martes, 30 de junio de 2009

Las mujeres artistas del paleolítico europeo


Llego tarde a esta investigación del 16 de junio, pero no por ello la ignoro. En lo personal, mi confeso interés favorito por el arte rupestre paleolítico ha encontrado fascinación ante esta investigación del arqueólogo Dean Snow de la Universidad del Estado de Pennsylvania en la que se arroja una interesantísima hipótesis.

Entre los maravillosos trabajos de arte rupestre, sus creadores solían insertar marcas de sus manos en forma de esténciles, tal como apreciamos en la fotografía de la cabecera, perteneciente a los trabajos rupestres de la cueva Pech Merle en Francia (25.000 años), específicamente la célebre Caballos Moteados.

Snow analizó las huellas de las manos de los artistas al detalle no sólo en Pech Merle, sino que también en otras cuevas con arte rupestre tales como El Castillo, España, o Maltravieso, España también, comparándolas con las manos de personas actuales con ascendencia europea.

Prestándole atención a las proporciones de las manos de las cuevas, su largo anillo anular en ellas, y el pequeño meñique (por nombrar sólo algunos ejemplos), Snow concluyó que estos trabajos de arte rupestre fueron realizados por mujeres y no por hombres.

Para la arqueología y la antropología, esto es de crucial interés, pues permitiría tener otra visión del rol de la mujer en las sociedades prehistóricas paleolíticas, además de ofrecer un nuevo escenario de interpretación para las mismas pinturas.

Fuente: ojocientifico.com

sábado, 27 de junio de 2009

La resurrección de Orce


Tras cuatro años de parálisis, este verano se excavará de nuevo en la cuenca Guadix-Baza La polémica ha dificultado la explotación de uno de los mejores yacimientos de Europa

En 1982, el paleoan-tropólogo Josep Gibert desenterró cerca de Orce (Granada) un fragmento de cráneo de más de millón y medio de años. Poco después, él y su equipo atribuyeron el fósil a la especie Homo y en 1983 publicaron el hallazgo en Paleontologia i Evolució, la revista del Instituto de Paleontología de Sabadell. El descubrimiento ponía patas arriba las ideas sobre la llegada de los primeros humanos a Europa. Hasta ese momento, el resto más antiguo del continente tenía medio millón de años. En Atapuerca, donde ahora ya hay huesos datados en 1,3 millones de años, sólo se había llegado a los 300.000.

Había nacido el Hombre de Orce. En los medios de comunicación se hablaba de paleoantropología y la región donde se encontró el fósil, deprimida económicamente, vislumbraba días mejores. Pero la fiesta duró poco. Cuando se limpió la cara interna del cráneo para su mejor estudio apareció una cresta no descrita en los tratados de anatomía. Comenzaron las dudas, y muchos de los que habían recibido con alborozo al primer europeo recularon. Entre ellos, Jordi Agustí y Salvador Moyà Solà, los dos investigadores que habían firmado con Gibert el primer artículo sobre el fragmento. El nuevo rasgo hizo pensar a muchos que el Hombre de Orce era, en realidad, un caballo.

En 1995, Gibert organizó un congreso internacional en Granada en el que consiguió el apoyo de científicos como Philip Tobias, uno de los descubridores de Homo habilis o Clark Howell. Sin embargo, en los años siguientes, su posición frente a otros investigadores que trabajaban en Orce y, en particular, ante los responsables de la Junta de Andalucía que deciden quién excava en los yacimientos se fue deteriorando. El conflicto llegó al paroxismo cuando la Administración andaluza inició un expediente sancionador contra Gibert por, presuntamente, haber excavado sin permiso en el verano de 2003 y le impuso una multa de 60.000 euros. Desde entonces, el paleoantropólogo se vio inmerso en un contencioso administrativo con la Junta que le impidió volver a excavar en los yacimientos de Orce hasta su muerte en 2007.

