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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Sima de los Huesos Atapuerca



 El origen de la acumulación de fósiles de homínidos en la Sima de los Huesos (Atapuerca, Burgos) ha sido objeto de todo tipo de hipótesis que se han ido contrastando a lo largo de su excavación y estudio llegando a la conclusión de que es producto de la acción humana directa. Allí se hallan acumulados los restos de 28 individuos preneanderthales, que están representados por todos los restos anatómicos del esqueleto. Esto quiere decir que llegaron a allí cuando aún eran cadáveres.

Actualmente, para llegar a la Sima de los Huesos debe hacerse a través del sistema cárstico denominado cueva Mayor-Cueva del Silo. Por cualquiera de las dos entradas de que consta se puede acceder al yacimiento. En el caso de hacerlo por el Portalón de Cueva Mayor, tal y como se practica ahora, se llega a la Sima después de recorrer unos quinientos metros de galerías.

Cuando aquellos homínidos alcanzaron el fondo de la Sima de los Huesos, en el Pleistoceno medio, con toda seguridad existía un acceso directo desde el exterior. Es por eso que debemos de pensar que la configuración actual de la cueva y la forma de llegar al registro de homínidos a día de hoy no tienen nada que ver con la forma y lugar que estos homínidos llegaron al fondo de la Sima. Además, no fue en la oscuridad, sino probablemente, con luz natural.

El descubrimiento del yacimiento con carácter antropogénico se realizó, como ya comentamos en el post sobre la historia de Atapuerca, en el año 1976, de la mano de Trinidad Torres y el grupo espeleológico Edelweis de Burgos. Su primer estudio tuvo lugar aquel mismo año y fue a cargo del profesor Emiliano Aguirre y la profesora Marie Antoniette de Lumley. 40 años después se han podido establecer una serie de conclusiones que permiten su interpretación como tafosistema.

Hipótesis

El descubrimiento de los 28 individuos asociados a restos de úrsidos, la especie más abundante en la Sima (seguida por los homínidos), así como la ausencia de herbívoros en el registro (solamente hay omnívoros y carnívoros), permite establecer una serie de hipótesis interesantes.

En los yacimientos del Pleistoceno de la Trinchera del Ferrocarril de Atapuerca, pertenecientes al Pleistoceno medio, como el caso de Galería o los niveles superiores de la Gran Dolina o la Sima del Elefante, precisamente lo que suelen ser más abundante son los restos de herbívoros. Muchos de estos han sido acumulados por la actividad antrópica, como lo demuestra las marcas de corte en los restos esqueléticos, prueba que estos animales fueron intervenidos una vez cazados para alimentar las poblaciones de homínidos. Además, las herramientas líticas asociadas a estos restos, así lo confirman.

                                   Bifaz hallado junto a los restos de homínidos depositados en la Sima de los Huesos - Javier Trueba/Madrid Scientific Films
 
Algunos de los restos esqueléticos de homínidos descubiertos en la Sima de los Huesos (Atapuerca) presentan marcas que nos son de origen antrópico y pudieron ser producidas por los propios osos que al caer permanecieron vivos y hurgaron y removieron los restos esqueléticos de aquéllos seres y de sus congéneres dejando huellas en ellos.

También se ha encontrado asociado a estos homínidos un bifaz tallado en cuarcita marrón roja y que no está asociado a ninguna otra pieza lítica más, al menos por ahora, y después de treinta años de excavación. La no presencia de herbívoros y la singularidad de esta herramienta, tanto como por la morfología característica del Achelense, así como por la materia escogida para manufacturarlo, hacen de este registro un descubrimiento muy singular.

Es altamente probable que el hacha de mano llegara al fondo de la Sima de los Huesos junto con los homínidos y altamente improbable que sucediera en otro momento y, por lo tanto, desconectado de la acumulación de cadáveres. Este dato es muy importante para interpretar qué tipo de acumulación representa la Sima de los Huesos y poder inferir de esta manera, como llegaron los cadáveres al fondo de este pozo y si esto fue un proceso natural o hubo intervención antrópica.

La Sima de los Huesos, a nivel estructural, consta de tres partes morfológicas bien establecidas: el pozo de entrada de unos 13 metros de profundidad, la rampa de unos siete metros y un cubículo final. Es por eso que durante mucho tiempo se ha establecido una analogía con un calcetín. Los restos de homínidos se reparten de manera irregular desde el inicio de la rampa hasta el cubículo final o cul de sac de la estructura.

Los restos esqueléticos de los homínidos se hallan en los niveles de arcilla roja marrón y se corresponden a un momento más o menos corto de acumulación en el lugar, a diferencia de los úrsidos que se registran a lo largo de una secuencia temporal más larga. La llegada de los úrsidos al fondo de la Sima se pudo producir de manera accidental cuando estos merodeaban por el interior de las cavidades y caían al fondo del pozo.

Por lo que respecta a la antigüedad de los homínidos, es decir su atribución cronológica, ha existido una gran discusión, así como, una gran acumulación de datos. Sabíamos que Ursus deningeri, la especie de osos que se encuentra asociado a los homínidos de la Sima, se extingue hace unos 120.000 años y que, por lo tanto, estos homínidos no podían ser más antiguos de esta cronología. Este dato es muy interesante dado que se podían atribuir sin margen de error al Pleistoceno medio.

                                   Para llegar a la Sima de los Huesos es necesario descender a través de un pozo de 14 metros
 
La serie de dataciones radiométricas, así como el paleomagnetismo realizado en los sedimentos de la Sima de los Huesos (Atapuerca), nos confirman su pertenencia al Pleistoceno medio. Su cronología puede establecerse entorno a los 450.000 años, coincidiendo probablemente con los subniveles inferiores del nivel 10 de la cueva de la Gran Dolina y los de base de la  cueva de la Galería, también en Atapuerca, aunque dataciones actuales la hayan hecho rejuvenecer, a esta última, unos 100.000 años.

La cuestión, sin embargo, y como hemos planteado en un post anterior, era determinar como llegaron los restos de homínidos al fondo del pozo del complejo de Cueva Mayor-Cueva del Silo. En cualquier caso, antes podemos reflexionar sobre las edades de los restos esqueléticos, dado que no representan la edad de lo que sería un modelo en las poblaciones humanas.

Llama la atención la poca presencia de esqueletos infantiles y de adultos mayores. En cambio, el tramo de juveniles y adultos inmaduros está sobrerepresentado. Si fuera la muerte esperada de una población de cazadores recolectores, deberíamos encontrar más restos de infantiles, dado que la selección natural es implacable después de la edad del destete y, sin embargo, en la Sima de los Huesos no es así.

Observamos que entre la población masculina existe una edad de muerte importante entre los 11 y 13 años, mientras que entre las féminas se sitúa entorno a los 15 años. Estos picos nos están indicando momentos de cambió, atribuibles a cuando los especímenes dejan el control familiar y los procesos ligados a la reproducción; ambos pueden causar la muerte prematura y traumática de los miembros de una comunidad. Solamente de esta manera puede entenderse esta concentración de picos.

