lunes, 4 de enero de 2010

Los primeros vascos,Euskal Herria.

Aunque es difícilmente precisable, las primeras evidencias del ser humano en Euskal Herria datan de hace 800.000 años, como en Atapuerca. Las glaciaciones condicionaron el hábitat y la vida de los pioneros.


EL largo periodo de la más primitiva historia de nuestro Pueblo, denominada Paleolítico Inferior, se aleja de nosotros más de 250.000 años y perdura hasta hace unos 100.000. Cuánto más allá de esa fecha de los 250.000 años se aleja la primera presencia humana en Euskal Herria es algo que no podemos precisar hoy por hoy. Pero el hecho de que muy cerca, en Atapuerca, tenemos evidencias de una intensa presencia del ser humano hace 300.000 años y de otra menos intensa, que se remontan a 800.000, hace probable también esta presencia en nuestra tierra.

Hasta hace relativamente poco tiempo contábamos con pocas evidencias atribuibles a esta remota época. Se trataba solamente de una serie de bifaces, llamados así por tratarse de cantos tallados parcial o totalmente en sus dos caras, procedentes de muy diversos puntos del país, unos de tierras alavesas (Ai-tzabal, cerca de Vitoria, Peñacerrada, Murua) y de Navarra (Pamplona, Zuñiga, Lizarra, Irunberri) y otros de la costa labortana (Donibane Lohizune, Bidart, Larralde entre Bidart y Biarritz). Todos estos hallazgos y otros semejantes procedían de lugares al aire libre.

Se trataba de hallazgos aislados, fuera de contexto, cuya procedencia originaria exacta se desconocía. Sólo su forma y modo de fabricación permitían pensar que se trataba de instrumentos tallados en el Paleolítico Inferior. Pero habida cuenta de la pervivencia de estos tipos de instrumentos en épocas posteriores, no se podía afirmar con total seguridad su pertenencia a esa remota época. En todo caso, daban poca información acerca de los seres humanos que los confeccionaron.

En Urbasa son numerosos los puntos en que aparecen industrias del Paleolítico Medio, dado que la zona es muy rica en sílex, pero hay también evidencias del Paleolítico Inferior, sobresaliendo las existentes en el entorno de la balsa de Aranzaduia, donde los bifaces y discos parecen proceder de la época final del Paleolítico Inferior. En esa época pudieron beneficiarse de un clima benigno del interglaciar y ocupar así la altiplanicie de Urbasa.

En la cuenca de Pamplona, las prospecciones llevadas a cabo en época reciente han proporcionado numerosos hallazgos de industrias inferopaleolíticas, que van enriqueciendo nuestros conocimientos sobre los primeros pobladores de nuestra tierra. Se trata de industrias de aspecto más antiguo que las de Urbasa. Los asentamientos parecen establecerse sobre terrazas fluviales. Pero tampoco en estos casos se han encontrado, hasta el presente, las industrias en su contexto estratigráfico.

paleolítico inferior



Irikaitz

Estando así las cosas, en 1996, miembros de Antxieta Taldea de Azpeitia descubrieron en Zestoa, en la proximidad del río Urola, una serie de restos entre los que aparecían algunos que parecían pertenecer al Paleolítico Inferior. Se trata del yacimiento de Irikaitz. Tenemos por tanto aquí evidencias de este remoto periodo de nuestra prehistoria, esta vez dentro de su contexto, dentro de una estratigrafía. En este caso se puede pedir información no solamente a las piezas mismas, sino también a los estratos en cuestión, a sus tierras y a otras evidencias que puedan salir asociadas a las industrias. Una de las tareas será la de datar estos estratos y ver desde qué antigüedad mínima habita el ser humano en la zona.

Por otro lado, estos grupos de Irikaitz no parece que conocían fuentes de sílex, dado que los instrumentos fabricados por ellos lo están en otros materiales más blandos que aquél. Sí conocían el sílex y lo explotaban, en cambio, los que les sucedieron en el mismo lugar, decenas de milenios después. Quizá el húmero humano hallado por nosotros en la cueva de Lezetxiki, en Arrasate, y perteneciente a una mujer joven, pueda proceder de estos remotos tiempos. Pertenece al tipo humano denominado Homo heidelbergensis y se asemeja al aparecido en la sima de los huesos de Atapuerca.

