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martes, 22 de octubre de 2013

Un cráneo de 1,8 millones de años reabre el debate sobre las especies de homínidos


Tienen 1,8 millones de antigüedad y constituyen los restos de homínidos más antiguos encontrados fuera de África. Se trata de un cráneo y una mandíbula en excelente estado de conservación que han sido desenterrados en el rico yacimiento de de Dmanisi, en Georgia. Un espectacular hallazgo que se realizó en 2000 (la mandíbula) y en 2005 (el cráneo) y del que ahora se publican todos los detalles en la revista 'Science'. Se trata del quinto cráneo que se encuentra en Dmanisi.

El descubrimiento de este fósil (denominado D4500 o cráneo 5) ha reabierto el viejo debate sobre la clasificación de especies del género Homo, al que pertenecemos.

Hasta ahora, los restos de homínidos más antiguos fuera de África se hallaron en Indonesia (de 1,7 millones de antigüedad), mientras que en Europa los restos más tempranos de homínidos están en la Sima del Elefante de Atapuerca y tienen 1,3 millones de años.

Polémica propuesta

Los científicos de esta investigación, con David Lordkipanidze al frente, subrayan que este individuo al que pertenece el cráneo 5 comparte características morfológicas con los primeros fósiles del género Homo encontrados en África, y que tienen una antigüedad de 2,4 millones de años.

El individuo tenía un cerebro pequeño (546 centímetros cúbicos), con un tamaño equivalente a menos de la mitad del que tenemos los 'Homo sapiens' (que ronda los 1.400). Su cara era alargada y los dientes grandes. Según los cálculos de los científicos, era un varón que medía entre 1,40 y 1,60 metros y pesaba alrededor de 50 kilogramos. Cuando murió debía tener unos 30 años.

Los paleontólogos que firman este estudio realizan una provocadora propuesta: que los fósiles tempranos del género Homo (aquellos que tradicionalmente han sido clasificados como 'Homo habilis', 'Homo rudolfensis' o 'Homo erectus') pasen a ser considerados miembros de una única especie. Aunque admiten que tienen características físicas diversas, creen que la variación no es tan pronunciada como para considerar que pertenecen a líneas evolutivas distintas.

Es decir, propondrían englobar bajo la definición de 'Homo erectus' los restos fósiles descubiertos en África hace 2,4 millones de años así como los desenterrados posteriormente en Asia y Europahace entre 1,7 y 1,2 millones de años.

Un lugar estratégico

El yacimiento de Dmanisi se encuentra en un lugar estratégico situado en el cruce de tres continentes: África, Asia y Europa. "Es un yacimiento extraordinario, tanto por la concentración de homínidos y fauna como por su antigüedad, de 1,8 millones de años. Se han encontrado miles de herramientas de piedra y una gran cantidad de fósiles de> ciervos, caballos, rinocerontes o elefantes", enumera por teléfono desde Georgia Jordi Agustí, investigador ICREA del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES).

Agustí es un paleontólogo habitual en Dmanisi, adonde acude cada verano para participar en las excavaciones.

"El estado de conservación del cráneo 5 es extraordinario. Pienso que probablemente es el mejor conservado del registro humano", asegura Agustí. Además, recuerda que en este yacimiento se han encontrado también otros restos esqueléticos de un homínido adulto de gran tamaño que creen que corresponden al mismo individuo.

Por lo que respecta a la propuesta de los científicos del artículo de 'Science', el paleontólogo catalán cree que este cráneo va a llevar a que se replantee el registro africano de fósiles, aunque él no es partidario de unificar todas esas especies en una sola: "Mi opinión sincera es que 'Homo habilis' y 'Homo rudolfensis' son la misma especie, pero yo seguiría manteniendo la separación entre 'H. Habilis' y 'Homo erectus'", propone Agustí, que es consciente de que el trabajo de sus colegas va a levantar una gran polémica: "Va a abrir la caja de los truenos".

Fuente: elmundo.es/

jueves, 25 de abril de 2013

Hace 1,3 millones de años los homínidos y las hienas competían en Orce (Granada) por la carroña




Hace 1,3 millones de años, Fuente Nueva-3, en Ocre (Granada), era un lugar que acogía las primeras poblaciones de homínidos que habían llegado a Europa. El paisaje estaba caracterizado por la presencia de mucha agua y una gran variedad de fauna, entre la que abundaban los grandes mamíferos, especialmente los megaherbívors, como Mammuthus meridionalis (elefante), Hippopotamus antiquus (hipopótamo), Stephanorhinus hundsheimensis (rinoceronte), Bison sp. (Bisonte), o Praemegaceros verticornis (ciervo gigante de grandes cuernos), junto a otras especies de menor tamaño.

 Situación geográfica y estratigrafía de Fuente Nueva-3


Este fue el contexto ambiental que acogió a los autores de los primeros cuchillos de piedra en Europa, elaborados con la materia prima localizada en los alrededores, especialmente sílex y calizas dolomíticas. Con estos utensilios podían, por ejemplo, aprovechar los cadáveres de los grandes megaherbívoros que encontraban normalmente en lugares próximos a ríos y manantiales, como es el caso de Fuente Nueva -3.