Lastrados por los conflictos por el derecho a trabajar en ellos, los yacimientos de Orce, entre los mejores de Europa según los expertos, no han dado los frutos que se esperan de ellos. Este año, después de cuatro sin excavaciones sistemáticas, la Junta de Andalucía ha anunciado que se volverá a trabajar allí. Entre julio y agosto, un equipo de la administración dirigido por Beatriz Fajardo realizará, con un presupuesto de 60.000 euros, una evaluación de los yacimientos de Venta Micena, Barranco León y Fuentenueva 3. Después, entre septiembre y octubre, con un presupuesto de 200.000 euros, los equipos cuyas solicitudes sean aceptadas por la Junta excavarán en los dos últimos yacimientos.

"El patrimonio que hay allí es impresionante, sabemos que hay presencia humana [en torno a los 1,3 millones de años] por los utensilios líticos y son los mejores yacimientos de fauna del plioceno", afirma Bienvenido Martínez, investigador del instituto catalán de Prehistoria IPHES, uno de los científicos que aspiran a trabajar en Orce este año. "Pero ha habido polémicas que se deberían solucionar", añade. José María Bermúdez de Castro, codirector de Atapuerca, lamenta el potencial desperdiciado por estas polémicas y cree que un reparto equitativo y coordinado es posible. "Mi deseo es que pudiesen trabajar, porque en aquellos yacimientos hay sitio para todos, incluido Luis Gibert", agrega. El hijo del descubridor de Orce, geólogo, parece haber heredado el contencioso de su padre y aún no ha obtenido permiso para trabajar en los yacimientos granadinos. Pedro Benzal, delegado de Cultura de la Junta en Granada, afirma que el hecho de que su padre trabajase allí, "no da más derecho a Gibert". Durante la conversación, Benzal deja caer que Gibert no tiene la titulación necesaria para hacerse cargo de un proyecto y añade un argumento más por el que no pudo trabajar en Orce en el pasado: "Si tú me pones un contencioso, cómo te voy a dar algo".

Exclusión

Gibert, que trabaja en el Centro de Geocronología de Berkeley, cree que, entre otras cosas, la exclusión de Venta Micena de las excavaciones es una muestra del intento de la Junta de dejarle fuera. "En los próximos meses se van a tomar decisiones que van a determinar lo que suceda en los próximos seis años y creo que sería un error excluirnos", apunta. El alcalde de Orce, Juan José Martínez, también cree que la Junta excluye el yacimiento en el que se halló el cráneo de Orce para no dejar a Gibert un espacio que se merece. Martínez, que se muestra satisfecho por la concesión de 200.000 euros para la campaña de este año, se lamenta de que la Junta siga tomando medidas "extrañas", como publicar las convocatorias para excavar en el Boletín de la Junta de Andalucía algo que "no se hace nunca".

Otra de las decisiones que ha extrañado a los científicos es la de realizar una evaluación en un yacimiento en el que ya se ha trabajado mucho. "El yacimiento está suficientemente contrastado. Puede haber errores en algunos niveles, pero en general ha trabajado allí gente muy buena. Se sabe mucho sobre ese sitio", asegura Bermúdez de Castro. Gibert lamenta que no se pida la información a su equipo, que ha trabajado allí durante años, y asegura que ese trabajo es una pérdida de tiempo y dinero. Otro paleontólogo que prefiere no dar su nombre critica la bisoñez de la directora de la evaluación, que ha principios de este año en actividades de la Junta como becaria de investigación.

Benzal asegura que desde la Junta trabajan para que "la normalidad llegue a Orce" y el yacimiento tenga la relevancia que se merece. Si esto es así finalmente, comenzará a verse en los próximos meses. Veintisiete años después del hallazgo del Hombre de Orce, a los yacimientos donde se encontraron sus restos aún les quedan promesas que cumplir.

Fuente: publico.es

jueves, 25 de junio de 2009

Comienza excavación de gran escala en yacimiento del Hombre de Pekín, China.


Un grupo de paleoantropólogos chinos inició el miércoles un proyecto de refuerzo y excavación en las cuevas de Zhoukoudian, ubicadas en los alrededores de Beijing, donde se encontró en los años 20 del siglo pasado el primer cráneo del Hombre de Pekín (Homo erectus pekinensis).

