto de 2009

Los hombres de Atapuerca y los guanches compartían costumbres,las Palmas gran canaria, España.

Tras seis lustros de trabajos arqueológicos, Carlos Díez, Sergio Moral y Marta Navazo, del equipo arqueológico investigador, acaban de sacar un libro donde recogen unos reveladores descubrimientos, que acaparan la atención de la comunidad científica mundial. La Sierra de Atapuerca. Un viaje a nuestros orígenes, editado por la Fundación Atapuerca y el grupo Everest, es el único texto que permite conocer lo realizado hasta el momento en las excavaciones de Atapuerca, combinando la experiencia de los pasados 30 años con una visión fresca e ilusionante sobre los retos de los próximos años.

Un trabajo que revela además algunas conexiones entre el hombre de Atapuerca en cuanto a la comida. La obra refleja como, independientemente de la producción de cada época, la dieta incide de manera directa en la capacidad intelectual y el estado emocional de los individuos y en la organización social de los grupos, ya que aquella depende, en gran medida, de la forma en que se articulan para conseguir los alimentos.

Diez páginas dedica el libro al asunto; incluso recuerda que "Bermúdez de Castro -codirector de las excavaciones de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca, junto con J. Luis Arsuaga y Eudald Carbonell- observó en los dientes de los aborígenes canarios un gran desgaste por el continuado uso de palillos. Curiosamente, lo mismo se observa en los dientes de los homínidos de Atapuerca".

El equipo investigador ha dado un repaso a los años de trabajo, narrando la historia de las intervenciones, sus hitos y hallazgos principales. Como dice Eudald Carbonell: "Atapuerca constituye una herramienta fundamental para entender el proceso evolutivo tanto en los aspectos ecológicos como económicos, sociales y técnicos de la evolución de la humanidad". Un proceso que durante 30 años el equipo ha ido recopilando para establecer la evolución de los homínidos en Eurasia durante el último millón de años.

Por ello también es un homenaje a todas la gente que allí han desarrollado sus investigaciones, en particular a quienes sentaron las primeras bases de los estudios, aparte de que se trata de una apuesta por avanzar el estado actual de conocimientos y lo mucho que queda por descubrir, investigar y divulgar en Atapuerca. La obra intenta profundizar en la evolución humana, cultural y biológica desde los primeros homínidos africanos hasta el advenimiento de las sociedades agrícolas y ganaderas. Desde esta perspectiva, se trata de una obra que aspira a que la sociedad integre Atapuerca dentro de los esquemas de las grandes adquisiciones que lograron nuestros antepasados.

Para conseguir estos objetivo, en el recorrido por los diferentes capítulos en los que se divide la obra, se desentrañan cuestiones tan importantes como la biología de los homínidos, el medio en el que vivieron, las herramientas que utilizaron, su desarrollo, alimentación, lenguaje así como su mundo inmaterial o simbólico.

Cuenta asimismo con fichas que recorren la historia de Atapuerca en cada uno de los grandes episodios que la componen, integrando uno a uno los aspectos más significativos de los grupos que han habitado la sierra y, finalmente, ofrece un extraordinario repaso fotográfico que nos transporta a los primeros años de trabajo y nos hace viajar en el tiempo hasta la actualidad de este mágico cerro, situado a orillas del río Arlanzón.

Fuente: laopinion.es

sábado, 13 de junio de 2009

El 'reloj' evolutivo de Darwin, Juan Luis Arsuaga

El paleontólogo Juan Luis Arsuaga, con un esqueleto de neandertal.

Vivimos el Año Darwin, el bicentenario de aquel lejano 1809 en el que nació el biólogo británico y el 150 aniversario de la publicación de 'El origen de las especies por la selección natural'. El paleontólogo y codirector de Atapuerca Juan Luis Arsuaga no ha querido quedarse al margen del acontecimiento y ofrece, en su libro 'El reloj de Mr. Darwin' (Ed. Temas de Hoy), su particular visión del pensamiento darwinista, confrontándolo con los hallazgos que han tenido lugar desde aquellas fechas.

«Me interesa su peripecia vital y sus resultados, pero todo desde el punto de vista biológico. Él utilizó un ejemplo que marcó su pensamiento: la domesticación. Poca gente sabe que el año que nació Darwin, Jean-Baptiste Lamarck publicó un libro sobre la evolución que fue un 'best-seller'. Y no fue el único. Es decir, la teoría de la evolución ya circulaba por ahí, no la descubrió Darwin, pero si buscó las causas, como la selección natural y la sexual», explica el autor.

