martes, 8 de noviembre de 2011

El hombre empujó a la extinción a los mamíferos gigantes de la Edad de Hielo

Reconstrucción de la fauna del Pleistoceno en Eurasia, con renos, tarpanes, bisontes, mamuts y bueyes almizcleros. | Mauricio Antón

La expansión de los asentamientos humanos que dominaban la tierra durante el Paleolítico superior (entre hace 35.000 años y 10.000 años) promovió la extinción de al menos dos especies de grandes mamíferos hace unos 16.000 años, según un artículo publicado en el último número de la revista 'Nature'.

El estudio, en el que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), demuestra que la desaparición del caballo ancestral conocido como tarpán ('Equus ferus') y del bisonte estepario ('Bison priscus') se debió a los efectos combinados del impacto humano y el cambio climático, según explica el CSIC en una nota de prensa.

Los autores del trabajo publicado en 'Nature' han estudiado la pauta de extinciones en ese periodo de la primitiva historia humana. En el Pleistoceno, Eurasia y América del Norte perdieron respectivamente el 36% y el 72% de los géneros de megafauna. Esto coincidió con el último máximo glacial de hace unos 20.000 años, que "influyó en la desaparición de muchas de estas especies", explica la investigadora del CSIC en la Estación Biológica de Doñana que ha participado en el trabajo, Jennifer Leonard.

El artículo, cuyo autor líder es el investigador de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), Eske Willerslev, evalúa el efecto de ambos factores sobre la extinción o la repentina disminución de las poblaciones de seis tipos de grandes mamíferos (caballos, renos, bisontes, mamuts, rinocerontes lanudos y bueyes almizcleros). Para ello, el equipo de investigación ha analizado 846 secuencias de ADN mitocondrial, 2.996 restos de megafauna y 6.291 residuos de asentamientos humanos de aquella época en Eurasia para establecer la relación espacial y temporal entre las poblaciones humanas y las de dichos animales.

Esta información se ha contrastado, a su vez, con los modelos climáticos de hace 42.000 años, 30.000 años, 21.000 años y 6.000 años. De las variedades evaluadas, cuatro de ellas están actualmente extintas y corresponden al rinoceronte lanudo ('Coelodonta antiquitatis'), al mamut lanudo('Mammuthus primigenius'), al bisonte estepario y al tarpán. El resto de las especies analizadas aún conservan poblaciones vivas. Son el caballo doméstico ('Equus caballus'), al reno ('Rangifer tarandus'), al buey almizclero ('Ovibos moschatus') y al bisonte americano ('Bison bison').

Los resultados atribuyen la extinción del tarpán y del bisonte estepario a la combinación de los dos factores debido a que los restos de ambas especies son los más abundantes en las regiones de asentamientos humanos. Aunque el inicio de sus declives coincide con el último máximo glacial, estos muestran un decrecimiento acelerado que se ajusta a la expansión de las poblaciones humanas hace unos 16.000 años.


Bueyes almizcleros fotografiados en la actualidad.


Por su parte, la distribución del reno también coincide con los asentamientos prehistóricos y su declive, con el último glacial máximo. Sin embargo actualmente la especie ni siquiera se encuentra amenazada de extinción, lo que, según el artículo, "podría explicarse debido a su alta fecundidad y su flexibilidad ecológica".
Diferencia según especies

Según el estudio, las poblaciones de mamut y rinoceronte no sólo no se vieron afectadas por la presencia humana, sino que aumentaron entre cinco y 10 veces al menos 10.000 años después de su primer contacto con humanos.

Por su parte, la población de buey almizclero no mantuvo relación con los hombres. Sin embargo, al igual que el rinoceronte, descendió súbitamente tras la última glaciación máxima.

Por el contrario, la extinción del mamut es misteriosa ya que su población continuó aumentando tras el evento climático, hasta desaparecer de forma repentina.