Tampoco sabemos nada acerca de los modos de vida de estos primeros pobladores del país. Extrapolando lo que ocurre en otros sitios y conociendo la fauna de la época, podemos decir que cazarían ciervos, caballos, uros y otros ungulados mediante trampas tendidas en las orillas de los ríos, cuando estos herbívoros venían a abrevar. Aprovecharían también probablemente la carne de animales muertos y completarían su dieta con la recolección de restos vegetales. En esos lugares próximos a los ríos o a zonas donde la materia prima para la fabricación de sus instrumentos era abundante, construirían sus chozas con materiales deleznables como troncos y ramajes de los que nada se ha descubierto hasta el presente.

Últimamente comienzan a aparecer restos de esas remotas épocas en cuevas. Una es la de Astigarraga, a sólo cuatro kilómetros de distancia de Irikaitz, en el valle de Goltzibar (Deba). A algunos de los habitantes de esta época les tocó sufrir los rigores de la penúltima glaciación, la glaciación del Riss, como lo muestra un hallazgo de Bidart relacionado con un nivel de esta época glaciar.

hace 100.000 años


Los neandertales

De esta época, que comienza hace unos 100.000 años y que conlleva una nueva tecnología producida por un tipo humano distinto, el hombre de Neandertal (Homo sapiens neandertalensis), tenemos un conocimiento mucho más amplio, ya que los yacimientos existentes son numerosos. Se dividen en dos grupos: los situados al aire libre, donde construirían probablemente sus chozas, y los situados en cuevas o abrigos bajo roca. Entre los primeros destacan los de Murba en Treviño y Urbasa, además de otro costero en Kurtzia, Sopelana. Entre los segundos sobresalen Axlor en Dima, Lezetxiki en Arrasate, Amalda en Zestoa, Olha en Kanbo e Isturitz en el pueblo bajonavarro del mismo nombre.

Durante la primera parte de este periodo el clima era benigno, como lo atestiguan los animales presentes en la base de los niveles musterienses del abrigo de Olha e Isturitz, animales de apetencias climáticas atemperadas. En efecto en esta primera fase aparecen restos de ciervos y uros, procedentes de la caza de sus pobladores. Pero poco a poco el clima fue deteriorándose y penetrando más intensamente la última glaciación, la del Würm, aunque no alcanzó sus momentos álgidos hasta más tarde, durante el Paleolítico Superior.

Ese enfriamiento del clima lo muestra la aparición de especies árticas y de apetencias climáticas frías, tales como el reno, el rinoceronte lanudo y el mamut, en algunos de los yacimientos citados. El dominio que estos grupos humanos tenían del fuego se constata perfectamente en los hogares descubiertos en algunos de estos mismos yacimientos. La forma de caza nos la ilustran la situación de Axlor, Lezetxiki o Amalda.

Axlor es un abrigo situado en una ladera a unos quince metros del torrente que corre en el fondo del valle. Este torrente se abrió paso a través de un paisaje calizo y formó, cerca del abrigo, un puente natural de roca caliza, precioso fenómeno kárstico realizado por el agua. Este puente une las dos laderas del valle. Este fenómeno llamó la atención de los lugareños, a quienes pareció una construcción artificial. Pero, al ver que ningún ser humano era capaz de construir semejante puente, atribuyeron su realización a los gentiles, seres gigantescos de la Mitología Vasca a los que se atribuyen distintas potencialidades. De ahí que el topónimo del lugar sea el de Jentilzubi o puente de gentiles.

Conocido el lugar, es fácil imaginarse la caza. Se trataría probablemente de una caza al ojeo, en que unos cazadores espantaban a los ungulados de la ladera donde se encuentra el abrigo y les obligaban a tener que pasar a la ladera opuesta, por el puente citado. Otros apostados en las proximidades, ejerciendo una acción análoga, provocaban un caos en la huida, de forma que muchos de los animales se despeñaban del puente abajo, donde otros hombres podían matar a los animales malheridos.