La hipótesis más pausible

La hipótesis más plausible es la acumulación intencional de cadáveres. Esto quiere decir que los humanos que encontramos en el fondo fueron echados por sus congéneres, así como el bifaz de la misma cronología que ha aparecido junto a ellos.

Como ya hemos señalado en otras ocasiones, la Sima de los Huesos podría haber estado conectada con el exterior directamente y, por lo tano, debería de haber un acceso hacia la Sala de los Cíclopes que después el depósito de sedimentos colapsó y selló hasta el Holoceno.

Esta acumulación intencional de cadáveres puede entenderse en el marco de unos homínidos que tenían una capacidad craneal media de más de 1.300 centímetros cúbicos y que, además, estaban muy socializados, por lo que no es de extrañar que ya empezaran a desarrollar comportamientos complejos como éste, pudiéndose definir como lo que más tarde serán los rituales funerarios, que sus descendientes los neandertales ya realizan con profusión enterrando especímenes con ajuares relacionados con la vida del difunto.

Fuente:  atapuerca.org  /  elmundo.es

martes, 5 de junio de 2012


Las estaturas de tres hominimos del pleistoceno comparadas

Tanto el Homo heilderbergensis como los neandertales tenían una altura similar a la de las actuales poblaciones mediterráneas. Es la conclusión extraída tras la reconstrucción de 27 huesos completos de extremidades humanas encontrados en Atapuerca (Burgos).

El buen estado de conservación de los fósiles de la Sima de los Huesos de Atapuerca ha hecho posible la restauración de estos restos, que tienen 500.000 años de antiguedad.

«La increíble colección nos permite hacer estimaciones de la estatura en especies como Homo heidelbergensis –que habitó Europa durante el Pleistoceno Medio y es antepasado de los neandertales–, basándonos exclusivamente en huesos largos completos, como todos los del brazo y la pierna», explica a SINC José Miguel Carretero Díaz, investigador del Laboratorio de Evolución Humana de la Universidad de Burgos y autor principal del estudio que publica el Journal of Human Evolution.

Además, al estar los huesos completos, los investigadores han podido atribuir cada uno a un sexo determinado para calcular la estatura tanto en hombres como en mujeres. «Las estimaciones que habíamos hecho hasta ahora se basaban en huesos incompletos, cuya longitud había que estimar, y utilizábamos fórmulas basadas en una sola población de referencia, que no sabíamos si era o no la más adecuada», señala el investigador.

Dado que no conocían cuál sería la afinidad racial y ecológica más adecuada para estos humanos, los científicos utilizaron fórmulas multirraciales y multisexuales para estimar la estatura con todos ellos para reducir el margen de error y acercarse más a la realidad. «Calculamos un promedio general para la muestra y uno para cada sexo. Lo mismo se ha hecho con los fósiles de neandertales y cromañones», apunta Carretero Díaz.

Sus resultados indican que tanto los hombres como las mujeres de la población de la Sima de los Huesos eran solo ligeramente más altos en promedio que los hombres y mujeres neandertales. «Ni unos ni otros pueden calificarse como humanos de baja estatura, sino que se sitúan dentro de las categorías de individuos medianos y supermedianos, aunque entre ellos haya también individuos altos», aseguran los expertos.

La estatura de estas dos especies se parece mucho a la que presentan las poblaciones actuales que viven en latitudes medias, como las de Europa central y mediterránea.

Los humanos que llegaron a Europa en el Paleolítico superior, y que sustituyeron a las poblaciones neandertales, son los ‘cromañones’ o humanos anatómicamente modernos. Presentan una estatura significativamente superior a la de las otras especies humanas, con promedios más elevados que caen dentro de la categoría de individuos muy altos en los dos sexos.

La altura se mantiene estable durante dos millones de años

Según los investigadores, dejando al margen las especies de biotipo pequeño como Homo habilis (Este de África), Homo georgicus (Georgia) y Homo floresiensis (Isla de Flores), todos los humanos conocidos del Pleistoceno Inferior y Medio que habitaron África (Homo ergaster, Homo rhodesiensis), Asia (Homo erectus) y Europa (Homo antecessor, Homo heidelbergensis y Homo neanderthalensis) parecen presentar durante la mayor parte de este período también estaturas medianas y supermedianas, «aunque entre todas ellas podamos encontrar siempre algún individuo alto o muy alto», señalan.

En su opinión esto quiere decir que la estatura del género Homo ha permanecido más o menos estable en el tiempo durante casi 2 millones de años, hasta la aparición hace tan solo 200.000 años en África «de una especie rompedora en este sentido», el Homo sapiens, cuyos primeros representantes eran significativamente más altos que los de cualquier otra especie que hubiera existido hasta ese momento.

«La explicación la encontramos en el cambio morfológico general del biotipo corporal que protagonizó nuestra especie respecto a las anteriores. El Homo sapiens presenta un cuerpo más estrecho, huesos más ligeros, estatura más elevada y piernas más largas», añade el investigador.

Un cuerpo más ligero les ayudó a sobrevivir

Se han apuntado varias ventajas para que el biotipo del sapiens fuera más adaptativo, entre ellas las de carácter termorregulador, obstétrico y nutricional, pero a juicio de los expertos, la mayor ventaja de este nuevo cuerpo es de tipo energético.

«Unas piernas más largas, una cadera más estrecha, una mayor estatura y unos huesos más ligeros, además de significar un menor peso corporal (menor masa muscular), favorecen una zancada más larga, mayor velocidad y menor coste energético para mover el cuerpo, caminar y correr», indica Carretero Díaz.

Esta anatomía pudo ser una gran ventaja para la supervivencia en Eurasia durante el Pleistoceno Superior, cuando dos especies humanas inteligentes (los neandertales y los cromañones de cuerpo ligero) tuvieron que afrontar duras condiciones climáticas, cambios drásticos en los ecosistemas y competencia ecológica entre ellas.

fuente:http://www.abc.es

viernes, 20 de abril de 2012

El día que nos pusimos en pie


ÁNXEL VENCE Perito en ciencias casi ocultas como la paleoantropología, el profesor Charles Musiba ha llegado a la convicción de que el ser más o menos humano se puso en pie por primera vez en Tanzania, hace de esto unos 3.700.000 años. Musiba, un tanzano que ejerce la docencia en Estados Unidos, basa su hipótesis en las pisadas que alguien dejó en el suelo del lugar de Laetoli por esa época y que la lava de un volcán ha preservado hasta hoy. Quizá no sirva de mucho, pero estamos a punto de conocer la fecha en la que nuestra especie echó a andar sobre los dos pies.

Musiba quiere montar un museo y acaso obtener unas subvenciones a cuenta del hallazgo, aunque lo importante es que las huellas encontradas en Laetoli sean anteriores a Lucy, la homínida hasta ahora considerada nuestra más antigua ascendiente. Si se confirmasen las sospechas del investigador tanzano, la humanidad habría dado sus primeros pasos en posición erecta unos 500.000 años antes de lo que se pensaba.

