La Grotte Chauvet restituée
La cueva será nominada por Francia el año próximo como Patrimonio Mundial de la Humanidad
Se reabre el debate científico para determinar cual es la pintura rupestre con mayor antigüedad. «Proceedings», la revista de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos (PNAS) ha publicado una investigación que da más pruebas para determinar la edad de obra pictórica en la cueva de Chauvet, Francia.
La cueva Chauvet está localizada en el valle de Pont d’ Arc en Francia y fue descubierta en 1994. Desde entonces se ha cuestionado la edad de la ornamentación rupestre que se ha encontrado en ella. Los análisis de radiocarbono han estado reñidos con las pruebas de estilo pictórico y hasta ahora se catalogaba como una obra dentro de los 32.000 años de antigüedad. Sin embargo, este informe se ha dedicado a hacer análisis de geomorfología a la cueva y sus entradas para determinar su edad con mayor precisión.
«No hay ninguna duda que lo encontrado en Chauvet pertenece a un conjunto soberbio. Que se haya encontrado alguna prueba de mayor data en otro lugar, no impide reconocer que Chauvet es la primera gran obra maestra de la humanidad», así se atreve a catalogar a la cueva, José Antonio Lasheras, director del Centro Nacional de Investigación y Museo de Altamira.
Lasheras, con otro informe y preparado para contrastar, señala que desde que fue descubierta hasta la actualidad, en Chauvet se han tomado 226 dataciones. «Las pruebas se agrupan radiológicamente en 32.000 años, que significa 36.000 mil años en años reales nuestros», señala.
En febrero de este año, la Universidad de Córdoba publicó una investigación en la que determinaba que la obra de la Cueva de Nerja es de hace 40.000 años. Sin embargo, Lasheras considera que aún falta mucha investigación en Nerja, porque se ha calculado esta edad en base a una única prueba a carbones utilizados para encender hogueras.
Entre las pinturas rupestres más antiguas se encuentran La cueva de Las Manos en Argentina de hace 7.500 años, las cuevas de Altamira en España con 14.000 años, la cueva Coliboaia en Rumania con 23.000 años o pinturas de aborígenes australianos que estudios preliminares han establecido entre 30.000 y 40.000 años.
Medición en la superficie
El informe publicado por PNAS y elaborado por el Centro Nacional de Prehistoria y la Dirección General de Patrimonio Francés, incorpora una nueva medición: la exposición de rayos cósmicos (Cosmic Ray Exposure) de la superficie. Siguiendo estos análisis en la roca, ha quedado demostrado que el acantilado que se encuentra sobre las cuevas, ha colapsado varias veces prohibiendo el acceso a las mismas durantes 21.000 años. Estos datos, sumados a los realizados por radiocarbono han descartado la presencia de humanos de las eras magdaleniense (15.000 años) o solutrense (22.000 años). «Se puede confirmar que la obra de Chauvet pertenece al periodo Auriñaciense (38.000 años), el más antiguo de la presencia del homosapiens», destaca Lasheras.
El debate sobre la antigüedad y autenticidad de esta cueva ha estado abierto desde su descubrimiento debido a la complejidad de los dibujos. «Hubo polémica porque había una teoría sobre la evolución estética estilista que afirmamaba que los dibujos más antiguo debían ser simples. El mismo planteamiento que puso en duda a las cuevas de Altamira durante 20 años», explica el director.
Las cuevas de Chauvet, con este estudio ostentarían el título la obra rupestre más longeva, elaborada y completa, una suerte de galería de arte antigua que será postulada por Francia el año próximo como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.
Fuente: abc.es
viernes, 11 de mayo de 2012
viernes, 20 de abril de 2012
El día que nos pusimos en pie

ÁNXEL VENCE Perito en ciencias casi ocultas como la paleoantropología, el profesor Charles Musiba ha llegado a la convicción de que el ser más o menos humano se puso en pie por primera vez en Tanzania, hace de esto unos 3.700.000 años. Musiba, un tanzano que ejerce la docencia en Estados Unidos, basa su hipótesis en las pisadas que alguien dejó en el suelo del lugar de Laetoli por esa época y que la lava de un volcán ha preservado hasta hoy. Quizá no sirva de mucho, pero estamos a punto de conocer la fecha en la que nuestra especie echó a andar sobre los dos pies.