Se trata del primer proyecto a gran escala de los últimos 72 años, durante el cual paleoantropólogos chinos excavarán 20 metros cuadrados a lo largo del muro occidental de la cueva No.1, reveló Gao Xing, subdirector e investigador del Instituto de Paleontología Vertebrada y Paleoantropología (IPVP) de la Academia de Ciencias de China, en una conferencia de prensa celebrada hoy.

La cueva No.1, donde se encontró el primer cráneo completo del Hombre de Pekín, tenía 20 metros de ancho y 140 metros de profundidad hasta que el techo se derrumbó recientemente.

El proyecto iniciado hoy, de cuatro meses de duración, tiene entre otros por objetivo evitar que también se derrumbe el muro occidental de la cueva, dijo Gao. "Encontramos una larga grieta longitudinal y piedras sueltas en el muro. Podría derrumbarse en cualquier momento. Si ocurre esto, podría dañar seriamente las reliquias conservadas en la cueva", explicó Gao.

Esta sección constituye la secuencia más completa de asentamiento de estrato con depósitos de reliquias de gran importancia, añadió.

La erosión natural ha causado considerables daños puesto que la cueva ha estado expuesta al aire durante un largo tiempo y las excavaciones de los años 20 y 30 del siglo pasado no la protegieron adecuadamente, Gao dijo a Xinhua.

Durante el primer mes, los científicos del IPVP se ocuparán de las grietas y trabajarán en el resto de la sección entre agosto y octubre. Esperan que este proyecto ayude a solucionar algunos de los mayores problemas de la investigación.

"No tenemos una cronología precisa para el yacimiento de Zhoukoudian. Las últimas muestras fueron recogidas y fechadas en los años 80 del siglo pasado, cuando las tecnologías de datación todavía no estaban establecidas. Esta vez, recogeremos más muestras de cada estrato geográfico y emplearemos las últimas tecnologías", señaló Gao.

También se realizarán más esfuerzos para explicar el desarrollo de los depósitos de las reliquias en la cueva, dijo Gao. "Los depósitos contienen rastros de seres humanos, animales antiguos y cambios del ambiente natural. El proyecto nos permitirá comprender mejor cuándo los seres humanos se establecieron en la cueva, cuándo comenzaron a usar el fuego y cuándo y qué tipo de cambios climáticos tuvieron lugar", precisó.

Además de investigar las muestras y nuevos objetos desenterrados y reforzar el muro, los paleoantropólogos también instalarán más carteles explicativos detallados para los visitantes.

El grupo de científicos comenzó a prepararse para la evacuación en mayo con el trazado de un mapa de la sección mediante una tecnología de escáner láser en tres dimensiones, que aporta datos altamente fiables, dijo Gao.

Hasta marzo se creía que el Hombre de Pekín, un Homo erectus capaz de servirse de herramientas, vivió entre 400.000 y 500.000 años atrás en las cuevas de Zhoukoudian, pero científicos chinos descubrieron mediante un nuevo método de datación radioactivo, que en realidad habitaron este lugar hasta 700.000 años atrás.

En diciembre de 1929 el arqueólogo chino Pei Wenzhong halló el primer cráneo completo del Hombre de Pekín, junto con numerosas herramientas de piedra y pruebas de que sabía usar el fuego.

En 1936, el técnico que posteriormente se convirtió en arqueólogo Jia Lanpo, desenterró tres cráneos.

En total, se encontraron fósiles pertenecientes a 40 individuos y más de 100.000 herramientas. No obstante las excavaciones a gran escala se detuvieron en 1937 cuando el ejército japonés invadió China.

El yacimiento del Hombre de Pekín fue incluido en la lista de Patrimonios Mundiales de la Humanidad de la UNESCO en diciembre de 1987 .(Xinhua)

Fuente: spanish.peopledaily.com.cn

Hallados instrumentos que demuestran que los Homo sapiens ya tenían una cultura musical avanzada, Alemania.


