martes, 23 de marzo de 2010

Hallados 12 útiles del Paleolítico en una terraza fluvial de Río Cobo

Patrimonio estudiará las piezas, de 300.000 años de antigüedad, y las depositará en el Museo de Vilalba



Una vecina de Cervo avisó del hallazgo de una piedra, de similares características a otra encontrada hace un año en Pedrosa, en San Cibrao. Cuando responsables de MariñaPatrimonio se acercaron a la zona, una terraza fluvial de Río Cobo, localizaron siete piezas más. Y ayer descubrieron otras cuatro, con la presencia de un arqueólogo de la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta.

En total son 12 los útiles de piedra encontrados en este lugar, cuya antigüedad podría rondar los 300.000 años, de acuerdo con las primeras averiguaciones. Se trataría, por tanto, de vestigios del Paleolítico, «a testemuña máis antiga da presenza humana na Mariña», subraya Manuel Miranda, presidente de MariñaPatrimonio. «Co achado deste novo xacemento confírmase unha vez máis a enorme riqueza arqueolóxica e patrimonial do concello de Cervo», abundó Miranda.

Entre los útiles, que serán analizados y depositados en el Museo Arqueolóxico de Vilalba, especializado en la era paleolítica, figuran «raedeiras, fendedores e bifaces». Desde MariñaPatrimonio insisten en la importancia de este descubrimiento, sobre todo por el número de piezas halladas, algunas de las cuales se pueden ver en las fotos anexas.


El arqueólogo de la Xunta (izquierda), junto al presidente de MariñaPatrimonio, ayer en Río Cobo



Aspecto de algunos de los últimos vestigios del Paleolítico hallados en la terraza fluvial del río Cobo


Aspecto de algunos de los últimos vestigios del Paleolítico hallados en la terraza fluvial del río Cobo

Fuente: lavozdegalicia.es

miércoles, 17 de marzo de 2010

Los humanos pasaron por la actual Terrassa hace un millón de años

Trabajos de excavación en una reciente campaña en el yacimiento del parque de Vallparadís, en Terrassa. Foto: JOSEP GARCIA

Hace un millón de años, unos humanos nómadas se abalanzaron sobre un caballo, lo despellejaron, lo descuartizaron y se dieron un festín. Luego siguieron la marcha, pero dejaron para la posteridad unas piedras afiladas y unos huesos que han acabado siendo de gran valor: se trata de uno de los restos de actividad humana más antiguos de Europa occidental, comparables incluso a los de Orce (Granada) y la Gran Dolina de Atapuerca (Burgos). El paraje en el que se desarrolló la escena está hoy en pleno centro de Terrassa, en el parque urbano de Vallaparadís.

Unos investigadores del Institut Català de Paleoecologia Humana (IPHES), dirigido por Eudald Carbonell, localizaron los primeros restos en el año 2005 a raíz de las obras de construcción de una estación de tren. Debido a su particular morfología, ya entonces se les atribuyó una gran antigüedad, pero ahora han sido catalogados y datados con precisión por paleomagnetismo y resonancia ESR. Los detalles de la investigación se publican esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).


Las excavaciones de Vallparadís, que prosiguieron hasta el 2008, permitieron localizar numerosas herramientas líticas atribuidas a la cultura olduvayense, es decir, sencillas piedras de sílex golpeadas con cantos hasta formar aristas. Además de caballos, que son abundantes, entre la fauna destacan restos de cérvidos, bóvidos, hienas, rinocerontes, elefantes e incontables micromamíferos. «Hay también hipopótamos, lo que confirma que la zona era fluvial y cálida hace un millón de años», dice Joan García, coordinador del trabajo junto a Kenneth Martínez. «Los estudios refuerzan la propuesta de que los homínidos habitaron de forma continuada nuestro continente en aquella época», insisten ambos.

EN GRUPOS / Una de las hipótesis más atractivas del trabajo es que los hombres de Vallparadís no eran unos individuos temerosos, presa fácil de las hienas y los jaguares con que convivían, sino auténticos predadores que vivían y actuaban en grupos de 10-12 individuos. «No podemos determinar si cazaban a sus presas, pero sí parece claro que eran los primeros en dar cuenta de ellas», explica García. No eran carroñeros que se quedaban con las sobras, que es lo que se creía hasta ahora. Así lo atestiguan los característicos cortes y las fracturas detectados en los huesos. «Su dieta variada y su capacidad de adaptación les permitían sobrevivir», prosigue el investigador.