Mucho tiempo parece ése si se tiene en cuenta que los hombres luchaban hace apenas siglo y pico por mantenerse en posición erguida frente a otros individuos de su misma especie empeñados en sojuzgarlos. Tal se deduce, al menos, de la estrofa «Arriba, parias de la Tierra; en pie, famélica legión» con la que los revolucionarios del XIX trataban de galvanizar a los proletarios para que rompiesen las cadenas de la servidumbre. No es que los currantes de la época anduviesen en posición canina, naturalmente; pero no resulta menos verdad que trabajaban en condiciones de humillación lo bastante graves como para que el hecho de ponerse en pie fuese algo más que una simple metáfora. Algo que, por desventura, vuelve a suceder hoy.

Por parecidas razones, sostiene Musiba que también fueron la dureza de la vida y las extenuantes condiciones laborales del Paleolítico las que obligaron a los homínidos de entonces a levantarse del suelo. El cambio climático ejercía ya en aquella época sus efectos, de tal modo que nuestros antepasados los primates tuvieron que adaptarse a vivir en un terreno escaso de árboles a los que subirse para huir de las fieras. «La dureza de la vida en Laetoli nos puso en pie», concluye Musiba.

La hipótesis del profesor tanzano no es sino una aplicación de la teoría de la adaptación de las especies popularizada en su día por otro Charles más famoso, de apellido Darwin. De acuerdo con las teorías darwinistas, las especies no sólo se diversifican por mera adaptación al medio ambiente, sino que van mudando también sus características para enfrentarse a un entorno hostil. Más o menos eso es lo que habría forzado a los recontratatarabuelos de nuestra estirpe a ponerse en pie: ya fuese para transportar herramientas con los brazos, ya para forjar utensilios y armas, ya para otear el horizonte desde una mayor altura.

Cualquiera que fuese el motivo -y Musiba da algunos muy razonables-, lo cierto es que la capacidad para andar con las dos extremidades inferiores no es en modo alguno exclusiva del ser humano. También se sostienen sobre dos patas las gallinas, los veloces avestruces y los pajarillos del bosque, sin olvidar a los ya extintos dinosaurios del Jurásico. Y, a diferencia de nuestra especie, no han adquirido la enojosa costumbre de disparar sobre las demás, sean bípedas o cuadrúpedas. Aunque eso no pertenezca al dominio de la paleoantropología en el que se mueve felizmente el profesor Musiba.

Fuente: lne.es

sábado, 17 de marzo de 2012

Fósiles sugieren una nueva especie hominoide.

Los hallaron en China. Tienen rasgos modernos y arcaicos. Convivieron con el hombre moderno hasta hace 11.500 años.
¿Quién sos? Representación artística del “hombre del ciervo rojo”. Sus restos empezaron a investigarse en 2008 (Plos One).

Desconcierto entre la comunidad de antropólogos causó el hallazgo de restos fósiles con una rara mezcla de rasgos arcaicos y modernos.

Se trataría de una nueva especie humana, de una cruza entre dos especies, o bien de humanos modernos con rasgos muy diferentes producto de su aislamiento.

El descubrimiento fue publicado ayer en la revista PLoS One . Son restos de al menos cuatro individuos encontrados en el sudoeste de China.

Convivieron con el hombre moderno (del cual desciende el actual) hace de 14.500 a 11.500 años. En esa época comenzaban a instalarse las primeras comunidades agrícolas.

El equipo es cauto en sus conclusiones. “Estos nuevos fósiles podrían ser de una especie previamente desconocida, que so­brevivió hasta el final de la Edad de Hielo hace unos 11 mil años”, dice el profesor Darren Curnoe, de la Universidad de Nueva Gales del Sur.

Pero luego señala: “Alternativamente, también podría representar una migración muy temprana y desconocida de los humanos modernos fuera de África, una población que pudo no haber contribuido genéticamente a la gente que vive actualmente”.

Son restos de dientes, cráneos, costillas y extremidades hallados en 1989 en Maludong (China) en la Cueva del ciervo rojo. Recién comenzaron a investigarse en 2008.



Escáneres de sus cavidades cerebrales muestran que tenían lóbulos frontales similares a los de los humanos modernos, pero sus lóbulos parietales eran arcaicos. Tenían el volumen cerebral promedio de un hombre moderno de la Edad de Hielo.

Pero se diferenciaban por tener mandíbulas salientes, grandes dientes molares, cejas prominentes, cráneos gruesos, caras planas y narices anchas.

José María Bermúdez de Castro, codirector del sitio Atapuerca, no cree que se trate de una nueva especie: “Creo que son homo sapiens con alguna característica más primitiva. Es normal, los humanos modernos también las tenemos”.

Otros científicos ajenos al estudio sugieren que se tratarían de seres híbridos. “Puede ser que sean humanos modernos que se mezclaron con humanos arcaicos que vivieron al mismo tiempo”, aseguró Isabelle De Groote, del Museo de Historia Natural de Londres.

La especialista señala que otra posibilidad es que los rasgos primitivos evolucionaran de forma independiente debido a un cambio o aislamiento genético, o en respuesta a ciertas condiciones ambientales.

Incógnita asiática. Desde hace varios años la antropología mundial ha posado los ojos en Asia para dilucidar cómo se pobló la región, en la que ahora habita más de la mitad de la población.

Hacia el final de la Edad de Hielo en Asia convivieron la gente de la Cueva del ciervo rojo en Asia oriental; el Homo floresiensis, o el ‘Hobbit’, en la isla de Flores (Indonesia) y los humanos modernos dispersos en el noreste de Asia.

Fuente: lavoz.com.ar

jueves, 8 de septiembre de 2011

El homínido que abrió el camino del género humano, el Australopithecus Sediba

Un equipo de paleontólogos presentó el año pasado los restos de una nueva especie de homínido, bautizada entonces como Australopithecus sediba, que presagiaba cambios en el árbol evolutivo del género humano. Se trataba de los fósiles de dos individuos, un niño y una mujer, que vivieron en Sudáfrica hace unos dos millones de años y que presentaban una combinación de rasgos primitivos, especialmente el cerebro pequeño, y rasgos modernos, como unas manos hábiles para asir y unas piernas que les permitían caminar erguidos. Ahora, cinco estudios publicados al unísono se atreven a proponer que A. sediba es un antepasado directo de los humanos. Como mínimo, dicen, es el mejor candidato de todas las especies descubiertas hasta ahora.

Los trabajos, que se han publicado en la revista Science, incluyen el análisis de la mano más completa de un homínido primitivo, una pelvis prácticamente intacta y huesos pocos habituales del pie y el tobillo. Los restos proceden de un yacimiento situado en las cuevas de Malapa, unos 50 kilómetros al norte de Johannesburgo. Desde el primer hallazgo en Malapa, que data de agosto del 2008, se han localizado 220 huesos de homínidos correspondientes a al menos cinco individuos, incluyendo un bebé.