Herramientas de piedra que fueron encontradas alrededor del esqueleto de la elefanta


Un día del Pleistoceno inferior

Esto es lo que pasó un día del Pleistoceno inferior, hace 1,3 millones de años, al encontrarse con los restos de una elefanta (se sabe el sexo por la morfología de la mandíbula) perteneciente a la especie Mammuthus meridionalis, antecesora de los mamuts lanudos que posteriormente poblaron el continente europeo.




Esqueleto parcial de 'Mammuthus meridionalis' de Fuente Nueva -3y distribución espacial de coprolitos y herramientas de piedra


Quien llegó antes al cadáver? Quien se comió la carne más fresca?


Muy probablemente, la elefanta se había acercado moribunda a un charco para beber y acabó muriendo allí. Los homínidos descuartizaron y se comieron parte del cadáver, pero no fueron los únicos en sacarle provecho. Como seguramente pasó muchas veces, las hienas gigantes de cara corta de la especie Pachycrocuta brevirostris, de más de 110 kg de masa (pueden llegar hasta los 160 kg), también rentabilizaron sus nutrientes.

Ahora bien, quien llegó antes al cadáver? Quien se comió la carne más fresca? "Los homínidos". Así lo interpreta Bienvenido Martínez-Navarro, paleontólogo e investigador ICREA (Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados) en el IPHES (Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social), coautor de un artículo que ha publicado la revista Quaternary International sobre la competición por los recursos entre homínidos y hienas.

Las afirmaciones de Martínez-Navarro se basan en el estudio de un esqueleto de Mammuthus meridionalis encontrado en la campaña de excavación realizada en Fuente Nueva-3 el verano de 2001, y que fue extraído dos años después. "A este fósil le faltaban los miembros, tanto anteriores como posteriores, además del cráneo, pero se conservó gran parte del esqueleto axial, con la pelvis y la columna vertebral completas, varias costillas, una escápula y la mandíbula ligeramente desplazada", puntualiza el paleontólogo del IPHES.

El mismo investigador insiste: "Normalmente el sentido común conduce a las conclusiones más acertadas. Es de suponer, aplicando el principio del 'actualismo' (según el cual los agentes o causas que actúan en el presente ayudan a entender los sucesos del
pasado) que aquellos homínidos eran individuos que, a pesar de haber desarrollado ya la necesidad de comer alimentos animales, base del proceso de la diferenciación y evolución del género 
Homo -respecto al resto de primates que son básicamente vegetarianos-, no consiguieron desarrollar una capacidad digestiva tan elaborada como los grandes carnívoros para procesar desechos animales en avanzado estado de putrefacción, tal como hacen las hienas o los cánidos".

A esto hay que sumar que en estas etapas tan tempranas no hay ninguna evidencia de que los homínidos se sirvieran de manera sistemática del fuego. "Por ello, hemos de imaginar -precisa Martínez-Navarro- que nuestros antepasados ​​tenían que comer carne fresca, centrándose especialmente en las regiones proteicas menos tóxicas, como los paquetes musculares de los miembros que, además, contienen los huesos largos donde se acumulan grandes cantidades de médula, de alto rendimiento calórico, como el fémur, el húmero, el radio, el cúbito y la tibia".



Paul Palmqvist
(izquierda), investigador de la Universidad de Málaga, y Bienvenido 
Martínez-Navarro, investigador ICREA en el IPHES, en Orce - Jordi Mestre
 / IPHES


Cráneo y médula

Lo mismo sucede con el cráneo, donde se encuentra el cerebro, sumamente nutritivo, y que, junto a la médula, son comestibles y especialmente importantes para los niños recién destetados, los cuales no pueden masticar adecuadamente alimentos más duros, y también son necesarios para la manutención de los individuos ancianos desdentados, lo que les permite alargar su longevidad y, con ello, transmitir su experiencia y conocimientos a las generaciones más jóvenes.

"Curiosamente, estas partes menos tóxicas y más nutritivas, son las que le faltan al esqueleto", añade Paul Palmqvist, coautor del trabajo y catedrático de Paleontología de la Universidad de Málaga. "Por ello, debemos considerar que nuestros antepasados ​​sacaron rendimiento a la ventaja de llegar los primeros al cadáver; cortaron y se llevaron las patas y el cráneo, marchándose lo más rápido que pudieron. Después las hienas acabaron con el resto del cadáver, ya que estuvieron comiendo allí mientras hubo alguna cosa todavía comestible", añade.

Coprolitos blancos de P. brevirostris (hiena) del nivel arqueológico superior de Fuente Nueva -3 ( A) y más oscuro coprolitos encontradosenvolvente del esqueleto de M. meridionalis



Los coprolitos

 Hay otros datos más que indican que las hienas llegaron más tarde, considera María Patrocinio Espigares, primera firmante del artículo, profesora asociada en la Universidad de Málaga y miembro del Museo de Prehistoria y Paleontología de Orce. "Por un lado -cuenta esta investigadora- ingirieron

 grandes cantidades de carne y vísceras, ya que los coprolitos son de color oscuro debido a que comieron mucha cantidad de materia orgánica y poco hueso, ya que en caso contrario serían más claros, debido a la mayor presencia de materia mineral".