Se trataba de una caza oportunista, no dedicada o especializada a una sola especie, como en épocas posteriores, sino a todos los ungulados existentes en la zona. Así, en la cueva han salido abundantes restos de ciervos, cabras montesas, sarrios, caballos, bisontes y otros animales más en menores cantidades.

Este extraordinario lugar en el que la naturaleza colaboraba plenamente con la actividad fundamental de los pobladores de Axlor, la caza, fue ocupado durante muchos milenios. En efecto los estratos musterienses tienen una potencia de más de tres metros y su contenido es sumamente rico en hogares, en útiles y en restos óseos de alimentación.

En otro orden de cosas, estos grupos musterienses tenían unos peligrosos enemigos que le disputaban el hábitat. Eran el oso de las cavernas, abundantísimo entonces en el país, como en el resto de Europa y otro mucho más peligroso, si bien no tan frecuente: el león de las cavernas.

Estos animales acudían a invernar a las cuevas. El hombre tenía que defenderse de ellos mediante el fuego. La llama del fuego, procedente de una luz intelectual inmensamente superior a la de esas fieras, hizo que este hombre, físicamente mucho más débil, sobreviviera con éxito a esas temibles especies hoy extinguidas.

De estos seres humanos sabemos también más cosas. Conocemos algo de su cultura espiritual. Enterraban a sus muertos con alimentos y útiles. Decoraban su cuerpo para determinados ritos. Pero estos datos los conocemos a partir de otros yacimientos europeos de neandertalianos. Sin embargo, en la cueva de Lezetxiki hemos hallado ocres alóctonos, es decir, aportados por el hombre al yacimiento, los cuales no tienen valor como materia prima para la construcción de instrumentos, sino únicamente como colorantes. Quizá se coloreaban el cuerpo para determinadas prácticas rituales que se nos escapan por completo.

grandes avances

Los cromañones

Los autores de las manifestaciones del Paleolítico Superior pertenecen a la forma Homo sapiens sapiens, es decir al ser humano actual, representado entonces en Europa Occidental por la raza de Cromañón. Su presencia supuso grandes avances en todos los órdenes. Entre las manifestaciones principales se encuentran avances tecnológicos en la industria lítica, desarrollo de la industria del hueso, caza especializada, no sólo oportunista y, sobre todo, manifestaciones artísticas.

Esta época se extiende desde hace unos 40.000 años hasta hace unos 10.500. Toda ella tiene lugar dentro de un recrudecimiento climático grande. El límite de las nieves perpetuas, situado hoy en el Pirineo hacia los 3.500 metros de altitud, bajó hasta los 1.100 metros en las fases más frías. Las cumbres de Gorbea, Aizkorri, Aralar y el Pirineo navarro estaban bajo nieves perpetuas. Las temperaturas medias eran unos diez grados inferiores a las actuales.

Esto obligó a los grupos humanos del país a deshabitar en buena medida las tierras meridionales para refugiarse en las cuevas de los valles de la vertiente atlántica, más abrigados que las tierras altas de Álava y Navarra. Incluso en la vertiente atlántica las cuevas con habitación del Paleolítico Superior están por debajo de los 500 metros de altitud.

Grandes yacimientos de esta época son los de Santimamiñe en Bizkaia, Ekain en Gipuzkoa o Isturitz en Baja Navarra, todos los cuales contienen a su vez importantes santuarios de arte rupestre en su interior.

Fuente:noticiasdegipuzkoa.com

Secuenciado el ADN de un humano de hace 30. 000 años

Un esqueleto humano. - PÚBLICO

Un equipo de científicos ha logrado avanzar un importante paso hacia la recuperación de secuencias genéticas antiguas, una meta que permitirá un mejor conocimiento de las especies extintas, su evolución a lo largo del tiempo y su parentesco con las especies actuales.

Según publica Current Biology, se trata de la secuenciación completa del genoma mitocondrial que no reside en los cromosomas, sino en una parte de la célula que actúa como central energética de un Homo sapiens que vivió hace unos 30.000 años en la actual Rusia.

La dificultad de analizar ADN antiguo estriba en que las cadenas suelen aparecer degradadas en fragmentos pequeños y contaminadas con restos más modernos de otros orígenes, incluyendo, como ha ocurrido en algún caso, de los propios investigadores que recogen y estudian las muestras.

