martes, 12 de mayo de 2009

El probable homínido 'Toumai' vivió hace unos siete millones de años

El análisis de los restos fósiles del probable homínido 'Toumai' revela que ese primate pobló una zona norcentral de África hace unos siete millones de años, revela un estudio que publicará este fin de semana la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Esos restos consisten en un cráneo casi completo, fragmentos de la mandíbula inferior y tres dientes aislados y fueron descubiertos en el desierto de Chad en 2001 por antropólogos franceses.

El grupo, encabezado por el antropólogo Michel Brunet, bautizó los restos con el nombre científico de 'Sahelantropus tchadensis', aunque es más conocido por el de 'Toumai', que significa 'esperanza de vida' en el dialecto regional de Chad.

Según el informe sobre la investigación, el estudio radiocronológico de los restos fósiles del 'Sahelanthropus tchadensis' establece que tienen entre 6,8 y 7,2 millones de años.

Añade que esa cronología es un dato clave para establecer las primeras etapas de la evolución de los homínidos.

Según Brunet, el 'Sahelanthropus tchedensis' es un testimonio de que la última separación evolutiva entre los chimpancés y seres humanos ocurrió hace unos ocho millones de años, mucho antes de lo que se creía hasta ahora.

Además, el descubrimiento también implicaría que los homínidos evolucionaron rápidamente tras separarse del ancestro común para los otros primates y los seres humanos.

Al darse a conocer el descubrimiento de los restos fósiles en 2001 algunos científicos criticaron su nombre por cuanto, según afirmaron, determina de manera intrínseca su carácter homínido cuando en realidad solamente se trata de un simio que vivió en la región hace millones de años.
Para fundamentar su rechazo señalaron que el cráneo es demasiado plano y no tiene la capacidad de volumen que caracteriza al de los humanos.

El pequeño cráneo indica que se trata de una criatura de no más de 120 centímetros de altura, es decir, la de un chimpancé, indicaron.

Pero los partidarios del carácter homínido de 'Toumai' volvieron a la carga y mediante una reconstrucción informática señalaron que la estructura craneana tenía diferencias claras con las de los gorilas y los chimpancés. Además, sus características revelan que podía ser un bípedo.

'El nuevo homínido exhibe una combinación única de características... que sugieren una estrecha relación con el último ancestro de humanos y chimpancés, lo que a su vez sugiere que es un probable ancestro de los homínidos posteriores', señalaron los científicos en un estudio publicado en 2002 en la revista Science in Africa.

Fuentes: noticias.terra.es

Descubren pelos humanos de hace 200 mil años

Los humanos no fuimos siempre los que se comían a todos los animales, alguna vez fuimos nosotros la comida. Y todo lo que se come… termina siendo defecado. Así han descubierto coprolitos, estiércol fosilizado, de hienas con pelos fosilizados dentro de hace unos 200 mil años.

Las evidencias fósiles más antiguas de Homo sapiens son de hace 195 mil años, en el yacimiento Omo. Pero los paleoantropólogos creen que los humanos modernos se originaron para esa época, por lo que podríamos estar ante de los pelos de los primeros sapiens.

Hasta la fecha, los pelos humanos más antiguos descubiertos eran unos de una momia de hace 9000 años descubierta en Chile. Es que resulta muy raro descubrir restos de tejidos blandos como el pelo, la piel o músculos que sobrevivan más de algunos cientos de años, y para que se fosilice es más raro todavía, por lo general sólo se convierte en piedra el tejido duro como los huesos.

Son 40 cabellos, descubiertos dentro de los coprolitos de hienas marrones (Parahyaena brunnea) en la cueva Gladysvale, Sudáfrica. Los restos han sido datados entre 195 y 257 mil años. Esto termina de confirmar lo que ya se creía dese hace mucho, que los restos homínidos acumulados en las cuevas sudafricanas eran el resultado de las comilonas de las hienas.

El estudio de los pelos fue publicado por la Dra. Lucinda Backwell, paleontóloga de la Universidad de Witwatersrand, Johannesburg, Sudáfrica, y colegas en Journal of Archaeological Science.