Nuevamente el yacimiento Aleman de Hohle Fels, nos entrega un nuevo record con el artefacto mas antiguo encontrado, recordemos que el 13 de mayo publicamos la noticia del hallazgo de La figura humana (venus) esculpida más vieja de la historia y ahora nos deja los intrumentos musicales de viento mas antiguo.

Ocho flautas de entre 30.000 y 40.000 años de antigüedad descubiertas en Alemania demuestran que los Homo sapiens que se extendieron por Europa en el paleolítico y desplazaron a los neandertales ya tenían una cultura musical avanzada.

La más espectacular es una flauta de hace 40.000 años fabricada con un hueso de buitre leonado que se presenta hoy en la revista científica 'Nature' y que se convierte en el instrumento musical más antiguo descubierto hasta la fecha. Aunque un extremo de la flauta está roto, "el fragmento que se ha podido recuperar tiene 21,8 centímetros de longitud y cinco orificios para los dedos que permitían tocar melodías complejas", ha informado Nicholas Conard, arqueólogo de la Universidad de Tubingen (Alemania) y primer autor de la investigación, en entrevista telefónica.

La mayoría de las ocho flautas se han encontrado junto a restos de animales cazados, huesos quemados y herramientas líticas, lo que sugiere que los Homo sapiens del paleolítico tal vez tocaban las flautas en actos comunitarios y que la música cumplía una función de cohesión social.

"La música pudo contribuir a mantener redes sociales amplias, yde este modo tal vez pudo facilitar la expansión demográfica y territorial de los humanos modernos frente a las poblaciones de neandertales, que eran culturalmente más conservadores y demográficamente más aisladas", escriben los investigadores en 'Nature'.De las ocho flautas descubiertas en tres yacimientos de la región de Suabia, en el sur de Alemania, cuatro están hechas con colmillos de mamut y las otras cuatro, con huesos de ave (una de buitre leonado, una de cisne y dos de especies no identificadas). La mitad de estas ocho flautas han aparecido en la última campaña de excavación, mientras que la otra mitad habían aparecido en excavaciones realizadas en años anteriores.

La flauta de buitre leonado, descubierta el pasado 17 de septiembre en el yacimiento de Hohle Fels, es una joya de artesanía sorprendente en aquellos Homo sapiens anteriores a las pinturas rupestres, a la agricultura y a la escritura. Llaman la atención no sólo los cinco orificios para los dedos cuidadosamente tallados con lascas de piedras, sino también unas diminutas incisiones en forma de líneas que se aprecian junto a los agujeros. Estas incisiones, creen los investigadores, se hicieron para indicar el punto en que debían tallarse los orificios para que la flauta sonara afinada.

"Hemos construido una réplica con otro hueso de buitre leonado, tallando los orificios en los mismos puntos, y suenan las mismas notas que escuchamos en la música actual", explica Conard. "Se puede tocar cualquier melodía con esta flauta". Pero el timbre del instrumento es peculiar. "Hemos intentado tocar el himno americano y recordaba a la versión de Jimi Hendrix en Woodstock".

Los investigadores también destacan la dificultad técnica de hacer flautas con colmillos de mamut, algo "mucho más difícil que hacerlas con huesos de un pájaro", señala Conard. Hay que tallar el fragmento de colmillo con el que se hará la flauta, cortarlo en dos a lo largo como el pan de un bocadillo, vaciar las dos mitades por dentro, tallar los orificios y volver a juntar las dos mitades de manera que queden selladas. Las flautas halladas en Alemania "no representan el origen de la música", advierte Conard. Antes de estas flautas, propone, tuvieron que existir otras más elementales. Y antes debió existir el canto. Y antes, incluso, el ritmo.

Pero el descubrimiento "ilustra un avance muy importante en la evolución humana", destaca el arqueólogo Eudald Carbonell, codirector de las excavaciones de Atapuerca y gran melómano. "Posiblemente las primeras especies humanas que vivían en Áfricahace más de dos millones de años ya experimentaban con el ritmo. Pero fabricar y tocar estas flautas es algo mucho más avanzado que requiere un cerebro más sofisticado. La percusión es antigua, la melodía es moderna”.