El director del estudio es el sueco Svante Pääbo, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania), un reconocido experto en el análisis de ADN antiguo y líder del proyecto internacional del genoma neandertal.

Pääbo y sus colaboradores han refinado la aplicación de las tecnologías de secuenciación de segunda generación, que permiten leer los fragmentos de ADN sin necesidad de producir muchas copias de ellos para hacerlo, algo que puede distorsionar la muestra, y desechando las cadenas más largas e intactas, que suelen corresponder a contaminaciones más modernas. Este procedimiento técnico, que según Pääbo "era imposible hace sólo un año", es el principal logro del estudio que se podrá aplicar a otros casos.

Fuente:publico.es

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Un nuevo estudio avala la gran capacidad de las poblaciones de neandertales para adaptarse a cualquier tipo de medio ambiente

M. Gema Chacón durante la lectura de la tesis doctora

Las poblaciones neandertales muestran unas capacidades adaptativas muy amplias, adecuando sus comportamientos técnicos, de subsistencia y movilidad territorial a cualquier tipo de medio ambiente, recursos y fluctuaciones climáticas producidas durante el periodo cronocultural del Paleolítico Medio, entre los 300.000 y los 25.000 años. La coexistencia de diferentes sistemas operativos líticos parece ser el resultado de un sistema complejo de opciones tecnológicas.

Estas son algunas de las principales conclusiones de una tesis doctoral con mención europea defendida recientemente en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona por M. Gema Chacón, investigadora del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social).

El estudio lleva por título El Paleolítico Medio en el suroeste europeo: Abric Romaní (Capellades, Barcelona, España) Payre (Rompón, Ardèche, Francia) y Tournal (Bize, Aude, Francia): Análisis comparativo de los conjuntos líticos y los comportamientos humanos; se ha realizado en codirección entre Eudald Carbonell y Manuel Vaquero (director e investigador del IPHES respectivamente) y Marie-Hélène Moncel (Département de Préhistoire, Muséum National d’Historie Naturell, París, Francia)

El Paleolítico medio, periodo crono-cultural en el que se incluyen los conjuntos líticos estudiados en esta tesis de doctorado, abarca unos 300.000 años (entre los 330.000 y los
25.000 años) Durante este tiempo los comportamientos humanos se han visto afectados por diferentes factores, como variaciones climáticas, disponibilidad de recursos y accesibilidad de los mismos, que han producido un mosaico de respuestas que han marcado la diversidad cultural de las poblaciones neandertales.

Cadenas operativas

“Las exigencias técnicas de las diferentes cadenas operativas realizadas podrían motivar la selección de uno u otro método de talla y de materia prima, pero siempre dentro de los sistemas técnicos que el grupo utiliza”, afirma M. Gema Chacón. Todo ello dependiendo de intereses individuales o causas subsistenciales, dentro de la constelación de conocimientos que forman su campo operativo de cara a afrontar sus actividades de subsistencia, pues “sea cual sea el medioambiente, el clima y los recursos disponibles (líticos, vegetales y faunísticos) las poblaciones neandertales han sabido adaptar sus comportamientos de subsistencia a los cambios producidos durante más de 200.000 años. Si no disponen de un tipo de materia prima (ej: silex, cuarzo…) utilizan otras para realizar sus herramientas, y lo mismo ocurre con los animales, si no tienen caballos, se alimentan de ciervos, o de cualquier otra especie”.

“La variabilidad dentro de sus actividades –añade Chacón- sería una respuesta normal, ya que se mueven dentro de un mismo sistema operativo con diferentes opciones, que utilizan según sus necesidades, sus intereses o sus aptitudes personales. Esto lleva a plantear que el contacto entre grupos debía ser muy importante, especialmente en lo que concierne a la transmisión y difusión de conocimientos que permite la generalización y socialización de la constelación de conocimientos bajo la que actúan los grupos”, manifiesta la autora de la investigación.