Los pelos pudieron fosilizarse gracias a que las hienas se dieron un festín con los humanos, e hicieron sus necesidades. Ahora esos pelos podrán ser analizados a fondo para descubrir de qué color eran e incluso el estado de salud de sus ex dueños.

Blackwell dijo a Telegraph que esta es la primera evidencia homínida fósil que no son huesos.

Los pelos fueron comparados con los de humanos modernos y diferentes primates actuales, y se llegó a la conclusión de que son consistentes con la forma de los pelos humanos.

Los investigadores asignan el cabello al género Homo, pero sin asignar a ninguna especie en particular, pueden haber pertenecido a Homo heidelbergensis, que era el homínido que existía en aquellos tiempos en esa región, pero no descartan que pudiese ser de uno de los primeros Homo sapiens.

Fuente: neanderthalis.blogspot.com

En San Fabián estudian restos fósiles de un megaterio gigante

Tendría entre 40 y 50 mil años de antigüedad


Un importante hallazgo se produjo en el distrito San Fabián sobre el río Coronda, en el paraje conocido como El Hongo, a la altura del km 399 de Ruta Nacional 11, unos 20 km al sur de la ciudad cabecera del departamento San Jerónimo.

La erosión constante de ese curso hidrográfico puso al descubierto el lugar en el que hace desde hace tiempo se observan huesos de gran tamaño, lo que impulsó a aficionados de la zona a realizar sus propias excavaciones “pero esto supera todo lo visto hasta ahora”, comentaron asombrados Elsa y Nidia, vecinos de la zona.

El jueves pasado al mediodía arribaron al lugar Germán Giordano, María Belén Molinengo y Fernán García del departamento de Antropología y Paleontología del Museo de Ciencias Naturales Angel Gallardo de Rosario, quienes comenzaron la tarea bajo la conducción de Claudio Risso, licenciado en Antropología.

Los especialistas explicaron que “ahora lo que hacemos es actuar por denuncia en la provincia sobre hallazgos de restos por parte de la gente, de los lugareños. Gracias al apoyo de la Dirección de Patrimonio de la Provincia a cargo de la Lic. Alicia Talsky, podemos salir a explorar porque nos dieron mayor presupuesto para poder encarar los trabajos. Hoy somos referentes en la provincia y en el interior intervenimos con estos restos paleontológicos”, señalaron.

Respecto del descubrimiento de San Fabián, Germán Giordano, precisó que “se trata de partes de pelvis y la cadera de un megaterio perezoso, que era similar a un oso gigante, mayor en tamaño y que perteneció a la familia de los milodontes. Lo que se ve en superficie en primera instancia, nunca se sabe para dónde va a continuar -se está en plena excavación-, puede seguir para bajo o que se encuentren partes de los fémures o algún otro pedazo, eso se comprueba sobre la marcha”.

Estos mamíferos se extinguieron hace aproximadamente 10 mil años pero llegaron a convivir con el hombre, incluso los investigadores sostienen que fue en la misma época que los aborígenes pampeanos hace 8 mil años.

Giordano explicó además que trabajan con paleontólogos de Entre Ríos y gente del Conicet (Centro Regional de Investigaciones Científicas y Técnicas) que “nos brindan su colaboración para el fechaje de estos animales. Por lo que estamos observando, si bien es muy reciente, por lo que es el perfil de barranca y la sedimentología, estamos hablando de un caso entre 40 y 50 mil años de antigüedad, hay que confirmarlo, obviamente, para eso se llevan muestra de tierra, sedimentos y otros elementos para comprobarlo”.

Cuvier un sabio paleontólogo europeo, denominó Megaterio (bestia grande) al enorme gigante, sosteniéndose que serían varias las especies procedentes del Pleistoceno, siendo la más conocida como Megaterium Americanum, la cual superó los 5 metros de longitud.

Se supone, era un animal de movimientos lentos debido a su gran tamaño. No existe hoy un animal que sea parecido al megaterio. Era tan robusto como un elefante pero con rasgos de un perezoso.

