viernes, 6 de diciembre de 2013

El ADN humano más antiguo aparece en Atapuerca



La colaboración científica entre el Equipo de Atapuerca y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania) ha hecho posible el hallazgo del ADN humano más antiguo de la historia, según publica la revista Nature. Este material genético está datado en unos 400.000 años –el anterior era de hace menos de 100.000 años– y pertenece a un fósil encontrado en la Sima de los Huesos en Atapuerca (Burgos).

Investigadores del Equipo de Atapuerca y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva han secuenciado el genoma mitocondrial casi completo de un resto humano, el Fémur XIII de la Sima de los Huesos en Atapuerca (Burgos), datado en unos 400.000 años (Pleistoceno Medio).

El ADN mitocondrial se encuentra en múltiples copias en las mitocondrias de las células y se transmite exclusivamente por línea materna. Solo en el permafrost, o suelo helado, se ha recuperado ADN de esta antigüedad, pero no humano.

“Encontrar un genoma mitocondrial prácticamente completo de un fósil humano de hace más de 400.000 años es en sí mismo un éxito sin precedentes. El más antiguo hasta este tiene menos de 100.000 años. Supone un salto gigantesco”, declara a SINC el paleontólogo Juan Luis Arsuaga, director del Centro Mixto de Evolución y Comportamiento Humanos, director científico del Museo de la Evolución Humana de Burgos y coautor del estudio.

Para ello, ha sido necesario que los científicos desarrollaran una nueva y avanzada tecnología. Desde el punto de vista metodológico, esta técnica ha abierto la puerta a futuros descubrimientos.

“Hemos aplicado tecnicas que antes nos parecían impensables. En concreto, esta nueva metodología permite trabajar con segmentos ultracortos de ADN, porque este material genético se degrada y las cadenas se van rompiendo. La Sima de los Huesos es un caso límite por su antigüedad, ya que los segmentos encontrados eran muy pequeños”, añade Arsuaga.

Esta metodología hace posible recuperar, investigar y ensamblar segmentos pequeñísimos para construir cadenas de ADN muy largas.

Parientes de los denisovanos de Siberia

El equipo de Matthias Meyer del Instituto Max Planck ya había secuenciado el genoma mitocondrial completo de un oso precedente del mismo yacimiento y encontrado junto con los fósiles humanos.

Los investigadores procedieron a continuación a comparar el genoma mitocondrial extraído del Fémur XIII de la Sima de los Huesos con el de las especies más cercanas, tanto vivas (humanos actuales y grandes simios) como fósiles: neandertales y denisovanos.

A partir de los datos genéticos, los investigadores calcularon una edad aproximada para el fósil de la Sima de los Huesos de unos 400.000 años, muy parecida a la estimada por el mismo procedimiento para el oso: 430.000 años.

La comparación de las secuencias del genoma mitocondrial ha revelado una mayor proximidad del fósil de la Sima con los denisovanos que con los neandertales, en contra de lo esperado.

“Hemos concluido que el pariente más cercano de esta especie de la Sima de los Huesos se encuentra en Siberia, pero eso no implica que se parezcan mucho, de hecho se calcula que llevarían evolucionando por separado 700.000 años. Son muy diferentes pero con un antepasado común que debía de ser una especie que vivió en Europa y en Asia en esa antigüedad de vértigo”, añade Arsuaga.

Los denisovanos se consideran unos parientes muy lejanos de los neandertales. Apenas se tiene información morfológica de estos individuos encontrados en la cueva Denisova, en Siberia meridional, por lo que no es posible establecer comparaciones anatómicas con los fósiles de la Sima de los Huesos.

Según el director del Museo de la Evolución Humana, posteriormente en Europa evolucionarían los neandertales, pero en esa época en la Sima de los Huesos su ADN mitocondrial todavía no estaba presente, o no lo tenían todos los individuos.

Como apunta Meyer, "no se esperaba que el ADN mitocondrial de la Sima de los Huesos compartiera un antepasado común con el de los denisovanos en lugar de con el de los neandertales, dado que los fósiles de la Sima muestran rasgos neandertales".

Un escenario de especies mucho más complejo

Teniendo en cuenta la antigüedad del yacimiento, un escenario posible es que los humanos de la Sima estén relacionados con la población ancestral a partir de la cual evolucionaron por separado neandertales y denisovanos.

Otra posibilidad, apuntan los investigadores, es que otros homininos distintos transmitieran el ADN mitocondrial de tipo denisovano a los homininos de la Sima, o a sus antepasados.

