jueves, 7 de marzo de 2013

Clovis, la teoría del cometa que habría helado el mundo


Una hipótesis defiende que el impacto de una gran roca espacial dio lugar hace 12.000 años al último periodo glaciar y causó una extinción masiva en América del Norte

Los dinosaurios no han sido las únicas víctimas de una roca espacial. Al menos eso piensan los científicos que defienden la hipótesis del cometa Clovis, la cual determina que un gran cuerpo extraterrestre chocó o explotó en Norteamérica hace aproximadamente 12.900 años, lo que desencadenó una extinción masiva de la flora y fauna del continente y un enfriamiento del hemisferio norte

Concretamente, este fenómeno, denominado Younger Dryas, disminuyó los termómetros a 15 grados en algunas regiones y rebajó el nivel del mar decenas de metros. Ya fuera una colisión o una explosión, el suceso habría provocado grandes incendios a lo largo de toda Norteamérica que arrasaron cuanto encontraron a su paso.

Clovis, la civilización extinta

El nombre que se otorga al cometa proviene de la población que habitaba entonces el continente. Los restos arqueológicos de los Clovis, que se extendieron desde Canadá a México, desaparecieron de una forma fugaz sin dejar rastro coincidiendo con la fecha que se atribuye a la llegada del cometa.
La hipótesis considera que los humanos que no sucumbieron víctimas de la explosión y el fuego lo hicieron de hambre al quedarse sin recursos. Además, junto a ellos pereció una megafauna compuesta por mamuts o perezosos gigantes, entre otros animales extintos. Los yacimientos hallados muestran una capa posterior a la época Clovis sin rastro de ocupación o de vida que se prolonga durante cerca de 500 años hasta que vuelven a encontrarse evidencias de población.

Avance del hielo

El impacto y los incendios también debieron provocar un gran deshielo en la capa glaciar norteamericana. Este fenómeno generó una gran masa de agua dulce que habría ido a parar al Océano Atlántico, donde interrumpió la corriente cálida que circula hacia el polo norte y lo calienta. Esto, a su vez, habría dado lugar al avance del hielo y el súbito enfriamiento, que se prolongó durante cerca de 1.000 años.

Pero no todo lo que trajo consigo el Clovis habría sido malo. La sequía que produjo en Oriente Próximo el Younger Dryas obligó a las poblaciones allí asentadas -agrupadas bajo la denominación de cultura Natufiense- a buscar nuevas formas de subsistencia dada la escasez de alimentos que les ofrecía la caza y la recolección. Así idearon la agricultura, uno de los avances más importantes en la historia de la humanidad.

Aunque cuenta con defensores la hipótesis del cometa Clovis no es mayoritaria entre la comunidad científica, ya que se considera que no existen suficientes pruebas de la colisión del meteorito. Lo que no se discute es que, de producirse el choque, las consecuencias bien podrían ser las que enumera esta teoría.

Fuente: http://www.abc.es/ciencia/20130223/clovis-cometa-helo-mundo-201302230739.html

miércoles, 6 de marzo de 2013

La tecnología nos llevará a la "transhumanidad": Eudald Carbonell


La humanidad se encuentra en un proceso de socialización exponencial de la tecnología que conducirá a la transformación científica de nuestro propio organismo y hacia la "transhumanidad", estimó hoy el paleontólogo español Eudald Carbonell.

"Nos encontramos en un proceso exponencial de socialización por la tecnología. Si queremos resistir este proceso tendremos que modificarnos endosomáticamente para que nuestro cerebro esté preparado para estos efectos exponenciales", dijo Carbonell en una entrevista a Efe.

De acuerdo con el también arqueólogo y antropólogo, éste será "un proceso autoevolutivo, de autoecología humana, a través de la ciencia y la tecnología".

El cambio vendrá "porque ya no nos socializamos por los mecanismos de los que como especie nos hemos dotado, sino por la tecnología y las máquinas que nosotros mismos hemos creado", explicó.
"Nos modificaremos en los próximos siglos para alcanzar este cambio. Seremos una tecnoespecie", añadió, evocando el modelo de evolución planteada por el científico y escritor británico Arthur C. Clarke en su novela "2001: Odisea del Espacio" (1968).

Clarke habla en su libro de una especie extraterrestre que surgió de forma análoga a la de los humanos pero que en su devenir evolutivo se separó por completo de sus orígenes biológicos a través de la tecnología.

