martes, 27 de marzo de 2012

Comprueban que la extinción de los mamuts no fue por el incesto

Impresión artística de una manada mamuts

La última población conocida de mamuts lanudos no murió "inevitablemente" debido a la endogamia y la falta de diversidad genética, sugiere un estudio.

Aseguran que es más problable que la actividad humana o factores ambientales son los responsables.

Aunque la mayoría de mamuts se extinguió y desapareció de la parte continental Eurasia y América del Norte hace unos 10 mil años, alrededor de 500 o mil mamuts lograron sobrevivir en la isla de Wrangel durante unos seis mil años más.

La isla, de siete mil kilómetros cuadrados, está a unos 140 kilómetros de la Rusia continental.

Para realizar un análisis de ADN de las muestras tomadas en la isla de Wrangel, en el océano Ártico, los científicos utilizaron técnicas asociadas al estudio de las escenas del crimen.
El estudio

El estudio fue publicado en la revista científica Molecular Ecology.

Científicos en el Reino Unido y Suecia dicen que la investigación también puede tener un inmenso impacto en programas de conservación.

Examinaron huesos, dientes y colmillos encontrados en la isla. Y los compararon con muestras encontradas en Chukotka, en el noreste de Siberia.

El coautor del reporte, Love Dalen, del museo de historia natural de Suecia, le dijo a la BBC que la investigación empezó en el 2008. "Queríamos saber por qué estos mamuts se extinguieron.

"La isla de Wrangel no es tan grande y se pensó inicialmente que una población tan pequeña pudo haber sufrido problemas por endogamia y la falta de diversidad genética."

Los estudios genéticos previos se concentraron en el ADN mitocondrial: información transmitida por la línea maternal.

Como las células contienen múltiples copias del genoma mitocondrial, este ADN es más fácil de extraer que el de las células nucleares.

"Pero el problema es que los mamuts no muestran mucha variación genética, sobre todo en sus últimas etapas generacionales", explica Dalen.

"Por eso decidimos concentrarnos en microsatélites (secuencias repetidas de ADN) para comparar las huellas dactilares genéticas de cada mamut. Esto nos dio acceso al ADN nuclear y nos dio resultados más contundentes."
ADN revela que no fue el incesto

Dalen dijo que durante la era de hielo, el total de la población de los mamuts en Eurasia pasó, en poco tiempo, de ser varias decenas de miles a muy pocos.

Y añade: "Las investigaciones de ADN encontraron que hubo una pérdida de 30% de diversidad genética a medida que la población se redujo; aunque esto era esperado.

"Pero cuando examinamos las muestras de la isla, vimos que hubo un punto en el que la pérdida se detuvo. Y este proceso continuó hasta que las criaturas se extinguieron.

"Esto objeta la teoría del incesto. Los mamuts de la isla se aislaron por alrededor de seis mil años, pero después lograron mantener su población estable."

El reporte concluyó que la isla era suficientemente grande para los mamuts y que, por ello, su extinción final "no fue una consecuencia inevitable" como sería el incesto.
Entonces, ¿qué fue?

Científicos examinaron huesos, dientes y colmillos encontrados en la isla de Wrangel.

"Esto sugiere que la extinción final fue causada por un cambio rápido en el entorno de los mamuts, como la llegada del hombre o de un cambio en el clima, en lugar de una disminución gradual en el tamaño de la población", concluye el estudio.

Dalen dijo que se necesitan nuevas investigaciones en la búsqueda de los últimos mamuts lanudos, pero añadió: "Si los seres humanos los cazaron hasta su extinción, yo esperaría que podríamos encontrar evidencia de ello. Personalmente estoy inclinando hacia el cambio en el medio ambiente".

Los investigadores, que en total estudiaron 76 muestras, también usaron computadores para examinar el tamaño de la población en la isla y cómo su composición genética cambió a través de los años.

El equipo encontró que hubo una baja en el número de mamuts en el noreste de Siberia durante la transición Pleistoceno/Holoceno (hace unos 12.000 años). Sin embargo, el grupo concluyó que ésta se debió probablemente a que los mamuts en la isla de Wrangel se aislaron tras el incremento de los niveles del mar a su alrededor.

