El clima después de la extinción masiva más grande hasta la fecha, hace 252 millones de años, era fresco, más tarde se hizo muy cálido y luego se volvió fresco de nuevo. Gracias a las temperaturas más frías, la diversidad de la fauna marina se disparó, tal y como paleontólogos de la Universidad de Zurich han reconstruido.
El clima más cálido, junto con un alto nivel de CO2 en la atmósfera, en un principio dio origen a nuevas especies de vida corta. A más largo plazo, sin embargo, este cambio climático tuvo un efecto adverso sobre la diversidad biológica y causó especies en vías de extinción.
Hasta ahora, siempre se asumió que a la flora y la fauna le llevó mucho tiempo recuperarse de la gran extinción masiva al final del período Pérmico, hace 252 millones de años. De acuerdo con el consenso científico, comunidades ecológicas complejas sólo comenzaron a reaparecer en el Triásico Medio, hace unos 247 millones años.
Ahora, sin embargo, un equipo encabezado por el paleontólogo suizo Hugo Bucher, de la Universidad de Zurich, revela que grupos de animales marinos, como los amonites y conodontos (microfósiles) ya alcanzaron un máximo entre tres y cuatro millones de años antes, es decir, todavía durante el Triásico Temprano.
Los científicos trazan las curvas de temperatura en detalle en la revista Nature Geoscience, demostrando que el clima y el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera fluctuaron mucho durante el Triásico Temprano y el impacto que esto tuvo sobre la biodiversidad marina y las plantas terrestres.
Para la reconstrucción del clima, Bucher y sus colegas analizaron la composición de los isótopos de oxígeno en conodontos, los restos de los cordados que una vez vivieron en el mar. Según el estudio, el clima en el comienzo del Triásico hace 249 millones años fue muy benigno. Esta fase más fría fue seguida por una fase breve de clima muy cálido. A finales del Triásico Temprano, es decir, entre 247,9 y 245,9 millones años atrás, se reanudaron las condiciones más frías.
Entonces, los científicos examinaron el impacto del clima sobre el desarrollo de la flora y la fauna. "La diversidad biológica aumentó más en las fases más frías", explica el paleontólogo Bucher. "La siguiente fase extremadamente cálida, sin embargo, dio lugar a grandes cambios en la fauna marina y a un cambio ecológico importante en la flora".
Bucher y su equipo pueden revelar que esta disminución de la biodiversidad en las fases cálidas se correlaciona con fuertes fluctuaciones en la composición del isótopo de carbono en la atmósfera. Estos, a su vez, estaban directamente relacionadas con los gases de dióxido de carbono, derivados de las erupciones volcánicas en la gran provincia ígnea de Siberia.
Bucher y sus colegas están convencidos de que el cambio climático y la emisión de gases volcánicos fueron motores clave de la recuperación biótica en los océanos durante el Triásico Temprano.
Fuente: europapress.es
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martes, 25 de diciembre de 2012
viernes, 30 de marzo de 2012
Científicos descubren que otra especie de homínidos convivió con la de Lucy
Ocho fósiles de un pie derecho descubiertos en sedimentos de 3,4 millones de años de antigüedad en Etiopía demuestran que los Australopithecus afarensis no eran los únicos de homínidos que vivieron en la región en aquella época.

Los huesos del pie de Burtele, que se presentan en la revista Nature, corresponden a un homínido que se movía con soltura sobre los árboles, pero que era capaz de caminar erguido cuando bajaba al suelo.
El descubrimiento es importante por dos motivos, según Yohannes Haile-Selassie, paleontólogo de la Universidad Case Western Reservede Cleveland (EE.UU.) y primer autor de la investigación.
Por un lado, porque “aporta información relevante sobre la anatomía del pie en los ancestros humanos”, según declaró el martes en una rueda de prensa telefónica.
Huesos parciales de un pie de 3,5 millones de años atrás muestran una nueva especie de homínidos (Museo de Historia Natural de Cleveland)
Por otro, porque “demuestra por primera vez de manera concluyente que la especie de Lucy no estaba sola” sino que convivía con otras especies de homínidos, una cuestión que ha sido motivo de debate científico desde hace más de 30 años.