Lee R. Berger, de la Universidad de Witwatersrand de Sudáfrica, muestra el cráneo del 'Australopithecus sediba'. Lee Berger | AP

Individuos de 30 kilos de peso

Los dos individuos analizados con profusión, el niño y la mujer, murieron en el mismo lugar y posiblemente de forma simultánea, por lo que los investigadores postulan que había algún vínculo familiar entre ellos. A su alrededor aparecieron restos de hienas, antílopes, serpientes y otros animales. Ambos medían 1,27 y pesaban unos 30 kilos, pero el niño tenía entre 10 y 13 años y aún no había concluido su crecimiento.

Los restos han sido datados por el equipo de Robyn Pickering, de la Universidad de Victoria en Melbourne (Australia), con dos sistemas diferentes (uranio-plomo y paleomagnetismo) que han arrojado unos resultados de una precisión sorprendente, exactamente 1,977 millones de años. Son, por tanto, ligeramente anteriores a los primeros representantes del género Homo, concretamente unos fósiles de Homo habilis a los que se les ha calculado una antigüedad de 1,9 millones.
¿Antepasado directo de 'Homo erectus'?

El descubridor de los huesos, Lee Berger, de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, sostiene que la mayor antigüedad del Australopithecus sediba aumenta la posibilidad de la existencia de un linaje separado y más antiguo del que podría haber evolucionado el Homo erectus, nuestro incontestable antepasado, en lugar de la hipótesis más habitual del Homo habilis El bautizo de la especie es muy adecuado si se tiene en cuenta que sediba significa manantial en lengua sesotho.

En el sincrotrón de Grenoble


El esqueleto de la mano derecha del 'Australopithecus sediba' comparada con la de un humano. Peter Schmid | AP

Los análisis, que han incluido un estudio con el sincrotrón de Grenoble (Francia), muestran que el cráneo de A. sediba es mucho más pequeño que el del hombre actual. Concretamente, mide unos 420 centímetros cúbicos, casi como un chimpancé, muy lejos de nuestros 1.300-1.500. Sin embargo, tiene una morfología parecida, "con signos de reorganización neuronal en la región orbitofrontal, justo detrás de los ojos", escriben los investigadores en Science.

Según los paleontólogos, A. sediba pone en duda alguno de los dogmas más conocidos sobre la evolución humana, especialmente que la pelvis evolucionó en respuesta a un mayor tamaño del cerebro y que la fabricación de herramientas precisa de una capacidad craneal muy superior.

La mano de la mujer, según un análisis del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania), tenía una fuerte capacidad de prensión, posiblemente porque trepaba por los árboles con asiduidad, pero al mismo tiempo su largo pulgar y los otros dedos cortos sugieren que podía asir los objetos con precisión. Si realmente pudo fabricar herramientas de piedra, lo habría hecho antes que el Homo habilis.

Mosaico de rasgos

Además de trepar, el análisis de los pies y los tobillos muestra que estos singulares australopitecos también podían caminar de forma bípeda. El tobillo recuerdo al de los humanos, pero la espinilla y el talón son los típicos de un simio. "Si los huesos no hubieran aparecido juntos, los podríamos haber considerado de dos especies diferentes", comenta Bernhad Zipfel, de la Universidad de Witwatersrand.

Fuente: elperiodico.com

jueves, 20 de enero de 2011

Descubren nuevo tipo de humano antiguo.


Un estudio genético determina la existencia de un nuevo tipo de humano desconocido, el denisovano, que habitó gran parte de la Eurasia central.


Un tipo de humano desconocido -el denisovano- probablemente deambuló por Asia durante miles de años, mezclándose ocasionalmente con humanos como usted y yo, afirma un nuevo estudio genético.

De hecho, los habitantes actuales de las islas de Papúa Nueva Guinea, en el Pacífico, podrían ser descendientes lejanos de estos apareamientos prehistóricos, según un nuevo análisis de ADN del dedo meñique de una niña de 40.000 años de antigüedad, encontrada en la cueva siberiana de Denisova, Rusia.

Este "nuevo giro" en la evolución humana aporta novedosa y abultada evidencia en el sentido de que distintos tipos de humanos -los así llamados humanos modernos y neandertales, humanos modernos y denisovanos e, incluso, tal vez denisovanos y neandertales- se aparearon y produjeron descendencia, afirman los expertos.

"No creemos que los denisovanos hayan ido a Papúa Nueva Guinea", ubicada en el extremo noroccidental de la región del Pacífico llamada Melanesia, explica Bence Viola, coautor del estudio y antropólogo del Instituto de Antropología Evolutiva Max Planck, en Leipzig, Alemania.

"Creemos que la población denisovana habitó gran parte de Eurasia oriental de la misma forma en que los neandertales habitaron la mayoría de Eurasia occidental", destaca. "Nuestra idea es que los ancestros de los melanesios se toparon con los denisovanos en el sureste asiático y se reprodujeron, y que los ancestros de los melanesios se mudaron posteriormente a Papúa Nueva Guinea", precisa.

¿Era común la cruza entre varios tipos de humanos?

Combinado con el estudio de ADN de mayo que encontró que los neandertales también se cruzaron con ancestros de los humanos modernos, el descubrimiento del denisovano sugiere que había más hibridación entre distintos tipos de humanos de lo previamente pensado, afirma Brenna Henn, genetista de la Universidad de Stanford.

"La gente ha estado hablando del tema desde hace mucho con base en el registro arqueológico real ... Pero hasta hace seis meses, no había evidencia genética de alguna mezcla entre los humanos arcaicos y los modernos", destaca Henn, coautora de un artículo que acompaña el estudio en la revista Nature.

"Entonces, después salen estos dos estudios, y no diré que han puesto de cabeza el campo pero ciertamente apoyan una perspectiva no muy reconocida durante años" por los genetistas, señala Henn, quien no formó parte del estudio.

Brian Richmond, paleoantropólogo de la Universidad George Washington, dice esperar que el nuevo estudio genere gran interés y emoción.

"Nada es más fascinante que enterarse de nuevos giros en nuestros orígenes", considera Richmond, quien tampoco participó en la investigación genética del denisovano. "Y éste es aún otro giro nuevo", precisa.

Dedo fósil

La pieza central del estudio de ADN es un fósil de hueso de dedo denisovano descubierto en 2008. Se piensa que pertenece a una niña -apodada Mujer X- que tenía entre 5 y 7 años cuando murió.

En un estudio previo publicado en Nature en marzo de 2010, el equipo había obtenido y secuenciado ADN mitocondrial, o mtADN, del dedo de la Mujer X. Pero éste -heredado únicamente de las madres- contiene mucho menos información sobre la constitución genética de una persona que el ADN encontrado en el núcleo de una célula, o ADN nuclear.

En su nuevo estudio, el equipo informa haber extraído y secuenciado exitosamente ADN nuclear del hueso.

Después, utilizando técnicas de comparación de ADN, los científicos pudieron determinar que los denisovanos eran distintos a los humanos modernos y a los neandertales, aunque más cercanos a estos últimos.

El equipo calcula que los denisovanos se separaron del grupo de los neandertales hace aproximadamente 350.000 años.

Dientes enormes

Junto con el hueso de dedo, los arqueólogos de la Academia de Ciencias de Rusia, encargados de la excavación del sitio, descubrieron un diente perteneciente a un adulto denisovano.