Fuente: ellitoral.com

lunes, 11 de mayo de 2009

Arsuaga dice que en ocho años la Gran Dolina será "una orgía de restos humanos"

(EFE).- El paleontólogo Juan Luis Arsuaga ha anunciado hoy al inaugurar con la consejera de Cultura y Turismo de Castilla y León, María José Salgueiro, una exposición de fósiles originales de Atapuerca que la cueva de la Gran Dolina del yacimiento burgalés ofrecerá dentro de unos ocho años "una auténtica orgía de restos humanos".

Arsuaga, uno de los tres directores de Atapuerca, ha precisado: "cuando las excavaciones alcances el nivel TD6, para lo cual nos quedan unos ocho años, será una auténtica orgía de restos humanos" de una antigüedad de un millón de años".

Otro de los codirectores, Eudald Carbonell, ha señalado en el mismo acto: "los tres directores esperamos seguir al frente cuando lleguemos al TD6, pero hasta ahora estimamos que hemos descubierto un 1% de los fósiles que todavía quedan por excavar en Atapuerca".

Según Carbonell, "hay trabajo en Atapuerca para los próximos cien años".

En contraste con la Gran Dolina, donde "los trabajos son más lentos, porque hay que excavar muchísimo para llegar a los niveles humanos", apunta Arsuaga, en la Sima de los Huesos, "los fósiles están más cerca".

La exposición "Tesoros de Atapuerca", que se exhibirá en La Pedrera de Caixa Catalunya desde hoy y hasta el 28 de junio, es la única oportunidad en España de ver los fósiles originales más emblemáticos hallados en Atapuerca y que hasta ahora sólo se habían mostrado en París.

El más antiguo de los cinco fósiles que se exhiben en la muestra es la falange de la Sima del Elefante (1,3 millones de años) y los fragmentos craneal y maxilar del Niño de la Gran Dolina (800.000 años), ambos de la especie Homo antecesor.

El segundo cráneo pertenece a un niño de unos once años, que fue víctima del primer acto de canibalismo que se conoce.

Además, se puede contemplar el Cráneo 5, hallado en la Sima de los Huesos, considerado el más completo del registro fósil mundial, cuyo estudio, comenta Arsuaga, está ofreciendo luz sobre diversas capacidades de los humanos de hace más de medio millón de años, como el lenguaje.

Otro de los fósiles "estrella" de Atapuerca es la Pelvis 'Elvis', que fue encontrada en la Sima de los Huesos y que su descubrimiento fue, según la revista científica Nature, uno de los diez acontecimientos de la paleontología humana mundial, ya que es el más completo del registro fósil.

El hallazgo de la Pelvis 'Elvis', que data de hace unos 400.000 años y corresponde a un Homo heidelbergensis, ha permitido determinar la complexión de aquellos homínidos que eran tan altos como nosotros, pero más fuertes y robustos.

Completan el recorrido por la exposición, cuya ambientación recuerda una cueva prehistórica o una tumba faraónica, el bifaz 'Excalibur', también hallado en la Sima de los Huesos.

Esta bifaz es una herramienta manual de corte que es, además, el único resto de industria lítica que se ha encontrado en la Sima de los Huesos y que, según Arsuaga y Carbonell, podría tratarse de "la primera ofrenda funeraria de la prehistoria y el primer objeto simbólico de la humanidad".

Carbonell ha recordado que la exposición de La Pedrera será la última oportunidad de ver estos fósiles originales antes de que se inaugure el próximo año el Museo de la Evolución de Atapuerca.

Hasta ahora, al margen de la exposición en París, otra muestra con réplicas de los mismos fósiles se ha exhibido en cerca de treinta ciudades españolas y ha recibido más de medio millón de visitantes.

Fuente: ecodiario.eleconomista.es

viernes, 8 de mayo de 2009

El Homo floresiensis puede no descender del Homo erectus

El 'Homo floresiensis' descendería de un homínido más primitivo que el 'Homo erectus', según sugieren nuevos datos publicados esta semana en la revista 'Nature'. La publicación presenta dos estudios, del Museo de Historia Natural de Londres en Reino Unido y el Centro Médico de la Universidad de Stony Brook en Estados Unidos respectivamente, que apoyan la teoría de que el hombre de Flores es una especie distinta de homínido y no un humano moderno con microcefalia.