El yacimiento de Hohle Fels, ubicado en el interior de una cueva, se ha excavado de manera intermitente desde 1870. El yacimiento se encuentra en una gran cámara subterránea de 6.000 metros cúbicos –una de las mayores del sur de Alemania– a la que se accede por un túnel de 15 metros. Allí han aparecido en la última década algunas de las formas de arte figurativo más antiguas del mundo.

En la última campaña de excavación, junto a las flautas, se han encontrado huesos de renos, osos, caballos, mamuts y cabras montesas, especies con las que los humanos convivían en Europa en aquella época. No se han hallado restos humanos, aunque los investigadores asumen que las flautas fueron talladas por Homo sapiens, y no por neandertales, ya que sólo los Homo sapiens habían desarrollado la tecnología auriñaciense.

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Un yacimiento excepcional

En el yacimiento de Hohle Fels, donde ahora ha aparecido una flauta de 40.000 años de antigüedad, se han descubierto también algunas de las esculturas más antiguas del mundo.

FIGURAS HUMANAS. Tallada con marfil de mamut, la figura de la izquierda es un híbrido mitad hombre mitad león. Tiene una antigüedad de 30.000 años y, cuando se descubrió el 2003, los investigadores interpretaron que cumplía una función de amuleto. Más recientemente ha aparecido en Hohle Fels una figura femenina de hace 35.000 años que se ha anunciado como la forma de arte figurativo más antigua descubierta hasta la fecha. La llamada Venus de Hohle Fels, presentada el 14 de mayo en la revista Nature,llama la atención por tener unos pechos y una vulva de tamaño grotesco, mientras que otros rasgos de su cuerpo no están exagerados.

AVE ACUÁTICA.La escultura de la imagen superior, también tallada en marfil de mamut, representa un ave acuática y tiene una antigüedad de en 30.000 años. Las aves acuáticas formaban parte de la fauna con la que convivían los humanos que llegaron al sur de Alemania por el valle del Danubio hace unos 40.000 años. De las flautas halladas en Hohle Fels, por lo menos una (y posiblemente dos, aunque la segunda es dudosa), está hecha con un hueso de cisne. Es una flauta más corta que la fabricada con un hueso de buitre, con sólo tres orificios para los dedos y con la que se pueden hacer sonar cuatro notas distintas.

CABEZA DE CABALLO. Los grandes mamíferos que cazaban los humanos del paleolítico ocupan un lugar destacado en representaciones artísticas como las pinturas rupestres de Lascaux o Altamira. La pequeña escultura de la imagen inferior representa una cabeza de caballo. También se han encontrado en Hohle Fels restos de otras grandes presas -aunque no esculturas- como osos, renos y mamuts.



Fuente: lavanguardia.es

miércoles, 24 de junio de 2009

El cerebro humano se desarrolló gracias a la competitividad social.

en la fotografia David Geary

La presión demográfica fue la causa principal de su crecimiento, por encima de otras variables como el cambio climático

En los últimos dos millones de años, el cerebro humano se ha triplicado, un fenómeno que no se ha dado en ninguna otra especie del planeta. Este desarrollo fue debido, según un estudio reciente, a la presión demográfica que obligó a la lucha por los recursos, y también a la formación de grupos sociales cooperativos. La presente investigación, realizada por científicos de la Universidad de Missouri, en Estados Unidos, supone la primera comprobación empírica y rigurosa de la hipótesis del predominio de la presión demográfica en el desarrollo de nuestro cerebro, por encima de otras causas, como el cambio climático. Por Yaiza Martínez.


En los últimos dos millones de años, el tamaño del cerebro humano se ha triplicado, creciendo mucho más rápido que el de otros mamíferos.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Missouri (MU), en Estados Unidos, ha investigado la razón de este aumento desmesurado, en comparación con el de otras especies, descubriendo que existe una causa principal para que se haya producido: la presión demográfica.

Análisis multivariante

Según se explica en un comunicado emitido por dicha universidad, hubo otros factores que también ayudaron al desarrollo del cerebro, pero lo hicieron en menor medida.