Por otra parte, "los coprolitos se sitúan mayoritariamente en el lugar donde habrían encontrado los huesos de las extremidades, lo que indica que fueron depositados allí con 
posterioridad a la su desmembramiento y transporte".

Precisamente, una de las aportaciones científicas más interesantes durante la excavación fue el hallazgo de 34 coprolitos (excrementos fosilizados) de la hiena gigante Pachycrocuta brevirostris, en torno al esqueleto de la elefanta, todo ello junto a 17 lascas de sílex con las que los homínidos habrían aprovechado los restos del animal. "Esto sugiere que el cadáver de este megaherbívoro pudo servir de alimento a  dos grandes consumidores de carroña: la hiena gigante y nuestros antepasados homínidos", afirma Bienvenido Martínez-Navarro.

"Con esta investigación se ha verificado una evidencia clara de competencia por el aprovechamiento de la carne entre los dos supercarroñeros mencionados, siendo el caso más antiguo que se conoce de competencia directa por el aprovechamiento de un cadáver de megaherbívoro entre ambos", agrega.

Además, prosigue, "muy probablemente sea el principal hallazgo arqueopaleontológicos 
encontrado hasta ahora en Orce y representa la punta del iceberg de lo que el yacimiento de Fuente Nueva-3, y los otros de la región, brindarán en un futuro próximo de cara al conocimiento del género de vida de nuestros antepasados más primitivos".




Fuente:    terraeantiqvae.com


martes, 12 de marzo de 2013

Expertos mexicanos y españoles exploran sitio paleontológico en sur de México


Expertos mexicanos y españoles estudian un sitio paleontológico descubierto en 2006 en Chazumba, en el sureño estado de Oaxaca, e intentan determinar si en esa zona había "presencia humana" hace 25.000 años, informaron hoy fuentes oficiales.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) precisó en un comunicado que en esa localidad de Oaxaca han sido encontrados cientos de restos de animales extintos que habitaron la Tierra hace 25.000 años, así como lascas de sílex, posiblemente hechas por el hombre.

De confirmarse lo anterior, "se trataría de gente que llegó en una de las primeras oleadas de grupos humanos al continente americano", explicó el paleontólogo español Eudald Carbonell, quien llegó a México para participar en las excavaciones del sitio.

Carbonell es el director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), que desarrolla junto con el INAH el estudio del sitio paleontológico, descubierto luego de un grupo de pobladores que exploraban una barranca hallaron fragmentos de huesos de animales de grandes dimensiones.
El paleontólogo mexicano Joaquín Arroyo Cabrales, quien trabajaba en ese tiempo en un proyecto conjunto con Ramón Viñas-Vallverdú, investigador del IPHES, verificó que se trataba "de restos de animales extintos, propios de finales del Pleistoceno".

Así el INAH y el IPHES pusieron en marcha su primer proyecto de investigación conjunto luego de que los expertos "detectaron una rica presencia de restos de ejemplares desaparecidos, que pueden ayudar a reconstruir el paleoambiente que hubo en el lugar hacer 25.000 años".

También encontraron "una serie de evidencias de modificación en piedra y hueso que pudieron haber sido hechas por la mano del hombre y, posiblemente, tienen relación con los restos de animales de esa época", apuntó la institución mexicana.

En el sitio se han hecho trabajos en los últimos años en dos frentes de excavación sobre las paredes de la barranca, uno de 40 metros cuadrados y otro de 20, donde han sido hallados huesos de gonfoterio (paquidermo parecido al mamut, pero más pequeño), perezoso gigante, venado, tortuga, rata montera y conejo, entre otras especies.

Sobre las lascas, Arroyo indicó que son muy similares a los materiales líticos descubiertos en otro sitio conocido como El Cedral, ubicado en el central estado de San Luis Potosí, cuyos estudios apuntan a la presencia del hombre desde hace 31.000 años.

Sin embargo, Arroyo y Viñas-Vallverdú consideran necesario encontrar en Chazumba un mayor número de estos objetos para determinar que si son resultado de un trabajo humano, además de realizarles estudios de lítica para establecer si tienen marcas de uso.

Fuente : EFE

miércoles, 24 de agosto de 2011

Descubren una pala de neandertal de hace 56.000 años


Nunca hasta ahora se había encontrado algo similar en un yacimiento de neandertales ni de humanos modernos del Paleolítico. Se trata de un utensilio de madera con forma de pequeña pala que fue usada por los neandertales que hace 56.000 años habitaron en el Abric Romaní, un yacimiento del municipio catalán de Capellanes.

Los paleontólogos del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) han encontrado el lugar en el que estuvo esta pequeña pala con mango porque en el suelo del nivel 'P 'quedó impresa su huella, así como restos de la madera carbonizada de la que estaba hecha, que podía ser de pino o de sabina, los árboles que había alrededor.