El pie descubierto ahora refuerza la hipótesis de que los Australopithecus afarensis, que vivieron en el este de África hace entre 3 y 4 millones de años, fueron ancestros directos del género humano, según Haile-Selassie.
Reconstrucción de los huesos encontrados en la región de Afar, Etiopía. (Foto: Museo de Historia Natural de Cleveland)
“Hay aún muchas incógnitas sobre la relación entre los australopitecos y los humanos”, advierte Salvador Moyà, director del Institut Català de Paleontología. Pero, según la hipótesis que defiende Haile-Selassie, los primeros humanos eran descendientes de los Australopithecus garhi, que posiblemente ya fabricaban herramientas de piedra rudimentarias hace 2,5 millones de años.
Y los Australopithecus garhi, a su vez, eran descendientes de los afarensis, la especie de Lucy. El pie de los afarensis, en cualquier caso, se parecía más al nuestro que el pie descubierto ahora en Etiopía. Los ocho fósiles presentados en Nature observan una curiosa combinación de caracteres adaptados a la vida en los árboles y a la vida en el suelo.
dedos
El primer dedo, más similar a nuestro pulgar de la mano que a nuestro dedo gordo del pie, es arborícola. En lugar de estar alineado con los otros dedos, está en posición oblicua, lo cual es ideal para agarrarse de las ramas pero no para caminar o correr.
En cambio, la articulación entre los metatarsianos y las falanges -allí donde los dedos se unen a la planta del pie- permite una hiperflexión. Es lo mismo que hacemos nosotros al final de cada paso o al ponernos de puntillas, cuando los dedos pueden quedar perpendiculares respecto a la planta. Pero es algo que no se puede hacer con las manos -a menos que uno sea hiperlaxo-.
Así, la articulación entre metatarsianos y falanges del pie de Burtele es característica de la marcha bípeda. Pero “es un pie muy primitivo, no podían recorrer grandes distancias”, declaró Bruce Latimer, coautor de la investigación, en la rueda de prensa.
“Debían caminar de una manera bastante extraña”. A su lado, Lucyera toda una atleta. Las huellas de Laetoli, descubiertas en Tanzania en 1978 y atribuidas a tres Australopithecus afarensis , demuestran que ya tenían un pie anatómicamente moderno como el nuestro.
Lucy ya tenía el dedo gordo alineado con los otros cuatro dedos del pie, un talón ancho y estable y un puente bien arqueado para absorber la energía de cada paso, zancada o salto, características todas ellas que no se aprecian en el pie de Burtele.
hallazgo
“Lucy era totalmente bípeda, no iba a los árboles”, destacó Latimer. El pie de Burtele se ha descubierto en una zona que hoy día es desierta pero que hace 3,4 millones de años tenía una vegetación tropical. “Los análisis físicos y químicos de los sedimentos nos indican que era una zona boscosa húmeda y con ríos”, añadió Beverly Saylor, coautora de la investigación, de la Universidad Case Western Reservede Cleveland, al igual que Haile-Selassie y Latimer.
Los fósiles se han descubierto a pocos kilómetros de donde apareció el esqueleto de Lucy en 1974. Dado que las dos especies vivieron en la misma época y en la misma región, los investigadores sugieren que ocuparon nichos ecológicos distintos.
Según esta interpretación, el homínido de Burtele debió ocupar la periferia de la selva tropical y explotar los recursos de árboles y arbustos, mientras que los Australopitecus afarensis se expandieron fuera de la selva gracias al prodigio biomecánico de sus pies.
El descubrimiento “demuestra que nuestra evolución no fue un proceso lineal, con un único linaje en cada momento, sino que fue un proceso más complejo, con varios linajes conviviendo en una misma época y en una misma región”, destacó Haile-Selassie.