"Este trabajo muestra que ahora podemos estudiar el ADN de fósiles con varios cientos de miles de años de antigüedad, abriéndose la posibilidad de conocer genes de los antepasados de neandertales y denisovanos. Es tremendamente emocionante”, afirma Svante Päabo, director del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.

El descubrimiento apunta a una complejidad mayor de lo que se suponía en el Pleistoceno medio. Hasta ahora se utilizaban esquemas muy simples en los que Europa evolucionaba hacia los neandertales y, efectivamente, a gran escala es lo que pasó.

“Cuando tienes la posibilidad de entrar en detalles se observa que cada población europea tiene su propia historia y que las diferentes líneas se entrecruzan, a veces se mezclan y otras se separan. Unas de ellas se extinguen y otras continúan. Digamos que los neandertales son la única línea superviviente que llega casi hasta nuestros días, de todo el conjunto de especies que había en la antigüedad”, añade el científico.

Los investigadores comienzan a asomarse a esa complejidad ahora que tienen disponible información genética. "Esperemos que futuras investigaciones aclaren las relaciones entre los fósiles de la Sima, los neandertales y los denisovanos".

El equipo conjunto se propone ahora secuenciar ADN mitocondrial de otros individuos de la Sima, e incluso recuperar algunas secuencias del ADN nuclear.

El yacimiento de la Sima

La Sima de los Huesos es el yacimiento que ha proporcionado, en un solo lugar, más fósiles de una especie fósil de hominino. Desde el año 1976 se trabaja en la recuperación de los restos óseos de por lo menos 28 individuos.

Los esqueletos están completos, pero sus huesos se encuentran muy fragmentados, dispersos y mezclados, lo que dificulta la reconstrucción de los mismos.

La especie representada en la Sima de los Huesos muestra una combinación de rasgos arcaicos junto con otros incipientemente neandertales, por lo que se la considera relacionada evolutivamente con estos últimos.

Las particulares condiciones del yacimiento, aislado desde hace cientos de miles de años en las profundidades de un sistema cárstico, han permitido una conservación excepcional de los huesos humanos.La colaboración científica entre el Equipo de Atapuerca y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania) ha hecho posible el hallazgo del ADN humano más antiguo de la historia, según publica la revista Nature. Este material genético está datado en unos 400.000 años –el anterior era de hace menos de 100.000 años– y pertenece a un fósil encontrado en la Sima de los Huesos en Atapuerca (Burgos).

Investigadores del Equipo de Atapuerca y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva han secuenciado el genoma mitocondrial casi completo de un resto humano, el Fémur XIII de la Sima de los Huesos en Atapuerca (Burgos), datado en unos 400.000 años (Pleistoceno Medio).

El ADN mitocondrial se encuentra en múltiples copias en las mitocondrias de las células y se transmite exclusivamente por línea materna. Solo en el permafrost, o suelo helado, se ha recuperado ADN de esta antigüedad, pero no humano.

“Encontrar un genoma mitocondrial prácticamente completo de un fósil humano de hace más de 400.000 años es en sí mismo un éxito sin precedentes. El más antiguo hasta este tiene menos de 100.000 años. Supone un salto gigantesco”, declara a SINC el paleontólogo Juan Luis Arsuaga, director del Centro Mixto de Evolución y Comportamiento Humanos, director científico del Museo de la Evolución Humana de Burgos y coautor del estudio.

Para ello, ha sido necesario que los científicos desarrollaran una nueva y avanzada tecnología. Desde el punto de vista metodológico, esta técnica ha abierto la puerta a futuros descubrimientos.

“Hemos aplicado tecnicas que antes nos parecían impensables. En concreto, esta nueva metodología permite trabajar con segmentos ultracortos de ADN, porque este material genético se degrada y las cadenas se van rompiendo. La Sima de los Huesos es un caso límite por su antigüedad, ya que los segmentos encontrados eran muy pequeños”, añade Arsuaga.

Esta metodología hace posible recuperar, investigar y ensamblar segmentos pequeñísimos para construir cadenas de ADN muy largas.

Parientes de los denisovanos de Siberia

El equipo de Matthias Meyer del Instituto Max Planck ya había secuenciado el genoma mitocondrial completo de un oso precedente del mismo yacimiento y encontrado junto con los fósiles humanos.