Dalen dijo: "Hicimos un enfoque estadístico a la genética. Encontramos que había al menos 500 o mil mamuts al mismo tiempo en la isla antes de que se extinguieran".
500 individuos pueden sobrevivir solos por siglos

"Nuestros resultados apoyan la idea de que una población de 500 individuos es suficiente para mantener la diversidad genética por miles de años.

"Estos mamuts sobrevivieron con lo que originalmente era considerado un número muy pequeño de individuos", dijo.

El trabajo fue revisado por el genetista y profesor de la Universidad de Londres Mark Thomas.

Dijo que el estudio es un evento importante en la investigación de los mamuts.

"Hicieron la investigación en la manera como tocaba y sin embargo nadie había hecho antes.

"Examinaron el ADN en varias muestras y demostraron que, teniendo una cantidad constante de población, los mamuts de la isla Wrangel no estaban destinados a extinguirse.

"Algo pasó que acabó con ellos, y eso todavía no lo sabemos. Tendrá que ser el siguiente paso a estudiar", dijo.


Fuente: bbc.co.uk

domingo, 25 de marzo de 2012

El hombre pudo haber terminado con el canguro gigante


Canguro gigante - Apokryltaros.


Un estudio demuestra que fue él y no el cambio climático quien pudo haber terminado con la megafauna de Australia.

Hasta ahora se creía que la extinción de la megafauna en todo el mundo se debía o a factores ecológicos o ambientales, o a una cacería desmesurada llevada a cabo por el hombre. La teoría apuntaba a que la megafauna se había desarrollado como respuesta a las glaciaciones que tuvieron lugar en la era conocida como Pleistoceno, y que al darse el cambio climático que terminó con ellas y dio paso a temperaturas más cálidas, estas especies desaparecieron.

Entre los ejemplares de la megafauna que se creían extinguidos por factores ecológicos, se encontraba el canguro gigante, que vivió en Australia.

Un estudio hecho por investigadores australianos

Ahora se ha desvelado, con un estudio llevado a cabo por Susan Rule, de la Universidad Nacional de Australia, y por Christopher Jonhson, de la Universidad de Tasmania, que los canguros gigantes de Australia (como también pudo suceder con otros especímenes supergigantes) se extinguieron debido a la caza a la que fueron sometidos por el hombre a su llegada a estas regiones.

Los datos de la investigación reflejan que la llegada de los humanos a Australia fue un factor decisivo en la extinción de los animales que la habitaban, debido a la caza masiva que se hizo de ellos. Aunado a la caza, factores como la deforestación (que trajo consigo un cambio de vegetación y con ella un aumento de los incendios en la región), fueron determinantes en la extinción de tales animales.

El estudio, que ha sido publicado por le revista Science, explica que estos canguros gigantes (y la megafauna en general) necesitaban muchos años para alcanzar las dimensiones a las que deben su nombre, así como para alcanzar la reproducción, cosa que la caza impidió.

Para refutar que la teoría del cambio climático no se aplica a estos canguros gigantes, han expuesto, gracias al estudio de las esporas Sporormiella (un hongo que vivió al mismo tiempo que los canguros y que se extinguió casi al mismo tiempo que ellos), demostrando que los cambios climáticos que afectaron a la Tierra en aquel entonces, al parecer no contribuyeron a la desaparición de la megafauna (ni a la del hongo).

Sin embargo, este estudio tiene también sus detractores, quienes hablan de que la relación entre tales esporas y la megafauna, no está demostrada, como tampoco está del todo demostrada la coexistencia de los humanos con la megafauna, y menos aún la cacería que se supone llevó a la extinción a estos animales de grandes dimensiones.