Desde la descripción en 2004 del 'Homo floresiensis', una especie de humano diminuto y con un cerebro pequeño que vivió en la isla indonesa de Flores hasta hace al menos 12.000 años, se abrió un debate sobre si los restos pertenecían a una especie o a un humano moderno con una forma de microcefalia, un término que engloba un conjunto de síndromes en los que el paciente tiene una cabeza muy pequeña.
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Los dos estudios que se publican ahora apoyan la teoría de que el 'Homo floresiensis' era una especie distinta aunque más extraña de lo que se había pensado hasta el momento.

Un argumento que apoya la microcefalia del 'H. floresiensis' es que su cabeza era desproporcionadamente pequeña incluso para una criatura que podría haber experimentado el enanismo que se observa en los seres vivos de las islas.

El trabajo de Eleanor Weston y Adrian Lister en Reino Unido examina este problema por analogía al estudiar los fósiles de hipopótamos enanos después de su aislamiento en la isla de Madagascar y la separación de sus ancestros africanos.

Los investigadores muestran que el cerebro de los hipopótamos enanos empequeñeció desproporcionadamente, lo que sugiere que el cerebro del 'H. floresiensis' podría haber sido pequeño simplemente como resultado del enanismo derivado de las islas en vez de cualquier tipo de patología.

En otro estudio, William Jungers y su equipo en la Universidad de Stony Brook analizan de nuevo los restos del homínido de la cabeza a los pies. Los investigadores muestran que, aunque los pies tenían grandes dedos doblados hacia el interior como en los humanos modernos que caminan erguidos por completo, estos dedos eran mucho más largos en relación al resto de los miembros inferiores en comparación con los humanos modernos y más parecidos en su proporción a los de algunos simios.

Estos descubrimientos plantean la posibilidad de que el ancestro de esta especie no fuera el 'Homo erectus', como muchos habían pensado, sino otro homínido más primitivo y remoto.

Fuente: homoysapiens.com

lunes, 4 de mayo de 2009

Un pequeño paso para el Homo erectus

Desde sus primeros postulados, la Teoría de la Evolución propone la adaptación de las especies a ciertos contextos y situaciones, lo cual, desde ya, no excluye a nuestra propia especie. Un reciente hallazgo de antiguas huellas humanas en Kenia agrega leña al fuego del debate sobre cómo fueron los primeros pasos del hombre.

En el complejo rompecabezas que es la reconstrucción de la evolución humana, todo dato nuevo alimenta conclusiones adicionales. Un ejemplo es el reciente descubrimiento de un puñado de huellas humanas de 1,5 millones de años de antigüedad encontradas cerca del lago Turkana, en Kenia. Las pisadas han venido a fortalecer lo que se sabía sobre el andar humano y su lugar en la evolución, aunque serán necesarias muchas más piezas para conocer los detalles del cómo y el porqué. El descubrimiento fue recientemente publicado en la revista Science, por John Harris, de la Universidad de Rutgers, EE.UU..

Ya existía un antecedente de huellas de homínidos, las más viejas conocidas, que datan de hace 3,7 millones de años y que quedaron grabadas en Laetoli, Tanzania. En aquel entonces, dos o tres homínidos caminaron sobre las cenizas de un volcán cercano y una posterior garúa inició el proceso de solidificación.

Las huellas encontradas en Turkana, además de más recientes, son más numerosas y están mezcladas con las de otros animales que circulaban por allí, lo que brinda bastante evidencia sobre las especies contemporáneas. Los responsables fueron uno o varios Homo ergaster (en general es considerada una subespecie temprana del Homo erectus), cuyos pies hubieran calzado unos 40, y por lo menos un niño. La forma del pie, con el pulgar alineado con los demás dedos, ya es moderna, lo mismo que su andar: primero apoyaba el talón, luego el metatarso y finalmente los dedos, que se hundían en el barro para dar propulsión al cuerpo.