Por ahora, los investigadores no han atribuido e l pie de Burtele a ninguna especie ni a ningún género. Es demasiado antiguo para ser humano, ya que el género Homo no aparece hasta un millón de años más tarde. Y las características de los 8 fósiles parecen excluir que se trate de un australopiteco. Incluso de una especie distinta de la de Lucy.
A lo que más se parece el pie de Burtelees al del Ardipithecus ramidus , un homínido de hace 4,4 millones de años también descubierto en Etiopía. Los ocho fósiles podrían corresponder así a un ardipiteco descendiente del ramidus. Pero “aún no tenemos suficiente material para atribuirlo a un género o a una especie”, explicó Haile-Selassie.
Y “no se puede decir que sea un ardipiteco solo porque tenga una locomoción similar; podría ser otro homínido que hubiera conservado esta adaptación a la locomoción. Esperamos a recuperar más fósiles para comprender mejor qué ocurrió”.
El descubrimiento es importante por dos motivos, según Yohannes Haile-Selassie, paleontólogo de la Universidad Case Western Reservede Cleveland (EE.UU.) y primer autor de la investigación.
Por un lado, porque “aporta información relevante sobre la anatomía del pie en los ancestros humanos”, según declaró el martes en una rueda de prensa telefónica.
Huesos parciales de un pie de 3,5 millones de años atrás muestran una nueva especie de homínidos (Museo de Historia Natural de Cleveland)Por otro, porque “demuestra por primera vez de manera concluyente que la especie de Lucy no estaba sola” sino que convivía con otras especies de homínidos, una cuestión que ha sido motivo de debate científico desde hace más de 30 años.
El pie descubierto ahora refuerza la hipótesis de que los Australopithecus afarensis, que vivieron en el este de África hace entre 3 y 4 millones de años, fueron ancestros directos del género humano, según Haile-Selassie.
Reconstrucción de los huesos encontrados en la región de Afar, Etiopía. (Foto: Museo de Historia Natural de Cleveland)“Hay aún muchas incógnitas sobre la relación entre los australopitecos y los humanos”, advierte Salvador Moyà, director del Institut Català de Paleontología. Pero, según la hipótesis que defiende Haile-Selassie, los primeros humanos eran descendientes de los Australopithecus garhi, que posiblemente ya fabricaban herramientas de piedra rudimentarias hace 2,5 millones de años.
Y los Australopithecus garhi, a su vez, eran descendientes de los afarensis, la especie de Lucy. El pie de los afarensis, en cualquier caso, se parecía más al nuestro que el pie descubierto ahora en Etiopía. Los ocho fósiles presentados en Nature observan una curiosa combinación de caracteres adaptados a la vida en los árboles y a la vida en el suelo.
dedos
El primer dedo, más similar a nuestro pulgar de la mano que a nuestro dedo gordo del pie, es arborícola. En lugar de estar alineado con los otros dedos, está en posición oblicua, lo cual es ideal para agarrarse de las ramas pero no para caminar o correr.
En cambio, la articulación entre los metatarsianos y las falanges -allí donde los dedos se unen a la planta del pie- permite una hiperflexión. Es lo mismo que hacemos nosotros al final de cada paso o al ponernos de puntillas, cuando los dedos pueden quedar perpendiculares respecto a la planta. Pero es algo que no se puede hacer con las manos -a menos que uno sea hiperlaxo-.
Así, la articulación entre metatarsianos y falanges del pie de Burtele es característica de la marcha bípeda. Pero “es un pie muy primitivo, no podían recorrer grandes distancias”, declaró Bruce Latimer, coautor de la investigación, en la rueda de prensa.
“Debían caminar de una manera bastante extraña”. A su lado, Lucyera toda una atleta. Las huellas de Laetoli, descubiertas en Tanzania en 1978 y atribuidas a tres Australopithecus afarensis , demuestran que ya tenían un pie anatómicamente moderno como el nuestro.