El molar en cuestión es más grande que cualquier diente de humano moderno e incluso más grande que el diente más grande de neandertal. Esto podría sugerir que los denisovanos "se comparaban en tamaño con los neandertales, incluso tal vez un poco más grandes", dice Richmond.

Sin embargo, advierte que el tamaño de los dientes no siempre es buen indicador del tamaño corporal. Un homínido "puede tener dientes grandes y no ser gigante", precisa.

¿Los denisovanos son una especie nueva?

Cuidadosamente, el equipo ha evitado decir que los denisovanos son una especie nueva, optando por etiquetarlos como "grupo hermano" de los neandertales.

Si los humanos modernos y los humanos denisovanos eran especies distintas, su descendencia híbrida probablemente no hubiera podido reproducirse. Pero los híbridos aparentemente pudieron tener bebés, o de lo contrario el ADN denisovano no hubiera podido pasarse a los habitantes actuales de Papúa Nueva Guinea. Por tanto, razona Viola, los denisovanos y los humanos modernos probablemente no eran especies separadas.

Científicamente, empero, tiene poca importancia si al denisovano se le reconoce finalmente como nueva especie, dice Terry Brown, genetista de la Universidad de Manchester, Reino Unido, que no participó en el estudio.

"Todo este asunto de la especie es un distractor, algo que sirve como buen titular pero que, bajo mi perspectiva, no contribuye mucho al debate científico", afirma Brown a través de un correo electrónico.

"Realmente desconocemos cómo igualar las diferencias en las secuencias genómicas con el concepto de especie", precisa. "Podríamos tener dos especies genuinas cuyos miembros no pueden mezclarse pero cuyos genomas sean muy similares", apunta.

"Entonces, realmente el ADN nuclear no nos ayuda a decidir si los denisovanos son una nueva especie, aunque la evidencia de su mezcla con los humanos modernos sugiere que no", subraya.

Dada la creciente evidencia de que los humanos modernos se mezclaron con los neandertales, y ahora con los denisovanos, algunos biólogos evolutivos incluso han sugerido abandonar la designación de especie para los neandertales y los humanos modernos.

Conforme los científicos "producen evidencia de que los denisovanos se cruzaron con los humanos modernos (como los neandertales), entonces se implica que los humanos modernos, los denisovanos y los neandertales son todos subespecies del Homo sapiens", acusa.

Es indiscutible, empero, que cada uno de estos grupos es genéticamente distinto, afirma Richmond.

"Ya sean especies o subespecies, es claro que los humanos modernos, los neandertales y ahora los denisovanos, estaban separados por cientos de miles de años y fue al último cuando algunos se encontraron y cruzaron", agrega.


Fuente: losandes.com.ar

lunes, 11 de octubre de 2010

Paleontólogos españoles descubren en Atapuerca los restos fósiles de un anciano de más de medio millón de años


Un grupo de paleontólogos del equipo de investigaciones de Atapuerca ha estudiado los restos fósiles de una porción del tronco y la pelvis de un hombre senil que sufría cierto grado de minusvalía locomotriz. De acuerdo con los autores de este estudio, publicado hoy online en la revista científica PNAS, la presencia de un individuo anciano discapacitado en una población prehistórica de más de 500 mil años, podría ser un indicio del cuidado social dispensado en un pasado remoto a los “mayores” del grupo.

El equipo científico, formado principalmente por investigadores del Centro UCM-ISCIII de evolución y comportamiento humanos de Madrid, recuperó los restos fósiles de este individuo a lo largo de cinco intensas campañas de excavación en la Sima de los Huesos, una pequeña cavidad situada a más de 30 metros de profundidad en el interior de la Sierra de Atapuerca. Los restos de la pelvis fueron objeto de un estudio previo publicado en el año 1999. Desde entonces, el trabajo en el laboratorio ha permitido reconstruir y asociar a esta pelvis, su columna lumbar.

La investigación publicada hoy en la revista PNAS ha revelado que este esqueleto parcial, perteneciente a un varón de gran corpulencia física de una especie antepasada de los neandertales, padecía importantes enfermedades degenerativas desde mucho antes de morir, con más de 45 años de edad. Estas enfermedades tendrían manifestaciones posturales y dolorosas en las zonas lumbar y pélvica, que según los autores del estudio, obligarían al individuo a adoptar una posición encorvada y, quizás, a usar un báculo para mantenerse erguido. Por ello, este individuo probablemente estaría impedido para cazar, entre otras actividades. Su supervivencia durante largo tiempo con estas discapacidades, hace suponer a los autores que el grupo social nómada del que formaba parte este individuo, tendría una atención «especial» con sus «mayores».

Las conclusiones de este estudio no se restringen solo a este individuo patológico; el equipo ha encontrado también en la Sima de los Huesos los restos de otras personas que no tenían deformidades en la columna vertebral ni en la pelvis. Gracias a ellos, los científicos han descubierto que esta población, al igual que los neandertales, poseía una columna vertebral con curvaturas menos marcadas que las que recorren nuestras espaldas. Es más, la forma característica de sus vértebras y su pelvis demuestra que sus cuerpos estaban diseñados, como los nuestros, para minimizar el gasto de energía necesario para mantenerse perfectamente erguidos.

En nuestra especie, la pelvis presenta un diseño adaptado a una postura erguida y una locomoción bípeda. Estas adaptaciones «compiten» en las mujeres con la necesidad de dar a luz. Estas circunstancias, junto con el elevado tamaño encefálico de los recién nacidos, convierten el parto en un proceso complicado en nuestra especie.

En consecuencia, la forma del conducto pélvico de las mujeres presenta modificaciones que habilitan el paso del feto a término en el momento del alumbramiento. Retrocediendo en el tiempo, los científicos de este estudio han comparado también el conducto pélvico del anciano de la Sima de los Huesos, con el de otras pelvis humanas fósiles de sexo femenino encontradas en otros yacimientos del mundo. Los resultados publicados señalan que las diferencias entre los sexos de los individuos fósiles se asemejan a aquellas encontradas entre los hombres y las mujeres actuales. Este hallazgo ha permitido a los investigadores de Atapuerca sostener la hipótesis de que las mujeres de estos humanos extintos sufrirían presiones obstétricas, es decir, alumbramientos difíciles.

Fuente:elcorreodeburgos.com

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Descubren que el canibalismo era habitual hace 800.000 años


El estudio paleontológico de los restos recogidos del yacimiento de Atapuerca (Burgos), ha permitido demostrar que el hombre practicaba el canibalismo de forma habitual hace 800.000 años.

La investigación, realizada por diversos miembros del Instituto Catalán de Paleoecogía Humana y Evolución Social (Iphes) y publicada en la revista Current Anthropology, parte del descubrimiento en las campañas arqueológicas de 1994 y 1996 de restos humanos de una nueva especie bautizada como 'Homo Antecesor'. El equipo científico observó entonces evidencias de prácticas antropofágicas en los huesos encontrados.