Para llegar a este conocimiento, M. Gema Chacón ha estudiado unas 12.000 piezas líticas. De cada una de ellas ha efectuado un análisis morfotécnico con el fin de poder reconstruir las cadenas operativas llevadas a cabo por los neandertales para poder producir sus herramientas líticas. Se trata sobre todo de núcleos, lascas y objetos retocados, esencialmente raederas, denticulados y objetos convergentes. Los usos son muy variados, ya que las herramientas de este periodo son muy flexibles (multifuncionales) y pueden ser utilizadas en el desarrollo de todas las actividades llevadas a cabo por los grupos de neandertales (procesamiento de las carcasas animales, de los recursos vegetales…).

Los yacimientos

Las piezas examinadas pertenecen a los conjuntos líticos de los yacimientos de Payre (Ardèche, Francia en torno a los 125.000 años), el Abric Romaní (Barcelona, España; entre los 55.000 y 50.000 años) y de la Grotte Tournal (Aude, Francia; en torno a los 38.000 años), ya que cubren una gran parte del Paleolítico Medio. Son, además, yacimientos con largas secuencias estratigráficas bien estudiadas, y hay una gran cantidad de trabajos interdisciplinares realizados sobre todas las evidencias arqueológicas encontradas en cada uno de ellos.

“Esto permite disponer de toda la información necesaria para poder comparar los comportamientos técnicos con las actividades de subsistencia de las poblaciones de neandertales que habitaron en estos tres yacimientos del sudeste europeo”, cuenta M. Gema Chacón.

Fuente: universia.es

viernes, 18 de diciembre de 2009

Los cereales procesados se incluyeron en la dieta hace 100.000 años


Los seres humanos comenzaron a alimentarse con cereales procesados hace 100.000 años, según sugiere un estudio de la Universidad de Calgary en Canadá que se publica en la revista 'Science'.

El descubrimiento de residuos de sorgo en herramientas de piedra de 100.000 años de antigüedad en una cueva de Mozambique implica que los primeros humanos estaban procesando grano en un momento en el que se pensaba que se basaban en frutas y frutos secos que recolectaban con más facilidad.

África tiene más cereales nativos que ningún otro continente y varias docenas de granos salvajes siguen comiéndose por su contenido en almidón. El sorgo es el principal cereal que se consume en la actualidad en el África sub-sahariana, donde se procesa al machacar el endosperma del grano para harinas rústicas que se utilizan en forma fresca o fermentada para preparar gachas, alimentos horneados y bebidas alcohólicas.

Se sabe poco sobre cuándo comenzaron los primeros humanos a basarse en las semillas de granos para alimentarse, aunque los investigadores han asumido generalmente que esto tuvo lugar en la fase final del Pleistoceno, hace entre 1,8 millones de años y 11.000 años, y como parte de la aparición de las conductas modernas.

Los investigadores, dirigidos por Julio Mercader, han identificado abundantes residuos de almidón en herramientas de piedra descubiertas en una cámara profunda del interior de una cueva en Ngalue, Niassa, al noroeste de Mozambique, que datan de hace alrededor de 100.000 años.

Según señala Mercader, estos residuos podrían proceder de sorgo salvaje e implicarían que los habitantes de este yacimiento estaban consumiendo este grano, en contraste con la creencia convencional de que la recolección de semillas no era una actividad importante entre los recolectores del Pleistoceno en África del Sur.

Fuente: europapress.es

'Habitaciones' en el hogar hace 800.000 años.

Gráficos de las herramientas encontradas durante la excavaciónThe Hebrew University

El paso de los siglos y el avance de las tecnologías nos hace olvidar los orígenes de las cosas, incluso cuando se trata de conceptos que una vez fueron de vital importancia. Cuando hablamos hoy del hogar estamos pensando en nuestra vivienda, el lugar que habitamos; pero su significado original es otro.

El hogar es el sitio donde estaba el fuego dentro de una casa, y ha sido tan importante para nosotros durante milenios que la palabra que lo designaba pasó a englobar el concepto mismo de vivienda. De hecho nuestra casa es nuestro hogar, porque el fuego era la vida: el calor, la cocina y la luz sin las cuales la supervivencia es mucho más complicada.

