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jueves, 25 de abril de 2013

Hace 1,3 millones de años los homínidos y las hienas competían en Orce (Granada) por la carroña




Hace 1,3 millones de años, Fuente Nueva-3, en Ocre (Granada), era un lugar que acogía las primeras poblaciones de homínidos que habían llegado a Europa. El paisaje estaba caracterizado por la presencia de mucha agua y una gran variedad de fauna, entre la que abundaban los grandes mamíferos, especialmente los megaherbívors, como Mammuthus meridionalis (elefante), Hippopotamus antiquus (hipopótamo), Stephanorhinus hundsheimensis (rinoceronte), Bison sp. (Bisonte), o Praemegaceros verticornis (ciervo gigante de grandes cuernos), junto a otras especies de menor tamaño.

 Situación geográfica y estratigrafía de Fuente Nueva-3


Este fue el contexto ambiental que acogió a los autores de los primeros cuchillos de piedra en Europa, elaborados con la materia prima localizada en los alrededores, especialmente sílex y calizas dolomíticas. Con estos utensilios podían, por ejemplo, aprovechar los cadáveres de los grandes megaherbívoros que encontraban normalmente en lugares próximos a ríos y manantiales, como es el caso de Fuente Nueva -3.






Herramientas de piedra que fueron encontradas alrededor del esqueleto de la elefanta


Un día del Pleistoceno inferior

Esto es lo que pasó un día del Pleistoceno inferior, hace 1,3 millones de años, al encontrarse con los restos de una elefanta (se sabe el sexo por la morfología de la mandíbula) perteneciente a la especie Mammuthus meridionalis, antecesora de los mamuts lanudos que posteriormente poblaron el continente europeo.




Esqueleto parcial de 'Mammuthus meridionalis' de Fuente Nueva -3y distribución espacial de coprolitos y herramientas de piedra


Quien llegó antes al cadáver? Quien se comió la carne más fresca?


Muy probablemente, la elefanta se había acercado moribunda a un charco para beber y acabó muriendo allí. Los homínidos descuartizaron y se comieron parte del cadáver, pero no fueron los únicos en sacarle provecho. Como seguramente pasó muchas veces, las hienas gigantes de cara corta de la especie Pachycrocuta brevirostris, de más de 110 kg de masa (pueden llegar hasta los 160 kg), también rentabilizaron sus nutrientes.

Ahora bien, quien llegó antes al cadáver? Quien se comió la carne más fresca? "Los homínidos". Así lo interpreta Bienvenido Martínez-Navarro, paleontólogo e investigador ICREA (Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados) en el IPHES (Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social), coautor de un artículo que ha publicado la revista Quaternary International sobre la competición por los recursos entre homínidos y hienas.

Las afirmaciones de Martínez-Navarro se basan en el estudio de un esqueleto de Mammuthus meridionalis encontrado en la campaña de excavación realizada en Fuente Nueva-3 el verano de 2001, y que fue extraído dos años después. "A este fósil le faltaban los miembros, tanto anteriores como posteriores, además del cráneo, pero se conservó gran parte del esqueleto axial, con la pelvis y la columna vertebral completas, varias costillas, una escápula y la mandíbula ligeramente desplazada", puntualiza el paleontólogo del IPHES.

El mismo investigador insiste: "Normalmente el sentido común conduce a las conclusiones más acertadas. Es de suponer, aplicando el principio del 'actualismo' (según el cual los agentes o causas que actúan en el presente ayudan a entender los sucesos del
pasado) que aquellos homínidos eran individuos que, a pesar de haber desarrollado ya la necesidad de comer alimentos animales, base del proceso de la diferenciación y evolución del género 
Homo -respecto al resto de primates que son básicamente vegetarianos-, no consiguieron desarrollar una capacidad digestiva tan elaborada como los grandes carnívoros para procesar desechos animales en avanzado estado de putrefacción, tal como hacen las hienas o los cánidos".

A esto hay que sumar que en estas etapas tan tempranas no hay ninguna evidencia de que los homínidos se sirvieran de manera sistemática del fuego. "Por ello, hemos de imaginar -precisa Martínez-Navarro- que nuestros antepasados ​​tenían que comer carne fresca, centrándose especialmente en las regiones proteicas menos tóxicas, como los paquetes musculares de los miembros que, además, contienen los huesos largos donde se acumulan grandes cantidades de médula, de alto rendimiento calórico, como el fémur, el húmero, el radio, el cúbito y la tibia".