Según el investigador catalán, se debería definir la "humanización" como un proceso socio-cultural y técnico, que abarcaría desde la producción de las primeras herramientas por parte de homínidos (familia de primates a la que pertenecen los humanos) hace más de dos millones de años, hasta el surgimiento de las sociedades actuales.

Consideró que la tecnología ya está en posibilidad de intervenir en el nuevo salto evolutivo, el cual sin embargo "no se puede dar en una estructura social como la nuestra, que es anticuada".
"Habrá un a crisis, un colapso, y del postcolapso empezará el endosomatismo y la transformación técnica y científica de nuestro propio organismo. Avanzamos a la transhumanidad", sostuvo.

Eudald Carbonell está en Ciudad de México para impartir del 5 al 8 de marzo una serie de conferencias como parte de un proyecto de intercambio académico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México con el Instituto de Paleoecología Humana e Evolución Social (IPHES) de España, del cual es director.

En su ponencia de este martes en el Museo de Antropología de la Ciudad de México, titulada "Atapuerca en la evolución humana", el científico dio cuenta de los principales descubrimientos realizados en las últimas tres décadas en el marco del proyecto arqueológico de la Sierra de Atapuerca en la provincia de Burgos, norte de España.

Fuente : EFE

jueves, 14 de febrero de 2013

El color negro de las pinturas Paleolítico se obtuvo con carbón y tierra con óxido

Científicos de la Universitat de València han realizado la primera caracterización de pigmentos de plaquetas de la Cueva Parpalló de Gandía (Valencia) y han demostrado, mediante técnicas no destructivas, que los colores negros de las pinturas se consiguieron en el Paleolítico con carbón y tierras con óxido de manganeso.

La Cueva Parpalló de Gandía reúne una colección referente en el ámbito europeo por el volumen de material que aglutina y el amplio periodo cronológico que cubre, de más de 10.000 años, según un comunicado de la institución académica.

Los hallazgos del yacimiento prehistórico de la Cueva Parpalló, uno de los más importantes de la península, están formadas por grabados y pinturas en más de 5.000 plaquetas y muestran la expresión cultural de las poblaciones cazadoras y recolectoras del Paleolítico superior de la franja mediterránea peninsular.

Para analizar los materiales pictóricos, realizados con una paleta de colores básica (negro, rojo y amarillo), se usaron técnicas no destructivas portátiles, como la espectrometría EDXRF y la espectrocolorimetría, con el fin de evitar el deterioro de los pigmentos y de estudiar y controlar la evolución temporal de sus coordenadas cromáticas y contribuir a su conservación.

«Hemos estudiado los colores negros de las pinturas para hacer la primera caracterización y se ha puesto de manifiesto un alta proporción de motivos figurativos hechos con carbón vegetal, el uso de negros de manganeso y la ausencia de pigmentos basados en negro de hueso calcinado», según el profesor Clodoaldo Roldán del Instituto de Ciencia de los Materiales (ICMUV).

La larga secuencia temporal de la colección Parpalló es única para establecer las características del arte paleolítico del suroeste de Europa, especialmente en los períodos que corresponden al Solutrense, y ha permitido matizar la idea de una evolución lineal del arte paleolítico, al tiempo que ha contribuido a definir la importancia de estudiar los procesos culturales de carácter regional, según las fuentes.

«Los resultados obtenidos confirman que en este yacimiento se utilizaron las mismas técnicas y colorantes que se han señalado hasta ahora en los análisis de figuras parietales pintadas de la misma cronología», según Roldán.

Esta coincidencia, a su juicio, «resulta muy interesante, ya que constituye un argumento a favor de la similitud de los procedimientos empleados durante el Paleolítico en el arte mueble y en el arte parietal».

Los tipos de materia colorante empleada en las plaquetas de Parpalló se han documentado en otros conjuntos parietales de periodo premagdaleniense, como es el caso de Pech Merle (Cabrerets, Francia) o la Cueva de la Pileta (Benaojan, Málaga).

El trabajo se ha estructurado en varias fases, la primera de las cuales se realizó en 2011 con la adquisición de datos experimentales en el Museo de Prehistoria de Valencia, depositario de la colección.