Según un estudio recién publicado en la revista Science, los humanos tenemos hogares desde hace mucho más tiempo de lo que pensábamos: hace más de 790.000 años ya distribuíamos el espacio en los lugares que habitábamos, y ya teníamos un sitio especial para el hogar.

La importancia del fuego

Hoy en día, con nuestras viviendas bien aisladas, nuestras cocinas y luminarias eléctricas y nuestras calefacciones a gas, es difícil llegar a comprender el avance que supuso el fuego en la vida de la Humanidad.

Nos permitió calentarnos en las frías noches de invierno; ahuyentó nuestros fantasmas y a nuestros enemigos carnívoros con su luz, hizo posible secar pertenencias y arreos. Pero sobre todo nos permitió acceder a un amplio rango de alimentos que antes del fuego eran inaccesibles, porque nuestro aparato digestivo es incapaz de procesarlos, en especial los cereales y la carne.

Con el fuego pudimos vivir en lugares antes inhabitables, comiendo alimentos antes indigeribles. El control del fuego es uno de los grandes inventos del ser humano.

Según científicos israelíes, que han estudiado un yacimiento del Paleolítico Medio situado en el Valle del Jordán llamado Gesher Benot Ya'aqov, en esa época tan temprana (790.000 años) ya había una clara diferenciación espacial en los sitios donde habitaban nuestros antepasados.

La distribución de los restos óseos, vegetales y líticos encontrados, y la presencia de un hogar, marcan dos espacios diferentes en la zona habitada de lo que entonces era la orilla de un lago hoy seco.

Diferentes espacios

Una de las áreas, apartada del fuego, estaba dedicada a taller de fabricación de herramientas de sílex y al procesamiento de pescado.

En el extremo opuesto, junto al hogar, había menos talla y se trabajó sobre diferentes rocas (caliza y basalto). Éste era el lugar favorito para retocar los bifaces y donde se empleaban herramientas de piedra para procesar y quizá consumir otros alimentos vegetales como nueces (quizá con uso del fuego), y también cangrejos.

El concepto básico del análisis, el llamado 'suelo o nivel de ocupación', es una idea polémica y compleja en la práctica arqueológica del Paleolítico.

En un yacimiento los restos de todo tipo aparecen situados en el espacio en tres dimensiones; la acreción de nuevo material entierra los objetos que quedan en el suelo, y la reconstrucción de lo que realmente era el suelo en un momento concreto exige una técnica de excavación impecable y precisa.

En los niveles analizados de Gesher Benot Ya'aqov una inundación puntual selló un nivel de ocupación, lo que ha permitido a los arqueólogos el detallado análisis necesario para obtener estas conclusiones.

Baste saber que la excavación de ese nivel proporcionó 79.670 microartefactos y 1.412 macro restos, que incluyen industria lítica sobre varios materiales, diferentes maderas y otros restos vegetales y huesos de animales terrestres y acuáticos; muchos de los restos presentaban marcas de fuego, lo que permitió reconstruir la posición de diversos hogares.

Resulta significativo pensar que aquellos pobladores de cultura Achelense, de los que desconocemos si eran o no antecesores directos nuestros, ya eran capaces de repartir el espacio que utilizaban en diferentes regiones especializadas en distintas tareas.

Es una costumbre que hemos heredado, y que en nuestra sociedad actual se expresa en múltiples situaciones: las habitaciones de nuestros hogares, pero también la separación entre lugar de trabajo, sitio de ocio y vivienda.

En última instancia la existencia de áreas residenciales o de polígonos industriales tiene su antecedente más antiguo en esta división espacial del trabajo de hace casi 800.000 años, en la orilla de un lago cerca del río Jordán. Cuanto más cambian las cosas, más permanecen iguales.

Fuente: rtve.es

jueves, 17 de diciembre de 2009

Un Paraíso Rupestre en Asturias

Es común escuchar en todo el mundo decir que el Principado de Asturias, en España, es un paraíso natural, pues es cierto y lo hemos visto en reiteradas ocasiones. Sin embargo, hoy no estamos aquí para hablar de este enorme edén en la tierra en términos generales sino más bien de contarles que dentro de este gigante existe otro paraíso: el Rupestre.