Fuente: suite101.net

sábado, 24 de marzo de 2012

El Paleolítico lucense retrocede cada vez más en el tiempo

Los arqueólogos buscarán en las cuevas rastros anteriores al Neandertal

Una excavación en el yacimiento paleolítico de la cueva de Valdavara, en Becerreá

Los arqueólogos de las universidades de Santiago y Tarragona que trabajan en el proyecto «Ocupaciones humanas durante el Pleistoceno en la cuenca media del Miño» planificaron dos nuevas campañas de excación en los yacimientos paleolíticos de Valdavara (Becerreá) y Cova Eirós (Triacastela). Las excavaciones se llevarán a cabo en julio y agosto y durarán cuatro semanas cada una. Estas intervenciones harán los números quince y dieciséis de las que se han llevado a cabo en el sur de la provincia desde que comenzó a desarrollarse este proyecto, en la primavera del 2006.

Al igual que en años anteriores, la primera de las excavaciones será la de Valdavara. Los arqueólogos tratarán de localizar dentro de la cueva posibles rastros de períodos culturales anteriores al Magdaleniense, el más antiguo que se pudo documentar en ese punto, datado en 17.000 años. En el exterior de la gruta se hallaron hace dos años algunas piezas que fueron identificadas como pertenecientes a épocas más antiguas -de unos 20.000 años-, por lo que en el interior también podrían aparecer materiales de ese período.

Las excavaciones de Cova Eirós ha logrado retroceder mucho más en el tiempo que las de Valdavara, ya que el nivel arqueológico más antiguo que se pudo datar en este yacimiento tiene 118.000 años. Este nivel corresponde al Paleolítico Medio, la época del hombre de Neandertal. Los arqueólogos creen que al profundizar más en la excavación podrían aparecer rastros de períodos aún más remotos. Como el sedimento que forma el suelo de la gruta tiene un grosor de más de tres metros -hasta ahora se llegó a un metro y medio-, es posible que más abajo haya vestigios del Paleolítico Inferior, un período en el que el continente fue habitado por el Homo heidelbergensis, predecesor de los neandertales.

Los investigadores no solo profundizarán más en lo ya excavado, sino que seguirán ampliando el área de excavación, con lo que esperan hallar más rastros del hombre de Neandertal y del Homo sapiens moderno, de cuya presencia ya hay numerosos testimonios en Cova Eirós.

Fuente: lavozdegalicia.es

sábado, 17 de marzo de 2012

Fósiles sugieren una nueva especie hominoide.

Los hallaron en China. Tienen rasgos modernos y arcaicos. Convivieron con el hombre moderno hasta hace 11.500 años.
¿Quién sos? Representación artística del “hombre del ciervo rojo”. Sus restos empezaron a investigarse en 2008 (Plos One).

Desconcierto entre la comunidad de antropólogos causó el hallazgo de restos fósiles con una rara mezcla de rasgos arcaicos y modernos.

Se trataría de una nueva especie humana, de una cruza entre dos especies, o bien de humanos modernos con rasgos muy diferentes producto de su aislamiento.

El descubrimiento fue publicado ayer en la revista PLoS One . Son restos de al menos cuatro individuos encontrados en el sudoeste de China.

Convivieron con el hombre moderno (del cual desciende el actual) hace de 14.500 a 11.500 años. En esa época comenzaban a instalarse las primeras comunidades agrícolas.

El equipo es cauto en sus conclusiones. “Estos nuevos fósiles podrían ser de una especie previamente desconocida, que so­brevivió hasta el final de la Edad de Hielo hace unos 11 mil años”, dice el profesor Darren Curnoe, de la Universidad de Nueva Gales del Sur.

Pero luego señala: “Alternativamente, también podría representar una migración muy temprana y desconocida de los humanos modernos fuera de África, una población que pudo no haber contribuido genéticamente a la gente que vive actualmente”.

Son restos de dientes, cráneos, costillas y extremidades hallados en 1989 en Maludong (China) en la Cueva del ciervo rojo. Recién comenzaron a investigarse en 2008.



Escáneres de sus cavidades cerebrales muestran que tenían lóbulos frontales similares a los de los humanos modernos, pero sus lóbulos parietales eran arcaicos. Tenían el volumen cerebral promedio de un hombre moderno de la Edad de Hielo.

Pero se diferenciaban por tener mandíbulas salientes, grandes dientes molares, cejas prominentes, cráneos gruesos, caras planas y narices anchas.