Paul Palmqvist
(izquierda), investigador de la Universidad de Málaga, y Bienvenido 
Martínez-Navarro, investigador ICREA en el IPHES, en Orce - Jordi Mestre
 / IPHES


Cráneo y médula

Lo mismo sucede con el cráneo, donde se encuentra el cerebro, sumamente nutritivo, y que, junto a la médula, son comestibles y especialmente importantes para los niños recién destetados, los cuales no pueden masticar adecuadamente alimentos más duros, y también son necesarios para la manutención de los individuos ancianos desdentados, lo que les permite alargar su longevidad y, con ello, transmitir su experiencia y conocimientos a las generaciones más jóvenes.

"Curiosamente, estas partes menos tóxicas y más nutritivas, son las que le faltan al esqueleto", añade Paul Palmqvist, coautor del trabajo y catedrático de Paleontología de la Universidad de Málaga. "Por ello, debemos considerar que nuestros antepasados ​​sacaron rendimiento a la ventaja de llegar los primeros al cadáver; cortaron y se llevaron las patas y el cráneo, marchándose lo más rápido que pudieron. Después las hienas acabaron con el resto del cadáver, ya que estuvieron comiendo allí mientras hubo alguna cosa todavía comestible", añade.

Coprolitos blancos de P. brevirostris (hiena) del nivel arqueológico superior de Fuente Nueva -3 ( A) y más oscuro coprolitos encontradosenvolvente del esqueleto de M. meridionalis



Los coprolitos

 Hay otros datos más que indican que las hienas llegaron más tarde, considera María Patrocinio Espigares, primera firmante del artículo, profesora asociada en la Universidad de Málaga y miembro del Museo de Prehistoria y Paleontología de Orce. "Por un lado -cuenta esta investigadora- ingirieron

 grandes cantidades de carne y vísceras, ya que los coprolitos son de color oscuro debido a que comieron mucha cantidad de materia orgánica y poco hueso, ya que en caso contrario serían más claros, debido a la mayor presencia de materia mineral".

Por otra parte, "los coprolitos se sitúan mayoritariamente en el lugar donde habrían encontrado los huesos de las extremidades, lo que indica que fueron depositados allí con 
posterioridad a la su desmembramiento y transporte".

Precisamente, una de las aportaciones científicas más interesantes durante la excavación fue el hallazgo de 34 coprolitos (excrementos fosilizados) de la hiena gigante Pachycrocuta brevirostris, en torno al esqueleto de la elefanta, todo ello junto a 17 lascas de sílex con las que los homínidos habrían aprovechado los restos del animal. "Esto sugiere que el cadáver de este megaherbívoro pudo servir de alimento a  dos grandes consumidores de carroña: la hiena gigante y nuestros antepasados homínidos", afirma Bienvenido Martínez-Navarro.

"Con esta investigación se ha verificado una evidencia clara de competencia por el aprovechamiento de la carne entre los dos supercarroñeros mencionados, siendo el caso más antiguo que se conoce de competencia directa por el aprovechamiento de un cadáver de megaherbívoro entre ambos", agrega.

Además, prosigue, "muy probablemente sea el principal hallazgo arqueopaleontológicos 
encontrado hasta ahora en Orce y representa la punta del iceberg de lo que el yacimiento de Fuente Nueva-3, y los otros de la región, brindarán en un futuro próximo de cara al conocimiento del género de vida de nuestros antepasados más primitivos".




Fuente:    terraeantiqvae.com


miércoles, 23 de mayo de 2012

Los 'madrileños' comían carne y médula ósea de elefante hace unos 80.000 años

Los investigadores han encontrado marcas de corte y de percusión en los huesos de elefante del yacimiento de Preresa. (Imagen: Joaquín Panera)

Los humanos que poblaron la orilla del río Manzanares durante el Paleolítico medio (hace entre 127.000 y 40.000 años) se alimentaban de carne y médula ósea de paquidermo. Así lo demuestra una investigación española que ha encontrado marcas de percusión y de corte en los restos de elefantes del yacimiento de Preresa (Madrid).

En la prehistoria, cazar un animal para alimentarse implicaba un riesgo y un gasto energético muy grande. Por eso, cuando los habitantes del Paleolítico medio tenían un elefante en la despensa, chupaban hasta los huesos.