La investigadora Leonard explica al CSIC: "Los resultados son especialmente oportunos ahora que intentamos determinar como el actual cambio climático afectará a la fauna". Sin embargo, "los resultados indican que cada especie reaccionó de forma diferente, por lo que la ausencia de un patrón común complica la conservación de especies", concluye.
Fuente: elmundo.es

Los restos fósiles más antiguos de nuestra especie en Europa tienen unos 45.000 años

Maxilar con tres dientes descubierto en una cueva en Devon (Reino Unido) en 1927 y ahora identificado como el resto de la especie humana moderna más antiguo de la Europa noroccidental.- CHRIS COLLINS (NATURAL HISTORY MUSEUM, LONDON) / TORQUAY MUSEUM

Unas cuantas piezas dentales procedentes de dos yacimientos, uno en el sur de Italia y otro en el Reino Unido, descubiertas hace años pero datadas de nuevo ahora con técnicas avanzadas, se han convertido en los restos de la especie humana moderna más antiguos que se conocen. Los de Italia tienen entre 45.000 y 43.000 años. Además, estos dientes se clasificaban hasta ahora como neandertales y, como están asociados a restos de una cultura de piezas de adorno personal, se venía adjudicando ciertas características cognitivas de aquella especie desaparecida cuando ahora se ha visto que en realidad son fósiles de la humanidad moderna, nuestros antepasados directos. "Los resultados aportan pruebas fósiles de un período más largo [de lo que se creía] de coexistencia en Europa entre neandertales y humanos modernos", escriben Stefano Benazzi (Universidad de Viena) y sus colaboradores en su artículo publicado en la revista Nature. Otro equipo, liderado por Tom Higham (Universidad de Oxford), presenta los análisis de las piezas dentales británicas, ligeramente más modernas.

El período en la prehistoria europea en que los neandertales fueron sustituidos por los Homo sapiens sapiens es uno de los más controvertidos y misteriosos que abordan los paleoantropólogos, puesto que en el plazo de unos pocos miles de años los primeros fueron sustituidos en el territorio (hasta extinguirse hace casi 30.000 años) por los segundos. Y no se ha identificado una causa determinante de esta sustitución y desaparición de una de las especies. En este escenario, los descubrimientos presentados ahora acerca de los restos más antiguos de la especie moderna no aclaran definitivamente las incógnitas, pero determinan quién es quién -y cuándo- en yacimientos clave, y ayudan a ir comprendiendo aquellos oscuros procesos.

Hasta ahora se consideraba documentada la presencia de la humanidad moderna en Europa hace entre 44.000 y 42.000 años, pero exclusivamente por vestigios como objetos hechos por nuestros antepasados y no por los neandertales. Sin embargo, los restos fósiles más antiguos tendrían entre 41.000 y 39.000 años. Por ello, Benazzi y su grupo afirman que, al determinar ahora una edad de entre 45.000 a 43.000 años para las piezas del sur de Italia, estas se convierten en "los restos humanos anatómicos modernos más antiguos que se conocen en Europa", confirmando una rápida dispersión de la especie en el continente antes de la desaparición de los neandertales.

Se trata de dos dientes infantiles, de leche, que fueron descubiertos, en 1964, en el yacimiento de Grotta del Cavallo, en el Sur de Italia, y que se clasificaron entonces como neandertales. Las dos piezas estaban en niveles arqueológicos de lo que se conoce como la cultura Uluciense, caracterizada por ornamentos personales, herramientas de hueso y pigmentos típicamente asociados con el comportamiento humano moderno, explica la Universidad de Oxford en un comunicado. La atribución neandertal de los fósiles, por tanto, ha estado en el centro de la argumentación que sostenía que la cultura Uluciense les correspondía.

Benazzi y sus colegas han utilizado técnicas de escáner avanzadas para analizar los dos dientes de nuevo y concluyen que son de Homo sapiens sapiens. Además, han hecho nuevas dataciones del yacimiento y establecen su antigüedad de entre 45.000 y 43.000 años.

La coexistencia ahora documentada entre neandertales y humanos modernos durante varios miles de años más de lo que se pensaba "tiene importantes implicaciones en el entendimiento del desarrollo del comportamiento humano completamente moderno. Si la colonización del continente europeo fue en una o varias oleadas de expansión, así como las rutas que se siguieron, está aún por determinarse", señala el investigador del CSIC Michael Coquerelle, que trabaja en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, uno de los miembros del equipo de Benazzi .