Si no han aparecido restos humanos es debido a varios factores, concluye García. Por una parte, en aquella época podía haber dos o tres humanos por cada 10.000 caballos, «por lo que la posibilidad estadística de encontrar uno es escasa»; por otra, Vallparadís no era un terreno con cuevas apto para pasar largas temporadas, sino un lugar de paso al que solo se acercaban en busca de comida. En zonas al aire libre, además, la fosilización es más difícil.

Fuente: elperiodico.com

viernes, 5 de marzo de 2010

En busca del arte paleolítico

Una cata arqueológica en la cueva de Valdavara

Mientras se preparan las nuevas actuaciones del plan de investigación de los yacimientos paleolíticos del sur lucense que coordina la Universidad de Santiago -que se reanudarán en abril en Monforte-, los responsables del proyecto diseñan una importante reconfiguración para darle continuidad en los próximos años y para ampliar sus objetivos científicos.

Por un lado, los investigadores pretenden que la siguiente etapa del proyecto preste especial atención a la búsqueda de arte paleolítico parietal -grabados y pinturas rupestres-, del que hasta ahora no se conoce ninguna muestra en Galicia. Las únicas piezas artísticas de la prehistoria remota localizadas en territorio gallego son unos pocos objetos de adorno, entre los que están los colgantes de conchas marinas y de hueso hallados dentro de este mismo proyecto en los yacimientos de Cova Eirós (Triacastela) y Valdavara (Becerreá). A esto se añade tan solo otro colgante de cuentas de piedra encontrado ya hace bastantes años por el arqueólogo José Ramil Soneira en el yacimiento de Férvedes, en el municipio de Vilalba.

Por otro lado, los responsables del proyecto quieren ampliar considerablemente el marco cronológico de las investigaciones. Hasta ahora, el objetivo básico de este plan era localizar y estudiar yacimientos del Paleolítico, es decir, de épocas anteriores al final de la última glaciación, encuadradas en el período geológico conocido como Pleistoceno, que terminó hace unos 12.000 años. Desde este año en adelante, los arqueólogos buscarán también yacimientos del Holoceno, la era geológica actual, que comenzó al acabar la glaciación de Würm. En este período se desarrollaron las culturas de la llamada prehistoria reciente, que comprende períodos como el Neolítico, el Calcolítico o Edad del Cobre y la Edad del Bronce.

Este replanteamiento, según explica el arqueólogo Arturo de Lombera, uno de los coordinadores de proyecto, se debe en buena parte al hecho de que en las investigaciones realizadas hasta ahora -aunque estaba centradas sobre todo en el Paleolítico-, se han efectuado importantes hallazgos relacionados con otras épocas más recientes de la prehistoria. «En la cueva de Valdavara, por ejemplo, apareció un enterramiento infantil de la Edad del Bronce que por ahora es algo único en Galicia», comenta a este respecto. «Creemos que en los próximos años deberemos prestar más atención a estas épocas posteriores al Paleolítico para tener un panorama más completo de la prehistoria en este territorio», añade.

Fuente: lavozdegalicia.es

martes, 2 de marzo de 2010

Hallados 270 'códigos de barras' del Paleolítico

Nueve de los casi 300 fragmentos de huevo de avestruz encontrados en Diepkloof (Suráfrica). PIERRE-JEAN TEXIER

Hace 60.000 años, los hombres del refugio rocoso de Diepkloof, un complejo kárstico similar a la Ciudad Encantada de Cuenca ubicado en la costa occidental de la actual Suráfrica, partían en grupo para cazar durante días. En su travesía por las áridas tierras del sur de África, enterraban huevos de avestruz llenos de agua para disponer de una reserva de líquido en su camino de regreso. Y, cuando por fin volvían a su guarida, recuperaban las cantimploras escondidas bajo tierra. Cada uno recogía la suya, sin error, gracias a unas sencillas líneas grabadas en su cáscara. Como si fueran códigos de barras del Paleolítico. Los hombres de Diepkloof, sin saberlo, estaban creando una de las primeras tradiciones gráficas de la historia.

Para el arqueólogo Pierre-Jean Texier, que hoy publica en la revista PNAS el hallazgo de 270 cáscaras de huevo de avestruz con estos grabados, se trata sin duda de "la evidencia más antigua de un sistema de representación simbólica en los humanos modernos".

Como los bosquimanos

A su juicio, 56.000 años antes de que la escritura apareciera en Egipto y Oriente Medio, los cazadores de Diepkloof ya empleaban las incisiones en los huevos para transmitir información, "como la identificación de un grupo o de un individuo". "No tenemos una prueba irrefutable, pero nuestra hipótesis concuerda con el comportamiento actual de los bosquimanos de Suráfrica, que siguen haciendo exactamente lo mismo", explica Texier, del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia.