Los investigadores procedieron a continuación a comparar el genoma mitocondrial extraído del Fémur XIII de la Sima de los Huesos con el de las especies más cercanas, tanto vivas (humanos actuales y grandes simios) como fósiles: neandertales y denisovanos.

A partir de los datos genéticos, los investigadores calcularon una edad aproximada para el fósil de la Sima de los Huesos de unos 400.000 años, muy parecida a la estimada por el mismo procedimiento para el oso: 430.000 años.

La comparación de las secuencias del genoma mitocondrial ha revelado una mayor proximidad del fósil de la Sima con los denisovanos que con los neandertales, en contra de lo esperado.

“Hemos concluido que el pariente más cercano de esta especie de la Sima de los Huesos se encuentra en Siberia, pero eso no implica que se parezcan mucho, de hecho se calcula que llevarían evolucionando por separado 700.000 años. Son muy diferentes pero con un antepasado común que debía de ser una especie que vivió en Europa y en Asia en esa antigüedad de vértigo”, añade Arsuaga.

Los denisovanos se consideran unos parientes muy lejanos de los neandertales. Apenas se tiene información morfológica de estos individuos encontrados en la cueva Denisova, en Siberia meridional, por lo que no es posible establecer comparaciones anatómicas con los fósiles de la Sima de los Huesos.

Según el director del Museo de la Evolución Humana, posteriormente en Europa evolucionarían los neandertales, pero en esa época en la Sima de los Huesos su ADN mitocondrial todavía no estaba presente, o no lo tenían todos los individuos.

Como apunta Meyer, "no se esperaba que el ADN mitocondrial de la Sima de los Huesos compartiera un antepasado común con el de los denisovanos en lugar de con el de los neandertales, dado que los fósiles de la Sima muestran rasgos neandertales".

Un escenario de especies mucho más complejo

Teniendo en cuenta la antigüedad del yacimiento, un escenario posible es que los humanos de la Sima estén relacionados con la población ancestral a partir de la cual evolucionaron por separado neandertales y denisovanos.

Otra posibilidad, apuntan los investigadores, es que otros homininos distintos transmitieran el ADN mitocondrial de tipo denisovano a los homininos de la Sima, o a sus antepasados.

"Este trabajo muestra que ahora podemos estudiar el ADN de fósiles con varios cientos de miles de años de antigüedad, abriéndose la posibilidad de conocer genes de los antepasados de neandertales y denisovanos. Es tremendamente emocionante”, afirma Svante Päabo, director del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.

El descubrimiento apunta a una complejidad mayor de lo que se suponía en el Pleistoceno medio. Hasta ahora se utilizaban esquemas muy simples en los que Europa evolucionaba hacia los neandertales y, efectivamente, a gran escala es lo que pasó.

“Cuando tienes la posibilidad de entrar en detalles se observa que cada población europea tiene su propia historia y que las diferentes líneas se entrecruzan, a veces se mezclan y otras se separan. Unas de ellas se extinguen y otras continúan. Digamos que los neandertales son la única línea superviviente que llega casi hasta nuestros días, de todo el conjunto de especies que había en la antigüedad”, añade el científico.

Los investigadores comienzan a asomarse a esa complejidad ahora que tienen disponible información genética. "Esperemos que futuras investigaciones aclaren las relaciones entre los fósiles de la Sima, los neandertales y los denisovanos".

El equipo conjunto se propone ahora secuenciar ADN mitocondrial de otros individuos de la Sima, e incluso recuperar algunas secuencias del ADN nuclear.

El yacimiento de la Sima

La Sima de los Huesos es el yacimiento que ha proporcionado, en un solo lugar, más fósiles de una especie fósil de hominino. Desde el año 1976 se trabaja en la recuperación de los restos óseos de por lo menos 28 individuos.

Los esqueletos están completos, pero sus huesos se encuentran muy fragmentados, dispersos y mezclados, lo que dificulta la reconstrucción de los mismos.

La especie representada en la Sima de los Huesos muestra una combinación de rasgos arcaicos junto con otros incipientemente neandertales, por lo que se la considera relacionada evolutivamente con estos últimos.

Las particulares condiciones del yacimiento, aislado desde hace cientos de miles de años en las profundidades de un sistema cárstico, han permitido una conservación excepcional de los huesos humanos.