Los humanos que poblaron la zona geográfica de Madrid hace 84.000 años se alimentaban de su carne y consumían la médula ósea de estos proboscidios, según prueba un nuevo estudio. Hasta ahora, la comunidad científica dudaba de que la explotación de la carne de elefante fuera una actividad común en esa época por la falta de evidencias directas en los huesos. Aún está por determinar si estos mamíferos eran del género Mammuthus o del subgénero Palaeoloxodon.

Los investigadores hallaron huesos con marcas de corte, para consumir la carne, y de percusión, para la médula ósea. “Hay muchos yacimientos, pero pocos restos fósiles con marcas que muestren la intencionalidad del ser humano”, destaca a SINC Jose Yravedra, investigador de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor principal de la investigación publicada en la revista Journal of Archaeological Science.

Nunca antes se habían documentado marcas de percusión que confirmaran una fracturación intencional de los huesos para acceder al alimento interior. Estas siempre se habían asociado a la fabricación de herramientas, pero en los restos hallados esta hipótesis se descartó. Los utensilios encontrados en la misma zona estaban hechos de sílex y de cuarcita.

El equipo, formado por arqueólogos, zooarqueólogos y geólogos de la UCM, del Instituto de Evolución en África (IDEA) en Madrid y del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) en Burgos, recogió 82 huesos del mismo elefante asociados a 754 herramientas de piedra, en un área de 255 metros cuadrados del yacimiento de Preresa, en la orilla del río Manzanares.

En el caso de las marcas de corte en los restos fósiles, estas se suman a “la evidencia más antigua de aprovechamiento de elefantes” en el yacimiento de Áridos, cercano al río Jarama, según recoge en 2010 una investigación publicada por Yravedra en la misma revista. “Hay pocos registros sobre el aprovechamiento de elefantes en Siberia, Norteamérica y Europa central de hace más de 10.000 años”, contextualiza el zooarqueólogo.

Las vísceras es lo primero que come un depredador, humano o carnívoro de cualquier clase. Las señales prehistóricas del banquete ayudan a los investigadores a saber quién fue el primero en sentarse a la mesa, ya que el riesgo de cazar un elefante plantea la duda de si el humano lo cazaba o lo carroñaba.

“Este es el siguiente enigma que tenemos que aclarar”, responde Yravedra, quien recuerda que hay evidencias de caza en otros animales más pequeños en el mismo yacimiento. Pero, por el grosor de las membranas fibrosas y otros tejidos de la carne del elefante, los humanos no siempre dejaban marcas en los huesos. “Y por eso en ocasiones es difícil determinar si los humanos aprovecharon su carne”.

La grasa animal era un bien muy preciado entre cazadores y recolectores que seguían una dieta rica en carne y baja en carbohidratos. Cuando la carne escaseaba, otros recursos como la médula ósea se convertían en una fuente de lípidos.

Según el estudio, en los elefantes esta práctica no era muy común por la laboriosidad del proceso de extracción de la médula ósea de los huesos. Además “la explotación de su grasa es algo que no se ha documentado hasta ahora”, dice el investigador. Otras fuentes de alimento, como los sesos, cumplían la misma función nutricional.

Fuente: SINC

martes, 27 de marzo de 2012

Comprueban que la extinción de los mamuts no fue por el incesto

Impresión artística de una manada mamuts

La última población conocida de mamuts lanudos no murió "inevitablemente" debido a la endogamia y la falta de diversidad genética, sugiere un estudio.

Aseguran que es más problable que la actividad humana o factores ambientales son los responsables.

Aunque la mayoría de mamuts se extinguió y desapareció de la parte continental Eurasia y América del Norte hace unos 10 mil años, alrededor de 500 o mil mamuts lograron sobrevivir en la isla de Wrangel durante unos seis mil años más.

La isla, de siete mil kilómetros cuadrados, está a unos 140 kilómetros de la Rusia continental.

Para realizar un análisis de ADN de las muestras tomadas en la isla de Wrangel, en el océano Ártico, los científicos utilizaron técnicas asociadas al estudio de las escenas del crimen.
El estudio

El estudio fue publicado en la revista científica Molecular Ecology.

Científicos en el Reino Unido y Suecia dicen que la investigación también puede tener un inmenso impacto en programas de conservación.

Examinaron huesos, dientes y colmillos encontrados en la isla. Y los compararon con muestras encontradas en Chukotka, en el noreste de Siberia.

El coautor del reporte, Love Dalen, del museo de historia natural de Suecia, le dijo a la BBC que la investigación empezó en el 2008. "Queríamos saber por qué estos mamuts se extinguieron.