El catedrático de Prehistoria Javier Baena, de la Universidad Autónoma de Madrid, considera "fantástico" el hallazgo en el refugio de Diepkloof, pero es más escéptico sobre sus repercusiones. Para Baena, que no ha participado en el estudio, "la novedad de estos grabados no es tan alta como la que en su momento representaron los de la cueva de Blombos". En este yacimiento, cercano al de Diepkloof, se han encontrado en los últimos años unos pocos pedazos de mineral ocre con inscripciones geométricas muy similares a los ahora descritos. Pero con una antigüedad de hasta 100.000 años. Y Baena recuerda también el hallazgo de una tibia de elefante en el yacimiento alemán de Bilzingsleben, en cuya superficie alguien realizó más de dos decenas de incisiones paralelas hace unos 350.000 años.

Para Baena, la importancia de los huevos de avestruz de Diepkloof es que demuestran, junto a otros descubrimientos, que los primeros Homo sapiens de África ya tenían "un sentido muy desarrollado de la iconografía, y seguramente de los aspectos simbólicos, que se anticipa unos 30.000 años a lo que encontramos en Europa".

Fuente: publico.es

miércoles, 10 de febrero de 2010

La Fundación Atapuerca quiere crear un viaje virtual hacia la Prehistoria

La Cueva del Tiempo es el primer paso del viaje virtual a las entrañas de Atapuerca en tiempos de la prehistoria.

La Fundación Atapuerca y la empresa Virtualware han firmado un acuerdo de colaboración mediante el que esta sociedad se incorpora como colaborador a la Fundación para trabajar en un proyecto que combina Patrimonio y Tecnología. El objetivo es crear un espacio de realidad virtual estereoscópica permanente que permitirá a sus visitantes sentir la experiencia de viajar en el tiempo y vivir en escenarios de hace miles de años en los que podrá interactuar con nuestros antepasados. Esta iniciativa se enmarca dentro del objetivo de la Fundación de acercar los descubrimientos de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca a la sociedad.

Se trata, por tanto, de una herramienta más de difusión e interpretación de la trascendencia de este singular complejo arqueológico, que se ha convertido en referencia obligada para el estudio de la presencia y evolución humana en nuestro continente. Los hallazgos, descubrimientos e investigaciones que giran en torno a Atapuerca constituyen un importante patrimonio histórico, cultural y natural de primer orden cuya importancia se consolida en la comunidad científica internacional y de la que cada vez es más partícipe la sociedad en general. El acuerdo entre la Fundación y Virtualware se materializará en el desarrollo conjunto de un proyecto de tecnología inmersiva cuyo coste total supera los 430.000 euros y que se desarrollará durante los próximos dos años. La financiación corre a cargo del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, en el marco del Plan Avanza Contenidos Digitales, según una nota de prensa que recoge Dicyt.

El resultado de este trabajo permitirá una visita virtual en la que el público podrá sumergirse en el pasado para comunicarse con homínidos de diferentes épocas como el Homo Antecessor, Homo Heidelbergensis, Homo Neandertalensis y Homo Sapiens. Para comenzar el viaje nos adentraremos en la 'Cueva del tiempo': la simulación de una cueva virtual por la que según vamos avanzando en el tiempo podemos ver a estos personajes del pasado desarrollando trabajos de su vida cotidiana, en función de las distintas etapas de la evolución humana. Podremos comunicarnos con ellos, acercarnos y ver en un primer plano su forma de vida: cómo despiezan un animal, cómo hacen fuego Por este motivo, la recreación pondrá especial énfasis en los elementos orgánicos y en las animaciones para que resulten lo más realista y espectaculares posible.

Fuente:elmundo.es

martes, 9 de febrero de 2010

El Uso de Ornamentación Corporal en Neandertales Demuestra Su Capacidad de Pensamiento Avanzado


La imagen generalizada de los neandertales como cognitivamente inferiores a los primeros humanos modernos es desafiada por una investigación de la Universidad de Bristol.

El profesor Joao Zilhao y sus colaboradores examinaron conchas marinas perforadas y pintadas con pigmentos, mayormente usadas en collares ornamentales, provenientes de dos yacimientos arqueológicos asociados con los neandertales en la provincia de Murcia, en el sudeste de España (Cueva de los Aviones y Cueva Antón). El análisis de los vestigios de pigmentos rojos y amarillos encontrados sugiere que fueron usadas en cosméticos. La práctica de la ornamentación del cuerpo es ampliamente aceptada por los arqueólogos como prueba concluyente de un comportamiento moderno y de pensamiento simbólico entre los primeros humanos modernos, pero no había sido reconocida en neandertales hasta ahora.