José María Bermúdez de Castro, codirector del sitio Atapuerca, no cree que se trate de una nueva especie: “Creo que son homo sapiens con alguna característica más primitiva. Es normal, los humanos modernos también las tenemos”.

Otros científicos ajenos al estudio sugieren que se tratarían de seres híbridos. “Puede ser que sean humanos modernos que se mezclaron con humanos arcaicos que vivieron al mismo tiempo”, aseguró Isabelle De Groote, del Museo de Historia Natural de Londres.

La especialista señala que otra posibilidad es que los rasgos primitivos evolucionaran de forma independiente debido a un cambio o aislamiento genético, o en respuesta a ciertas condiciones ambientales.

Incógnita asiática. Desde hace varios años la antropología mundial ha posado los ojos en Asia para dilucidar cómo se pobló la región, en la que ahora habita más de la mitad de la población.

Hacia el final de la Edad de Hielo en Asia convivieron la gente de la Cueva del ciervo rojo en Asia oriental; el Homo floresiensis, o el ‘Hobbit’, en la isla de Flores (Indonesia) y los humanos modernos dispersos en el noreste de Asia.

Fuente: lavoz.com.ar

miércoles, 29 de febrero de 2012

Hallan la pintura rupestre más antigua de América en Brasil

La obra fue hallada en el estado de Minas Gerais. (Web)

Un grupo de arqueólogos brasileños halló una imagen prehistórica de al menos 10.500 años en el estado de Minas Gerais (sudeste de Brasil), la más antigua hasta ahora descubierta en el continente americano, informó la prensa local hoy.

Se trata de una figura antropomórfica de 30 centímetros con cabeza en forma de 'C', tres dedos por mano y pene erecto. Walter Neves, arqueólogo de la Universidad de Sao Paulo (USP) y miembro del equipo que hizo el hallazgo, considera que la pintura podría hacer un "culto a la fertilidad".

Aunque también podría tratarse de una "exaltación de la virilidad", estimó por su parte Astolfo Araujo, del Museo de Arqueología y Etnología de la USP.

El hallazgo fue hecho en 2009 en la población de Lagoa Santa, a 60 km de Belo Horizonte, la capital de Minas Gerais.

La imagen tendría 10.500 años de antigüedad, según el método de datación por radiocarbono, la técnica más fiable para conocer la edad de muestras orgánicas de menos de 60.000 años. Los investigadores indican sin embargo que otros métodos podrían arrojar una edad de hasta 12.000 años.

"Comprobamos una ocupación muy antigua del continente americano. Hace 11.000 años ya había una gran diversidad simbólica en el continente", destaca Neves, un crítico del modelo Clovis, que ubica el inicio de la ocupación América, por el estrecho de Bering, hace 11.200 años

Fuente: losandes.com.ar

martes, 28 de febrero de 2012

Descifran los componentes pictóricos de dos cuevas asturianas del Paleolítico


Técnicas químicas al servicio del arte. Investigadores de la UNED han analizado pinturas del Paleolítico en las cuevas de Tito Bustillo y El Buxu (Asturias) para averiguar su composición. El estudio revela que su principal componente es el mineral hematites y que el grano de los pigmentos es tan fino como el que se usa en nuestros días.

“Resulta sorprendente que el tamaño del grano de pigmento encontrado en algunas pinturas de la cueva de Tito Bustillo sea similar al usado hoy en día”, explica Antonio Hernanz, investigador del Departamento de Ciencias y Técnicas Fisicoquímicas de la UNED y autor principal del estudio.

Científicos de la UNED, de la Universidad de Castilla la Mancha y de la Universidad de Alcalá de Henares han analizado la composición de diferentes pinturas rupestres paleolíticas localizadas en las cuevas asturianas de Tito Bustillo y El Buxu.

El principal componente que han hallado es el mineral hematites, con tres tamaños granulares: inferior a una micra, a 10 micras y a 30 micras. “Son tamaños muy pequeños, y cuanto más fino es el grano, mayor es el poder de la pintura para cubrir una superficie”, indica Hernanz.