Musiba quiere montar un museo y acaso obtener unas subvenciones a cuenta del hallazgo, aunque lo importante es que las huellas encontradas en Laetoli sean anteriores a Lucy, la homínida hasta ahora considerada nuestra más antigua ascendiente. Si se confirmasen las sospechas del investigador tanzano, la humanidad habría dado sus primeros pasos en posición erecta unos 500.000 años antes de lo que se pensaba.
Mucho tiempo parece ése si se tiene en cuenta que los hombres luchaban hace apenas siglo y pico por mantenerse en posición erguida frente a otros individuos de su misma especie empeñados en sojuzgarlos. Tal se deduce, al menos, de la estrofa «Arriba, parias de la Tierra; en pie, famélica legión» con la que los revolucionarios del XIX trataban de galvanizar a los proletarios para que rompiesen las cadenas de la servidumbre. No es que los currantes de la época anduviesen en posición canina, naturalmente; pero no resulta menos verdad que trabajaban en condiciones de humillación lo bastante graves como para que el hecho de ponerse en pie fuese algo más que una simple metáfora. Algo que, por desventura, vuelve a suceder hoy.
Por parecidas razones, sostiene Musiba que también fueron la dureza de la vida y las extenuantes condiciones laborales del Paleolítico las que obligaron a los homínidos de entonces a levantarse del suelo. El cambio climático ejercía ya en aquella época sus efectos, de tal modo que nuestros antepasados los primates tuvieron que adaptarse a vivir en un terreno escaso de árboles a los que subirse para huir de las fieras. «La dureza de la vida en Laetoli nos puso en pie», concluye Musiba.
La hipótesis del profesor tanzano no es sino una aplicación de la teoría de la adaptación de las especies popularizada en su día por otro Charles más famoso, de apellido Darwin. De acuerdo con las teorías darwinistas, las especies no sólo se diversifican por mera adaptación al medio ambiente, sino que van mudando también sus características para enfrentarse a un entorno hostil. Más o menos eso es lo que habría forzado a los recontratatarabuelos de nuestra estirpe a ponerse en pie: ya fuese para transportar herramientas con los brazos, ya para forjar utensilios y armas, ya para otear el horizonte desde una mayor altura.
Cualquiera que fuese el motivo -y Musiba da algunos muy razonables-, lo cierto es que la capacidad para andar con las dos extremidades inferiores no es en modo alguno exclusiva del ser humano. También se sostienen sobre dos patas las gallinas, los veloces avestruces y los pajarillos del bosque, sin olvidar a los ya extintos dinosaurios del Jurásico. Y, a diferencia de nuestra especie, no han adquirido la enojosa costumbre de disparar sobre las demás, sean bípedas o cuadrúpedas. Aunque eso no pertenezca al dominio de la paleoantropología en el que se mueve felizmente el profesor Musiba.
Musiba quiere montar un museo y acaso obtener unas subvenciones a cuenta del hallazgo, aunque lo importante es que las huellas encontradas en Laetoli sean anteriores a Lucy, la homínida hasta ahora considerada nuestra más antigua ascendiente. Si se confirmasen las sospechas del investigador tanzano, la humanidad habría dado sus primeros pasos en posición erecta unos 500.000 años antes de lo que se pensaba.
Mucho tiempo parece ése si se tiene en cuenta que los hombres luchaban hace apenas siglo y pico por mantenerse en posición erguida frente a otros individuos de su misma especie empeñados en sojuzgarlos. Tal se deduce, al menos, de la estrofa «Arriba, parias de la Tierra; en pie, famélica legión» con la que los revolucionarios del XIX trataban de galvanizar a los proletarios para que rompiesen las cadenas de la servidumbre. No es que los currantes de la época anduviesen en posición canina, naturalmente; pero no resulta menos verdad que trabajaban en condiciones de humillación lo bastante graves como para que el hecho de ponerse en pie fuese algo más que una simple metáfora. Algo que, por desventura, vuelve a suceder hoy.
Por parecidas razones, sostiene Musiba que también fueron la dureza de la vida y las extenuantes condiciones laborales del Paleolítico las que obligaron a los homínidos de entonces a levantarse del suelo. El cambio climático ejercía ya en aquella época sus efectos, de tal modo que nuestros antepasados los primates tuvieron que adaptarse a vivir en un terreno escaso de árboles a los que subirse para huir de las fieras. «La dureza de la vida en Laetoli nos puso en pie», concluye Musiba.