A lo largo del 2012 se realizó el análisis de los datos experimentales y la elaboración de conclusiones referidas a los pigmentos negros y en la actualidad, se está haciendo el estudio de los datos experimentales correspondientes a los pigmentos rojos y amarillos.

Fuente: abc.es

martes, 25 de diciembre de 2012

Hallan huellas fósiles de aves de la Antártica de hace 48 millones de años

La investigación, publicada este mes en la revista Antarctic Science, entrega relevantes antecedentes que, según los científicos, permiten reconstruir el entorno antártico antes que se separara hace 23 millones de años de la plataforma continental, donde actualmente se encuentra la Patagonia.

Se tratan de huellas de aves similares a zorzales, caranchos (halcones) y patos que se encontraron en la isla Rey Jorge, la mayor de las islas Shetland del Sur en la Antártida, confirmó INACH.

El descubrimiento, realizado por el científico chileno Héctor Mansilla, revela información sobre las características de una zona que hace millones de años se asemejaba a los pantanos costeros de Magallanes, en la Patagonia chilena.

De hecho, la investigación estima que el lugar donde se encontraron los fósiles podría corresponder a la orilla de un lago que se situaba dentro de un valle montañoso con sucesivas ondulaciones.

"Tenemos restos de tallos de plantas que viven en estos ambientes, y tenemos también ondulaciones dejadas por el agua en el sedimento y gotas de lluvia o paleogotas", explicó Mansilla.

Entre las huellas halladas destaca el primer registro en la Antártica de Avipeda, una especie similar al carancho, que se caracterizaba por tener el dedo hacia atrás y garras.

La Antártica se separó del continente americano hace unos 23 millones años tras la formación de el mar Drake y, según los científicos, es probable que hace 3 millones de años pudieran encontrarse árboles en zonas libres de hielo.

El análisis de estas muestras se hicieron en los laboratorios de la INACH y contó con la colaboración de investigadores extranjeros como la experta en huellas de aves de la Universidad Nacional de Río Negro (Argentina), Silvina de Valais, y el geólogo alemán Wolfgang Stinnesbeck, de la Universidad de Heidelberg.

Fuente: EFE.

La recuperación biológica tras la extinción del Pérmico fue más rápida

El clima después de la extinción masiva más grande hasta la fecha, hace 252 millones de años, era fresco, más tarde se hizo muy cálido y luego se volvió fresco de nuevo. Gracias a las temperaturas más frías, la diversidad de la fauna marina se disparó, tal y como paleontólogos de la Universidad de Zurich han reconstruido.

   El clima más cálido, junto con un alto nivel de CO2 en la atmósfera, en un principio dio origen a nuevas especies de vida corta. A más largo plazo, sin embargo, este cambio climático tuvo un efecto adverso sobre la diversidad biológica y causó especies en vías de extinción.

   Hasta ahora, siempre se asumió que a la flora y la fauna le llevó mucho tiempo recuperarse de la gran extinción masiva al final del período Pérmico, hace 252 millones de años. De acuerdo con el consenso científico, comunidades ecológicas complejas sólo comenzaron a reaparecer en el Triásico Medio, hace unos 247 millones años.

   Ahora, sin embargo, un equipo encabezado por el paleontólogo suizo Hugo Bucher, de la Universidad de Zurich, revela que grupos de animales marinos, como los amonites y conodontos (microfósiles) ya alcanzaron un máximo entre tres y cuatro millones de años antes, es decir, todavía durante el Triásico Temprano.

   Los científicos trazan las curvas de temperatura en detalle en la revista Nature Geoscience, demostrando que el clima y el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera fluctuaron mucho durante el Triásico Temprano y el impacto que esto tuvo sobre la biodiversidad marina y las plantas terrestres.
   Para la reconstrucción del clima, Bucher y sus colegas analizaron la composición de los isótopos de oxígeno en conodontos, los restos de los cordados que una vez vivieron en el mar. Según el estudio, el clima en el comienzo del Triásico hace 249 millones años fue muy benigno. Esta fase más fría fue seguida por una fase breve de clima muy cálido. A finales del Triásico Temprano, es decir, entre 247,9 y 245,9 millones años atrás, se reanudaron las condiciones más frías.

   Entonces, los científicos examinaron el impacto del clima sobre el desarrollo de la flora y la fauna. "La diversidad biológica aumentó más en las fases más frías", explica el paleontólogo Bucher. "La siguiente fase extremadamente cálida, sin embargo, dio lugar a grandes cambios en la fauna marina y a un cambio ecológico importante en la flora".