También el fósil británico se conoce desde hace tiempo. Es un fragmento de mandíbula superior con tres dientes, descubierta, en 1927, cerca de Torquay, en el Reino Unido, y asociada a herramientas de corte típicas de la cultura del hombre moderno, no neandertal. Esa mandíbula estaba identificada ya como perteneciente a la especie actual, pero las dataciones realizadas por radiocarbono en 1989 indicaban una antigüedad de unos 35.000 años. Ahora Higham y sus colegas explican que han aplicado una técnica más refinada y que la mandíbula, que efectivamente es de humano moderno, tiene entre 44.200 y 41.500 años. "Es, por lo tanto, el fósil anatómico conocido más antiguo del Noroeste de Europa", escriben los investigadores. Además, señalan que esta pieza "demuestra lo rápida y amplia que fue la dispersión de los primeros humanos modernos por Europa hace más de 40.000 años". Es descubrimiento significa que "los primitivos humanos modernos debieron coexistir con los neandertales en esta parte del mundo [noroeste de Europa], cosa que algo que muchos investigadores han dudado".

Los hallazgos de estos dos equipos son significativos más allá de adelantar en el registro fósil la presencia documentada de la especie humana moderna. Numerosos yacimientos atestiguan el cambio desde la cultura típica neandertal (Muesteriense) tardía a la tecnología de la especie moderna (Auriñaciense), caracterizada por determinadas herramientas, ornamentos y artefactos de hueso, explican los científicos liderados por Higham. Sin embargo, continúan, son escasos los fósiles de hombre moderno asociados son los restos auriñacienses primitivos , por lo que adquiere especial relevancia la mandíbula ahora datada en más de 40.000 años.

Fuente: elpais.com

martes, 1 de noviembre de 2011

Descubren en Brasil fósil de perezoso gigante


Así informó el diario Correio Braziliense.

“Es un descubrimiento increíble y de gran valor para la ciencia, pues es un mamífero prehistórico que abre nuevas y mucho más amplias posibilidades de estudio”, declaró al periódico el geólogo Carlos Borges, director del Museo de Dinosaurios de la ciudad de Uberaba.

Los fósiles, que según los expertos corresponden a un ejemplar de la especie “Eremotherium laurillardi”, fueron descubiertos en una zona rural de esa ciudad por mera casualidad y el responsable del hallazgo fue el agricultor José Bezerra, fallecido hace dos años en un accidente de tránsito.

En 2006, Bezerra halló en el campo unos huesos de gran tamaño y por curiosidad decidió guardarlos.

Hace un par de años, la historia de los “ huesos gigantes ” que guardaba el agricultor llegó a oídos de los científicos del Museo de Dinosaurios, que los recuperaron y estudiaron con ayuda de una fundación oficial dedicada a la investigación.

Según los expertos, que no han podido determinar si se trata del fósil de un macho o una hembra, era un ejemplar adulto, herbívoro, de unos seis metros de altura, que se podía sostener sobre las dos patas traseras y utilizaba unas grandes garras para alcanzar hojas y frutas en las ramas más altas de los árboles.

Fuente: abc.com.py

jueves, 20 de octubre de 2011

INAH descubre herramientas de 11 mil años en BCS

Artefacto. Este tipo de herramientas de piedra para corte y desgaste, fueron empleadas para trabajar fibras vegetales y madera. (Foto: Especial/INAH )

Investigadores del INAH descubrieron cientos de artefactos rudimentarios hechos por el hombre durante la época del Holoceno Temprano (11 mil a 8 mil años), hallazgo que además prueba la migración humana a América por vía costera, ya que las herramientas fueron encontradas en El Coyote, sitio ubicado en la región del Cabo, en Baja California Sur.

Los avances de esta investigación realizada desde hace tres años, fueron dados a conocer por los arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Isaac Aquino, director; y Leticia Barajas, jefa de campo, quienes anotaron que por la extensión de El Coyote, la cantidad de artefactos y la continuidad cronológica que ofrecen, su estudio y análisis "apoyará de manera sustancial los antecedentes de ocupaciones humanas tempranas y tardías en la península", que diversos investigadores de la región han venido planteando tiempo atrás, destacan en un comunicado del INAH.

Se señala que a partir del análisis de los materiales arqueológicos hallados, los especialistas identificaron una tecnología en el proceso de elaboración y aplicación de las herramientas de piedra y concha, igual a la que se ha encontrado en otros sitios de la región de El Cabo, y que tienen la misma temporalidad, entre los que destaca la Isla de Espíritu Santo, por lo que proponen que se trata del mismo grupo cultural aún no identificado, que bajó por la costa del Golfo de California desde la parte norte de la península hacia el sur, hasta incursionar en islas y ocupar una porción de esa región.