Lo que determina el nuevo descubrimiento es el canibalismo como práctica habitual, y lo hace teniendo en cuenta fósiles encontrados en 2003 en diversos subniveles del mismo yacimiento, pero de la misma antigüedad. "Nos encontramos ante el caso de canibalismo cultural más antiguo conocido hasta el momento", aseguran en la página web del Instituto.

Cortes con herramientas de piedra

El artículo, publicado bajo el título 'Cultural Cannibalism as Paleoeconomic System in the European Lower Pleistocene' explica que los huesos de un niño mostraban marcas de cortes practicados con herramientas líticas -de piedra-.

"El análisis de los restos craniales y postcraniales de Homo Antecesor ha permitido identificar diversas alteraciones de origen antrópico -marcas de cortes y fracturas de huesos-", ha afirmado Isabel Cáceres del Iphes.

La especialista ha añadido que "estos fósiles no muestran una distribución específica, ya que aparecen mezclados con instrumentos líticos y huesos de otros animales, como ciervos, caballos o rinocerontes. Ambos tipos de restos muestran modelos de provecho y patrones de carnicería similares".
Fuente: ecodiario.eleconomista.es

lunes, 9 de agosto de 2010

Hallan tres esqueletos del hombre Neanderthal de más de 50.000 años en la Sima de las Palomas (Torre Pacheco)



El director general de la Promoción de la Cultura y el Libro, Francisco Giménez, presentó hoy, junto con el alcalde de Torre Pacheco, Daniel García, y el doctor de la Universidad de Murcia Michael J. Walker, la XIX Campaña de Excavaciones Paleontropológicas y Arqueológicas de la Sima de las Palomas, ubicada en el Cabezo Gordo de la pedanía de Dolores de Pacheco, cuya excavación científica ha puesto de relieve importantes descubrimientos sobre el Hombre de Neanderthal.

En concreto, según informaron fuentes regionales y municipales, en esta campaña se han encontrado tres esqueletos, con cráneos y mandíbulas de dos adultos y un chaval joven, de la especie extinta del Hombre de Neanderthal de más de 50.000 años.

La Sima de las Palomas es el yacimiento del Hombre de Neanderthal más importante del arco mediterráneo español y el segundo en importancia sobre el Hombre Fósil en la Península Ibérica.

Diez años de excavaciones paleoantropológicas han sacado a la luz la presencia de al menos ocho individuos del Hombre de Neanderthal representados por un centenar de huesos y dientes, después del hallazgo del primer fósil humano por un espeleólogo en 1991.

La labor científica de excavación paleoantropológica e investigación del Cuaternario está siendo realizada por el profesor Michael Walker y sus colaboradores científicos nacionales e internacionales.

La campaña que se ha llevado a cabo en 2010 se ha dedicado en primer lugar al desmantelamiento del conglomerado interior, que ha aportado restos significativos, entre ellos una punta gruesa de sílex blanco, implemento característico del Hombre de Neanderthal.

PRÓXIMAMENTE, MUSEO PALEONTOLÓGICO

En este sentido, Daniel García, ha adelantado que próximamente se va realizar el Museo Paleontológico para albergar todos los restos arqueológicos de la Región de Murcia, "con el fin de que los ciudadanos puedan disfrutar durante todo el año de los restos de nuestros antepasados, y puedan conocer más de cerca de donde provenimos".

Por su parte, el profesor Michael Walker ha agradecido al Ayuntamiento de Torre-Pacheco su colaboración y confianza en este proyecto, y se ha mostrado feliz con la iniciativa del próximo museo.

La Sima de las Palomas ha proporcionado más fósiles del Hombre de Neanderthal que cualquier otro yacimiento del arco mediterráneo español, lo que muestra su importancia para el estudio de la Evolución Humana. En las excavaciones realizadas en este asentamiento prehistórico del litoral murciano se han hallado unos 120 huesos y dientes correspondientes a ocho individuos de Homo sapiens neanderthalensis.

Esta especie humana fósil habitaba Europa hasta hace 30.000 años, cuando fue sustituida por el Homo Sapiens Sapiens, que provenía de África ya con conformación moderna. Los Neanderthales habían evolucionado en Europa, y entre sus precursores estuvieron aquellos seres humanos extintos que hace 300.000 años dejaron sus restos en otra sima, la Sima de los Huesos, en la cueva burgalesa de Atapuerca, y que han sido designados como Homo heidelbergensis, es decir, los pre-Neanderthales.

Los Neanderthales de la Sima de las Palomas del Cabezo Gordo pertenecen al periodo del Pleistoceno Superior, de hace entre 150.000 y 300.000 años, y aparecen junto con los típicos utensilios paleolíticos de sílex y muchos huesos quemados procedentes de la caza.

El pasado domingo 8 tuvo lugar una exitosa jornada de puertas abiertas con la presencia de más de 500 personas, de distintos puntos de la Región de Murcia, destacando el número de extranjeros que acudieron a la cita anual mostrando gran interés en conocer en primera persona la ardua labor de los excavadores. Los visitantes conocieron los trabajos de excavación, subiendo hasta la gruta y recibiendo las explicaciones de los expertos.

Fuente: que.es

martes, 25 de mayo de 2010

España rastreará la cuna del hombre


El equipo español en la garganta de Olduvai (Tanzania), el pasado verano.CIVES MUNDI

Para comprender cómo un mono chaparro, torpón y peludo se convirtió en apenas cuatro millones de años en una especie capaz de componer El lago de los cisnes hay que agujerear África.

Un equipo español, dirigido por los paleoantropólogos Manuel Domínguez-Rodrigo y Enrique Baquedano, lleva cuatro años haciéndolo, "en condiciones miserables", en el lugar más codiciado, la garganta de Olduvai (Tanzania), el útero en el que se gestó la humanidad. Los investigadores duermen directamente en el suelo "en tiendas de campaña compradas en el Decathlon por 40 euros", mientras un par de masais espanta a las hienas y a las serpientes que merodean el campamento, según explica Baquedano, director del Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid.

Pero la situación va a cambiar radicalmente. Ambos investigadores crearán "en las próximas semanas" el Instituto de Evolución en África (IDEA), un centro de investigación que pretende aglutinar el trabajo de prácticamente todos los científicos españoles que rastrean los orígenes del ser humano en el continente africano, según han adelantado los dos científicos a Público.

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, ya han mostrado su respaldo al proyecto, explica Baquedano. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, también está dispuesta a poner dinero, añade. El centro necesitará un presupuesto anual de un millón de euros, lo mismo que cuesta modernizar un tramo de tres kilómetros de una carretera comarcal.
Las huellas más antiguas

El IDEA coordinará los trabajos en Olduvai, donde el equipo español intenta demostrar que el Homo habilis, la especie más antigua del género Homo, era cazador, y no carroñero, como se sostiene desde la década de 1970, cuando la cultura hippie se trasladó a la ciencia y describió unos antepasados humanos en comunión con la naturaleza e incapaces de matar una mosca.

El IDEA también controlará las excavaciones españolas en el lago Natrón, en Tanzania, donde apareció en 1964 la mandíbula de un homínido que vivió en África hace 1,5 millones de años, el Paranthropus boisei. Y en Laetoli, otro yacimiento tanzano por el que paseó un Australopithecus afarensis sobre las cenizas de un volcán. Sus pisadas, visibles 3,7 millones de años después, son la huella más antigua de un antepasado humano.