En la revista Human Nature, los investigadores han publicado un artículo titulado "Hominid Brain Evolution" (“Evolucion del cerebro homínido), en el que se explica que esos otros factores influyentes fueron las condiciones climáticas y las demandas ambientales.

Mediante un análisis multivariante -herramienta estadística que estudia el comportamiento de tres o más variables al mismo tiempo- los científicos evaluaron simultáneamente variables que representaban a cada una de estas potenciales presiones evolutivas.

Este análisis se realizó sobre datos obtenidos en estudios anteriores: la latitud donde fueron localizados los cráneos, la presencia en éstos de parásitos, las variaciones en las temperaturas anuales registradas, etc.

La densidad de población, explican los científicos, fue medida por la estrecha relación existente entre los patrones de densidad y de migración que han quedado registrados en los fósiles, y que permitieron calcular el número de individuos que vivieron en determinadas áreas en la historia homínido ancestral.

Competir por las ventajas

Para el estudio, fueron recopilados además los datos de 153 cráneos homínidos de entre dos millones de años y 10.000 años de antigüedad.

Los resultados demostraron que, aunque fueron varios los factores que afectaron a la evolución del cerebro homínido, la competitividad social fue la principal causa de esta evolución.

Según declara David Geary, director de la investigación y profesor de ciencias psicosociales en la MU, estos resultados sugieren que el tamaño de nuestro cerebro se incrementó en la mayoría de las áreas con mayor cantidad de población, en las que casi con toda certeza aumentó la intensidad de la competitividad social.

Geary afirma que “cuando los humanos tienen que competir para cubrir sus necesidades y por su estatus social, que proporciona un mayor acceso a los recursos existentes, un cerebro más grande supone una ventaja”.

Los investigadores también descubrieron ciertas pautas que, aunque no tan importantes como la presión demográfica en el desarrollo de nuestro cerebro, otorgan credibilidad a la hipótesis de que el cambio climático influyó en el tamaño del cerebro humano actual.

Esta hipótesis apunta a que el cambio climático global y las migraciones desde el ecuador dieron lugar al desarrollo de la capacidad humana de afrontar los cambios en el clima.


Disminución de recursos

Sin embargo, los científicos aseguran que la importancia de adaptarse a estos cambios fue mucho menor que la de relacionarse con otra gente en este sentido.

Según explica otro de los autores de la investigación, Drew Bailey, el cerebro es costoso desde el punto de vista metabólico, lo que significa que requiere mucho tiempo y energía desarrollarlo y mantenerlo.

Por esta razón, es muy importante comprender por qué nuestros cerebros continuaron evolucionando más rápido que los de otros animales. La presente investigación sugiere que la competitividad, ya fuera saludable o no, generó el escenario necesario para la evolución del cerebro humano.

Este escenario se generó debido a que la expansión de la población dio lugar a una rápida disminución de los recursos ecológicos per cápita, con la consecuente e inevitable lucha por mantener y asegurar dichos recursos frente a los otros o con ellos.

El cerebro debió entonces adaptarse y generar capacidades sociales y cognitivas nuevas, que permitieran a los individuos actuar en grandes grupos cooperativos que, a su vez, compitieran contra otros grupos por el control ambiental y el control de las dinámicas sociales que surgiesen, escriben los científicos en Human Nature.

Cerebro y cultura

Evidentemente, aclaran los investigadores, los factores climáticos, sociales y ecológicos no se excluyen los unos a los otros en el desarrollo del cerebro humano. Pero no todos ellos fueron igual de influyentes.

Los científicos creen que ésta es la primera vez que se comprueba de manera empírica y rigurosa la hipótesis del predominio de la causa de la presión demográfica en el desarrollo de nuestro cerebro hasta su tamaño actual.

Estos resultados recuerdan a los de otra investigación realizada recientemente por la University College London, que combinando simulaciones informáticas y estudios genéticos, estableció que la razón de la aparición de la conducta humana moderna fue la densidad de población.

