lunes, 8 de junio de 2009

Buscan fósiles para conocer el clima de hace 20.000 años, Valencia, España.


Un estudio de científicos valencianos analizará los sedimentos marinos en el Golfo de Valencia

Hace 18.000 años, el mar se retiró hasta quedar a 120 metros por debajo del nivel actual y a casi 40 kilómetros de las actuales playas de Valencia. No fue culpa de un fenómeno geológico extremo, de un cataclismo súbito, sino de un clima extremadamente frío, un reino de hielo que dejó a los mares casi sin agua y que fue corrigiéndose en épocas posteriores, aunque nunca en un proceso uniforme o sostenido. Mientras tanto, los ríos y la propia vida marina fueron generando sedimentos en el Golfo de Valencia que vistos con ojos expertos pueden transformarse en una fotografía, un retrato exacto de cómo era el clima en cada época.

Un equipo de investigadores dirigido por Javier Alcántara, profesor de Geología Marina y Oceanografía Física de la Universitat Católica de Valencia iniciará en unas semanas la exploración de los sedimentos a bordo del buque oceanográfico Isla de Alborán.

Está previsto realizar hasta 40 "perfiles" que incluyen la columna de agua y un sondeo para obtener testigos del sedimento, del que se obtendrán muestras en cada centímetro de la vertical.
Javier Alcántara espera así poder reconstruir el paleoclima valenciano con un mínimo margen de error, incluso cuando investiguen los depósitos generados hace 20.000 años.

El investigador admite que es "inevitable" que se asocie su trabajo a la polémica que rodea al cambio climático, aunque la distancia es obvia: "La variabilidad del clima ha existido siempre, pero no es lo mismo centrarse en un fenómeno reciente, de entre 100 y 200 años, que introducirnos en un rango de 20.000 años, aunque a escala geológica no significan apenas nada", explica.

No obstante, analizar la columna sedimentaria en épocas de subida brusca de las temperaturas como la actual puede "ofrecer pistas sobre lo que está pasando ahora y enseñarnos los cambios producidos en las condiciones ambientales para cada variación de la temperatura".

Los sedimentos obtenidos recibirán un doble tratamiento: por un lado se trata de obtener su composición mineralógica para conocer detalles "sobre la intensidad de los aportes continentales, especialmente de los procedentes de los ríos", apunta el profesor, y, de otro, identificar y caracterizar la presencia de pequeños microfósiles de apenas unas micras-cocolitos- y de los restos de foraminíferos con un tamaño aproximado de 0,25 milimetros.

Los investigadores conocen series de estos organismos que se identifican con un clima concreto y actúan como testigos, tanto en la columna actual de agua, como en sondeos similares realizados en otros lugares del mundo. La posibilidad de establecer comparaciones añadida a la datación de los sedimentos mediante la técnica del Carbono 14 van a facilitar una lectura muy ajustada de la secuencia climática registrada en la C. Valenciana en los últimos 20.000 años.

Fuente: levante-emv.com

jueves, 4 de junio de 2009

Detallada Reconstrucción Virtual del Canal de Parto de una Neandertal

Un grupo de investigadores de la Universidad de California en Davis (EE.UU.) y del Instituto Max Planck para la Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania) presentan una reconstrucción virtual de una pelvis neandertal de sexo femenino. Aunque el tamaño del canal de parto reconstruido muestra que el parto neandertal era tan difícil como lo es hoy para las madres humanas, la forma indica que las neandertales conservaban un mecanismo de parto más primitivo que el de los seres humanos modernos.

El parto en los seres humanos es más complicado que en otros primates. A diferencia de la situación en los monos antropomorfos, los bebés humanos son aproximadamente del mismo tamaño que el canal del parto, haciendo difícil su paso por éste. El mecanismo de parto, una serie de rotaciones que el bebé debe realizar para navegar con éxito por el canal de parto de su madre, distingue a los seres humanos no sólo de los grandes simios, sino también de otros monos.