En su libro, Arsuaga se inventa la historia de un profesor que sueña con el científico. Es un viaje onírico en el que aparecen partes de su obra, basándose en cuatro de sus numerosas publicaciones: 'El viaje de un naturalista', 'El origen de las especies', 'Autobiografía' y 'El origen del Hombre'. Incluso utiliza diferentes ediciones para comprobar los cambios que experimentó el autor a medida que se conocían nuevos hallazgos. También recoge lo que denomina «su libro más extenso e inacabado», las más de 5.000 cartas que escribió a lo largo de su vida.

Pero en ese sueño también aparecen sus adversarios, contemporáneos, predecesores y posteriores, aunque ya están todos muertos. «En el sueño de ese capítulo Darwin habla con Lamarck, con George Cuvier, con Stephen Jay Gould, etcétera, para contraponer sus ideas con otros planteamientos sobre la evolución. Es onírico porque es una gran injusticia comparar trabajos de un científico con los de quienes vinieron después. Así que a todos los devuelvo a la vida y con la misma información».

Ideas confirmadas

Arsuaga se pregunta, por ejemplo qué diría George Cuvier, el primer paleontólogo, con lo que hoy se sabe. «Era un catastrofista, pensaba que en la Tierra había grandes cataclismos y que la vida volvía a renacer después. Creo que hoy mantendría esa idea. Diría que lo que dice Darwin es verdad, pero no es el argumento de la historia de la vida. Diría que desde que desaparecieron los dinosaurios hay evolución entre los mamíferos, pero siguen siéndolo. Hay variación, pero no creatividad», explica.

Recuerda que desde que el británico murió, muchos avances han confirmado sus ideas, sobre todo en dos áreas muy concretas: la paleontología y la genética. De la primera, Arsuaga es un experto: «Su problema era que los fósiles que tenía no eran compatibles. Ahora es natural ver que la evolución se ve en el registro fósil, pero en su época era al revés. No tenía los eslabones de la cadena. Sus fósiles no eran antepasados de los actuales, eran parientes".

"Lo que descubrió fue el árbol de la vida", explica el codirector de Atapuerca. "Que todas las especies vivas y extinguidas están conectadas entre sí. Y no lo tuvo fácil, claro. Los parientes más cercanos de los vertebrados son los erizos de mar, a ver cómo demuestras que es un pariente nuestro. Por ello, la paleontología ha sido el mayor avance desde entonces. La genética llegó después, y también es importante».

Pero a Darwin, como recuerda el paleontólogo, además de la morfología, le interesaba también mucho la conducta, la ecología, la biogeografía de las especies, la herencia, la genética del desarrollo y la geología. «Era seguidor de Charles Lyell, que aporta una visión de cambios continuos y graduales en la Tierra. Y él pensó que, de igual modo, podían cambiar las especies».

Nuevas corrientes

Juan Luis Arsuaga, en definitiva, trata de demostrar que el evolucionismo no es un pensamiento único, como el mismo Darwin decía cuando veía «un amplio campo abierto para las investigaciones futuras», aunque en el fondo esperaba que la selección natural siguiera siendo importante.

Ahora, ahí están los neodarwinistas, que unen a Darwin con Mendel y creen en una evolución gradual y constante; y otros como Gould, que defienden que los ritmos no han sido constantes; o quienes dan el protagonismo a la geografía... Y también quedan muchos problemas por resolver.

«Darwin explicó como evolucionaba una especie, pero no sabía cómo una especie se convertía en dos, y seguimos sin saberlo. Aún hay quienes defienden que la geografía es el factor determinante. Otros dan más importancia a las mutaciones. Yo creo que la selección natural es la clave», asegura.

El último capítulo lo dedica a un tema tan polémico como la conducta humana y la biología, es decir, hasta qué punto los genes controlan el comportamiento. Y se plantea cuestiones tan actuales como las diferencias biológicas en el cerebro de las mujeres y los hombres.

«Me gusta el tema porque es polémico, se enfrenta a los dogmatismos. Es lo que pasó con Darwin. La gente discutía sin leer su trabajo de los pinzones. En este caso, también es un tema con carga ideológica. Un campo nuevo de investigación para llegar a saber qué componente de la conducta es biológica y cuál ambiental. Yo defiendo lo primero. De hecho, en biología se habla del fenotipo como el resultado de la exposición del gen a un ambiente determinado, pero aún se sabe poco. Darwin también habló de selección sexual. Creía que era muy importante en la evolución humana, y sin embargo es una ley de la que se sabe poco».

Fuente: elmundo.es