   Bucher y su equipo pueden revelar que esta disminución de la biodiversidad en las fases cálidas se correlaciona con fuertes fluctuaciones en la composición del isótopo de carbono en la atmósfera. Estos, a su vez, estaban directamente relacionadas con los gases de dióxido de carbono, derivados de las erupciones volcánicas en la gran provincia ígnea de Siberia.

   Bucher y sus colegas están convencidos de que el cambio climático y la emisión de gases volcánicos fueron motores clave de la recuperación biótica en los océanos durante el Triásico Temprano.

Fuente: europapress.es

jueves, 6 de diciembre de 2012

Descubierto un incisivo neandertal en Sitges

En las excavaciones que se están llevando a cabo en la Cova del Gegant  (Sitges) se ha localizado un diente incisivo inferior, perteneciente a un individuo que falleció entre los 8 y los 10 años. No se trata, pues, de una pieza de la mandíbula hallada en 2005, ya que este otro individuo murió habiendo cumplido ya los 15 años.

Este incisivo, que fue hallado en las excavaciones de 1974-1975, pudo ser identificada gracias a la revisión de las piezas de esta cueva expuestas en el Museo de Ciencias naturales de Barcelona, que están llevando a cabo un grupo interdisciplinario de arqueólogos. En estas intervenciones, que fueron coordinadas por J.F. Villalta, no se determinó si la pieza era o no de procedencia humana.

 Entre los miembros del equipo arqueológico que ha llevado a cabo la intervención se encuentran Juan Luis Arsuaga ( Universidad Complutense de Madrid), Montserrat Sanz, Joan Daura y Josep Maria Fullola (Universidad de Barcelona), Rolf Quam, de la Universidad de Nueva York o Laura Rodríguez y Rebeca García-González, de la Universidad de Burgos.

Fuente: Universitat de Barcelona

martes, 27 de noviembre de 2012

Identificado un diente de neandertal procedente de una cueva de Sitges


Un equipo científico interdisciplinario de las universidades de Barcelona, Burgos, Nueva York y Complutense de Madrid ha identificado un diente incisivo de neandertal procedente del yacimiento arqueológico de la Cova del Gegant, en la localidad barcelonesa de Sitges.

El incisivo ahora identificado es uno de cuatro restos neandertales excavados en Cataluña, junto con la mandíbula de Banyoles, el diente de la cueva de Mollet (Girona) y la mandíbula de la Cova del Gegant de Sitges.

La cueva de Sitges se convierte así en el lugar que más restos humanos neandertales ha aportado hasta ahora.

El equipo de investigadores está integrado por los arqueólogos Montserrat Sanz, Joan Daura y Josep Maria Fullola (Universidad de Barcelona), Laura Rodríguez y Rebeca García-González (Universidad de Burgos), Rolf Quam (Universidad de Nueva York) y Juan Luis Arsuaga (Universidad Complutense).

El diente incisivo de la cueva de Sitges, que hasta ahora no había sido identificado como humano, procede en concreto de las excavaciones realizadas en los años 1974-1975, que fueron coordinadas por J.F. de Villalta.

La identificación de este nuevo resto humano ha sido posible gracias a la revisión de la colección de la cova del Gegant en el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona que han llevado a cabo los arqueólogos de la Universidad de Barcelona.

A pesar de que la colección arqueológica fue estudiada en su momento y se publicaron diferentes estudios, este diente humano pasó desapercibido.

En 2005, el mismo equipo de arqueólogos y antropólogos identificó una mandíbula de neandertal depositada en el Archivo Histórico de Sitges, la cual está expuesta actualmente en el Museo de Arqueología de Cataluña.

La mandíbula provenía de las excavaciones que había hecho el sacerdote Santiago Casanova en 1954 y tiene una antigüedad de 53.000 años.

Según ha informado la Universidad de Barcelona, el resto ahora identificado como neandertal, que tiene la misma antigüedad, es un diente incisivo inferior que se corresponde a un individuo que cuando murió tenía entre 8 y 10 años, por lo que se trata de un espécimen diferente del de la mandíbula identificada en 2005, que debía tener más de 15 años en el momento de su muerte.

Fuente: canarias7