La hipótesis del profesor tanzano no es sino una aplicación de la teoría de la adaptación de las especies popularizada en su día por otro Charles más famoso, de apellido Darwin. De acuerdo con las teorías darwinistas, las especies no sólo se diversifican por mera adaptación al medio ambiente, sino que van mudando también sus características para enfrentarse a un entorno hostil. Más o menos eso es lo que habría forzado a los recontratatarabuelos de nuestra estirpe a ponerse en pie: ya fuese para transportar herramientas con los brazos, ya para forjar utensilios y armas, ya para otear el horizonte desde una mayor altura.
Cualquiera que fuese el motivo -y Musiba da algunos muy razonables-, lo cierto es que la capacidad para andar con las dos extremidades inferiores no es en modo alguno exclusiva del ser humano. También se sostienen sobre dos patas las gallinas, los veloces avestruces y los pajarillos del bosque, sin olvidar a los ya extintos dinosaurios del Jurásico. Y, a diferencia de nuestra especie, no han adquirido la enojosa costumbre de disparar sobre las demás, sean bípedas o cuadrúpedas. Aunque eso no pertenezca al dominio de la paleoantropología en el que se mueve felizmente el profesor Musiba.
Fuente: lne.es
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Hallan en el sur de Chile herramientas humanas de hace más de 14.000 años

Fotografía cedida hoy, jueves 19 de abril de 2012, que muestra los artefactos afilados que podrían corresponder a herramientas de corte (cada color corresponde a 1 centímetro) fabricadas por el hombre y encontradas por un grupo de arqueólogos y antropólogos chilenos en una excavación en Osorno, sur de Chile. Las piedras fueron herramientas creadas y usadas por seres humanos que habitaron el lugar hace más de 14.000 años. EFE/UACH
Un grupo de arqueólogos y antropólogos chilenos hallaron en una excavación del sur del país austral varias piedras que, según sus indagaciones, fueron herramientas creadas y usadas por seres humanos que habitaron el lugar hace más de 14.000 años.
Las piezas, encontradas por científicos de la Universidad Católica de Temuco y de la Universidad Austral de Chile (UACh) en un yacimiento paleontológico cerca de la ciudad de Osorno, situada 940 kilómetros al sur de Santiago, se caracterizan por tener filos retocados destinados a cortar o hacer incisiones.
"Son desprendimientos de roca con un golpe intencional bastante simple que evidencian que están retocadas y eso significa que se trata de un artefacto producto de un ser humano. Nos da la idea que en esa época ya está habiendo diversidad cultural", explicó a Efe Ximena Navarro, arqueóloga de la UACh.
El hallazgo tuvo lugar de manera accidental en 2010 mientras un grupo de paleontólogos estudiaban los restos fosilizados de gonfoterios, unos antepasados de los elefantes actuales que habitaron la zona y que presumiblemente eran cazados por las comunidades humanas de la zona.
Los artefactos serían una de las evidencias más antiguas de la existencia de humanos en América.
Según los investigadores, este grupo sería contemporáneo al que se halló en la excavación de Monte Verde, en Puerto Montt, emplazado también en el sur de Chile, donde se encuentra el yacimiento arqueológico más antiguo del continente.
"Esto significa que había otras zonas, otras áreas cercanas en el sur de Chile que fueron habitadas por los primeros pobladores", dijo Navarro, quien señaló que este descubrimiento abre nuevas vías para desvelar algunos interrogantes sobre cómo vivían los primeros habitantes que llegaron a América por el estrecho de Bering.
La investigación confirmaría que estos pobladores formarían parte de una de las primeras oleadas migratorias procedentes de Asia, ya que, según la experta, cruzar el continente de la actual Alaska hasta llegar a Chile les podía demorar bastantes miles de años.
Según las primeras hipótesis, en comparación con los habitantes de Monte Verde, se denota una cierta evolución en el tratamiento de las herramientas que, a falta de confirmación, se usarían para cortar huesos y carne y fabricar otros artefactos.
"Utilizaban mejor materia prima, como basaltos de grano medio, un tipo de roca volcánica, y nódulos de obsidiana, que ellos habían seleccionado de algún río, lo que significa que hay un mejor reconocimiento de los recursos", argumenta Navarro.