Es que se acerca la Nochebuena y un nuevo año está en camino y qué mejor plan que recibirlo en un lugar diferente, lleno de encantos y por demás interesante. Por eso, ¿porque no tener en cuenta pasar las fiestas junto a los suyos de una manera distinta? Elija una casa rural del Oriente asturiano y prepárese para conocer un poco más sobre los atractivos que aquí se presentan.

Al llegar allí no sólo se asombrará de las bellezas paisajísticas sino que podrá comprender con sus propios ojos la afirmación de que “si los primeros hombres que tuvieron capacidad de pensar se instalaron en Asturias hace 40.000 años, por algo sería”.

Es que al visitar este paraíso encontrará a un pintor de la época del neandertal que ha sobrevivido desde su origen en el oriente de la comarca, aprendiendo a convivir con los avances tecnológicos y el diferente estilo de vida para demostrar que si ha elegido Asturias como un sitio para vivir, por algo sería… ¿Se anima a descubrirlo?

Si desde un principio a los neandertales los cautivó la belleza de la naturaleza y la cultura, por nombrar sólo algunas de las maravillosas cosas que pudieron haber encontrado aquí, cómo no hablar también del increíble Paraíso Rupestre que el principado posee.

Justamente este Paraíso Rupestre es lo que les propongo. ¿De qué se trata? Lógicamente, será mejor que lo vea con sus propios ojos pero, para ganarle a la ansiedad y llegar aún con más ganas de apreciarlo directamente le contaremos brevemente algunos sitios que no puede dejar de conocer.

Aquí, entonces, haremos una pequeña reseña de sitios de gran importancia patrimonial en todo lo que abarca el oriente de Asturias y que justamente conforman este edén arqueológico del que le estamos hablando.

Algunos de los principales atractivos que puede encontrar en lo que consideramos “Paraíso Rupestre”, y seguramente de los sitios preferidos del neandertal, son las cuevas donde encontraremos una gran cantidad de grabados y pinturas que fueron realizadas cuando estos hombres decidieron instalarse en el principado.

Así, la de Lonja, Tito Bustillo y la de Llonín son sólo algunas de las que puede visitar y recorrer durante su estadía en el oeste de la comarca, ¡aunque también quedan más por conocer! Es importante tener en cuenta averiguar los horarios de cada una y asesorarse si se debe abonar algún tipo de entrada o no, pues ¡muchos sitios son gratuitos!

Y si de arte se trata, otra interesante opción es conocer la roca Ídolo de Peña Tú. Aquí, podrá observar en las paredes de la misma, algunos grabados y pinturas que datan de la época neolítica. Según pareciera, esta roca representaría un sitio conmemorativo, como una tumba de algún importante personaje de miles de años atrás.

Es para resaltar que tanto Ídolo de Peña Tú y la Cueva de Tito Bustillo poseen aulas de interpretación donde tendrá la posibilidad de conocer de una manera más profunda la historia que poseen estos grabados así también como la posibilidad de acceder a material didáctico y dar paseos entre monumentos funerarios (Ídolo…)

Otra de las grandes alternativas para conocer más claramente de qué manera vivían estos hombres hace 40 mil años, nada mejor que visitar el Hábitat Rupestre y del Karst. Este, es un centro de interpretación que tiene como principal objetivo recrear cómo era el entorno rupestre de la zona de los Picos de Europa.


Pero hay algo muy importante a saber sobre esta visita y es que sólo puede ser visitada en verano y semana santa. Por esta razón es imprescindible realizar una reserva previa, ya que, además, únicamente es posible concurrir de viernes a domingo, por lo que se arman contingentes para realizar las excursiones. ¡La excusa perfecta para volver a Asturias!

si alguna vez se preguntó cómo habría estado conformado el hábitat animal de aquellos años, la respuesta estará muy próximamente frente a usted.

Es que en muy poco tiempo, se hará la apertura del centro de interpretación de la Fauna Glaciar, un lugar que se convertirá en un parque de exposiciones que contará con la propia Cueva de Avín donde podrá observar una magnífica recreación de la fauna extinguida, en representaciones de tamaño real. ¡Un lugar espectacular por descubrir!