El artefacto medía en su parte más ancha 15 centímetros de largo por ocho de ancho, con una forma triangular, terminada en punta; y en el mango tiene otros 17 centímetros de largo por cuatro de ancho. Los restos que quedan están carbonizados, lo que indicaría que la habían tirado al fuego que había en la cueva cuando estaba ya medio apagado, por lo que no se quemó. Posteriormente, quedó cubierta por agua y musgos que impidieron su destrucción hasta que la huella quedó impresa en el terreno.

Pieza como las del Neolítico

Eudald Carbonell, director de las excavaciones, reconoce a ELMUNDO.es que se quedó "de piedra" cuando observó el enclave y la reconstrucción que hizo un miembro de su equipo. "No hay nada similar en el mundo con esa forma y aquella época, ni construido por neandertales ni por humanos modernos, tampoco he encontrado una herramienta similar entre los cazadores y recolectores actuales. Hasta el Neolítico no hay piezas similares", apunta en investigador.

Por el contexto en el que se encuentra se sabe que entonces ocupaban el abrigo un grupo de cazadores y recolectores neandertales que cazaban para comer cérvidos, caballos y bóvidos que solían asar en las hogueras. Incluso hay unos objetos de madera que podrían haberse utilizado como bandejas. También se han hallado lanzas y porras de madera.

En cuanto a microfauna, se han documentado especies relacionadas con ambientes acuáticos, como la rata de agua, y otras propias de entornos más húmedos que los actuales de la zona, como las musarañas de dientes rojos.

Los 30 años de excavaciones en Abric Romaní, con unas excepcionales condiciones de sedimentación, han servido para documentar actividades humanas que hasta ahora sólo se atribuían a los 'sapiens', sobre todo en cuanto a organización de sus alojamientos, de la que se ha podido deducir una complejidad social mayor de la que se creía.

Fuente:elmundo.es

martes, 17 de mayo de 2011

Los homínidos de hace medio millón de años ya eran diestros


Los homínidos que poblaban Atapuerca hace 500.000 años ya eran diestros, como posteriormente lo serán los neandertales, según un estudio en el que ha participado el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (Iphes).

El estudio, publicado en la revista 'Laterality', avala que hace al menos medio millón de años, el 'Homo heidelbergensis' que habitaba en la Sima de los Huesos (Burgos) ya era diestro, un rasgo que se observa posteriormente en los neandertales.

Muchos trabajos científicos han demostrado hasta ahora que el ser humano, 'Homo sapiens', utiliza preferentemente una mano respecto a la otra, y que aproximadamente nueve de cada diez humanos son diestros, algo que sucedía hace medio millón de años con nuestros antecesores, según el nuevo hallazgo.

La orientación de unas estrías observadas en un diente incisivo de un individuo de la Sima de los Huesos ha permitido determinar que se corresponde con una persona que usaba preferentemente la mano derecha.

Las estrías están presentes en las superficies labiales de incisivos y caninos de diversas poblaciones, ya que se trata de cortes producidos por el uso de una técnica que consiste en sostener entre los dientes anteriores algún tipo de material y estirar con la mano, de forma que con la mano libre se corta este material con la ayuda de la herramienta lítica.

Con el estudio de estas muestras, se ha comprobado que la mano derecha era preferentemente usada por el 93,1 por ciento de los 'Homo heidelbergensis' y diversos neandertales europeos, de modo que la lateralidad humana tiene, como mínimo, 500.000 años de antigüedad.

La lateralidad manual se ha considerado como un rasgo típicamente humano, pero las últimas investigaciones han aportado datos que cuestionan la exclusividad del 'Homo sapiens'.

Fuente:europapress.es

sábado, 9 de abril de 2011

Un nuevo estudio avala que humanos y fauna emigraron de África en paralelo como consecuencia de los cambios climáticos

Restos de cuernos y dientes de gacela

Un tema clave y pendiente de resolver en el estudio de la evolución humana es averiguar cuáles fueron las causas de las primeras dispersiones humanas desde África y hacia toda Eurasia.

Una de las hipótesis que defienden algunos investigadores es que homínidos y fauna habrían salido juntos del continente africano, como consecuencia de los cambios climáticos. Así habría ocurrido hace unos 800.000 años, en lo que se ha considerado una segunda oleada migratoria, según se constata en un estudio que ahora se publica en el Journal Human Evolution (JHE), en un artículo firmado por Bienvenido Martínez-Navarro, investigador ICREA en el IPHES, que ha liderado este trabajo, y Rivka Rabinovich de la Universidad Hebrea de Jerusalem. La investigación se basa en el análisis de 180 restos de bóvidos descubiertos en Gesheri Benot Ya'aqov, en Israel.