"Eran seguramente una sociedad de cazadores recolectores con una mayor amplitud de apropiación de recursos como bayas o semillas, y probablemente cazaban animales enfermos de manera que los acorralaban y los dejaban morir", agrega Navarro para explicar las característica de estos pobladores.
El hecho que los habitantes abandonaran estas herramientas viene a demostrar, según la investigación, que Osorno, a diferencia de otras excavaciones como la de Monte Verde donde se ubicó un campamento, era una zona destinada exclusivamente a la obtención de comida.
"Es un sitio de carroñeo, seguramente para la recolección de recursos faunísticos, ya que existe la posibilidad que estén recolectando frutos. Lo que parece que estaban haciendo era tomar guijarros de un río cercano golpeándolo y dejándolo ahí", apunta la científica.
Para validar estas hipótesis, los investigadores chilenos recurrieron al antropólogo francés de la Universidad Paris X - Nanterre quien confirmó que las herramientas fueron hechas por humanos.
A partir de ahora, los científicos analizarán con microscopios las muestras encontradas para así tener una mayor certeza de sus resultados.
Fuente:lainformacion.com
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miércoles, 11 de abril de 2012
Documental sobre la Cueva de Chauvet en Madrid
Cave of Forgotten Dreams (Trailer)
Trailer
Hace unos años les hablamos aquí sobre la Cueva de Chauvet-Pont d'Arc, en el sur de Francia. Werner Herzog ha filmado una película documental sobre la cueva, que será presentada el 10 de mayo próximo en el cine Palafox de Madrid.
La Cueva de los sueños olvidados o Cave of Forgotten Dreams. Werner Herzog, Francia, 2010. La presentación será a las 19:00hrs precio 7€
El Profesor Juan Luis Arsuaga presenta el día 10 de mayo en el cine Palafox de Madrid, el documental rodado en 3D por el cineasta Werner Herzog "The Cave of the Forgotten Dreams" en la Cueva de Chauvet-Pont d'Arc en el sur de Francia, película en ingles con subtítulos.
SINOPSIS : Documental en 3D presentado en el Festival de Toronto 2010, filmado en la cueva de Chauvet de Francia, considerada como uno de los mayores tesoros de la humanidad: es una galería de arte natural con más de 400 pinturas rupestres de 32 mil años de antigüedad.
La Cueva de los sueños olvidados o Cave of Forgotten Dreams. Werner Herzog, Francia, 2010. La presentación será a las 19:00hrs precio 7€
El Profesor Juan Luis Arsuaga presenta el día 10 de mayo en el cine Palafox de Madrid, el documental rodado en 3D por el cineasta Werner Herzog "The Cave of the Forgotten Dreams" en la Cueva de Chauvet-Pont d'Arc en el sur de Francia, película en ingles con subtítulos.
SINOPSIS : Documental en 3D presentado en el Festival de Toronto 2010, filmado en la cueva de Chauvet de Francia, considerada como uno de los mayores tesoros de la humanidad: es una galería de arte natural con más de 400 pinturas rupestres de 32 mil años de antigüedad.
Fuente : neanderthalis.blogspot.com
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viernes, 6 de abril de 2012
La extinción de los Neandertales podría no haber sido culpa de los Homo sapiens

Primera reconstrucción de un neandertal (1888) por Hermann Schaaffhausen, tomado de Wikimedia Commons.
En los últimos años, los restos neandertales (Homo neanderthalensis) han sido sujetos de varios estudios genéticos, principalmente acerca de la relación entre éstos y otros homínidos, así como respecto a la mezcla entre éstos y los humanos anatómicamente modernos (Homo sapiens). Sorprendentemente, sin embargo, se sabe poco acerca de los procesos poblacionales por los que atravesaba dicha especie antes de extinguirse.Es decir, no se sabía –hasta hace poco- prácticamente nada respecto a su variabilidad genética antes de que entraran en contacto con los humanos modernos; a quienes ya casi por tradición se les ha echado la culpa de su extinción.