Ha sido difícil seguir la evolución del parto humano porque la osamenta pélvica, que impone los márgenes del canal del parto, tiende a perdurar muy poco en el registro fósil. Solamente tres individuos fósiles de sexo femenino conservan canales de parto bastante completos, y los tres se remontan a las fases más tempranas de la evolución humana.

Tim Weaver, de la Universidad de California en Davis, y Jean-Jacques Hublin, del Instituto Max Planck para la Antropología Evolutiva en Leipzig, presentan ahora una reconstrucción virtual de una pelvis neandertal de sexo femenino procedente de Tabun (Israel). El tamaño del canal de parto reconstruido de ese espécimen de Tabun demuestra que el parto neandertal era tan difícil como lo es para los seres humanos modernos. Sin embargo, su forma indica que los neandertales conservaban un mecanismo de parto más primitivo que el de los seres humanos modernos, sin la rotación del cuerpo del bebé.

Un cambio importante en el parto ocurrió al parecer en una fase bastante tardía de la evolución humana, durante los últimos 300.000 ó 400.000 años. Tal cambio tardío subraya la singularidad del parto humano y las trayectorias evolutivas divergentes de los neandertales y del linaje que conduce a los seres humanos de hoy.

La reconstrucción virtual de la pelvis de la neandertal de Tabun va a ser la primera de su clase en estar disponible para su descarga en internet por todas las personas interesadas en la evolución de la especie humana. Los archivos informáticos estarán disponibles en los sitios web de la Universidad de California en Davis y del Instituto Max Planck para la Antropología Evolutiva en Leipzig.

Fuente: amazings.com / deguate.com

La Güelga fue habitada hace 45.000 años, Asturias, España.

Investigadores peleontológicos trabajan en la cueva de Cangas de Onís.

Los estudios realizados por la Universidad de Oxford reflejan que los neandertales ocuparon la cueva canguesa al mismo tiempo que vivieron en la del Sidrón

La prueba del carbono 14 realizada en la Universidad de Oxford sobre algunos de los restos neandertales hallados en el entorno de la cueva de La Güelga, en Cangas de Onís, revela que la zona fue habitada hace 45.000 años, diez mil años antes de lo que se pensaba, lo que asemeja las fechas de ocupación de este yacimiento a las de la cueva del Sidrón en Piloña. Los resultados de las pruebas científicas las daba a conocer ayer el director y coordinador del proyecto de investigación, y también director del centro asociado en Asturias a la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Mario Menéndez.

«La prueba del carbono 14 afina un poco más y nos da una mayor exactitud sobre las fechas de ocupación, datando las piezas más antiguas halladas en la cueva en los 45.000 años, como en el Sidrón», comentaba el experto. «No obstante, con la información que tenemos no podemos asegurar ni valorar si se trataba del mismo grupo», quiso aclarar.

Mario Menéndez ha participado en campañas de excavación en este espacio desde el año 1990. Los primeros trabajos realizados en este yacimiento se concentraron en una zona denominada A, algo más baja, y que corresponde al Paleolítico Superior (hace 14.000 años).

Desde el año 2000, el equipo de expertos de la UNED centró todos sus esfuerzos en un espacio más alto, denominado B, y en el que se estudia la presencia del hombre neandertal durante el Paleolítico Medio.

En esta segunda área de trabajo, de unos doce metros cuadrados de superficie, se encontraron importantes restos líticos, aunque destaca el hallazgo de un diente premolar humano el pasado verano. «Lo hemos mandado todo a la Universidad de Oxford para realizar la prueba del carbono 14 y el resultado nos ha sorprendido.

El yacimiento tiene unos diez mil años más de lo que pensábamos», subrayó. Menéndez aclaró también que su equipo no tiene previsto realizar a corto plazo nuevos trabajos de campo en la cueva de La Güelga, como venía siendo habitual en los últimos años.

El motivo es que están redactando una publicación en la que resumen los hallazgos encontrados en los últimos veranos, que será publicada en un futuro por la Consejería de Cultura del Principado de Asturias y donde se expondrán algunas de las teorías defendidas.