"Al unir todos estos proyectos podremos estudiar un periodo de cuatro millones de años, es una oportunidad única", subraya Domínguez-Rodrigo, profesor de Prehistoria en la Universidad Complutense de Madrid.

Los dos codirectores del yacimiento de Olduvai anunciaron ayer en Soria la construcción de una estación científica española, financiada por la Comunidad de Madrid, en la cuna de la humanidad. Será un gran centro de trabajo y descanso, con un laboratorio para analizar los fósiles hallados y un almacén para depositarlos. Y con camas.

La estación estará lista a finales de año, según los cálculos de los investigadores. Cuando se inaugure, se integrará en el IDEA, que de momento funcionará con una sede provisional en el Museo de los Orígenes de Madrid.

Uno de los codirectores de los yacimientos de Atapuerca (Burgos), Juan Luis Arsuaga, aplaude la iniciativa. "España debe investigar en la cuna de la humanidad. Nosotros aportaremos todo lo que nos pidan", anuncia.

Fuente: publico.es

Guerra de 'homos' en Suráfrica Un estudio dice que un fósil sin clasificar es el humano más antiguo


Cráneo del homo gautengensis'.D. Curnoe

STW 35 acaba de encender una fuerte polémica entre los antropólogos. Este pequeño fósil, descubierto en 1976, permanecía sin clasificar y perdido en un almacén desde esa fecha. Ahora, el antropólogo Darren Curnoe, de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), asegura que los restos son de una nueva especie humana que ha bautizado como homo gautengensis.

El estudio de Curnoe, pendiente de publicación en HOMO-Journal of Comparative Human Biology, afirma que, debido a la antigüedad del espécimen, se trata del homo más antiguo encontrado hasta el momento. En declaraciones a Discovery News, Curnoe ha arremetido contra el reciente hallazgo de otro grupo de investigadores, que presentó en abril en Science al australopithecus sediba.

El fósil, hallado en la misma zona de Suráfrica que el STW 35 conocida como la Cuna de la Humanidad, era considerado el posible ancestro del género Homo. "El gautengensis implica que es muy poco probable que el sediba sea un ancestro humano", detalló Curnoe.

Lee Berger, autor principal del trabajo que dio a conocer al sediba, no esconde su enfado. "Este supuesto estudio es como un editorial", explica a Público. "No debería haberse publicado jamás", añade.

Dos análisis

Desde que fue encontrado, algunos expertos han asegurado que STW 35 era un australopiteco. Otros creyeron que era un homo habilis. Curnoe apoyó esta teoría en 2006 después de un primer análisis de los restos. Sin embargo, tras un segundo estudio que incluyó otros fragmentos de cráneos y mandíbulas encontrados en Sterkfontein, afirma que se trata de una especie nueva que vivió desde hace dos millones de años hasta hace unos 600.000.

Para llegar a esta conclusión ha comparado los restos con los de homo habilis y homo erectus. Según Curnoe, el gautengensis medía un metro y pesaba unos 50 kilos. Pasaba la mayor parte de su vida colgado de los árboles, pero ya usaba herramientas.

Curnoe cree que la supuesta nueva especie no era capaz de hablar. Aunque ya tenía rasgos similares a los del sapiens, no era su ancestro directo. La forma avanzada de su cráneo y sus dientes le hacían más cercano al futuro homo sapiens que el australopithecus sediba. Esta especie era "mucho más primitiva que el gautengensis, que vivió en el mismo lugar", señala Curnoe.

"No es un estudio riguroso", advierte Berger. El investigador señala que Curnoe no ha comparado sus fósiles con ninguna especie de australopiteco, incluido el sediba. Además, añade, una de las muestras que Curnoe usa para definir su especie ya fue utilizada por otro autor, que lo atribuyó a otra diferente.

El nuevo hombre de Gauteng

Darren Curnoe ha realizado un análisis y reconstrucción del fósil ‘STW 35', descubierto en 1976 y no atribuido a ninguna especie concreta.

Ha incluido otros fósiles que parecen de la misma especie y han sido hallados en la misma zona de Suráfrica.

Su morfología se ha comparado con ‘homo habilis' y ‘homo erectus', pero no con la de australopitecos.Concluye que ‘STW 53' es una especie distinta, que fabricaba herramientas y hacía fuego, pero no podía hablar.

Su nombre, ‘homo gautengensis', hace referencia a la provincia de Gauteng donde fue hallado.


Fuente: www.publico.es

martes, 13 de abril de 2010

"El 'Homo sapiens' corre el riesgo de morir de éxito"


El paleontólogo del IPHES Jordi Agustí, en un momento de la entrevista. JOSÉ COLÓN

Jordi Agustí (Barcelona, 1954) es paleontólogo, coordinador del Área de Investigación del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES). Experto en micromamíferos y su relación con el cambio climático de los últimos 10 millones de años, investiga en el yacimiento de Dmanisi (Georgia). El codirector de Atapuerca Juan Luis Arsuaga decía que Agustí le debía un libro que reflejara sus ideas sobre la evolución. La respuesta a esa petición es su obra El ajedrez de la vida (Crítica, 2010).

¿En qué se parece el ajedrez a la evolución?

Ambos llegan a resultados muy complicados a partir de cosas relativamente sencillas.

En su libro, la teoría de Darwin parece cuestionada. ¿Es demasiado simplista?

No es que sea simplista, sino que intervienen factores complicados y se ha ido enriqueciendo con la genética mendeliana, la teoría de la mutación y en los últimos tiempos la ontogenia [estudio del desarrollo de un organismo].

¿Qué es más verosímil: la evolución gradual de las especies (según Darwin) o la teoría de los equilibrios puntuados (las especies aparecen de forma abrupta y luego se estabilizan)?

Como siempre, la verdad está en el punto medio. Gould y Eldredge, autores del modelo de equilibrios puntuados, fueron muy estrictos al inicio, al no contemplar la evolución gradual. Pero, cuando se cumplieron los 20 o 25 años de su teoría, Gould hizo un balance y dio una puntuación del 50% a su teoría y otro 50% a la evolución gradual.

¿Qué piensa usted?

Soy partidario del modelo alopátrico de Mayr, según el cual las especies se producen por azar y la selección natural actúa menos. Luego, una vez nacen las especies, sí actúa.

Darwin hablaba de extinción y reemplazo continuo de especies y Cuvier de extinción masiva. ¿Cuál es su opinión?

Hemos descubierto grandes episodios de extinción masiva de hasta el 50% de las especies. Frente a estos, existen periodos de extinción de fondo, como sugería Darwin.

Dice usted que el ritmo actual de extinción es comparable al de las extinciones en masa.