Recientemente, en un estudio multinacional y multinstitucional, diez investigadores analizaron la variabilidad genética del ADN mitocondrial proveniente de 13 individuos de la especie Homo neanderthalensis. Según sus resultados, los neandertales del oeste de Europa tuvieron una trayectoria diferente a la de las poblaciones del este después de la divergencia entre ambos grupos. Al parecer, las poblaciones del oeste pudieron haber sufrido una extinción local seguida de una recolonización a partir de una pequeña poblacional reminiscente en dicha zona. Por otro lado, los neandertales del este parecen haber contado con una continuidad genética hasta que la especie desapareció hace unos 28 mil años.Por otro lado, aunque algunos estudios sobre neandertales se habían centrado en sus movimientos del norte al sur de Europa, ahora parece que algunos eventos climáticos extremos pudieron haber precipitado extinciones locales en lugar de movimientos poblacionales. Dichas hipótesis embonan bastante bien con los resultados del estudio aquí comentado. Al parecer, dichos breves -pero intensamente fríos períodos- pudieron haber ocasionado extinciones locales de poblaciones neandertales antes de que los humanos modernos pudieran compartir territorios con ellos.
En otras palabras, la variabilidad genética de los neandertales estuvo muy reducida durante los últimos 10 mil años en los que la especie existió, por lo que los humanos pudieron no haber sido (completamente) responsables de la extinción de dicha especie.
Artículo de referencia:ResearchBlogging.org
Dalen, L., Orlando, L., Shapiro, B., Durling, M., Quam, R., Gilbert, M., Diez Fernandez-Lomana, J., Willerslev, E., Arsuaga, J., & Gotherstrom, A. (2012). Partial genetic turnover in neandertals: continuity in the east and population replacement in the west Molecular Biology and Evolution DOI: 10.1093/molbev/mss074
Dalen, L., Orlando, L., Shapiro, B., Durling, M., Quam, R., Gilbert, M., Diez Fernandez-Lomana, J., Willerslev, E., Arsuaga, J., & Gotherstrom, A. (2012). Partial genetic turnover in neandertals: continuity in the east and population replacement in the west Molecular Biology and Evolution DOI: 10.1093/molbev/mss074
Fuente: es.paperblog.com
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martes, 3 de abril de 2012
Descubren la cocina más antigua de la humanidad
Investigadores hallaron en Sudáfrica restos de animales, hojas y piedras quemadas utilizados para cocinar alimentos hace un millón de años

DESARROLADOS. Estos indicios muestran que los homínidos conocían la tecnología del fuego hace cerca de un millón de años. (Foto: Tomada de Universidad de Witwatersrand )
Paleontólogos de la Universidad de Witwatersrand (WITS), en Johannesburgo, han descubierto en una cueva del norte de Sudáfrica los indicios más antiguos del uso controlado del fuego para cocinar alimentos, informó hoy esa institución.
Los investigadores de la WITS encontraron en la caverna de Wonderwerk (provincia de Cabo Norte) huesos, hojas y piedras quemadas, que apuntan al uso intencionado del fuego para cocinar alimentos en los inicios de la era Achelense (Paleolítico Inferior) , con una antigüedad de cerca de un millón de años.
"Estos indicios muestran que los homínidos conocían la tecnología del fuego hace cerca de un millón de años", señalan los paleontólogos sudafricanos, que han colaborado con investigadores de de Estados Unidos y Canadá.
"Se trata de la muestra más antigua del descubrimiento del fuego", subraya el estudio, publicado en la reputada revista científica estadounidense "Proceedings of the National Academy of Sciences".
"Otros yacimientos de la misma época muestran hogueras en espacios abiertos, con lo que no puede descartarse que el fuego fuera originado de manera espontánea", precisan los expertos sudafricanos.
Sin embargo, los vestigios fueron hallados en el estrato diez de la cueva de Wonderwerk, a unos treinta metros de la entrada, lo que descarta la aparición fortuita de las llamas y muestra la intencionalidad de la creación de la hoguera.
Huesos de animales calcinados, además de hollín en las piedras y restos de hojas quemadas, apuntan al uso del fuego para la preparación de alimentos.
Los análisis muestran una combustión inferior a los 700 grados centígrados, lo que apunta a la utilización de hierbas y hojas, aunque no se descarta el uso de leña, que podría haber desaparecido del yacimiento por la descomposición natural de los restos orgánicos, según los investigadores de la WITS.