"La isla de Wrangel no es tan grande y se pensó inicialmente que una población tan pequeña pudo haber sufrido problemas por endogamia y la falta de diversidad genética."

Los estudios genéticos previos se concentraron en el ADN mitocondrial: información transmitida por la línea maternal.

Como las células contienen múltiples copias del genoma mitocondrial, este ADN es más fácil de extraer que el de las células nucleares.

"Pero el problema es que los mamuts no muestran mucha variación genética, sobre todo en sus últimas etapas generacionales", explica Dalen.

"Por eso decidimos concentrarnos en microsatélites (secuencias repetidas de ADN) para comparar las huellas dactilares genéticas de cada mamut. Esto nos dio acceso al ADN nuclear y nos dio resultados más contundentes."
ADN revela que no fue el incesto

Dalen dijo que durante la era de hielo, el total de la población de los mamuts en Eurasia pasó, en poco tiempo, de ser varias decenas de miles a muy pocos.

Y añade: "Las investigaciones de ADN encontraron que hubo una pérdida de 30% de diversidad genética a medida que la población se redujo; aunque esto era esperado.

"Pero cuando examinamos las muestras de la isla, vimos que hubo un punto en el que la pérdida se detuvo. Y este proceso continuó hasta que las criaturas se extinguieron.

"Esto objeta la teoría del incesto. Los mamuts de la isla se aislaron por alrededor de seis mil años, pero después lograron mantener su población estable."

El reporte concluyó que la isla era suficientemente grande para los mamuts y que, por ello, su extinción final "no fue una consecuencia inevitable" como sería el incesto.
Entonces, ¿qué fue?

Científicos examinaron huesos, dientes y colmillos encontrados en la isla de Wrangel.

"Esto sugiere que la extinción final fue causada por un cambio rápido en el entorno de los mamuts, como la llegada del hombre o de un cambio en el clima, en lugar de una disminución gradual en el tamaño de la población", concluye el estudio.

Dalen dijo que se necesitan nuevas investigaciones en la búsqueda de los últimos mamuts lanudos, pero añadió: "Si los seres humanos los cazaron hasta su extinción, yo esperaría que podríamos encontrar evidencia de ello. Personalmente estoy inclinando hacia el cambio en el medio ambiente".

Los investigadores, que en total estudiaron 76 muestras, también usaron computadores para examinar el tamaño de la población en la isla y cómo su composición genética cambió a través de los años.

El equipo encontró que hubo una baja en el número de mamuts en el noreste de Siberia durante la transición Pleistoceno/Holoceno (hace unos 12.000 años). Sin embargo, el grupo concluyó que ésta se debió probablemente a que los mamuts en la isla de Wrangel se aislaron tras el incremento de los niveles del mar a su alrededor.

Dalen dijo: "Hicimos un enfoque estadístico a la genética. Encontramos que había al menos 500 o mil mamuts al mismo tiempo en la isla antes de que se extinguieran".
500 individuos pueden sobrevivir solos por siglos

"Nuestros resultados apoyan la idea de que una población de 500 individuos es suficiente para mantener la diversidad genética por miles de años.

"Estos mamuts sobrevivieron con lo que originalmente era considerado un número muy pequeño de individuos", dijo.

El trabajo fue revisado por el genetista y profesor de la Universidad de Londres Mark Thomas.

Dijo que el estudio es un evento importante en la investigación de los mamuts.

"Hicieron la investigación en la manera como tocaba y sin embargo nadie había hecho antes.

"Examinaron el ADN en varias muestras y demostraron que, teniendo una cantidad constante de población, los mamuts de la isla Wrangel no estaban destinados a extinguirse.

"Algo pasó que acabó con ellos, y eso todavía no lo sabemos. Tendrá que ser el siguiente paso a estudiar", dijo.


Fuente: bbc.co.uk

domingo, 12 de septiembre de 2010

Los mamuts del hombre de Orce


Los trabajos de la nueva excavación comenzaron el 30 de agosto.- M. ZARZA

"Si los homínidos entraron en Europa por el sur el primer hombre no puede estar en Burgos", repitió una y otra vez en referencia a Atapuerca el paleoantropólogo catalán José Gibert, descubridor de los yacimientos de Orce. Las nuevas excavaciones, que comenzaron el pasado día 30 de agosto en el campamento de Fuente Nueva 3, empiezan a aclarar la importancia de su descubrimiento. "Hemos encontrado dos herramientas humanas con más de 1,3 millones de años de antigüedad que confirman que hubo presencia humana en aquel momento. Se trata de los más antiguos vestigios de presencia humana en Europa", explicó Robert Sala, director del proyecto que tiene permitido continuar con las investigaciones hasta el próximo 22 de septiembre.