Isaac Aquino y Leticia Barajas detallaron que del periodo más antiguo descubrieron cientos de conchas de la especie Dosinia ponderosa, que fueron usadas por hombres primitivos como herramientas; se trata de un objeto recurrente en todos los puntos excavados, por lo cual estiman que dicho molusco fue de suma importancia para estos primeros pobladores.

Junto con las conchas se descubrió gran cantidad de herramientas de piedra para corte y desgaste (tajadores, percutores, cepillos, raspadores y cuchillos) cuya antigüedad es de 8 mil 600 y 9 mil 300 años, y fueron empleadas para trabajar fibras vegetales y madera, así como para abrir conchas y consumir moluscos.

También, descubrieron gran cantidad de conchas de madre perla (Pinctada mazatlánica), algunas cortadas y pulidas; y tres anzuelos elaborados con este material iguales a otros hallados por la arqueóloga Harumi Fujita en la Covacha Babisuri, en la Isla Espíritu Santo, fechados para los periodos Holoceno Temprano (11mil-8 mil años) y Holoceno Tardío (2 mil-300), con lo que Barajas y Aquino corroboran que la elaboración de estos artefactos para pescar en lo que hoy es la península de Baja California, data de hace 8 mil años.

Sobre el segundo lapso histórico, el periodo Holoceno Tardío (2 mil a 300 años), la mayor parte de utensilios fechados corresponde a diferentes tipos de artefactos bifaciales (instrumento de piedra tallado en sus dos caras); para esta época los especialistas observan un incremento en la manufactura tanto de estos utensilios, como de cuchillos y puntas de proyectil.

"El tipo de herramientas del periodo Holoceno Tardío también revela el grado de organización laboral alcanzado por los primeros habitantes de la península de Baja California, que les permitió montar entrampados para la caza de especies más difíciles de atrapar, como el delfín azul (Stenella coeruleoalba)" del cual se encontraron algunos huesos en los contextos arqueológicos de menor antigüedad y cuya captura marcó un cambio gradual en la explotación de especies marinas, mediante una organización de mayor complejidad.

A la fecha los especialistas del INAH han identificado 51 especies de fauna marina en los puntos explorados en El Coyote, representadas en bivalvos (moluscos con caparazones de dos conchas, como la almeja) y caracoles, además de vértebras de pescado y huesos de mamíferos, como el delfín y el lobo marino, así como restos óseos de fauna terrestre, como el venado, la liebre y diversos tipos de aves.

A decir de los arqueólogos, El Coyote pudo haber sido hace 9 mil años el centro de producción de herramientas de piedra para pesca, caza y consumo de alimentos, el más grande de toda la península de Baja California Sur; "aproximadamente en sus 100 hectáreas, cada 5 o 10 metros se encuentran evidencias de que el hombre trabajó la piedra durante el Holoceno".

Los especialistas señalaron que hasta el momento no se han encontrado esqueletos humanos por lo que es imposible saber a qué grupo étnico pertenecían los habitantes de El Coyote; sin embargo el arqueólogo Isaac Aquino explica que cuando llegaron los primeros exploradores españoles al Cabo, en el siglo XVI, esa región estaba habitada por el grupo pericué, etnia extinta actualmente.

El Coyote abarca alrededor de cien hectáreas, localizadas en la zona costera del Golfo de California o Mar de Cortés, en las cuales se encontraron cientos de herramientas de piedra, conchas y caracoles con huellas de haber sido manipuladas por el humano, como la almeja (Chama buddiana) "cuya dureza sólo permite abrirla al fuego", de la cual se hallaron ejemplares quemados; restos de animales marinos y terrestres que fueron consumidos, además de artefactos de pesca, de los que destacan tres anzuelos elaborados con conchas de madre perla (Pinctada mazatlánica).

Los milenarios objetos se encontraron en diversos puntos que los arqueólogos conocen como campamentos, algunos a cielo abierto (sin techo) y otros en el interior de cuevas; así como en espacios que eran ocupados como talleres primitivos para fabricar herramientas de piedra y concheros (áreas de desechos y consumo de moluscos) , mismos que indican el desarrollo de distintas actividades relacionadas entre sí, como la extracción de riolita (roca) y la fabricación de herramientas para la obtención de recursos terrestres y marinos.