Los investigadores de la WITS encontraron en la caverna de Wonderwerk (provincia de Cabo Norte) huesos, hojas y piedras quemadas, que apuntan al uso intencionado del fuego para cocinar alimentos en los inicios de la era Achelense (Paleolítico Inferior) , con una antigüedad de cerca de un millón de años.
"Estos indicios muestran que los homínidos conocían la tecnología del fuego hace cerca de un millón de años", señalan los paleontólogos sudafricanos, que han colaborado con investigadores de de Estados Unidos y Canadá.
"Se trata de la muestra más antigua del descubrimiento del fuego", subraya el estudio, publicado en la reputada revista científica estadounidense "Proceedings of the National Academy of Sciences".
"Otros yacimientos de la misma época muestran hogueras en espacios abiertos, con lo que no puede descartarse que el fuego fuera originado de manera espontánea", precisan los expertos sudafricanos.
Sin embargo, los vestigios fueron hallados en el estrato diez de la cueva de Wonderwerk, a unos treinta metros de la entrada, lo que descarta la aparición fortuita de las llamas y muestra la intencionalidad de la creación de la hoguera.
Huesos de animales calcinados, además de hollín en las piedras y restos de hojas quemadas, apuntan al uso del fuego para la preparación de alimentos.
Los análisis muestran una combustión inferior a los 700 grados centígrados, lo que apunta a la utilización de hierbas y hojas, aunque no se descarta el uso de leña, que podría haber desaparecido del yacimiento por la descomposición natural de los restos orgánicos, según los investigadores de la WITS.
Fuente: eluniversal.com.mx
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viernes, 30 de marzo de 2012
Científicos descubren que otra especie de homínidos convivió con la de Lucy
Ocho fósiles de un pie derecho descubiertos en sedimentos de 3,4 millones de años de antigüedad en Etiopía demuestran que los Australopithecus afarensis no eran los únicos de homínidos que vivieron en la región en aquella época.

Los huesos del pie de Burtele, que se presentan en la revista Nature, corresponden a un homínido que se movía con soltura sobre los árboles, pero que era capaz de caminar erguido cuando bajaba al suelo.
El descubrimiento es importante por dos motivos, según Yohannes Haile-Selassie, paleontólogo de la Universidad Case Western Reservede Cleveland (EE.UU.) y primer autor de la investigación.
Por un lado, porque “aporta información relevante sobre la anatomía del pie en los ancestros humanos”, según declaró el martes en una rueda de prensa telefónica.
Huesos parciales de un pie de 3,5 millones de años atrás muestran una nueva especie de homínidos (Museo de Historia Natural de Cleveland)
Por otro, porque “demuestra por primera vez de manera concluyente que la especie de Lucy no estaba sola” sino que convivía con otras especies de homínidos, una cuestión que ha sido motivo de debate científico desde hace más de 30 años.
El pie descubierto ahora refuerza la hipótesis de que los Australopithecus afarensis, que vivieron en el este de África hace entre 3 y 4 millones de años, fueron ancestros directos del género humano, según Haile-Selassie.
Reconstrucción de los huesos encontrados en la región de Afar, Etiopía. (Foto: Museo de Historia Natural de Cleveland)
“Hay aún muchas incógnitas sobre la relación entre los australopitecos y los humanos”, advierte Salvador Moyà, director del Institut Català de Paleontología. Pero, según la hipótesis que defiende Haile-Selassie, los primeros humanos eran descendientes de los Australopithecus garhi, que posiblemente ya fabricaban herramientas de piedra rudimentarias hace 2,5 millones de años.
Y los Australopithecus garhi, a su vez, eran descendientes de los afarensis, la especie de Lucy. El pie de los afarensis, en cualquier caso, se parecía más al nuestro que el pie descubierto ahora en Etiopía. Los ocho fósiles presentados en Nature observan una curiosa combinación de caracteres adaptados a la vida en los árboles y a la vida en el suelo.
dedos
El primer dedo, más similar a nuestro pulgar de la mano que a nuestro dedo gordo del pie, es arborícola. En lugar de estar alineado con los otros dedos, está en posición oblicua, lo cual es ideal para agarrarse de las ramas pero no para caminar o correr.
En cambio, la articulación entre los metatarsianos y las falanges -allí donde los dedos se unen a la planta del pie- permite una hiperflexión. Es lo mismo que hacemos nosotros al final de cada paso o al ponernos de puntillas, cuando los dedos pueden quedar perpendiculares respecto a la planta. Pero es algo que no se puede hacer con las manos -a menos que uno sea hiperlaxo-.