Las dos herramientas de piedra eran utilizadas para cortar y fueron extraídas de un bloque de caliza. Se encontraban junto a restos de heces de hiena fosilizadas, lo que indica que los hombres y las hienas competían por la comida en el paraje.

"Se trata de un yacimiento muy importante. Llevaba cuatro años cubierto y en solo unos días hemos encontrado varios mamuts gigantes y uno infantil. Uno de los colmillos mide unos cuatro metros de largo y el mayor de los mamuts podía pesar más de 12 toneladas, lo que lo convierte en un animal más grande que los actuales elefantes", explicó Sala, que también ha trabajado en Atapuerca. Junto a los mamuts se han encontrado otros animales como un hipopótamo, un rinoceronte, ciervos de grandes dimensiones y hasta un caballo.

La acumulación podría deberse a que los animales acudían a beber al inmenso lago que existía en la zona durante el Plio-Pleistoceno, hace cinco millones de años, y quedaban allí atrapados.

Pese a la riqueza de los dos yacimientos en los que se trabaja, Robert Sala no comprende cómo no se autoriza a investigar en Venta Micena, el mayor de la zona, donde fue encontrado por Gibert el polémico Hombre de Orce. "Ese yacimiento es el más rico de toda Europa, de eso no hay duda, aunque no esté de acuerdo con la teoría de Gibert sobre aquel hueso", explicó el investigador.

La historia resulta sorprendente y para verla con perspectiva hay que tomar cierta distancia en el tiempo. En 1976 llegaba a Orce un paleoantropólogo catalán llamado José Gibert. Estaba convencido de que en aquel paraje, hace millones de años, debía haber habido un gran lago. Tras estudiar los diferentes estratos de la zona descubrió Venta Micena. Seis años después de este descubrimiento, Gibert encontró el resto humano que sería conocido como Hombre de Orce. Se trataba de un fragmento del cráneo de un niño que había permanecido en un nido de hienas. La comunidad científica no terminó de ponerse de acuerdo sobre el hallazgo. Gibert perseveró y pidió una y otra vez permiso para continuar las excavaciones en el yacimiento. Tantas como le fueron denegadas por la Junta de Andalucía. En 2007, el investigador falleció y sus cenizas fueron esparcidas en Venta Micena. Unos meses después, la prestigiosa revista Nature le daba la razón gracias a la continuación de su trabajo llevada a cabo por su hijo. El VM-0 era el trozo de un cráneo humano.

En la zona de Orce existen tres grandes yacimientos. Según los Gibert, el mayor es Venta Micena. Los otros dos debían ser más pequeños. Los mamuts y la industria lítica han sido encontrados en Barranco León y Fuente Nueva 3, que es donde se ha permitido excavar.

"La arqueóloga Sara Milliken, de la Universidad de Oxford, ha intentado junto a Luis Gibert conseguir permiso, pero la Junta se ha negado. No pueden alegar motivos económicos, porque el equipo se mostró dispuesto a conseguir la financiación por otro lado", explicó el alcalde de Orce, José Ramón Martínez (IU), que no entiende los motivos por los que no se autoriza a excavar en Venta Micena. "Es el yacimiento más denso del mundo. Al margen de si aquel hueso es de un hombre o no, que es algo muy importante, hay que tener en cuenta que se han excavado solo 300 metros cuadrados del millón de metros que tiene el yacimiento y de ahí Gibert sacó 16.000 fósiles, algo inaudito", aclaró.

El propio José Saramago, que bautizó como Pedro Orce a uno de los personajes de La balsa de piedra, se pronunció sobre Venta Micena en una de sus últimas visitas a Orce. "Unos yacimientos de la importancia de los de Orce merecen más sentido común. Los útiles allí encontrados no han podido llegar por el aire", dijo en referencia al cuestionado hombre de Orce, mostrado así su apoyo al desaparecido José Gibert. El tiempo se ha llevado al premio Nobel y al paleoantropólogo catalán, pero la tierra sigue en el mismo lugar esperando a que alguien le pregunte por sus secretos, siempre que medie un complicado permiso.