Los materiales descubiertos también indican que los antecesores de los bajacalifornianos ya navegaban para esa época remota, mediante algún tipo de balsa sencilla, con la cual se desplazaba mar adentro para después sumergirse a distintas profundidades, toda vez que los restos de algunas de las especies marinas encontradas sólo se pueden obtener por medio de buceo.

Fuente: eluniversal.com.mx

martes, 18 de octubre de 2011

Notoriedad internacional para los neandertales de Triacastela


Para mediados del mes próximo está prevista la edición de un libro en inglés sobre las investigaciones de los yacimientos paleolíticos del sur lucense que coordina la Universidade de Santiago desde hace cinco años. La obra será publicada por la prestigiosa editorial británica British Archaeological Reports, lo que se le asegura una amplia difusión entre especialistas y aficionados de todo el mundo. Aunque todos los hallazgos realizados en la zona revisten gran interés, los responsables de este proyecto científico creen que uno de los aspectos que más llamará la atención de los lectores de esta obra es el yacimiento neandertal de Cova Eirós, en Triacastela, que ya destaca como uno de los más antiguos de la Península.

Según indica Arturo de Lombera, codirector de las excavaciones, las industrias neandertales de Cova Eirós -las más antiguas de las cuales tienen 118.000 años- superan ampliamente en antigüedad a la mayoría de los yacimientos de esa etapa de la provincia que se conocen en el territorio ibérico. «La mayor parte de los yacimientos neandertales de la Península tienen más o menos entre 70.000 y 40.000 años y son muy pocos los que cuentan con una antigüedad parecida o superior a la de Cova Eirós», explica. Una de estas pocas excepciones es el yacimiento de Lezetxiki, en Guipúzcoa, cuyos niveles más antiguos se han datado en unos 300.000 años, una época que se se corresponde ya a la transición entre el hombre de Neandertal y su presunto antecesor, el Homo heidelbergensis.

Etapas poco estudiadas

En cualquier caso, el yacimiento de Triacastela ayudará a cubrir importantes huecos en el estudio de la prehistoria peninsular, ya que está proporcionando una gran cantidad de materiales arqueológicos sobre unos períodos de los que todavía hay poca información. Un aspecto muy importante de estos hallazgos -añade De Lombera a este respecto- es que son relativamente fáciles de datar gracias a que el yacimiento se encuentra en el interior de una cueva y en unas buenas condiciones de conservación. «Entre los yacimientos del Paleolítico Medio antiguo no hay muchos que se puedan datar con precisión utilizando métodos radiométricos y eso le da un valor especial a Cova Eirós, porque así sí ha sido posible hacerlo», apunta el arqueólogo.


El interés que ofrece el yacimiento, además, se ve incrementado por el hecho de que por debajo de lo ya excavado hasta ahora quedan otros dos metros de sedimento que pueden encerrar materiales arqueológicos todavía más antiguos. Si fuese así, sería posible remontarse a los inicios del Paleolítico Medio o a finales del Paleolítico Superior. Todo hace pronosticar, por tanto, que la próxima publicación del libro en el que se darán a conocer internacionalmente estas investigaciones ayudará situar a Cova Eirós en la lista de los yacimientos neandertales más conocidos.

Fuente:lavozdegalicia.es

lunes, 17 de octubre de 2011

Domesticacion Del Perro, Mucho Antes De Lo Que Se Sabia.


Un equipo de investigadores ha descubierto los restos fósiles de tres perros del Paleolítico, uno de ellos con un hueso de mamut en la boca, que pudieron ser enterrados siguiendo un ritual típico de la época.

Los fósiles han sido descubiertos en la región de Predmostí, en la República Checa, según recoge la publicación Journal of Archaelogical Science.

Los científicos consideran que los tres animales fueron enterrados siguiendo un ritual y que un humano pudo colocar el hueso de mamut en la boca de uno de estos perros para que "estuviera alimentado y acompañara su alma y la de su dueño en su viaje después de la muerte".

Además, una vez fallecidos, los humanos retiraron el cerebro del cráneo de los perros, lo que puede implicar -según estos rituales- un significado asociado con la liberación de su espíritu.

Muchos pueblos indígenas de estas regiones europeas consideraban que la cabeza y el cerebro contenían el espíritu o el alma, así, los humanos hicieron un agujero en el cráneo del animal muerto para que el espíritu pudiera ser libre.