Fuente:

martes, 29 de octubre de 2013

Hallan tres nuevos restos de neandertales en la Cova Negra de Xàtiva



Un equipo de arqueólogos --dirigido por el catedrático de Prehistoria de la Universitat de València (UV) Valentín Villaverde-- ha hallado tres nuevos restos fósiles de neandertales en el yacimiento del Paleolítico medio de la Cova Negra de Xàtiva durante la campaña de excavaciones arqueológicas que se ha desarrollado durante este mes. En concreto, los trabajos han permitido el descubrimiento de un fragmento de parietal de un individuo adulto, un fragmento craneal infantil y un premolar infantil.
Los resultados de la reciente campaña han sido presentados este martes en la Universitat por el vicerrector de Investigación y Política Científica, Pedro Carrasco; el profesor Valentín Villaverde; y el arqueólogo municipal de Xàtiva, Ángel Velasco. También ha asistido el alcalde de la capital de la Costera y presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus.

Carrasco ha destacado la labor investigadora de Villaverde como un "referente" de la Universitat de València por su solidez, su liderazgo para conseguir fondos de investigación y por la relevancia de sus resultados. "El proyecto Prometeo que hoy presentamos también es uno de los más importantes y especialmente remarcable porque proviene del ámbito de las humanidades", ha recalcado el vicerrector.

Los tres nuevos fósiles de neandertal se han encontrado "en el paquete superior del relleno sedimentario, que engloba niveles que corresponden a la parte superior de la secuencia documentada en el yacimiento", explica el investigador.

En consecuencia, "su cronología no es precisa, sin embargo, sí que es posible correlacionarlos con otros restos encontrados en las excavaciones de los años cincuenta del pasado siglo y con alguno de los restos descubiertos en las campañas de los años ochenta". "Su morfología es inequívoca y remite con claridad a las poblaciones neandertales del Pleistoceno superior", puntualiza.

Para Villaverde es importante señalar que los dos restos craneales hallados presentan marcas en su cara externa. "En un caso parecen producidas por el mordisqueo de un animal y en el otro, probablemente, fueron realizadas con algún útil cortante, lo que podría estar en relación con la manipulación del cráneo, ya sea por canibalismo o con fines rituales", argumenta.
"Este tipo de manipulaciones se han documentado en numerosos restos neandertales en yacimientos de la península ibérica y Francia", indica el director del proyecto.
Valentín Villaverde asegura que el material fósil de la Cova Negra "configura una de la colecciones más ricas de restos humanos neandertales de la península ibérica, con veinticinco piezas, y que presenta como peculiaridad el elevado número de restos infantiles documentados".

Hasta el momento, el conjunto está formado por un número mínimo de siete individuos, de los que dos corresponden a adultos, uno a un adolescente y cuatro son infantiles. De hecho, este yacimiento es el tercero en la península ibérica con un mayor número de individuos identificados después de la cueva del Sidrón de Asturias y uno de los más destacados de Europa y Oriente Próximo.


ESTUDIO DIRIGIDO POR ARSUAGA

Los investigadores realizarán próximamente el estudio pormenorizado de los restos para determinar si alguno de ellos permite averiguar la existencia de nuevos individuos. Sin embargo, ya aseguran que las tres nuevas piezas "constituyen un hallazgo de primer orden para el conocimiento de las características de las poblaciones neandertales en la Europa meridional, ya que los fragmentos craneales se conservan en un magnífico estado en sus caras endocraneales", en palabras de Villaverde. El estudio paleontológico de las piezas, al igual que en anteriores ocasiones, estará dirigido por el profesor de la Universidad Complutense de Madrid Juan Luis Arsuaga.

Las campañas de la Universitat de València en el yacimiento del Paleolítico medio de Xàtiva de 1981 a 1991, bajo la dirección de Valentín Villaverde, ya permitieron encontrar doce restos fósiles de neandertal. Anteriormente, se habían hallado dos más durante las campañas dirigidas por G. Viñes en los años 1928-1933 y otras ocho a lo largo de las excavaciones lideradas por F. Jordá entre 1950 y 1957.

La excavación de la Universitat de València en la Cova Negra se integra en el marco del proyecto de investigación 'Más allá de la Historia: origen y consolidación del poblamiento paleolítico valenciano' (PrometeoII/2013/016), financiado por la Conselleria de Educació y Cultura de la Generalitat Valenciana, cuyo investigador principal es el catedrático de Prehistoria del Departament de Prehistòria i Arqueologia Valentín Villaverde, recuerda de la UV en un comunicado.