Desaparición tardía

La primera habla de la desaparición tardía del hombre neandertal en el valle del Sella. Si bien las últimas investigaciones confirman su presencia hace 45.000 años, el equipo que dirige Mario Menéndez siempre ha creído que su extinción en la comarca del Oriente tuvo lugar más tarde que en el resto de los lugares estudiados hasta la fecha.

«Hallamos un tipo de herra mienta elaborada con técnicas avanzadas por el hombre moderno en el mismo nivel en el que se encontraron otras piezas más básicas, presumiblemente confeccionadas en la misma época, pero por el hombre neandertal», indican. De esto se extrae que ambas especies compartieron el espacio y el tiempo, aunque eso no quiera decir que convivieran.

Esta teoría defendida en los últimos años deberá ser sometida ahora a nuevas pruebas científicas, ya que «los análisis ahora son más precisos y aportan mayor información que hace unos años», reconoció Menéndez.

La segunda teoría defendida en los últimos años por este equipo de investigadores está relacionada con las excavaciones realizadas en el área denominada A de las inmediaciones de la cueva de La Güelga. Es decir, aquellas que corresponden al Paleolítico Superior.

En esta zona se hallaron numerosos restos de artemueble, arte rupestre, herramientas sofisticadas y adornos cuyo estudio concluye que la cuenca del Sella funcionó en la Prehistoria como «una misma unidad territorial».

Así, explicaba ayer Menéndez, los hombres magdalenienses que vivían entonces en la comarca se movían geográficamente por los diferentes yacimientos en función de sus necesidades.

«Pasaban el invierno en la costa, en época del salmón vivían junto al río y luego subían al monte a cazar», explica a modo de ejemplo.


Fuente: elcomerciodigital.com

martes, 2 de junio de 2009

Entrevista con Svante Pääbo, investigador que ha dirigido la secuenciación del genoma del pariente extinto más próximo del ser humano



A pesar de ser una entrevista de febrero de este año, me parecio pertinente publicarla.

Svante Pääbo acaba de abrir un nuevo camino en el estudio de la evolución. Hace unos días, este biólogo sueco (Estocolmo, 1955) presentó el primer borrador del genoma del neandertal, el pariente más cercano del Homo sapiens en la cadena evolutiva. Ahora, Pääbo, director del departamento de genética del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania) y uno de los 100 personajes más influyentes del mundo según la revista Time, quiere catalogar todos los cambios genéticos que separan al neandertal del Homo sapiens para averiguar qué nos hace humanos.

¿Cuál es el principal descubrimiento de este estudio?

Lo importante es que contamos con una herramienta para el futuro. Con este genoma será posible analizar las diferencias genéticas que se encuentren en el futuro entre humanos y chimpancés, y preguntarnos si los neandertales tenían esas diferencias o no.

Tanto el neandertal como el humano comparten modificaciones en el gen FOXP2, relacionado con el habla. ¿Qué características cree que nos hacen humanos?

Lo mejor de poder leer el genoma es que trabajamos sin ideas preconcebidas. En, principio, podría pensarse que las principales diferencias entre ambos son el arte y la tecnología, pero tal vez hubo algún otro factor que fue clave para nuestros ancestros y que no hemos sido capaces de anticipar. Ahora, cuando rastreemos el genoma, no tenemos que basarnos en ninguna opinión de las que teníamos de antemano. Esto es muy interesante. Y puede que encontremos algo completamente inesperado.

Los primeros datos indican que los neandertales dejaron pocos rastros en el genoma del ser humano. ¿Podría ser esa la razón de su extinción?

No lo sé. Hay dos maneras de ver este asunto. Puedes decir que fue el primer gran genocidio de la historia y que, claramente, fuimos nosotros los que matamos a los neandertales. O también se puede observar lo ocurrido en Oriente Medio. Los primeros humanos modernos llegaron hace unos 93.000 años y los últimos neandertales vivieron allí hasta hace unos 60.000, lo que significa que hubo 30.000 años de coexistencia pacífica. Y además, ocurrió en Oriente Medio. Maravilloso.