Esta localidad situada en el Corredor Levantino, en el cuello de botella que conecta África con Eurasia, y donde se encuentran los restos de fuego domesticado y utilizado por los homínidos más antiguo documentados hasta el momento. Por consiguiente, “es un yacimiento clave para explicar las dispersiones humanas y faunísticas fuera de África en la transición Pleistoceno inferior-medio hace alrededor de unos 800.000 años”, asegura Bienvenido Martínez-Navarro. Anteriormente, habría habido otra salida de África, en este caso, sucedió hace sobre 1,8 millones de años, según se ha documentado en Dmanisi (Georgia).

En el artículo del Journal of Human Evolution, titulado “The fossil Bovidae (Artiodactyla, Mammalia) from Gesher Benot Ya’aqov, Israel: Out of Africa during the Early-Middle Pleistocene transition” (Los bóvidos fósiles de Benot Ya’aqov, Israel: dispersiones fuera de África durante la transición Pleistoceno inferior-medio), los autores describen dos especies de búfalos, una correspondiente al género Bos (al cual pertenecen los toros y las vacas), y otra probablemente se atribuya al género Bison, una gacela y otra forma indeterminada de bóvido. La especie más grande es un toro (Bos),que pertenece a una forma de origen africano relacionada con la especie determinada en el yacimiento eritreo de Buia, Bos buiaensis, que evoluciona a partir del búfalo de Olduvai (Bos oldowayensis) y coloniza Eurasia de manera paralela a la dispersión que protagonizaron los homínidos que elaboraban industrias líticas de tipo achelense, es decir, de Modo 2, a diferencia de la oleada observada en Dmanisi con restos de cultura olduvaiense (Modo 1), más antigua que la de Gesher Benot Ya’aqov.

Especies

Al mismo tiempo, un número importante de especies de origen africano colonizan Eurasia durante esta transición Pleistoceno inferior-medio, entre las que se encuentran el elefante de alimentación generalista, Elephas (Palaeoloxodon) antiquus, y los carnívoros como la hiena manchada (Crocuta crocut)a, así como el león (Panthera leo) y el leopardo (Panthera pardus)

“Este recambio faunístico está relacionado con el importante cambio climático acontecido en la transición Pleistoceno inferior-medio, momento en el cual empiezan a dominar climas más fríos alternados con períodos cálidos interglaciares”, añade Martínez-Navarro. “Lo más importante –remarca el mismo investigador- es que hemos podido describirun nuevo paralelismo entre dispersiones humanas y dispersiones faunísticas, cosa que nos permite establecer las relaciones ecológicas entre los homínidos y las especies de origen africano que emigran con ellos en momentos climáticos que favorecen esa salida de nuestros antepasados y de otras especies de grandes mamíferos, desde las latitudes tropicales de África hasta las latitudes medias de Eurasia”.

Fuente: Universitat Rovira i Virgili / noticias.universia.es

miércoles, 30 de marzo de 2011

Tres gestos técnicos permintieron a los homínidos elaborar las primeras herramientas de piedra hace 2,5 millones de años


Una investigación del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) publicada hace unas semanas en el Journal of Archaeological Science demuestra que el soporte de percusión, la posición de la pieza y el ángulo de percusión son tres gestos técnicos cruciales para aprender a tallar herramientas líticas, hecho que en el pasado habría supuesto un salto cognitivo.


Hace unos 2,5 millones de años, África, tuvo lugar una importante revolución tecnológica con la elaboración de las primeras herramientas de piedra. Para obtener un instrumento de este tipo hay que tomar una serie de decisiones, como por ejemplo, dónde efectuar el golpe para obtener una lasca, con cuánta fuerza imprimir este golpe o con qué ángulo de percusión, entre otros aspectos. Esta información queda preservada en las lascas y en los núcleos de piedra y puede ser parcialmente descifrada con un análisis detallado.

Para poder llegar a estas conclusiones se efectuó un experimento entre 9 talladores expertos y 9 no expertos, que fueron grabados en vídeo durante la fabricación de un bifaz, o hacha de mano. "Estudiando cómo talladores modernos aprenden a dominar los tres gestos mencionados podremos empezar a entender cómo se adquiere la talla de la piedra, cómo emergen las herramientas bifaciales y qué desafíos cognitivos tuvieron que afrontar los primeros productores de herramientas", comenta Núria Geribàs, autora principal del estudio y colaboradora del IPHES.

Los vídeos resultantes fueron analizados siguiendo los llamados métodos observacionales utilizados en psicología y etología para estudiar el comportamiento humano y animal, respectivamente. El objetivo del experimento era determinar qué gestos técnicos hay que aprender para dominar de manera eficiente la talla lítica. "No hay ninguna otra especie animal que fabrique herramientas. Por ello, la aparición de las primeras herramientas de piedra se considera en cierta medida un salto cognitivo", señala.

"La comparación entre los dos grupos de talladores evidenció considerables diferencias entre expertos y noveles", asegura Núria Geribàs. "Comparando los gestos técnicos de los expertos y los inexpertos se ha podido captar de manera plena la complejidad de la tarea, ya que los primeros muestran cómo se realiza el proceso correctamente, mientras que los inexpertos constatan dónde se encuentran las dificultades a la hora de llevarlo a cabo", añade Núria Geribàs.