Otro de los aspectos que ha llamado la atención de los investigadores es que "los cráneos muestran signos claros de domesticación", asegura Mietje Germonpré, paleontóloga del Instituto Belga de Ciencias Naturales, en declaraciones recogidas por Discovery News.

Según la investigadora, los cráneos de estos ejemplares son significativamente más bajos que los de los fósiles que se han encontrado de lobos o de especies modernas de esta especie, e incluso poseen una estructura más ancha y un paladar diferente al de estos animales.

Bestias de carga

Los paleontólgos han señalado que eran animales grandes, que pesaban alrededor de 35 kilos, por lo que eran utilizados como bestias de carga para ayudar a los humanos en el transporte de huesos, carne o leña.

Sus cráneos, explica Germonpré, "son similares al de un Husky siberiano, aunque más grandes y pesados que los ejemplares que conocemos actualmente".

El estudio, explican los investigadores, es "muy convincente", y demuestra "claramente que el proceso de domesticación de los perros se llevó a cabo miles de años antes de lo previsto", considera Rob Losey, otro de los paleontólogos que ha participado en la investigación.

titulo original "Descubren un perro prehistórico con un hueso de mamut en la boca"
Fuente: rtve.es

martes, 27 de septiembre de 2011

Una valiosa cosecha paleolítica


Los investigadores de la Universidade de Santiago y del Institut Català de Paleoecologia Humana inician el estudio de los materiales recogidos en la campaña de excavaciones realizada entre agosto y septiembre en el yacimiento paleolítico de Cova Eirós (Triacastela), que ha proporcionado una gran cantidad de piezas. En estos trabajos se recogieron cerca de 1.400 registros arqueológicos, entre los que destaca de forma especial una azagaya o arma arrojadiza tallada en hueso y decorada con motivos geométricos, un hallazgo del que ya se informó a finales del mes pasado.

Según explica Arturo de Lombera, codirector de las excavaciones, los arqueólogos estiman en que esta valiosa pieza -la más notable de este tipo conocida hasta ahora en Galicia- pudo haber sido realizada en el Gravetiense, una etapa cultural del Paleolítico Superior que se desarrolló hace entre 29.000 y 22.000 años. Para confirmarlo será preciso realizar una datación radiométrica con el conocido método del carbono 14, que se llevará a cabo en los próximos meses. Las pruebas no se harán con la propia pieza, ya que eso supondría su destrucción, sino con alguno de los fósiles de animales encontrados en el mismo nivel arqueológico, que presumiblemente tienen la misma antigüedad.

De confirmarse esta adscripción, la azagaya encontrada este verano sería la segunda muestra de arte mueble gravetiense descubierta en Cova Eirós, ya que a este mismo período pertenece un colgante fabricado con un diente de zorro hallado en el yacimiento en el 2009, al que las dataciones radiométricas asignaron una antigüedad de 26.000 años. La aparición de objetos pertenecientes a la cultura gravetiense otorga un especial valor al yacimiento de Triacastela, ya que en Galicia no se conoce hasta ahora ningún otro lugar donde puedan hallarse rastros de este período cultural.

Estos descubrimientos tienen por otro lado gran interés para reconstruir la evolución del clima y del medio ambiente en el nororeste ibérico, puesto que el Gravetiense coincidió con una de las etapas más frías y áridas de la última glaciación.

Industrias en cuarzo

Otro de los hallazgos más interesantes de las últimas excavaciones consiste en una punta tallada en cuarzo con la llamada ténica Levallois, un sofisticado método de fabricación de herramientas líticas desarrollado por los hombres de Neandertal. Esta técnica se empleaba frecuentemente con materiales como el sílex o la cuarcita de grano fino, pero muy raras veces con el cuarzo, un mineral muy difícil de tallar debido a su especial estructura cristalina. Los responsables de la investigación señalan que, de hecho, son muy pocos los yacimientos paleolíticos que contienen herramientas de tipo Levalllois hechas con cuarzo, lo que confiere a Cova Eirós una nueva e importante peculiaridad.

El uso frecuente del cuarzo como materia prima ya ha sido señalado como una de las principales singularidades de los poblamientos neandertales de Cova Eirós, lo que se debe sin duda a la escasez en la zona de minerales mucho más fáciles de tallar. La aplicación del método Levallois a este material, en opinión de los arqueólogos, demuestra la gran pericia técnica que alcanzaron los habitantes de este territorio durante el Paleolítico Medio.

Fuente: lavozdegalicia.es