¿Pondrá este genoma fin al debate sobre si hubo cruce entre neandertales y humanos?

Es difícil decir tajantemente que algo no sucedió. Había una teoría que decía que los europeos descienden de los neandertales. Casi nadie cree eso ya. Ahora la cuestión es saber si hubo transferencia genética de neandertales a europeos. Cada vez encontramos menos pruebas de esa transferencia, pero aún así, todavía es pronto para zanjar ese debate.

¿Como eran de parecidos genéticamente los neandertales entre sí?

La variación es similar a la de los europeos o los asiáticos de hoy, pero claramente menor que la de los humanos como especie. Aunque tienen una historia de 300.000 o 400.000 años, mucho mayor que la nuestra, parecen tener una variación genética muy escasa.

¿Cómo han conseguido, usted y su equipo, obtener el ADN de los huesos?

Intentamos utilizar huesos que ofrecen poca información paleontológica. De hecho, los paleontólogos pensaban que algunos huesos eran de animales hasta que nosotros descubrimos que eran de neandertal.

El yacimiento de El Sidrón, en Asturias, ha participado también en este estudio...

Sí, ha sido algo muy especial. Es el único lugar en el que hemos excavado científicamente para reducir al mínimo la contaminación.

¿Cómo se siente al ser el primero en obtener el genoma de nuestro eslabón mas cercano en la evolución?

Lo más excitante sucedió en 1997, cuando obtuvimos por primera vez ADN mitocondrial del neandertal. En esta ocasión hemos pasado muchos momentos buenos y malos. "Dios mío, no tenemos suficiente hueso, no va a funcionar", pensábamos a menudo. Pero al final funcionó.

Usted ha dicho que no es posible clonar neandertales. Pero, según el gurú de la genética George Church, se podría revivir al neandertal por unos 30 millones de dólares. ¿Qué piensa usted?

Creo que él ha dicho algo así como que podemos evitar los problemas éticos usando chimpancés para clonar un neandertal. Pero eso tiene problemas técnicos y éticos que son obvios.

El ‘Indiana Jones’ de la arqueología más delicada Estudios

Nacido en 1955 en Estocolmo (Suecia), Svante Pääbo compaginó estudios de Medicina con formación en historia de la ciencia y egiptología. En la década de 1980 aislaba ADN de momias egipcias y lo analizaba en su laboratorio, a escondidas de su director de tesis.

Proyectos

Desde 1997 dirige el Departamento de Genética del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania). El genoma neandertal se ha convertido en el gran proyecto de su vida. Para leer por primera vez el ADN completo de un extinto pariente próximo del ser humano, Pääbo se alió con la compañía 454 Life Sciences, que secuenció el genoma del científico James Watson.

Hallazgos

En 1997 el grupo de Pääbo publicó el primer fragmento de ADN de la mitocondria –central energética celular– del neandertal. Esta secuencia se completó el pasado año, al tiempo que se progresaba en la secuenciación de los cromosomas. Tras una primera entrega en 2006, la pasada semana Pääbo anunció que ya dispone del 63% de este genoma, que será publicado este año. Además, el científico ha desentrañado la función del gen ‘FOXP2’ en el habla y el lenguaje, abriendo la posibilidad de que los neandertales pudiesen emplear un lenguaje articulado parecido al de los humanos.

Premios

Pääbo ha recibido numerosas distinciones; entre ellas, el premio Gottfried Wilhelm Leibniz, el máximo galardón de la ciencia germana. En 2007 la revista ‘Time’ le incluyó en su lista de las 100 personas más influyentes del mundo. Se le considera uno de los fundadores de la paleogenética o arqueología de los genes. En los últimos años, su nombre suena en las quinielas de los Nobel.