El estudio, publicado en la revista Journal of Raman Spectroscopy, revela que las representaciones más antiguas (pertenecientes a la cultura auriñaciense, y con una antigüedad estimada de unos 30.000 años) tienen un grano más pequeño que el resto, inferior a una micra. Este tamaño sugiere que “en las pinturas más antiguas se ha usado una técnica más elaborada para preparar el pigmento”, añade el investigador.

El estudio ha sido posible gracias a la utilización de diferentes técnicas microscópicas y espectroscópicas. Así se obtienen, además de imágenes de las micropartículas que constituyen los materiales pictóricos, conjuntos de señales (espectros) que permiten identificar su composición química y mineralógica.

Con estas herramientas, los expertos han podido confirmar que el color rojo de las pinturas fue producido con hematites, un mineral constituido por una de las formas de óxido de hierro. También hallaron hidroxiapatito, otro mineral del que están compuestos los huesos, lo que sugiere que a la pintura se añadieron pequeñas cantidades de huesos calcinados, relacionado quizá con algún tipo de ritual.

Los motivos más oscuros se consiguieron sumando a la pintura pigmentos como el mineral wüstita (otro óxido de hierro), carbón vegetal y compuestos de manganeso. Como materiales de carga (complementarios), los artistas del Paleolítico usaron calcita, cuarzo y minerales arcillosos. También se encontró anatasa (un óxido de titanio) en dos de las pictografías.

Se da la circunstancia de que en la cueva de Tito Bustillo existe un yacimiento de ocre, un material arcilloso rico en hematites. Sin embargo, según el estudio, este ocre no se utilizó para realizar las pinturas. “Se debieron usar otras vetas o yacimientos de pigmento rojo distintos a los que afloran en la propia cueva”, sugiere el investigador de la UNED.

El descubrimiento de las pinturas de Altamira en 1879 fue la primera prueba de la existencia de arte Paleolítico en el área cantábrica. Hasta la actualidad, se han catalogado más de cien cuevas con pinturas de este amplio período, entre las que se encuentran Tito Bustillo y El Buxu, localizadas en los municipios asturianos de Ribadesella y Cardes respectivamente. Los pobladores de esas zonas dibujaban signos abstractos o animales de la era glacial.

Tito Bustillo, descubierta en 1968, se considera una de las joyas de este tipo de arte, solo superada por Altamira. Sus muros están decorados por cientos de representaciones de animales y símbolos. El Panel Principal es el más importante de la cueva y alberga superposiciones de las que se puede extraer una secuencia diacrónica. Por ejemplo, hay representaciones de caballos en diferentes tonos de negro, rojo y púrpura. La datación de estos motivos se sitúa en una horquilla entre hace 14.000 y 10.000 años.

La cueva de El Buxu, descubierta en 1916, muestra en sus paredes grabados de un bisonte, cabras salvajes, caballos, signos esquemáticos y ciervos (pintados, además de grabados). Según Mario Menéndez, investigador de la UNED y coautor de este estudio, las citadas representaciones pudieron haberse realizado entre hace 17.000 y 14.000 años. (Fuente: divulgaUNED)

Fuente: noticiasdelaciencia.com

lunes, 30 de enero de 2012

Dejamos huellas genéticas al salir de África



Los primeros pasos que los humanos dimos fuera de África, nos llevaron, primero, a la actual Arabia, sostiene un reciente análisis genético conducido por la Universidad de Leeds, en el Reino Unido, y la de Porto, en Portugal. El equipo internacional incluyó científicos de Europa, Arabia y Norte de África.

El Homo sapiens moderno surgió en el Este de África, por donde hoy se encuentran Kenia y Etiopía. Desde ahí nos propagamos por todo el globo terráqueo. Faltan los detalles.

National Geographic con IBM han venido rastreando las huellas de la dispersión humana desde África al resto del mundo. En 2006 NatGeo hizo una extraordinaria serie de tv: The Journey of Man, dirigida por Spencer Wells. Una duda resuelta fue que no hubo diversos sitios en donde nos hiciéramos sapiens: todos los seres humanos hoy vivos compartimos a un solo ancestro, el Adán genético, que vivió hace apenas 60 mil años en el Este africano. El grupo inicial de cazadores-recolectores tuvo éxito en buena medida por la invención del lenguaje y la creación de lazos sociales. Pronto los nietos debieron colonizar nuevas tierras… y más… y más.