Lucy ya tenía el dedo gordo alineado con los otros cuatro dedos del pie, un talón ancho y estable y un puente bien arqueado para absorber la energía de cada paso, zancada o salto, características todas ellas que no se aprecian en el pie de Burtele.
hallazgo
“Lucy era totalmente bípeda, no iba a los árboles”, destacó Latimer. El pie de Burtele se ha descubierto en una zona que hoy día es desierta pero que hace 3,4 millones de años tenía una vegetación tropical. “Los análisis físicos y químicos de los sedimentos nos indican que era una zona boscosa húmeda y con ríos”, añadió Beverly Saylor, coautora de la investigación, de la Universidad Case Western Reservede Cleveland, al igual que Haile-Selassie y Latimer.
Los fósiles se han descubierto a pocos kilómetros de donde apareció el esqueleto de Lucy en 1974. Dado que las dos especies vivieron en la misma época y en la misma región, los investigadores sugieren que ocuparon nichos ecológicos distintos.
Según esta interpretación, el homínido de Burtele debió ocupar la periferia de la selva tropical y explotar los recursos de árboles y arbustos, mientras que los Australopitecus afarensis se expandieron fuera de la selva gracias al prodigio biomecánico de sus pies.
El descubrimiento “demuestra que nuestra evolución no fue un proceso lineal, con un único linaje en cada momento, sino que fue un proceso más complejo, con varios linajes conviviendo en una misma época y en una misma región”, destacó Haile-Selassie.
Por ahora, los investigadores no han atribuido e l pie de Burtele a ninguna especie ni a ningún género. Es demasiado antiguo para ser humano, ya que el género Homo no aparece hasta un millón de años más tarde. Y las características de los 8 fósiles parecen excluir que se trate de un australopiteco. Incluso de una especie distinta de la de Lucy.
A lo que más se parece el pie de Burtelees al del Ardipithecus ramidus , un homínido de hace 4,4 millones de años también descubierto en Etiopía. Los ocho fósiles podrían corresponder así a un ardipiteco descendiente del ramidus. Pero “aún no tenemos suficiente material para atribuirlo a un género o a una especie”, explicó Haile-Selassie.
Y “no se puede decir que sea un ardipiteco solo porque tenga una locomoción similar; podría ser otro homínido que hubiera conservado esta adaptación a la locomoción. Esperamos a recuperar más fósiles para comprender mejor qué ocurrió”.
Imagenes: hechosdehoy.com ; lagranepoca.com ; cnnespanol.cnn.com
Fuente:lanacion.c
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jueves, 12 de agosto de 2010
Los homínidos utilizaban herramientas hace más de tres millones de años

Los homínidos utilizaban herramientas para cortar la carne y separarla de los huesos desde hace más de tres millones de años, según ha concluido un grupo internacional de científicos tras el hallazgo de dos fósiles de huesos con marcas realizadas por un instrumento afilado.
Las herramientas más antiguas aparecidas hasta ahora databan de hace 2,6 ó 2,5 millones de años, pero los científicos creen que hace más de tres millones de años los homínidos ya usaban herramientas, según publica esta semana la revista "Nature".
El hallazgo en Etiopía de una costilla de un animal del tamaño de una vaca y el fémur de un antílope del tamaño de una cabra con marcas realizadas por un objeto afilado sugieren que hace unos 3,4 millones de años, fecha en la que se cree que vivieron los animales a los que pertenecen los huesos, los homínidos ya empleaban herramientas, tales como piedras afiladas, para separar la carne de los huesos o extraer el tuétano.
Hasta ahora se pensaba que el género homo, que incluye al ser humano moderno y a sus parientes más cercanos, había sido el primero en usar herramientas, pero dada la fecha de los fósiles, se ha establecido que los primeros en utilizarlas podrían haber sido el Australopithecus afarensis.
Sin embargo, aún no se ha determinado si estos homínidos se limitaban a utilizar piedras cortantes que encontraban en su entorno o si eran ellos mismos los que afilaban cantos para utilizarlos como herramientas.
Zeresenay Alemseged, de la Academia de Ciencias de California (Estados Unidos), afirma que el descubrimiento ha "cambiado abruptamente" el marco temporal establecido para determinar el comportamiento de los antepasados del ser humano.