"Hemos detectado diferencias significativas -prosigue-. Así pues, en cuanto al soporte, los expertos sujetan la pieza cerca del cuerpo, mientras que los inexpertos la colocan sobre el suelo o sobre un yunque. En cuanto a la posición de la pieza, los expertos la mantienen inclinada durante la percusión, mientras que los inexpertos utilizan una posición vertical. Finalmente, los expertos utilizan un ángulo de percusión inferior a 90º y los inexpertos un ángulo de 180 º, es decir, impactan toda la superficie del percutor contra la pieza".

Capacidades cognitivas

Tanto el apoyo de percusión como la posición de la pieza contribuye a obtener un correcto ángulo de talla, que debe ser siempre inferior a 90 º para poder obtener lascas. Esta investigación muestra la dificultad de dominar estos 3 gestos técnicos y especialmente el hecho de combinarlos correctamente. "Por lo tanto, demuestra que para aprender a tallar hay que saber realizar estos 3 gestos técnicos y sobre todo ejecutarlos de manera combinada", insiste Núria Geribàs. Por este motivo, los primeros talladores en la historia de la humanidad deberían tener unas capacidades cognitivas que, como mínimo, les permitieran adquirir y combinar eficientemente los tres gestos protagonistas.

Sin embargo, ya que el cerebro no fosiliza, "sólo disponemos de evidencias indirectas para trazar este desarrollo. Las más destacadas son la primatología, la neurología y los registros paleoantropológico y arqueológico", puntualiza. En esta línea, la arqueología cognitiva se encarga de estudiar el registro fósil para trazar la evolución de las capacidades cognitivas humanas, principalmente las herramientas de piedra, porque dan información sobre nuestros antepasados ​​tan diversa como sus actividades de subsistencia, la obtención de la materia prima o la adaptación al medio, así como sobre las habilidades cognitivas.

Este trabajo del IPHES tiene sus raíces en la tesis de Máster Erasmus Mundus en Arqueología del Cuaternario que Núria Geribàs defendió en 2008 en la URV con el título Estudio experimental del sustrato gestual previo a la adquisición de la tecnología lítica, codirigida por Marina Mosquera y Josep M. Vergès, coautores del artículo publicado en el Journal of Archaeological Science.



Fuente: IPHES

miércoles, 25 de agosto de 2010

Descubren 13.000 nuevos fósiles en el yacimiento neandertal del Abric Romaní


La campaña estival de excavación en el yacimiento neandertal del Abric Romaní, situado en Capellades (Barcelona), ha permitido extraer 13.000 nuevos fósiles que confirman la importancia de uno de los enclaves idóneos para conocer mejor la forma de vida de las sociedades que habitaron el lugar, hace unos 55.000 años.

La excavación, dirigida por un equipo del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (Iphes), ha permitido también poner al descubierto una zona concreta más resguardada, que los arqueólogos creen que sirvió exclusivamente como habitación, para el descanso de los hombres prehistóricos.

El arqueólogo, antropólogo y paleontólogo Eudald Carbonell ha señalado que un lugar tan protegido como el descubierto en el Abric Romaní podría corresponder a una "zona de ocupación intensa" de los neandertales, algo muy poco documentado hasta la fecha.

El yacimiento neandertal de Abric Romaní mantiene un grado de conservación similar al de la ciudad italiana de Pompeya, sepultada por la erupción del Vesubio en el siglo I, gracias a la rápida acumulación de sedimentos, según publicó en diciembre la revista científica 'Science'.

Durante el centenar de años desde su descubrimiento y las dos décadas de trabajo que se han realizado, los investigadores han constatado la existencia de poblaciones de neandertales durante más de 20.000 años, además de que éstos organizaban su espacio en función de la distribución de sus hogueras, de las que se han descubierto los restos de unas 200.

La presente campaña de excavación, que finaliza esta semana, ha servido para extraer numerosas piezas líticas en el mismo nivel 0 del yacimiento, al mismo nivel que las áreas de habitación, lo que según los expertos "obliga a redefinir la extensión" de cara al próximo año.

Los fósiles descubiertos suponen un "cambio tecnológico importante", según el Iphes, respecto a campañas anteriores, puesto que se ha hecho más generalizado el hallazgo de herramientas talladas siguiendo la técnica Levallois --que consiste en la extracción de muescas a partir del núcleo de la piedra--.

Además, los investigadores han señalado que el mayor número de estas herramientas de sílex de pequeñas dimensiones se ha encontrado dentro de los lares sin quemar, lo que evidenciaría que muchas de las tallas se habrían producido en el interior de la misma cueva.

La campaña de excavación ha contado con la participación de 67 personas, procedentes de distintas universidades de España, Argelia, Italia, Francia y Estados Unidos.