Una ciencia para resucitar la vida del pasado Vida de neandertal

Hasta que fue posible estudiar el ADN de especies extintas, conocer el grupo sanguíneo de los hombres de Neanderthal era pura ciencia ficción. Ahora ya se hecho. Un grupo de investigadores, coordinado por el español Carles Lalueza, publicó este logro en diciembre del año pasado. En otro hito de la reconstrucción de la vida de los neandertales, otro equipo español, empleando material genético extraído en la cueva asturiana de El Sidrón, descubrió en 2007 que los neandertales ya contaban con la versión humana del gen ‘FOXP2’, esencial en el desarrollo neuronal que permite hablar. También se ha podido comprobar que alguno de estos homininos eran pelirrojos o que no podían metabolizar la leche como los ‘sapiens’.

Animales prehistóricos

En noviembre de 2008, se publicó por primera vez la secuencia genética casi completa de un animal extinto. Los investigadores de EEUU y Rusia extrajeron ADN del pelo de ejemplares conservados durante miles de años en el suelo helado. A partir de ahí, fueron capaces de secuenciar el 80% del genoma del animal y descubrir, por ejemplo, que su linaje y el de los elefantes modernos se separó hace unos 6 millones de años, más o menos durante la misma época que chimpancés y humanos tomaron caminos evolutivos diferentes.

Clonar seres extintos

Pese a las fantasías de clonación, los científicos insisten en que secuenciar y clonar son conceptos distintos: para clonar se precisan células relativamente intactas. Construir cromosomas artificiales a partir de una secuencia y emplearlos para este fin aún es ciencia-ficción.

Aplicaciones

En EEUU se ha puesto en marcha el Proyecto Microbioma Humano. Su objetivo consiste en secuenciar el ecosistema formado por las bacterias que viven en el cuerpo humano y realizan funciones esenciales para su funcionamiento. Dentro de este proyecto, además de los microorganismos actuales, se analizarán secuencias genéticas de microbios que habitaban en humanos que vivieron hace miles de años para estudiar, por ejemplo, los cambios que el estilo de vida moderno ha producido en la flora bacteriana. Estas bacterias se obtienen de heces fosilizadas.

Fuente: publico.es

La cerámica china se remonta a 18.000 años



Investigadores de la Universidad Bar Ilan y el Instituto Weizmann en Ramat Gan (Israel) datan en 18.000 años de antigüedad los fragmentos recientemente descubiertos en una excavación arqueológica en la cueva de Yuchanyan, en la provincia china de Hunan.

El trabajo, que se publica en la edición digital de la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), confirma que estas piezas son la evidencia más antigua conocida hasta el momento de alfarería.

Las excavaciones arqueológicas (en la imagen se muestran hallazgos de alfarería previos en este yacimiento de 8.000 años de antiGúedad) permitieron localizar finalmente fragmentos de cerámica china que tenían una antigüedad de entre 14.000 y 21.000 años, aunque el trabajo actual ha conseguido estrechar aún más el momento temporal en el que se confeccionaron las piezas.

Los científicos, dirigidos por Elisabetta Boaretto, realizaron un análisis de datación detallada con radiocarbono de los estratos que rodeaban la cerámica para estimar con mayor exactitud la edad de los restos descubiertos.

Los investigadores superaron los problemas de conservación de la cueva al identificar más de 100 ejemplos de fragmentos óseos y carbón depositados en los estratos.

Su análisis de radiocarbono de 29 muestras produjeron una línea temporal asociada con los estratos, que confirmaron que las cuevas fueron probablemente utilizadas como un lugar de acampada temporal de los recolectores durante la era del Paleolítico Superior.

Al emparejar los restos de cerámica con los estratos de los que procedían, los autores revisaron la antigüedad de la cerámica, que estimaron que era de 18.000 años. Esto supone que estas piezas son anteriores a las muestras conocidas de Asia Oriental consideradas las más primitivas descubiertas hasta el momento.

Fuente: europapress.es

lunes, 1 de junio de 2009

Un estudio apunta que origen familia actual de homínidos está en Mediterráneo


El estudio de un grupo de investigadores del Instituto Catalán de Paleontología (ICP-UAB) sobre los restos fósiles de un gran simio, de hace 11,9 millones de años y hallados en 2004 en la provincia de Barcelona, apuntan a que el origen de la familia actual de los homínidos estaría en el Área Mediterránea.