Según Zeresenay, urge "revisar la historia de la evolución" ante el hallazgo de estos fósiles ya que hasta ahora se pensaba que "sólo las especies más próximas al hombre en términos evolutivos habían sido capaces de utilizar herramientas, lo que les permitió comer más tipos de alimentos y explorar nuevos territorios".
"Supone un cambio en la historia de la humanidad", defiende este experto, que explica que el uso de herramientas habría puesto a los primeros homínidos en competición directa y peligrosa con otros animales carnívoros en busca de alimento, lo que les habría llevado a trabajar en equipo, algo que habría repercutido en el desarrollo de la inteligencia de la especie.
Las herramientas más antiguas aparecidas hasta ahora databan de hace 2,6 ó 2,5 millones de años, pero los científicos creen que hace más de tres millones de años los homínidos ya usaban herramientas, según publica esta semana la revista "Nature".
El hallazgo en Etiopía de una costilla de un animal del tamaño de una vaca y el fémur de un antílope del tamaño de una cabra con marcas realizadas por un objeto afilado sugieren que hace unos 3,4 millones de años, fecha en la que se cree que vivieron los animales a los que pertenecen los huesos, los homínidos ya empleaban herramientas, tales como piedras afiladas, para separar la carne de los huesos o extraer el tuétano.
Hasta ahora se pensaba que el género homo, que incluye al ser humano moderno y a sus parientes más cercanos, había sido el primero en usar herramientas, pero dada la fecha de los fósiles, se ha establecido que los primeros en utilizarlas podrían haber sido el Australopithecus afarensis.
Sin embargo, aún no se ha determinado si estos homínidos se limitaban a utilizar piedras cortantes que encontraban en su entorno o si eran ellos mismos los que afilaban cantos para utilizarlos como herramientas.
Zeresenay Alemseged, de la Academia de Ciencias de California (Estados Unidos), afirma que el descubrimiento ha "cambiado abruptamente" el marco temporal establecido para determinar el comportamiento de los antepasados del ser humano.
Según Zeresenay, urge "revisar la historia de la evolución" ante el hallazgo de estos fósiles ya que hasta ahora se pensaba que "sólo las especies más próximas al hombre en términos evolutivos habían sido capaces de utilizar herramientas, lo que les permitió comer más tipos de alimentos y explorar nuevos territorios".
"Supone un cambio en la historia de la humanidad", defiende este experto, que explica que el uso de herramientas habría puesto a los primeros homínidos en competición directa y peligrosa con otros animales carnívoros en busca de alimento, lo que les habría llevado a trabajar en equipo, algo que habría repercutido en el desarrollo de la inteligencia de la especie.
Fuente: EFE /imagen : EPA
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miércoles, 14 de julio de 2010
Aparece en Arabia Saudí, el cráneo de un Saadanius hijazensis
Aparece en Arabia Saudí el cráneo de un primate desconocido hasta ahora que puede ayudar a entender la evolución humana
El descubrimiento de los restos fosilizados de un primate de Arabia Saudí desconocido hasta ahora podría ayudar a datar la divergencia evolutiva entre los hominoides, la gran familia que incluye a humanos y a simios estrechamente emparentados, y los llamados «monos del Viejo mundo», según publica esta semana la revista Nature.
La fecha en que se produjo la divergencia entre nuestros parientes y los cercopitécidos -de los cuales evolucionaron babuinos y macacos, entre otras especies- a partir de un antecesor común, es un asunto clave en la historia de la evolución humana.
La fecha en que se produjo la divergencia entre nuestros parientes y los cercopitécidos -de los cuales evolucionaron babuinos y macacos, entre otras especies- a partir de un antecesor común, es un asunto clave en la historia de la evolución humana.
Las estimaciones basadas en el genoma calculan que la separación entre ambas ramas evolutivas se produjo aproximadamente hace unos 30 ó 35 millones de años, a principios del Oligoceno. Sin embargo, los registros fósiles de mediados y finales del Oligoceno (entre 30 y 23 millones de años atrás) aportaban pocas pistas acerca de las características del último antecesor común o que apoyaran que la divergencia se produjo a principios de ese periodo.