Fuente: europapress.es / Imagen: IPHES

miércoles, 19 de mayo de 2010

Los neandertales de Maltravieso fueron los primeros homínidos en consumir hienas


Dientes de hiena hallados en la Cueva de Maltravieso. Foto: IPHES

Hasta el momento, siempre se había considerado que las hienas, por su actividad carroñera, eran unas grandes competidoras de los homínidos en los primeros pasos de la evolución humana. Esta interpretación entra ahora en un claro dilema tras hacerse público un estudio del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) publicado este mes en la revista internacional Journal of taphonomy en el cual se pone de manifiesto que los neandertales que habitaron la Sala de los Huesos de la Cueva de Maltravieso (Cáceres) hace unos 120.000 años consumieron a sus supuestas competidoras.

Así lo avalan unas incisiones microscópicas observadas en los restos fósiles de hienas descubiertas en dicho yacimiento. “Se trata de un caso único, ya que no tenemos constancia de que en ninguna otra parte se haya documentado un comportamiento parecido”, afirma Antonio Rodríguez-Hidalgo, autor del trabajo en colaboración con Palmira Saladié, investigadora del IPHES, y especialista en zooarqueología del Equipo Primeros Pobladores de Extremadura (EPPEX). La publicación del estudio ha coincidido con la reinauguración del Centro de Interpretación de la Cueva de Maltravieso (Cáceres).

La investigación se centra en una serie de restos óseos pertenecientes a esqueletos de hiena manchada (Crocuta crocuta), que muestran señales de carnicería. Según Antonio Rodríguez-Hidalgo, “en la superficie de estos fósiles pueden observarse incisiones muy tenues, que en el microscopio se revelan como señales producidas por las herramientas de piedra. Estas marcas se producen al extraer la piel, la carne y los tendones de los animales. Son auténticas señales de carnicería”.

La escena del crimen

Este hecho ha sido interpretado por el EPPEX como “un caso abierto”. En palabras de Antoni Canals, director de las excavaciones de Maltravieso, “nos encontramos ante un dilema interpretativo, ya que tradicionalmente se ha visto a las hienas como competidores de los homínidos. En el caso que nosotros hemos analizado, la escena del crimen puede entenderse como consecuencia de dos situaciones: que los neandertales cazasen y consumiesen el cuerpo de la hiena cerca de la cavidad y los restos abandonados llegasen a Maltravieso arrastrados por otros carroñeros, o bien -y es la hipótesis más sugerente- que los neandertales entrasen a esa cueva a cazar directamente a las hienas”.

Según el EPPEX, los datos obtenidos con las excavaciones efectuadas en diversas campañas, indican que una parte de la cavidad funcionó como cubil de hienas durante el final del Pleistoceno medio (hace unos 120.000 años). “La presencia en dicho yacimiento de herramientas de piedra elaboradas por los neandertales, junto a los restos carroñados por las hienas, añade complejidad e interés a un yacimiento que se encuentra en las primeras fases de su exploración”, comenta Antoni Canals.

“Decantarnos por una u otra interpretación sobre el singular comportamiento, pasa por la adquisición y estudio de nuevos datos que, en nuestro caso, significa volver a excavar”, afirma el director del proyecto. “Sin restos arqueológicos no hay nada que investigar, proteger o divulgar”, recalca.

Las excavaciones en la Cueva de Maltravieso, por parte del EPPEX, se realizaban desde el año 2001 y se suspendieron en el 2009 por problemas, según la Dirección General de la Junta de Extremadura, en la conservación de las pinturas rupestres. Así pues, dichos trabajos se encuentran en situación de parada técnica como consecuencia de un estudio realizado por el IPCE (Instituto de Patrimonio Cultural de España) y la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Extremadura, para determinar la compatibilidad de las excavaciones con la preservación del arte parietal del Paleolítico superior que contiene la cavidad.

Datos ambientales de la cavidad

Antoni Canals ha remarcado: “las excavaciones arqueológicas se realizaban durante 15 días al año y especialistas del equipo Primeros Pobladores de Extremadura ejercían el control de la temperatura, humedad y CO2 de la cueva. Ahora esta responsabilidad está en manos de la Dirección General de la Junta de Extremadura y hoy la cavidad es objeto de su estudio. Por lo tanto, se está a la espera de resultados, con el fin de que estos permitan reemprender las excavaciones arqueológicas. En este sentido, durante la reciente presentación de las reforma en el Centro de Interpretación de la Cueva de Maltravieso, la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Extremadura informó del avance en la toma de datos ambientales de la cavidad.

Los miembros del equipo Primeros Pobladores de Extremadura se sienten ilusionados con el avance de los trabajos que llevaron al cierre de la cavidad y celebran la renovación del centro de interpretación, donde se refleja la labor realizada por el equipo durante los 10 últimos años, así como una revalorización del patrimonio simbólico de la cavidad y de su uso funerario por parte de comunidades de la edad del Bronce.

“Insistimos –señala Antoni Canals- en que conocemos muy bien esta cavidad y por ello estamos convencidos de que en poco tiempo podremos retomar nuestra actividad, pues constantemente hemos medido los parámetros claves, los hemos dado a conocer y sabemos qué resultados se obtendrán ahora. Pues difícilmente puede variar el comportamiento microclimático de la cavidad”.