Así, la articulación entre metatarsianos y falanges del pie de Burtele es característica de la marcha bípeda. Pero “es un pie muy primitivo, no podían recorrer grandes distancias”, declaró Bruce Latimer, coautor de la investigación, en la rueda de prensa.
“Debían caminar de una manera bastante extraña”. A su lado, Lucyera toda una atleta. Las huellas de Laetoli, descubiertas en Tanzania en 1978 y atribuidas a tres Australopithecus afarensis , demuestran que ya tenían un pie anatómicamente moderno como el nuestro.
Lucy ya tenía el dedo gordo alineado con los otros cuatro dedos del pie, un talón ancho y estable y un puente bien arqueado para absorber la energía de cada paso, zancada o salto, características todas ellas que no se aprecian en el pie de Burtele.
hallazgo
“Lucy era totalmente bípeda, no iba a los árboles”, destacó Latimer. El pie de Burtele se ha descubierto en una zona que hoy día es desierta pero que hace 3,4 millones de años tenía una vegetación tropical. “Los análisis físicos y químicos de los sedimentos nos indican que era una zona boscosa húmeda y con ríos”, añadió Beverly Saylor, coautora de la investigación, de la Universidad Case Western Reservede Cleveland, al igual que Haile-Selassie y Latimer.
Los fósiles se han descubierto a pocos kilómetros de donde apareció el esqueleto de Lucy en 1974. Dado que las dos especies vivieron en la misma época y en la misma región, los investigadores sugieren que ocuparon nichos ecológicos distintos.
Según esta interpretación, el homínido de Burtele debió ocupar la periferia de la selva tropical y explotar los recursos de árboles y arbustos, mientras que los Australopitecus afarensis se expandieron fuera de la selva gracias al prodigio biomecánico de sus pies.
El descubrimiento “demuestra que nuestra evolución no fue un proceso lineal, con un único linaje en cada momento, sino que fue un proceso más complejo, con varios linajes conviviendo en una misma época y en una misma región”, destacó Haile-Selassie.
Por ahora, los investigadores no han atribuido e l pie de Burtele a ninguna especie ni a ningún género. Es demasiado antiguo para ser humano, ya que el género Homo no aparece hasta un millón de años más tarde. Y las características de los 8 fósiles parecen excluir que se trate de un australopiteco. Incluso de una especie distinta de la de Lucy.
A lo que más se parece el pie de Burtelees al del Ardipithecus ramidus , un homínido de hace 4,4 millones de años también descubierto en Etiopía. Los ocho fósiles podrían corresponder así a un ardipiteco descendiente del ramidus. Pero “aún no tenemos suficiente material para atribuirlo a un género o a una especie”, explicó Haile-Selassie.
Y “no se puede decir que sea un ardipiteco solo porque tenga una locomoción similar; podría ser otro homínido que hubiera conservado esta adaptación a la locomoción. Esperamos a recuperar más fósiles para comprender mejor qué ocurrió”.
El descubrimiento es importante por dos motivos, según Yohannes Haile-Selassie, paleontólogo de la Universidad Case Western Reservede Cleveland (EE.UU.) y primer autor de la investigación.
Por un lado, porque “aporta información relevante sobre la anatomía del pie en los ancestros humanos”, según declaró el martes en una rueda de prensa telefónica.
Huesos parciales de un pie de 3,5 millones de años atrás muestran una nueva especie de homínidos (Museo de Historia Natural de Cleveland)Por otro, porque “demuestra por primera vez de manera concluyente que la especie de Lucy no estaba sola” sino que convivía con otras especies de homínidos, una cuestión que ha sido motivo de debate científico desde hace más de 30 años.
El pie descubierto ahora refuerza la hipótesis de que los Australopithecus afarensis, que vivieron en el este de África hace entre 3 y 4 millones de años, fueron ancestros directos del género humano, según Haile-Selassie.
Reconstrucción de los huesos encontrados en la región de Afar, Etiopía. (Foto: Museo de Historia Natural de Cleveland)“Hay aún muchas incógnitas sobre la relación entre los australopitecos y los humanos”, advierte Salvador Moyà, director del Institut Català de Paleontología. Pero, según la hipótesis que defiende Haile-Selassie, los primeros humanos eran descendientes de los Australopithecus garhi, que posiblemente ya fabricaban herramientas de piedra rudimentarias hace 2,5 millones de años.