Esa colonización se dio hacia los cuatro puntos cardinales: al sur, rumbo a la punta de África; al oeste, hacia las selvas centrales; al norte, por el valle del Nilo, y al este cruzando el mar Rojo. “Un modelo popular predice que las etapas iniciales de la dispersión tuvieron lugar a través del mar Rojo hacia el sur de Arabia, pero la evidencia genética era escasa”, sostiene Luísa Pereira, de la Universidad de Porto, autora principal de la publicación.

El análisis genético de las vías para salir de África sería imposible si consideramos que cada humano recibe una combinación única de genes paternos y maternos. Pero los hombres tenemos una parte invariable del genoma: el cromosoma Y que heredamos de padre, abuelo… por vía únicamente masculina. Sólo cambia por mutaciones, errores de copiado, que son preciosas marcas para el biólogo molecular.

También tenemos, tanto hombres como mujeres, los pequeños organelos celulares llamados mitocondria, que tampoco entran en la lotería genética y se transmiten por línea materna a hombres y a mujeres. Que tengan su propio ADN lleva a suponer que alguna vez fueron células independientes que entraron en relación de ventajas mutuas con las células que forman nuestros tejidos, una simbiosis muy eficaz porque lleva millones de años.

Al no combinarse, también el genoma mitocondrial se hereda sin otros cambios que los errores de copiado, las mutaciones, que dejan rastro. El equipo analizó ADN mitocondrial y encontró evidencia de que el linaje más antiguo, no africano, estaba en Arabia, según publica este 26 de enero en el American Journal of Human Genetics. Comparó ADN mitocondrial de Arabia y el Cercano Oriente, con otros y encontró que nuestros primeros pasos fuera de África los dimos hacia Arabia.

El Genographic Project, de NatGeo e IBM, ofrece ahora una enorme base de datos para comparar mutaciones, tanto en el cromosoma Y como en ADN mitocondrial. Así es como se tiene la certeza de que los primeros humanos que salieron de África lo hicieron por el estrecho de Mandeb, donde termina el mar Rojo y comienza el océano Índico, pasaron por el llamado Cuerno de África (parece de rinoceronte) donde hoy están Somalia y Eritrea, hacia Yemen. El estrecho de Mandeb no tiene, donde más se angosta, sino escasos 30 kilómetros, y con una isla, Perim, por si algo faltara, que lo divide en dos canales. Es muy probable que estuvieran secos porque los glaciares, que cubrían buena parte del hemisferio norte, retenían el agua y el nivel de los océanos bajó.

El equipo, conducido por Martin Richards, de la Universidad Leeds, además de Pereira, analizó los linajes maternos y encontró evidencia genética de que al comenzar a extenderse la humanidad pasó, quizás a pie, hacia Arabia. “Tomados en conjunto, nuestros resultados sugieren que Arabia fue ciertamente el primer puesto de avanzada en la dispersión de los humanos modernos alrededor del mundo”, sostiene Richards.

El éxito evolutivo de los humanos, los llevó a extender sus territorios de cacería y recolección también hacia el norte, siguiendo el valle del Nilo. Eso ocurrió cuando ya las costas de la actual Arabia se iban poblando.

Usted puede participar con el Genographic Project donando 99.95 dólares. A cambio recibirá una caja con equipo para tomarse del interior de las mejillas una muestra de tejido, un sobre con el destinatario impreso, más el libro Deep Ancestry, de Spencer Wells, con todos los mapas de las vías por las que algún ancestro suyo salió de África y el DVD con los fascinantes programas de tv.

Entre a: https://genographic.nationalgeographic.com/genographic/index.html

Recibirá luego un mapa con el detalle de las mutaciones en su ADN que indican cómo salieron de África sus más remotos ancestros.

Maravillas y misterios de la física cuántica, Cal y Arena 2010.

Fuente: www.impreso.milenio.com