"Son ya 30 años de decir que no dan el permiso porque lo de Orce no es algo importante. La Junta de Andalucía sigue empeñada en decir que no a la apertura del yacimiento de Venta Micena porque cuando se abra se van a sonrojar muchos ex consejeros de Cultura y otros políticos que han ninguneado de forma escandalosa este proyecto", concluyó José Ramón Martínez.
Fuente: elpais.com

jueves, 11 de junio de 2009

Encuentra en el patio de su casa los restos de un mamut, Guanajuato, Mexico.


Un agricultor mexicano que realizaba una excavación en el patio de su casa para construir una letrina encontró los restos fosilizados de un animal prehistórico parecido a un mamut o un mastodonte, informó hoy el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El hallazgo del agricultor Lorenzo Morales tuvo lugar en la población de Nuevo Chupícuaro, en el estado de Guanajuato (centro de México), y corresponde a "enormes huesos" de un animal del Pleistoceno, de entre 9.000 y 15.000 años de antigüedad.

Expertos en paleozoología y paleobotánica de ese organismo serán los encargados de analizar un fragmento de dos colmillos de unos 80 centímetros de largo por 20 de diámetro, así como una parte del cráneo del animal prehistórico para determinar el tipo de especie a que corresponden y su antigüedad.

Uno de los colmillos y las fracciones del cráneo permanecen todavía enterrados en el pozo, que tiene una profundidad de cuatro metros y en donde se observan dos capas estratigráficas.

El primer nivel corresponde a "un sedimento de aluvión muy compactado que mide 1,88 metros, en tanto la segunda capa corresponde a un banco de arena que mide 2,10 metros donde estaban los fósiles", explicaron los expertos.

A FALTA DE DESCUBRIR LA ESPECIE EXACTA

El arqueólogo Gerardo Rivera informó de que aún no se ha determinado la especie a la que pertenecen los fósiles, que presenta un "buen estado de conservación", lo cual facilitará su estudio.

En los próximos días se reforzarán los tratamientos de conservación los restos de fauna pleistocena, que permanecen guarecidos de la lluvia bajo un improvisado toldo.

La mayor parte de los descubrimientos de dinosaurios en México se han dado en los estados de Baja California, Sonora, Chihuahua y Coahuila, todos ellos en el norte del país, aunque los de mamíferos como el mamut se han registrado en el centro y el occidente del país.


Fuente: que.es

lunes, 8 de junio de 2009

Mamuts cocinados hace 27 mil años


Hace 27 mil años los cazadores de lo que hoy es la República Checa al parecer tenían asadores en los cuales podían cocinaban todas las partes de un mamut.

En el yacimiento conocido como Pavlov, cerca de la frontera con Eslovaquia y Austria, se han descubierto una hembra y una cría de mamut, un zorro ártico, restos de osos y también caballos y renos. Todos ellos dentro de un pozo que se usaba para asar.


“Parece que, en contraste con otras poblaciones del Paleolítico Superior en Moravia, esta gente dependía fuertemente de los mamuts”, dijo Jiri Svoboda, director del proyecto. Y autor principal del estudio publicado en Antiquity.

Hace poco se dudaba que tanto neandertales como los primeros sapiens europeos cazaran grandes animales como mamuts o rinocerontes lanudos, ya que lo veían como una empresa muy arriesgada. Pero hay suficientes pruebas a favor de que estas cacerías de animales inmensos, ocurrían al menos de vez en cuando.O tal vez, como dice Txema en comentarios, aprovechasen lo que la naturaleza les daba, con la muerte natural de un mamut, que luego nuestros parientes antiguos aprovechaban como carroñéo.

En el yacimiento checo se descubrieron las piedras utilizadas para cocinar en el mismo pozo y alrededor. El sistema se usa hoy en día todavía, y consiste en cavar un pozo, rodearlo de piedras y hacer una fogata sobre ellas. Cuando el fuego se apaga, se coloca la presa envuelta en algo sobre las piedras, y luego se tapa. Es un horno natural que cocina con el calor de las piedras y de la tierra o arena que cubra el hueco.

Miles de años después los arqueólogos pueden identificar cuando una roca estuvo expuesta al fuego, y cuanto tiempo lo estuvo.

En el mismo yacimiento se descubrieron huesos de las comidas con marcas de cortes, y también numerosas herramientas líticas. Incluso guijarros decorativos y y piezas de cerámica y arcilla cocinada, que en algunas hasta se pueden ver huellas de dedos.

Fuente: Discovery News / neanderthalis.blogspot.com