Y los Australopithecus garhi, a su vez, eran descendientes de los afarensis, la especie de Lucy. El pie de los afarensis, en cualquier caso, se parecía más al nuestro que el pie descubierto ahora en Etiopía. Los ocho fósiles presentados en Nature observan una curiosa combinación de caracteres adaptados a la vida en los árboles y a la vida en el suelo.
dedos
El primer dedo, más similar a nuestro pulgar de la mano que a nuestro dedo gordo del pie, es arborícola. En lugar de estar alineado con los otros dedos, está en posición oblicua, lo cual es ideal para agarrarse de las ramas pero no para caminar o correr.
En cambio, la articulación entre los metatarsianos y las falanges -allí donde los dedos se unen a la planta del pie- permite una hiperflexión. Es lo mismo que hacemos nosotros al final de cada paso o al ponernos de puntillas, cuando los dedos pueden quedar perpendiculares respecto a la planta. Pero es algo que no se puede hacer con las manos -a menos que uno sea hiperlaxo-.
Así, la articulación entre metatarsianos y falanges del pie de Burtele es característica de la marcha bípeda. Pero “es un pie muy primitivo, no podían recorrer grandes distancias”, declaró Bruce Latimer, coautor de la investigación, en la rueda de prensa.
“Debían caminar de una manera bastante extraña”. A su lado, Lucyera toda una atleta. Las huellas de Laetoli, descubiertas en Tanzania en 1978 y atribuidas a tres Australopithecus afarensis , demuestran que ya tenían un pie anatómicamente moderno como el nuestro.
Lucy ya tenía el dedo gordo alineado con los otros cuatro dedos del pie, un talón ancho y estable y un puente bien arqueado para absorber la energía de cada paso, zancada o salto, características todas ellas que no se aprecian en el pie de Burtele.
hallazgo
“Lucy era totalmente bípeda, no iba a los árboles”, destacó Latimer. El pie de Burtele se ha descubierto en una zona que hoy día es desierta pero que hace 3,4 millones de años tenía una vegetación tropical. “Los análisis físicos y químicos de los sedimentos nos indican que era una zona boscosa húmeda y con ríos”, añadió Beverly Saylor, coautora de la investigación, de la Universidad Case Western Reservede Cleveland, al igual que Haile-Selassie y Latimer.
Los fósiles se han descubierto a pocos kilómetros de donde apareció el esqueleto de Lucy en 1974. Dado que las dos especies vivieron en la misma época y en la misma región, los investigadores sugieren que ocuparon nichos ecológicos distintos.
Según esta interpretación, el homínido de Burtele debió ocupar la periferia de la selva tropical y explotar los recursos de árboles y arbustos, mientras que los Australopitecus afarensis se expandieron fuera de la selva gracias al prodigio biomecánico de sus pies.
El descubrimiento “demuestra que nuestra evolución no fue un proceso lineal, con un único linaje en cada momento, sino que fue un proceso más complejo, con varios linajes conviviendo en una misma época y en una misma región”, destacó Haile-Selassie.
Por ahora, los investigadores no han atribuido e l pie de Burtele a ninguna especie ni a ningún género. Es demasiado antiguo para ser humano, ya que el género Homo no aparece hasta un millón de años más tarde. Y las características de los 8 fósiles parecen excluir que se trate de un australopiteco. Incluso de una especie distinta de la de Lucy.
A lo que más se parece el pie de Burtelees al del Ardipithecus ramidus , un homínido de hace 4,4 millones de años también descubierto en Etiopía. Los ocho fósiles podrían corresponder así a un ardipiteco descendiente del ramidus. Pero “aún no tenemos suficiente material para atribuirlo a un género o a una especie”, explicó Haile-Selassie.
Y “no se puede decir que sea un ardipiteco solo porque tenga una locomoción similar; podría ser otro homínido que hubiera conservado esta adaptación a la locomoción. Esperamos a recuperar más fósiles para comprender mejor qué ocurrió”.
Imagenes: hechosdehoy.com ; lagranepoca.com ; cnnespanol.cnn.com
Fuente:lanacion.c
Etiquetas:
Australopithecus,
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paleontologia,
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