Sin lugar a dudas, las alternativas para disfrutar en la zona oriente de Asturias, conociendo su patrimonio arqueológico, artístico y cultural es muy importante. Por eso es interesante que pueda tener en cuenta elegir este destino como el sitio perfecto para disfrutar de un fin de semana festivo, aunque también es un lugar para aprovechar durante todo el año.

Además, si está interesado en conocer un poco más sobre esta gran propuesta de visitar el Paraíso Rupestre y conocer los aspectos más íntimos del Oriente Asturiano y la relación con el neandertal, puede seguir al artista de aquella época a través de las redes sociales Twitter y Facebook.

Por algo sería que el hombre decidió instalarse aquí hace 40 mil años. Los paisajes de playa, bosque y montañas ya existían cuando ellos llegaron, pero todo lo demás fue construido por los neandertales que supieron darse cuenta que ya en ese entonces, el paraíso estaba en Asturias.

Anímese a hacer un viaje en el tiempo de la mano del pintor neandertal que le mostrará exactamente porqué eligió al principado como el lugar para vivir. Viaje al oriente asturiano, hospédese en una casa rural y sienta usted mismo el placer y la felicidad que aquellos hombres descubrieron al llegar aquí.

Por eso, hágase su propio regalo de navidad o de reyes, y prepárese para disfrutar de un lugar único en el mundo: el Oeste de Asturias.

Fotos: ParaisoRupestre en Flickr y orienteastur

Fuente: enlamaleta.es

jueves, 3 de diciembre de 2009

Una muestra recrea la evolución humana a través de cinco hitos, España.

La exposición ‘Orígenes. Cinco hitos en la evolución humana’, que se podrá visitar hasta el 7 de enero en una carpa instalada en el Parque del Salón de la capital, combina el rigor científico con una voluntad divulgativa.

El bipedismo, la fabricación de las herramientas, el dominio del fuego, la autoconciencia y el conocimiento abstracto son cinco factores transcendentales que cambiaron el curso de la evolución humana y que se podrán ver perfectamente representados y explicados en la exposición ‘Orígenes. Cinco hitos en la evolución humana’ que se encuentra ubicada en el Parque del Salón de Isabel II hasta el próximo 7 de enero. La muestra, que ha sido producida por la Obra Social La Caixa y que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Palencia, está comisariada por Luis Batista bajo la supervisión de Eudald Carbonell.

La muestra combina el rigor científico con una voluntad divulgativa a través de escenografías de tamaño natural y reproducciones realistas de individuos de las distintas especies además se pueden “desentrañar las claves para entender la evolución humana y preservarla para el futuro”, según apuntó el secretario general de la Fundación La Caixa, Luis Reverter.

“La finalidad de esta muestra es que el visitante piense cuál es nuestro futuro y reflexione sobre la desaparición de las especies anteriores”, añadió. A su juicio, una reflexión necesaria, para que la sociedad tome conciencia de que otras especies se quedaron en el camino y que “a nosotros también nos puede ocurrir si no cuidamos el medio ambiente”.

Por su parte, el alcalde de Palencia, Heliodoro Gallego, destacó la calidad de la exposición, que calificó de “auténtico lujo cultural”.

La exposición reconstruye distintas etapas de la evolución, las formas de vida de los diferentes homínidos de hace 10 millones de años, cuando el Dryopithecus poblaba las selvas húmedas de Europa, o hace 35.000 años, cuando el Homo Sapiens realizaba las pinturas rupestres en las cuevas. En la muestra se puede también experimentar la sensación de conseguir fuego mediante la frotación (35 grados frente a 250 que eran necesarios), ver una escenografía que recrea el momento de agonía de un neandertal cuando empieza a tener conciencia de su propia existencia, experimenta angustia ante la muerte y se pregunta por el más allá.

La muestra se podrá visitar en el Parque del Salón hasta el próximo 7 de enero en horario de martes a viernes de 12.30 a 14 horas y de 18 a 21 horas; y los sábados, domingos y festivos de 11 a 14 horas y de 18 a 21 horas. Los lunes no festivos permanecerá cerrada y habrá visitas guiadas los sábados, domingos y festivos, a las 12 y a las 18 horas. La entrada es gratuita.

Fuente: gentedigital.es