Los restos en los que se basa la hipótesis corresponden a los de un macho de un nuevo genero de primate ('Anoiapithecus brevirostris' y al que se ha dado el nombre coloquial de Lluc), del que se halló la cara y su mandíbula en un yacimiento de L'Abocador de Can Mata (Hostalets de Pierola), origen del 'Pierolapithecus catalaunics'.

Se trata, según ha explicado a Efe el coordinador del estudio y director del ICP, Salvador Moyà-Solà, de un cráneo con unas particularidades muy interesantes: una cara extraordinariamente plana, que combina rasgos primitivos con otros característicos de los grandes simios antropomorfos, hallazgo que supone, afirma el investigador, un paso adelante en la comprensión del origen de los Hominidae.

"Es un género de primate con una morfología craneal única y especial que ofrece información valiosa sobre el grupo del cual derivan los grandes simios actuales, los keniapitecinos", indica Moyà-Solà sobre este homínido de transición.

La otra gran aportación del estudio de estos fósiles es que los keniapitecinos, los únicos simios que salieron de África, hace 15 millones de años, para colonizar Eurasia, comenzando por la zona mediterránea, son los que dieron origen al actual grupo de homínidos.

El paleontólogo explica que la cara de este primate del Mioceno Medio "es muy moderna", con prognatismo facial muy reducido (que dentro de los Hominidae sólo presenta el género Homo), con una cara plana que le otorga "un ángulo facial similar al del hombre", con el que mantiene una convergencia evolutiva, sin que ello quiera decir que esté emparentado directamente sólo con el hombre actual.

El estudio sobre este nuevo primate desconocido hasta ahora, y que ayudará a determinar el origen filogenético y geográfico de todos los homínidos -orangutanes, chimpancés, bonobos, gorilas y humanos- se publica hoy en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Junto a Moyà-Solà han participado en esta investigación David M.Alba, Sergio Almécija, Isaac Casanovas, Meike Köhler, Soledad De Esteban, Josep M. Robles, Jordi Galindo y Josep Fortuny, todos representantes del ICP.

El cráneo de Lluc -que en latín significa 'el que ilumina'- permite resolver algunas incógnitas clave sobre el origen de la familia Hominidae que el Pierolapithecus había dejado abiertas.

El fósil se recuperó durante las obras de control en L'Abocador de Can Mata, y los trabajos fueron complicados por la fragilidad de las piezas halladas, aunque merecieron la pena por las sorpresas que deparaban.

Además de la morfología facial que le acerca al hombre, el análisis de Lluc resuelve dos cuestiones del origen de la actual familia Hominidae.

Hasta ahora, se tenía la sospecha de que unos hominoides primitivos denominados keniapitecinos era el grupo ancestral del que derivaban los homínidos, hipótesis que no podía confirmarse por no contar con el material paleontológico necesario.

Los restos de Lluc, además de sus características modernas (una obertura nasal amplia en la base o un paladar profundo) presenta también caracteres primitivos: esmalte dental grueso o una mandíbula muy robusta, propios de los hominoides primitivos del Mioceno Medio de África (afropitécidos).

Junto a esta mezcla de rasgos, Lluc comparte algunas características con los únicos keniapitecinos que salieron de África y colonizaron el Mediterráneo: 'Kenyapitecus' y 'Griphopithecus'.

Como ninguno de estos dos géneros forman parte de los Hominidae, todo apunta a que el origen del grupo actual de homínidos tuvo lugar en el Área Mediterránea en el intervalo entre su llegada desde África, hace 15 millones de años, y los 12 millones en los que se data la presencia, en Hostalets, de los primeros individuos.

Más adelante, los antepasados de los grandes antropomorfos africanos y seres humanos se habrían dispersado de nuevo hacia África.

No obstante, los autores del estudio no excluyen que los ponginos (orangutanes) y homininos (el hombre y los antropomorfos africanos) evolucionasen por separado en Eurasia y África, de antepasados kenyapitecinos diferentes.