Estos detalles no son menores ya que las evidencias fósiles de este homínido no son numerosas y las huellas permiten cubrir parte del bache arqueológico. Así, fósiles de hace unos 2 millones de años, de la especie Australopithecus afarensis, aún conservaban el pulgar del pie separado, lo que indicaría que aún usaban los pies para aferrarse al trepar. Estos rasgos evolutivos señalan la presencia de un bipedalismo firmemente establecido, aunque es materia de discusión descubrir la ventaja adaptativa fundamental que originó este desarrollo.

PIEZAS DEL ROMPECABEZAS

Las teorías acerca de la razón por la que los homínidos evolucionaron hacia el bipedalismo suman alrededor de una docena y no son, necesariamente, excluyentes. Hay quienes creen que los homínidos, como los chimpancés, adoptaban la postura de un bípedo sólo para comer; de esta manera, los frutos de los árboles les resultaban más cercanos.

Por otro lado hay quienes sostienen una hipótesis simple y viable: el bipedalismo, por elevar una mayor parte del cuerpo por encima del suelo, ayuda a reducir la temperatura corporal y permite que el cuerpo disipe mejor el calor. Esto es lógico por cuanto la brisa es más fuerte a mayor altura y la superficie expuesta al sol es menor, lo que facilita la regulación térmica del cuerpo.

Hay también científicos que consideran que la llegada de épocas de sequía redujo las superficies arboladas y apareció una mezcla de sabana con mosaicos arbolados. Lo cual obligó a que los homínidos tuvieran que viajar más para conseguir el alimento y a que tuvieran que trasladar sus herramientas, por lo que moverse en cuatro patas rompiéndose los nudillos no era ni eficiente ni placentero.

Varias hipótesis más se apoyan en la viabilidad del transporte: hay quienes sugieren que el traslado de carne sobre distancias considerables fue un factor clave, o bien que lo importante fue el traslado de los infantes; y hay también quienes mencionan las herramientas de piedra y las armas.

En todo caso está claro que existen numerosas buenas razones para el bipedalismo y que, como ya decía Charles Darwin, el hombre no hubiese llegado a su posición dominante del mundo sin el uso adecuado de las manos, que tan hábilmente siguen el mandato cerebral.

Pero en la actualidad, tal vez la hipótesis que más aceptación tiene es la del “vadeo”. Muchos mamíferos plantígrados que eran cuadrúpedos en tierra se hacían bípedos en el agua para dejar la cabeza afuera y respirar. Son ejemplos el orangután, el chimpancé, el gorila; una excepción es el oso pardo. Esta teoría se ve favorecida por las similitudes halladas entre la pelvis del mono extinto Oreopithecus bambolii y la del hombre.

Si bien éste no es antecesor de los humanos, vivía en los pantanos de una isla, lo que lo obligaba a “vadear” con frecuencia. Esta hipótesis es también conocida como del “mono acuático” y habla de las necesidades de nadar y bucear para conseguir alimento. También intenta explicar, por las diferencias de hábitat, la separación generada entre los ancestros de los humanos y otros grandes monos. Según esta corriente, las diferencias físicas entre los humanos y esos monos se justifican por la influencia del medio ambiente y por la alimentación distinta que supone la vida cerca de costas y ríos.

LA CIENCIA COMO ARTE

Es difícil determinar hasta qué punto la falta de evidencias lleva a los paleontólogos a dar rienda suelta a su imaginación. Los nuevos descubrimientos, por pequeños que sean, dan pie a lucubraciones que se van sumando y dando cuerpo a una teoría que algún día (o tal vez nunca) se verá refutada o aceptada. En todo caso, estos científicos siguen juntando las piezas de su obra y llenando los huecos con pinceladas propias para armar el cuadro de ese pasado tan lejano, con la esperanza de que hallazgos futuros confirmen sus presunciones.

Fuente: pagina12.com.ar

El homo heidelbergensis era nómada y vivía de la caza y la recolección


El profesor de Prehistoria de la UCA Vicente Castañeda desgranó en su conferencia de Aula Abierta las investigaciones en el yacimiento de Algetares

El profesor de Prehistoria de la UCA Vicente Castañeda abrió el pasado jueves el III Ciclo de Conferencias Aula Abierta de la Fundación Municipal de Cultura (FMC) José Luis Cano sobre las últimas novedades en la investigación arqueológica de Algeciras.