El reciente hallazgo en Arabia Saudí de los restos fósiles de una especie de mono desconocida hasta ahora, bautizada como Saadanius hijazenis, ha permitido a un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan (EE.UU.) describir, a partir del cráneo, las características de esta especie de primate de tamaño mediano (de unos 15 ó 20 kilos).
Los restos de este animal que vivió hace 28 ó 29 millones de años muestran que compartía algunas características con los catarrinos, considerados como el antecesor común de hominoides y «monos del Viejo Mundo», lo que indicaría que la divergencia se produjo más tarde de lo que se pensaba, entre 29 y 24 millones de años atrás.
El reciente hallazgo en Arabia Saudí de los restos fósiles de una especie de mono desconocida hasta ahora, bautizada como Saadanius hijazenis, ha permitido a un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan (EE.UU.) describir, a partir del cráneo, las características de esta especie de primate de tamaño mediano (de unos 15 ó 20 kilos).
Los restos de este animal que vivió hace 28 ó 29 millones de años muestran que compartía algunas características con los catarrinos, considerados como el antecesor común de hominoides y «monos del Viejo Mundo», lo que indicaría que la divergencia se produjo más tarde de lo que se pensaba, entre 29 y 24 millones de años atrás.
Los autores consideran que este hallazgo puede aportar una información crucial para entender la naturaleza y las fechas de importantes eventos relativos a la historia evolutiva de nuestra especie.
Fuente: abc.es
*(el titulo original del articulo es "Cuando dejamos de ser sólo monos ", pero lo cambie por considerarlo, un agente desinformador y sin seriedad cientifica)
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jueves, 8 de julio de 2010
Encuentran asentamiento humano más antiguo de Inglaterra

El descubrimiento puede ayudar a entender mejor la dispersión de los primeros homínidos en el Pleistoceno, cuando se expandieron por el mundo desde África. Foto: AP
Hasta ahora se pensaba que los primeros homínidos no pasaron de las selvas tropicales, de la sabana africana y de los hábitats mediterráneos
El más antiguo asentamiento humano del norte de Europa fue hallado en el este de Inglaterra y data de hace más de 780 mil años, lo que indica que los homínidos habitaron la zona unos 100 mil años antes de lo que se pensaba, según un estudio realizado por arqueólogos y paleontólogos británicos.
Los expertos del Museo Británico, del Museo de Historia Natural y de dos universidades londinenses llegaron a esta conclusión tras analizar más de 70 artefactos y lascas de sílex excavados en un depósito fluvial en Happisburgh, Norfolk.
Según los científicos, éste es el primer indicio de presencia humana durante el Pleistoceno medio en los bordes de los fríos bosques boreales del continente eurasiático, donde escaseaban plantas y animales y el clima era más frío que el de la actualidad.
Hasta ahora se pensaba que los primeros homínidos no pasaron de las selvas tropicales, de la sabana africana y de los hábitats mediterráneos, sin sobrepasar por el norte las cordilleras de los Pirineos y de los Alpes, afirman los investigadores en el artículo que publica la revista Nature.
Según Chris Stringer, del Museo de Historia Natural, los homínidos que construyeron las herramientas halladas en Happisburgh podrían haber estado emparentados con otros de una antigüedad similar al hombre de Atapuerca en España (Homo antecessor, el homínido más antiguo de Europa).
El descubrimiento puede ayudar a entender mejor la dispersión de los primeros homínidos en el Pleistoceno, cuando se expandieron por el mundo desde África.
Se sabe que los primeros homínidos iniciaron su colonización del continente eurasiático tras partir de África hace más de 1.8 millones de años y se pensaba que no fueron más allá de los 45 grados al norte, excepto en períodos de calor extremo, al estar acostumbrados a condiciones de clima más suaves de la zona tropical.