Estamos en el seno de una nueva extinción masiva, sólo que ahora no será debido a anoxia en los océanos, vulcanismo o meteoritos, sino al Homo sapiens, una especie invasora que está teniendo un efecto devastador por la extinción de especies y el calentamiento global. La diferencia respecto a otras extinciones en masa es la velocidad vertiginosa a la que se está produciendo, en centenares o miles de años. El Homo sapiens causó la extinción de los neandertales, la desaparición de especies debido a la agricultura y la ganadería con la revolución neolítica, y tras la revolución industrial estamos en la tercera, por la deforestación que afecta a zonas tropicales, que son grandes almacenes de biodiversidad. Dentro de esos bosques puede haber microbios patógenos con gran capacidad de infectar si se desplazan al desaparecer su hábitat.

¿El 'Homo sapiens' causa su propia extinción?

Somos sapiens, pero no prudentes. Nuestra gran arma es el pensamiento simbólico, que nos ha dado un éxito extraordinario como especie, pero que se puede volver en contra de nosotros. Lo que puede pasar es que los humanos muramos de éxito. Hay una parte del daño que ya está hecha y de la que nadie puede afirmar cuáles serán sus consecuencias reales, porque es un experimento único. Lo que sí podemos es aminorarlo. Si un coche va mal, al menos deberíamos quitar el pie del acelerador.

Pero, como dice usted, "somos hijos de la crisis". ¿Saldremos de esta?

Ante el cambio climático, las primeras víctimas son las personas, pero es difícil que se extinga nuestra especie. Podría ocurrir por un agente patógeno, pero incluso así, es posible que el 1% de la población fuera resistente.

Fuente:publico.es

jueves, 8 de abril de 2010

Más información, sobre el desconocido Australopithecus sediba

El cráneo hallado en Suráfrica. - Science

Un grupo de científicos cree haber encontrado la piedra rosetta de la evolución humana. Se trata una nueva especie de homínido hallado en Suráfrica cuya anatomía, mitad mono y mitad hombre, le convierte en el mejor candidato a ser el precursor de los primeros humanos. Vivió hace unos dos millones de años en un momento muy desconocido de la evolución en el que se piensa que algún miembro del género Australopithecus engendró el género humano, del que el Homo sapiens es el único superviviente actual.

La nueva especie, Australopithecus sediba, se ha descrito basada en dos individuos, un joven y una mujer adulta, cuyos restos quedaron encerrados en un ataúd de rocas donde se han conservado hasta la actualidad. Yacían en la cueva de Malapa, cerca de la Cuna de la Humanidad, una región a 50 kilómetros de Johannesburgo donde se han encontrado cientos de fósiles claves para dibujar los orígenes del hombre.

"El sediba es una piedra rosetta para definir qué es el género humano", dijo el paleoantropólogo Lee Berger, de la Universidad de Witwatersrand (Suráfrica), durante una videoconferencia para presentar sus hallazgos. Es el autor principal de la descripción de la nueva especie, que publica hoy Science. Presenta una mezcla de rasgos primitivos y modernos nunca vista.

El ejemplar modelo ha sido el del joven, pues incluye su cráneo casi completo. Tenía unos 13 años y medía 1,3 metros. Su pelvis era casi como la de los primeros humanos e indica que era capaz de andar erguido.

Su nariz se proyecta hacia adelante como la de los humanos, y sus piernas son más largas que las de los otros australopitecos que pasaban la mayor parte del tiempo en los árboles. Sin embargo, su cráneo es mucho menor que el de los humanos. Tiene unos brazos tan largos como los de un orangután y sus pies y manos son aún "primitivos", explicó Berger. Esta coctelera hace del sediba un ejemplar único para explicar quiénes fueron los australopitecos que bajaron de los árboles para siempre.

Hace entre tres y dos millones de años, Suráfrica era un hervidero de homínidos que incluía ejemplares de rasgos agigantados como los Paranthropus, otros más avanzados, entre los que estarían el Australopithecus africanus y el sediba, y los Homo habilis, primeros miembros del género humano, explica Antonio Rosas, investigador del CSIC. "Los bosques tropicales comenzaban a dejar paso a las sabanas y aparecía su característica fauna tal como la conocemos hoy", añade.

Los fósiles fueron hallados entre restos de antílopes y tigres de dientes de sable. Los responsables de la excavación creen que el joven sediba y su acompañante adulta cayeron en una "trampa mortal". Era una grieta del terreno que daba a un foso desde el que fueron luego arrastrados por corrientes de agua junto a los otros animales a un depósito más profundo.



Los expertos comenzaron a desenterrar los primeros fósiles en 2008, pero el yacimiento seguirá dando frutos. Ya hay al menos otros dos ejemplares que se están desenterrando en estos momentos, anunció Berger. "Pronto seremos capaces de ofrecer una reconstrucción detallada de cómo eran el rostro, el cuerpo y el estilo de vida de esta especie", dijo Berger.

Ancestro del erectus

Los responsables del hallazgo creen que el sediba es descendiente del A. africanus, que vivió en el continente hasta hace unos 2,9 millones de años. Sus rasgos humanos indican que puede ser el ancestro directo del Homo habilis, primer miembro del género Homo, o incluso del Homo erectus, que salió de África hacia Asia hace 1,8 millones de años.

"El erectus es aceptado por todos los expertos como la primera especie genuinamente humana", explica Carles Lalueza, paleoantropólogo de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. "Lo más importante de este estudio es que presenta el mejor candidato hasta la fecha para enlazar a australopitecos y humanos", añade.

Hay una tercera hipótesis. El sediba pudo ser una rama evolutiva independiente que "imitaba" a los primeros humanos, pero que no los originó. Los expertos apuntan que el trabajo dará que hablar durante meses y "desplazará el centro de estudio de la disciplina hacia los australopitecos", explica Rosas. "Se trata de uno de los capítulos más oscuros de la evolución", añade.

Algunos medios se han apresurado a decir que el sediba es el eslabón perdido, algo que los propios autores han negado rotundamente. "No me gusta aplicar el término porque es algo de la época victoriana y la evolución no es una cadena, sino un árbol", señaló Berger. Rosas elabora: "Cada especie era como un ensayo que respondía al cambio ambiental con un determinado modo de locomoción, dentición y tamaño cerebral". "Como salido de una caja negra, alguno de esos ensayos consolidó el género humano en la forma del Homo erectus", concluye.


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El fósil lo encontró un niño

El primero en encontrar los restos del A. sediba en 2008 fue Matthew Berger, hijo del paleoantropólogo Lee Berger, que entonces tenía nueve años. Una clavícula sobresalía de una piedra. Su padre le dijo que era de un antílope, pero resultó pertenecer al posible ancestro del género humano.

Poco antes, Berger y su colega de la Universidad de Witwatersrand Paul Dirks habían seleccionado una cueva cercana como candidata a albergar fósiles humanos.

Para la primera batida del terreno usaron Google Earth. La posterior excavación de la cueva destapó el cráneo del sediba, que significa fuente en lengua sesotho. Los descubridores creen que de esta especie brotó el género humano.

Para que el hallazgo no quede eclipsado por otros fósiles famosos, como Lucy o la reciente Mujer X, Berger ha propuesto un concurso entre estudiantes de colegio en Suráfrica para que le pongan nombre al nuevo australopiteco.

Fuentes: publico.es / muyinternet.com