"Ésta es la primera prueba segura de que, hace unos 50.000 años, diez milenios antes de que los humanos modernos llegaran a Europa, el comportamiento de los neandertales estaba organizado de manera simbológica", subraya el profesor Zilhao.

Una concha de Spondylus gaederopus proveniente del mismo emplazamiento principal contenía residuos de una masa de pigmentación rojiza hecha de lepidocrocita mezclada con hematita y pirita (la cual, cuando está fresca, tiene un color negro brillante). La apariencia del pigmento resultante, una vez aplicado, encaja con lo que cabría esperar de una pintura cosmética.

Aunque en ocasiones anteriores se han hecho hallazgos de materiales de este tipo en yacimientos arqueológicos asociados con los neandertales, habían sido explicados como una consecuencia de la mezcla estratigráfica (la cual puede conducir a confusiones sobre la antigüedad de piezas particulares), de la actividad neandertal en sitios previamente habitados por humanos modernos y abandonados por estos, o de la imitación por parte de neandertales de conductas observadas por ellos en grupos de humanos modernos que fuesen contemporáneos, sin comprender el significado de lo que estaban imitando.

Las pruebas provenientes de esos yacimientos arqueológicos murcianos eliminan las últimas sombras de duda sobre la modernidad del comportamiento y la cognición de los últimos neandertales y, por ende, muestra que ya no hay razón para continuar dudando de la autoría neandertal de las piezas simbólicas de la cultura chatelperroniense.

Información adicional en: Scitech News

Fuente:globedia.com

jueves, 28 de enero de 2010

Homínidos llegaron a Atapuerca y Orce hace 1,4 millones años por clima cálido


El trabajo, que recoge el "Journal of Human Evolution", demuestra que "las condiciones climáticas fueron decisivas", ya que "las primeras y diversas salidas de homínidos del continente africano se producen en un momento en el que se incrementan las temperaturas y hay abundantes lluvias".

Esta primera salida humana se remonta a 1,8 millones de años en Dmanisi (Georgia), aunque las primeras evidencias en Europa occidental datan de 1,4 a 1,2 millones de años.

Clásicamente, se ha vinculado esta primera salida con el desarrollo de una nueva tecnología lítica, mientras que otros autores proponen un escenario más ambientalista, vinculado a los cambios climáticos que se produjeron a principios del periodo Pleistoceno.

"En este estudio presentamos evidencias de que, al menos para Europa occidental, esta primera dispersión humana estuvo fuertemente condicionada por causas climáticas", observa uno de los firmantes del artículo e investigador del IPHES Jordi Agustí.

La investigación se ha llevado a cabo analizando los restos de anfibios y reptiles (fauna paleoherpetológica) escamosos de una sucesión de 16 localidades fosilíferas de la península ibérica que abarcan desde el Plioceno superior, hace más de 3 millones de años, hasta el inicio del Pleistoceno medio, hace unos 600.000 años.

La mayor parte de ellos proceden de las secuencias de la cuenca Guadix-Baza y del complejo cárstico de Atapuerca, aunque éstas se han complementado con otras como es el caso del complejo cárstico de Almenara, en Castellón.

Esta sucesión incluye así mismo las primeras localidades con presencia humana en España, como Fuente Nueva 3, Barranco León, Sima del Elefante o Gran Dolina.

De este modo, se podido reconstruir para la península Ibérica diversas curvas climáticas que "reflejan la evolución de la temperatura media anual, las temperaturas en el mes más cálido y más frío o la media de la pluviosidad anual entre tres millones y 600.000 años atrás, cuenta Jordi Agustí.

Como resultado de este estudio, se observa que las primeras ocupaciones humanas en la zona de Atapuerca y Orce "se produjeron en momentos de bonanza climática, con altas temperaturas y humedad, mientras que la presencia humana falta en aquellos momentos en que predominaban las condiciones de bajas temperaturas y aridez".

"Ello quiere decir -añade Jordi Agustí- que los parámetros climáticos jugaron un papel determinante en el proceso de dispersión humana hacia Europa y que, en este aspecto, su comportamiento no debió diferir en gran medida de otras especies animales, afectadas así mismo por las variaciones climáticas"

Fuente: abc.es