El profesor se centró en las primeras ocupaciones humanas de la zona y las sociedades del Paleolítico, a través de los primeros estudios realizados en el yacimiento de Algetares.

Castañeda comenzó con un análisis de los antecedentes, situando el Estrecho de Gibraltar como un lugar histórico y biológico privilegiado y deteniéndose en el proceso de hominización. Las primeras ocupaciones de la zona se remontan a 300.000 años. A pesar de la cercanía entre el Campo de Gibraltar y el continente africano, cuna de la vida, se duda de que los primeros homínidos cruzaran el Estrecho debido a las fuertes corrientes marinas. Las principales teorías hablan de la península del Sinaí como punto de extensión de los primeros humanos entre África, Asia y Europa.

La comarca es una zona arqueológica muy investigada desde finales del siglo XIX gracias a numerosos proyectos internacionales. El último yacimiento estudiado es el de Algetares, que tiene una atigüedad de 200.000 años.

Las excavaciones se desarrollaron en el primer trimestre de 2008, a raíz de la construcción en la zona de un colegio. Los trabajos, dirigdos por el arqueólogo municipal, Rafael Jiménez-Camino, contaron con la colaboración de la UCA y estuvieron coordinados por el profesor Castañeda.

Durante su conferencia, explicó que el habitante de esta zona fue el homo heidelbergensis (300.000-120.000 años), que se organizaba en pequeños grupos familiares y vivía de la caza y la recolección. Este homínido aún desconoce la agricultura y la ganadería y sigue una vida nómada, próxima a lagunas y ríos. Conocía y creaba fuego para calentarse, iluminarse y comunicarse. Fabricaba herramientas en piedra y madera para cavar, cortar, trabajar las pieles y cazar.

En esa época la fauna de la zona estaba formada por elefantes, rinocerontes o hipopótamos.

Morfológicamente, el homo heidelbergensis tenía huesos muy gruesos y una gran musculatura. Tenía frente ancha, perfil inclinado, mandíbulas grantes y no tenía mentón.

En el yacimiento de Algetares se han encontrado numerosas herramientas de trabajo que, tras el trabajo de campo, se llevaron al laboratorio de Arqueología de la FMC, donde fueron lavadas y clasificadas. Tras la creación de una completa base de datos, los arqueólogos están analizando las piezas para comprender los procesos de trabajo de los primeros pobladores del Campo de Gibraltar.

Otros yacimientos de la zona sincrónicos a Algetares son los de la Menacha, vinculado al río Palmones, y la terraza marina de la playa de La Concha.

A continuación, Vicente Castañeda habló de los homo neanderthalensis (120.000-30.000 años). El profesor lamentó que se les haya tratado siempre «de forma despectiva» y señaló que «en realidad eran muy parecidos a nosotros».

También se organizaban en pequeñas bandas y se dedicaban a la caza y la recolección. Siguen siendo nómadas pero se mueven por territorios más extensos. Además, las herramientas que fabrican son más desarrolladas y entierran a los muertos.

Desaparece la 'megafauna' y cambia la alimentación. Empiezan a explotar los recursos marinos y comen cetáceos y moluscos.

Homo sapiens sapiens

Los primeros homo sapiens sapiens llegaron a Europa hace 40.000 años y convivieron en la península ibérica con los homo neardenthalensis. Castañeda planteó distintas teorías sobre la desaparición de estos últimos.

Los homo sapiens sapiens son los últimos cazadores-recolectores-pescadores. Creaban herramientas más específicas para los distintos trabajos y disponían de arcos y flechas, que les permitían abatir un animal a distancia. Siguen siendo nómadas y empiezan a crear símbolos. El profesor puso como ejemplo la conocida Cueva del Moro, en Tarifa, con excepcionales muestras de arte rupestre.

Incluso se han encontrado restos cerámicos, que pertenecen aún al Paleolítico y a estas sociedades nómadas, puntas de flecha y hogares desmantelado en el yacimiento de Torrealmirante.

Castañeda explicó que durante cientos de años convivieron en la comarca las sociedades nómadas del Paleolítico con los primeros grupos agricultores y ganaderos del Neolítico, que finalmente se impusieron.