Además, en el proyecto participa el Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputació de València y el Ajuntament de Xàtiva. De hecho, el arqueólogo municipal de la capital de La Costera, Ángel Velasco, ha coordinado los trabajos recientes de las excavaciones, en los que se ha contado con la colaboración de estudiantes y licenciados de la Universitat de València y Alacant, como también miembros de la Universitat Politècnica de València.

Fuente: levante-emv.com

martes, 22 de octubre de 2013

¿Fueron mujeres las autoras de las pinturas rupestres?


Ha comparado el tamaño de los dedos que aparecen donde los hombres de hace muchos miles de años (de 12.000 hasta 40.000 años de antigüedad) dejaron pintados en los muros de las cuevas. Lo hicieran como amuleto, o como marcas de su paso por el mundo, lograron que sus pinturas perdurasen gracias a una sencilla técnica: espurreaban los pigmentos desde la boca sobre la mano apoyada en la pared y el hueco que dejaban aparece retratada. Snow ha comparado la longitud de los dedos (sobre todo la proporción entre el índice y el anular, y también frente al meñique) y el volumen de la mano, de forma que, utilizando un sencillo algoritmo, esos datos arrojan conclusiones sobre si la mano perteneció a un hombre o una mujer. Snow le otorga a su estudio una exactitud del 60%.

Parezca mucho o poco, lo cierto es que el resultado es sorprendente: 24 de las 32 manos analizadas eran femeninas. Se da la circunstancia de que las diferencias por sexos son mucho más marcadas que en las manos de los hombres que hoy poblamos la tierra. Es decir que la conclusión es que el 75% de las manos que estudió Snow son de mujer. El estudio aún no ha salido en revistas científicas de pares, pero National Geographic ha publicado un adelanto. Aunque aún es pronto para aceptar todas sus conclusiones, el debate científico ya ha comenzado.

En la revista aportan una reflexión evidente: el hecho de que las más antiguas y llamativas pinturas rupestres realizadas por el hombre en las cuevas representasen animales y escenas de caza ha llevado a suponer que los primeros artistas fueron hombres. El hombre era el cazador en las sociedades primitivas. Snow piensa que "cuanto más sabemos de estas pinturas más tenemos que replantearnos nuestro conocimiento de aquellas sociedades". Las mujeres se involucraban en la caza para transportar y despiezar y cocinar los animales. Ahora, además, se puede concluir que tuvieron un gran protagonismo en las pinturas de las cuevas.

Las más importantes cavernas con manos pintadas son las de El Castillo y Maltravieso en España y las de Gargas, Tibiran y Pech-Merle. Pero hay improntas en muchas más cuevas: en España Atapuerca, Altamira, El Pindal, Santián y la Pasiega. En Francia se encuentran en Le Portel, Badeilhac, Ganties-Montespan, Trois-Freres, Rocadour, Cap Blamc, Sergeac, Font-de-Gaume, Bernifal, Combarelles, Beyssac, Arachambeau, Bara-bahau, Baume-Latrone, Collias y Grotte du Bison. También hay manos pintadas en cuevas de Argentina, Borneo, África y Australia.

Fuente:  madrimasd.org

Un cráneo de 1,8 millones de años reabre el debate sobre las especies de homínidos


Tienen 1,8 millones de antigüedad y constituyen los restos de homínidos más antiguos encontrados fuera de África. Se trata de un cráneo y una mandíbula en excelente estado de conservación que han sido desenterrados en el rico yacimiento de de Dmanisi, en Georgia. Un espectacular hallazgo que se realizó en 2000 (la mandíbula) y en 2005 (el cráneo) y del que ahora se publican todos los detalles en la revista 'Science'. Se trata del quinto cráneo que se encuentra en Dmanisi.

El descubrimiento de este fósil (denominado D4500 o cráneo 5) ha reabierto el viejo debate sobre la clasificación de especies del género Homo, al que pertenecemos.

Hasta ahora, los restos de homínidos más antiguos fuera de África se hallaron en Indonesia (de 1,7 millones de antigüedad), mientras que en Europa los restos más tempranos de homínidos están en la Sima del Elefante de Atapuerca y tienen 1,3 millones de años.

Polémica propuesta

Los científicos de esta investigación, con David Lordkipanidze al frente, subrayan que este individuo al que pertenece el cráneo 5 comparte características morfológicas con los primeros fósiles del género Homo encontrados en África, y que tienen una antigüedad de 2,4 millones de años.