El arqueólogo Nick Ashton, del Museo Británico, destacó la importancia de las herramientas excavadas en Happisburgh, por ser las más antiguas halladas en el Reino Unido y porque dan pistas sobre la vegetación y el clima de la época.
En 2005 los arqueólogos encontraron pruebas en Suffolk, al este de Inglaterra, de la presencia de homínidos en esa zona hace unos 700 mil años, cuando durante un breve periodo el clima fue comparable al del Mediterráneo en la actualidad.
Los expertos del Museo Británico, del Museo de Historia Natural y de dos universidades londinenses llegaron a esta conclusión tras analizar más de 70 artefactos y lascas de sílex excavados en un depósito fluvial en Happisburgh, Norfolk.
Según los científicos, éste es el primer indicio de presencia humana durante el Pleistoceno medio en los bordes de los fríos bosques boreales del continente eurasiático, donde escaseaban plantas y animales y el clima era más frío que el de la actualidad.
Hasta ahora se pensaba que los primeros homínidos no pasaron de las selvas tropicales, de la sabana africana y de los hábitats mediterráneos, sin sobrepasar por el norte las cordilleras de los Pirineos y de los Alpes, afirman los investigadores en el artículo que publica la revista Nature.
Según Chris Stringer, del Museo de Historia Natural, los homínidos que construyeron las herramientas halladas en Happisburgh podrían haber estado emparentados con otros de una antigüedad similar al hombre de Atapuerca en España (Homo antecessor, el homínido más antiguo de Europa).
El descubrimiento puede ayudar a entender mejor la dispersión de los primeros homínidos en el Pleistoceno, cuando se expandieron por el mundo desde África.
Se sabe que los primeros homínidos iniciaron su colonización del continente eurasiático tras partir de África hace más de 1.8 millones de años y se pensaba que no fueron más allá de los 45 grados al norte, excepto en períodos de calor extremo, al estar acostumbrados a condiciones de clima más suaves de la zona tropical.
El arqueólogo Nick Ashton, del Museo Británico, destacó la importancia de las herramientas excavadas en Happisburgh, por ser las más antiguas halladas en el Reino Unido y porque dan pistas sobre la vegetación y el clima de la época.
En 2005 los arqueólogos encontraron pruebas en Suffolk, al este de Inglaterra, de la presencia de homínidos en esa zona hace unos 700 mil años, cuando durante un breve periodo el clima fue comparable al del Mediterráneo en la actualidad.
Fuente: vanguardia.com.mx
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miércoles, 24 de marzo de 2010
La Mujer X, un nuevo linaje humano

Vista de la cueva Denisova en las montañas Altai de Siberia.- BENCE VIOLA
El dedo pequeño de una mano infantil, de un niño o niña que vivió hace 40.000 años en Siberia, ha revelado que los antepasados remotos de los humanos salieron de África al menos una vez más de lo que se creía y que en una pequeña zona convivieron neandertales, humanos modernos (de los que descendemos los actuales) y los nuevos homínidos ahora descubiertos, cuyo aspecto y otras características todavía no se conocen. El análisis genético del dedo es la herramienta que ha permitido hacer este sorprendente descubrimiento, que sitúa definitivamente a la genética como auxiliar imprescindible de la paleontología, al menos para la época más reciente.
"Una criatura que no conocemos llevó este linaje desde África y lo hizo hace menos de un millón de años", explica Svante Pääbo , el más prestigioso especialista en ADN antiguo y director del trabajo, que publica la revista Nature. Sin embargo, reconoce Pääbo: "No podemos decir realmente cómo era esta criatura, ni si se conoce ya por fósiles hallados en otros sitios, pero nos da una nueva imagen, mucho más compleja, de nuestro pasado". Prudente, Pääbo se niega a hablar de "nueva especie" y dice que en el laboratorio llaman al fósil Mujer X, simplemente, por la transmisión materna del ADN mitocondrial, que es lo que se ha estudiado, aunque no conocen su sexo.