Características como la capacidad de crear objetos artísticos o tecnología avanzada, que nos hacen una especie única en el planeta, podrían tener su origen no la inteligencia o en el elevado desarrollo de nuestro cerebro, sino en las interacciones humanas intensas, que propiciaron el intercambio de ideas y de habilidades, y el mantenimiento de las innovaciones.

Fuente: tendencia21.net

Un mirador del Paleolítico en el monte de Valverde, Galia, España.

La informática ayuda a reconstruir un hábitat prehistórico de Monforte

El asentamiento paleolítico del monte de Valverde, en Monforte, fue un mirador privilegiado que permitía a los primitivos habitantes de la zona controlar visualmente una gran porción de este territorio. La visibilidad que disfrutaban desde este punto ha podido ser reconstruida con precisión gracias a una técnica que se aplica por primera vez a un yacimiento paleolítico gallego, aunque ya se utilizó para el estudio de algunos yacimientos castreños.

Para delimitar el territorio que puede avistarse desde el monte de Valverde se utilizaron los llamados sistemas de información geográfica (SIG), unos programas informáticos que se emplean para la investigación científica y arqueológica, para la planificación urbanística y para evaluaciones de impacto ambiental, entre otros usos. Con este sistema se confeccionó un mapa en el que se detalla la superficie visible desde el referido asentamiento paleolítico. La imagen situada junto a estas líneas fue elaborada a partir de este mapa, que se publicó dentro de un trabajo editado por la revista científica Cuaternario y Geomorfología -también difundido en Internet-, en el que se resumen las investigaciones de los yacimientos paleolíticos del sur lucense que coordina desde el 2006 la USC.

Seguimiento de rebaños

La amplia visibilidad que proporciona este paraje permitía a sus pobladores seguir de lejos los movimientos de los rebaños de herbívoros, cuya caza era para ellos una fuente principal de subsistencia. El monte de Valverde se halla además estratégicamente situado junto a una vaguada -por la que ahora discurre la carretera LU-546- que constituye el principal paso natural entre las depresiones de Monforte y Bóveda.

El asentamiento, según explica el arqueólogo Arturo de Lombera, responde a un patrón característico de las etapas avanzadas del Paleolítico, una época en la que los grupos de cazadores-recolectores escogían lugares elevados y provistos de gran visibilidad, con peñascos que pudiesen servir de abrigo. «Otros yacimientos más primitivos que se encontraron en la zona, como los de As Lamas, responden a otro patrón de asentamiento muy diferente», señala. «En esos períodos, los grupos humanos no se preocupaban tanto por el control visual del territorio y preferían asentarse sobre todo en las zonas húmedas, cerca de los ríos y lagunas. Es decir, que ocupaban sobre todo tierras bajas», añade.

Los responsables de este proyecto de investigación tienen previsto realizar estudios similares en otros asentamientos del sur lucense. En esta parte de la labor cuentan con la colaboración de científicos de la Universidad de Arizona, que destacan especialmente en el uso de los programas SIG para las investigaciones arqueológicas.

Relaciones con O Xistral

Los arqueólogos creen, por los materiales hallzados, la existencia de posibles relaciones de intercambio entre los antiguos pobladores de esta zona y los de la sierra de O Xistral, donde existen afloramientos de este mineral y donde se conocen numerosos asentamientos del mismo tipo que el de Valverde.

La mayoría de estas piezas, que aún no se pudieron datar con más precisión, aparecieron en la superficie del terreno y seguramente fueron desenterradas hace pocos años debido a la construcción de una pista forestal. El año pasado se efectuó en la zona una pequeña cata arqueológica, pero todavía no se ha realizado una excavación, algo que los arqueólogos esperan llevar a cabo más adelante.

Fuente: lavozdegalicia.es


Desenterrando al Hombre de Orce.


EN 1976 el doctor José Gibert lideró una expedición paleontológica en la depresión de Guadix-Baza donde localizó uno de los yacimientos más prometedores del Pleistoceno inferior europeo, se llama Venta Micena. En 1983 publicó junto a dos colegas un artículo donde se describía un fragmento de cráneo humano excavado en este lugar, se le asignaba una edad de 1,4 millones de años. El descubrimiento supuso una revolución en el ámbito de la paleoantropología europea. Un año más tarde se desató en la prensa nacional una polémica de dimensiones desconocidas que paralizaría un proyecto de investigación muy prometedor. Aunque finalmente las tesis de Gibert fueron demostradas y aceptadas, no se volvería a excavar en Venta Micena de forma normalizada desde mediados de los años ochenta.