Fuente:adn.es

Atapuerca: 30 años viajando a los orígenes del ser humano

Familia de 'Homo heilderbergensis' , / Mauricio Antón

Son ya 30 años con la piqueta a cuestas y, ahora, además, con una terminal informática portátil donde van introduciendo los datos. Tres décadas en las que los yacimientos paleontológicos de la Sierra de Atapuerca han dado un vuelco a lo que se sabía de los primeros homínidos que habitaron el continente europeo.

El aniversario, que conmemora aquella primavera en la que Emiliano Aguirre inició las excavaciones en lo que era la trinchera hecha para un ferrocarril, ha servido de excusa para un nuevo libro divulgativo sobre los impresionantes hallazgos del equipo de Atapuerca.

Bajo el título La Sierra de Atapuerca. Un viaje a nuestros orígenes (Ed. Everest), el autor principal, el arqueólogo Carlos Díez, hace un exhaustivo repaso de la historia de la investigación y de la vida que, gracias a esos trabajos, llevaron en este enclave burgalés nuestros antepasados, su alimentación, su lenguaje, los utensilios que utilizaban, el entorno que los rodeaba, su lucha por la supervivencia.

Esta obra se suma la muchas publicaciones que ha originado el yacimiento: 800 artículos científicos y una docena de libros, que hacen de Atapuerca el enclave arqueológico más publicado del mundo.

Ayer, los tres codirectores del proyecto, que llegaron a la sierra cuando comenzaban sus carreras, resaltaron al unísono la importancia de haber mantenido el equipo unido. "Llevamos juntos desde 1979, pese a que somos los tres muy distintos", destacaba José María Bermúdez de Castro.

"Somos sucesores de un gran científico [Emiliano Aguirre] y ahora establecemos puentes para transmitir la ilusión a los nuevos 'juniors', para que el conocimiento no se pare", añadía Eudald Carbonell. Y Juan Luis Arsuaga, por su parte, lo resumía en una cita de Joseph Conrad: "Pensaba que era una aventura y ha sido mi vida".
Mucho trabajo por delante

Y es que los tres son conscientes de lo mucho que ha supuesto Atapuerca en la historia de la Humanidad, pero también de que aún hay trabajo allí para muchas generaciones venideras. "La mayoría de los huesos de Homo antecessor de la Gran Dolina están por excavar", recordaba Arsuaga.

Carbonell es todavía más optimista: "Cuando comenzamos a excavar, los fósiles más antiguos eran de hace 300.000 años, luego fueron 500.000, más tarde 800.000 y ya hemos retrocedido a 1.300.000 años. Aún podemos encontrar restos tan antiguos como los que hay en Georgia (Dmanisi) de hace 1,8 millones", aseguraba.

Bermúdez de Castro se mostraba más cauto sobre las fechas, y declaraba que él se alegraría con encontrar fósiles humanos de hace 1,6 millones de años, como los de la isla de Java. "Lo más importante es que el proyecto siga adelante, como estoy seguro que ocurrirá", auguraba.

La nota nostálgica la ponía Arsuaga, al recordar los tiempos en los que tenían que ir andando desde la Sierra al municipio de Ibeas de Juarros a través de los trigales. "Ahora en Atapuerca hay muy mucho trabajo de gestión y un equipo muy grande [150 personas] que me hace añorar esos tiempos, pero allí encuentras cráneos que no hay en otro sitio", reconocía.

Esos fósiles, miles de ellos, que, como Eudald Carbonell explicó ayer, nos enseñan que "debemos ser capaces de funcionar como grupo", como ya se hacía en el Pleistoceno "sobre todo en unos momentos de gran complejidad como los que estamos viviendo". De hecho, en el prólogo el paleontólogo destaca que nuestra especie debe ser consciente de su pasado porque "necesitamos una evolución responsable y un progreso consciente que nos acerque más a nosotros mismos y que nos haga mejores".

De momento, ninguno de los tres piensa en jubilarse. A partir del 15 de junio volverán a Atapuerca para seguir desvelando sus secretos.

Fuente:elmundo.es