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Referencia bibliográfica

Antonio Rodríguez Hidalgo. "The scavenger or the scavenged?". Journal of Taphonomy 2010; 1: 75-76

Fuente: Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social / plataformasinc.es

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Un nuevo estudio avala la gran capacidad de las poblaciones de neandertales para adaptarse a cualquier tipo de medio ambiente

M. Gema Chacón durante la lectura de la tesis doctora

Las poblaciones neandertales muestran unas capacidades adaptativas muy amplias, adecuando sus comportamientos técnicos, de subsistencia y movilidad territorial a cualquier tipo de medio ambiente, recursos y fluctuaciones climáticas producidas durante el periodo cronocultural del Paleolítico Medio, entre los 300.000 y los 25.000 años. La coexistencia de diferentes sistemas operativos líticos parece ser el resultado de un sistema complejo de opciones tecnológicas.

Estas son algunas de las principales conclusiones de una tesis doctoral con mención europea defendida recientemente en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona por M. Gema Chacón, investigadora del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social).

El estudio lleva por título El Paleolítico Medio en el suroeste europeo: Abric Romaní (Capellades, Barcelona, España) Payre (Rompón, Ardèche, Francia) y Tournal (Bize, Aude, Francia): Análisis comparativo de los conjuntos líticos y los comportamientos humanos; se ha realizado en codirección entre Eudald Carbonell y Manuel Vaquero (director e investigador del IPHES respectivamente) y Marie-Hélène Moncel (Département de Préhistoire, Muséum National d’Historie Naturell, París, Francia)

El Paleolítico medio, periodo crono-cultural en el que se incluyen los conjuntos líticos estudiados en esta tesis de doctorado, abarca unos 300.000 años (entre los 330.000 y los
25.000 años) Durante este tiempo los comportamientos humanos se han visto afectados por diferentes factores, como variaciones climáticas, disponibilidad de recursos y accesibilidad de los mismos, que han producido un mosaico de respuestas que han marcado la diversidad cultural de las poblaciones neandertales.

Cadenas operativas

“Las exigencias técnicas de las diferentes cadenas operativas realizadas podrían motivar la selección de uno u otro método de talla y de materia prima, pero siempre dentro de los sistemas técnicos que el grupo utiliza”, afirma M. Gema Chacón. Todo ello dependiendo de intereses individuales o causas subsistenciales, dentro de la constelación de conocimientos que forman su campo operativo de cara a afrontar sus actividades de subsistencia, pues “sea cual sea el medioambiente, el clima y los recursos disponibles (líticos, vegetales y faunísticos) las poblaciones neandertales han sabido adaptar sus comportamientos de subsistencia a los cambios producidos durante más de 200.000 años. Si no disponen de un tipo de materia prima (ej: silex, cuarzo…) utilizan otras para realizar sus herramientas, y lo mismo ocurre con los animales, si no tienen caballos, se alimentan de ciervos, o de cualquier otra especie”.

“La variabilidad dentro de sus actividades –añade Chacón- sería una respuesta normal, ya que se mueven dentro de un mismo sistema operativo con diferentes opciones, que utilizan según sus necesidades, sus intereses o sus aptitudes personales. Esto lleva a plantear que el contacto entre grupos debía ser muy importante, especialmente en lo que concierne a la transmisión y difusión de conocimientos que permite la generalización y socialización de la constelación de conocimientos bajo la que actúan los grupos”, manifiesta la autora de la investigación.

Para llegar a este conocimiento, M. Gema Chacón ha estudiado unas 12.000 piezas líticas. De cada una de ellas ha efectuado un análisis morfotécnico con el fin de poder reconstruir las cadenas operativas llevadas a cabo por los neandertales para poder producir sus herramientas líticas. Se trata sobre todo de núcleos, lascas y objetos retocados, esencialmente raederas, denticulados y objetos convergentes. Los usos son muy variados, ya que las herramientas de este periodo son muy flexibles (multifuncionales) y pueden ser utilizadas en el desarrollo de todas las actividades llevadas a cabo por los grupos de neandertales (procesamiento de las carcasas animales, de los recursos vegetales…).

Los yacimientos

Las piezas examinadas pertenecen a los conjuntos líticos de los yacimientos de Payre (Ardèche, Francia en torno a los 125.000 años), el Abric Romaní (Barcelona, España; entre los 55.000 y 50.000 años) y de la Grotte Tournal (Aude, Francia; en torno a los 38.000 años), ya que cubren una gran parte del Paleolítico Medio. Son, además, yacimientos con largas secuencias estratigráficas bien estudiadas, y hay una gran cantidad de trabajos interdisciplinares realizados sobre todas las evidencias arqueológicas encontradas en cada uno de ellos.

“Esto permite disponer de toda la información necesaria para poder comparar los comportamientos técnicos con las actividades de subsistencia de las poblaciones de neandertales que habitaron en estos tres yacimientos del sudeste europeo”, cuenta M. Gema Chacón.

Fuente: universia.es