Llegué a Venta Micena con mi padre en 1979 y trabajé junto a él hasta su prematura muerte en 2007. Sé, a ciencia cierta, que la polémica sobre la humanidad del cráneo de Orce (VM-0) fue para él un problema menor, comparado con las dificultades para conseguir permisos de excavación, recursos para investigar o defenderse falsas de acusaciones. El ejemplo de Orce es el reflejo de la falta de madurez del sistema científico español, como mínimo en el ámbito de la paleontología. Dudo que una historia como esta fuese posible en otro país donde las academias son capaces de moderar este tipo de debates.

Los acontecimientos de Orce muestran cómo se puede parar un proyecto de investigación innovador por miedo a llegar a conclusiones que obligarían a rectificar a autoridades del staff científico. En 1984, tres catedráticos de paleontología sentenciaron en un artículo en el periódico El País que el cráneo de Orce no era humano, sino de équido. En 1995 Gibert organizó un Congreso Internacional en Orce para llegar a conclusiones sobre la presencia humana antigua en esta región; aquellos que iniciaron la polémica no quisieron participar. Poco después Orce apareció en National Geographic, Science News y Current Antropology como el lugar con presencia humana más antiguo de Europa. Sin embargo, ni el éxito del congreso, ni las promesas del Consejero de Cultura de la Junta de Andalucía facilitaron la investigación a José Gibert.

Que nadie se confunda, el doctor José Gibert nunca pretendió convencer a nadie respecto a la humanidad de un fósil, simplemente quiso aportar al debate nuevos datos objetivos, ese es el camino de la ciencia. Lo que le desgastó fue la lucha contra un aparato político-científico por conseguir un permiso de excavación que nunca llegó.

Sin embargo, ese mismo sistema ofreció permisos y financiación a sus adversarios de paradigma, a aquellos que cambiaron de parecer respecto a VM-0, algunos de ellos utilizaron su posición dentro de la Administración para multarle con la mayor sanción que ha caído sobre un científico en este país. La justicia es lenta y el doctor Gibert no tuvo tiempo de defender su inocencia, sus últimos tres años pendientes de un contencioso administrativo, sin posibilidad de excavar y pagando de su bolsillo un fuerte aval bancario fueron muy difíciles y ¿quién no se desgasta ante este acoso?

Mientras, aquellos que le condenaron disfrutaban de permisos y subvenciones. Paralelamente, en esos tiempos difíciles, el descubridor de los yacimientos de Orce era premiado con la Medalla al Mérito Científico de la Generalitat de Cataluña. Actualmente un equipo de científicos con pensamiento libre, pretendemos continuar el proyecto que José Gibert inició en Orce, confiamos que después de 20 años podamos investigar en yacimientos que él dio a conocer. Esto sería una muestra de que se toma la dirección correcta. Si los permisos y subvenciones vuelven a caer únicamente en manos de los detractores del Hombre de Orce representaría evidentemente lo contrario. Recientemente, el delegado de Cultura en Granada hacía un análisis simple de la nueva situación afirmando que "los yacimientos no se heredan". Sin embargo, lo que no se tendría que heredar es una animadversión hacia los que hemos defendido junto a José Gibert un nuevo paradigma finalmente consolidado. 25 años después de aquel desafortunado artículo en El País, nadie duda de la presencia humana en Orce hace más de 1.3 millones de años y el fragmento de cráneo VM-0 figura como el resto humano más antiguo encontrado en la península Ibérica en el Atlas Cronológico de la Historia de España 2009 (Real Academia de la Historia y ed. SM), Homo hispanicus (2008 ed. Espasa-Calpe), así como en el Human Evolution Source Book (2006 Prentice Hall editores).

Fuente: granadahoy.com