"Hemos analizado el ADN mitocondrial del fragmento de dedo con las técnicas que desarrollamos para el ADN de neandertal", explica Johannes Krause, del laboratorio de Pääbo. La sorpresa fue que el análisis de esta máquina celular reveló grandes diferencias (hasta 400) con el ADN mitocondrial del hombre moderno y del neandertal. La conclusión es que pertenece a otro linaje, hasta ahora no identificado, posterior a la primera salida del África de un homínido. "Los neandertales y los hombres modernos divergieron evolutivamente hace medio millón de años aproximadamente, y el ancestro común de los tres linajes, incluido el nuevo, data de un millón de años, así que estas criaturas están dos veces más distantes de nosotros que los neandertales", dice Pääbo.
El primer grupo de homínidos que salió de África fue Homo erectus y después hubo al menos otras dos oleadas, la de los ancestros del neandertal, entre los que está en Homo antecessor de Atapuerca, hace entre 500.000 y 300.000 años, y el Homo sapiens, la especie actual, hace sólo 50.000 años. El problema es que únicamente se ha realizado análisis genético del neandertal, por lo que resulta imposible la comparación del nuevo homínido (si resulta serlo y no uno ya identificado por los fósiles) con los anteriores. Pääbo confía en que el ADN del núcleo del mismo fósil, que ya están estudiando, de muchos más datos
El yacimiento en el que se ha encontrado el hueso analizado es un abrigo -la cueva Denisova, en las montañas Altai del sur de Siberia- que ha estado habitado desde hace 100.000 años. El estudio de los estratos de la cueva y de otros yacimientos cercanos indica que el homínido de Denisova vivió cerca, en el espacio y en el tiempo, de los neandertales y los humanos modernos.
"Una criatura que no conocemos llevó este linaje desde África y lo hizo hace menos de un millón de años", explica Svante Pääbo , el más prestigioso especialista en ADN antiguo y director del trabajo, que publica la revista Nature. Sin embargo, reconoce Pääbo: "No podemos decir realmente cómo era esta criatura, ni si se conoce ya por fósiles hallados en otros sitios, pero nos da una nueva imagen, mucho más compleja, de nuestro pasado". Prudente, Pääbo se niega a hablar de "nueva especie" y dice que en el laboratorio llaman al fósil Mujer X, simplemente, por la transmisión materna del ADN mitocondrial, que es lo que se ha estudiado, aunque no conocen su sexo.
"Hemos analizado el ADN mitocondrial del fragmento de dedo con las técnicas que desarrollamos para el ADN de neandertal", explica Johannes Krause, del laboratorio de Pääbo. La sorpresa fue que el análisis de esta máquina celular reveló grandes diferencias (hasta 400) con el ADN mitocondrial del hombre moderno y del neandertal. La conclusión es que pertenece a otro linaje, hasta ahora no identificado, posterior a la primera salida del África de un homínido. "Los neandertales y los hombres modernos divergieron evolutivamente hace medio millón de años aproximadamente, y el ancestro común de los tres linajes, incluido el nuevo, data de un millón de años, así que estas criaturas están dos veces más distantes de nosotros que los neandertales", dice Pääbo.
El primer grupo de homínidos que salió de África fue Homo erectus y después hubo al menos otras dos oleadas, la de los ancestros del neandertal, entre los que está en Homo antecessor de Atapuerca, hace entre 500.000 y 300.000 años, y el Homo sapiens, la especie actual, hace sólo 50.000 años. El problema es que únicamente se ha realizado análisis genético del neandertal, por lo que resulta imposible la comparación del nuevo homínido (si resulta serlo y no uno ya identificado por los fósiles) con los anteriores. Pääbo confía en que el ADN del núcleo del mismo fósil, que ya están estudiando, de muchos más datos
El yacimiento en el que se ha encontrado el hueso analizado es un abrigo -la cueva Denisova, en las montañas Altai del sur de Siberia- que ha estado habitado desde hace 100.000 años. El estudio de los estratos de la cueva y de otros yacimientos cercanos indica que el homínido de Denisova vivió cerca, en el espacio y en el tiempo, de los neandertales y los humanos modernos.
Fuente: elpais.com
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