El individuo tenía un cerebro pequeño (546 centímetros cúbicos), con un tamaño equivalente a menos de la mitad del que tenemos los 'Homo sapiens' (que ronda los 1.400). Su cara era alargada y los dientes grandes. Según los cálculos de los científicos, era un varón que medía entre 1,40 y 1,60 metros y pesaba alrededor de 50 kilogramos. Cuando murió debía tener unos 30 años.

Los paleontólogos que firman este estudio realizan una provocadora propuesta: que los fósiles tempranos del género Homo (aquellos que tradicionalmente han sido clasificados como 'Homo habilis', 'Homo rudolfensis' o 'Homo erectus') pasen a ser considerados miembros de una única especie. Aunque admiten que tienen características físicas diversas, creen que la variación no es tan pronunciada como para considerar que pertenecen a líneas evolutivas distintas.

Es decir, propondrían englobar bajo la definición de 'Homo erectus' los restos fósiles descubiertos en África hace 2,4 millones de años así como los desenterrados posteriormente en Asia y Europahace entre 1,7 y 1,2 millones de años.

Un lugar estratégico

El yacimiento de Dmanisi se encuentra en un lugar estratégico situado en el cruce de tres continentes: África, Asia y Europa. "Es un yacimiento extraordinario, tanto por la concentración de homínidos y fauna como por su antigüedad, de 1,8 millones de años. Se han encontrado miles de herramientas de piedra y una gran cantidad de fósiles de> ciervos, caballos, rinocerontes o elefantes", enumera por teléfono desde Georgia Jordi Agustí, investigador ICREA del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES).

Agustí es un paleontólogo habitual en Dmanisi, adonde acude cada verano para participar en las excavaciones.

"El estado de conservación del cráneo 5 es extraordinario. Pienso que probablemente es el mejor conservado del registro humano", asegura Agustí. Además, recuerda que en este yacimiento se han encontrado también otros restos esqueléticos de un homínido adulto de gran tamaño que creen que corresponden al mismo individuo.

Por lo que respecta a la propuesta de los científicos del artículo de 'Science', el paleontólogo catalán cree que este cráneo va a llevar a que se replantee el registro africano de fósiles, aunque él no es partidario de unificar todas esas especies en una sola: "Mi opinión sincera es que 'Homo habilis' y 'Homo rudolfensis' son la misma especie, pero yo seguiría manteniendo la separación entre 'H. Habilis' y 'Homo erectus'", propone Agustí, que es consciente de que el trabajo de sus colegas va a levantar una gran polémica: "Va a abrir la caja de los truenos".

Fuente: elmundo.es/

jueves, 26 de septiembre de 2013

Los cambios climáticos acabaron con el neandertal, según un nuevo estudio


Robustos, algo inteligentes, de mediana estatura y extremidades cortas, con facciones duras aunque quizá muy parecidos al homo sapiens. Ésta es la imagen que tenemos a día de hoy de los neandertales, uno de los grupos homínidos que más ha llamado, y continúa haciéndolo, la atención de los investigadores, quizá precisamente por su proximidad a nosotros.

 Un grupo que continúa rodeado de misterio, que se desvela, en parte, en el nuevo trabajo de investigación de Antonio Monclova Bohórquez (El Puerto de Santa María, 1960): 'Neandertales: Los últimos homínidos de Europa'. El biólogo, arqueólogo y doctor en Prehistoria y Paleontología reabre el debate sobre el estilo de vida y las causas de la desaparición de los neandertales, aportando nuevos datos reveladores sobre su ocaso y recuperando, también, investigaciones anteriores.

De esta manera, en 'Neandertales: Los últimos homínidos de Europa', editado por Almuzara, Monclova Bohórquez aporta una nueva hipótesis sobre las causas de la desaparición de la especie de la faz de La Tierra, una de las grandes incógnicas del mundo científico. Grandes cambios climáticos a finales del Pleistoceno europeo son, para el autor, la clave de la desaparición del grupo homínido. Él, partícipe directo en los últimos descubrimientos y estudios realizados, mantiene la tesis de que los neandertales, al igual que ciertos mamíferos del Pleistoceno superior europeo, estaban sentenciados a su extinción varios milenios antes de la llegada del momento.

Otra de las conclusiones reveladas a lo largo de su investigación se centra en la desaparición de los grandes mamíferos. Según las conclusiones de Monclova Bohórquez, ésta responde a la relación biogeográfica que mantuvieron con los neandertales a lo largo de sus últimos 35.000 años en Europa. «La agrupación de las diferentes especies en conjuntos faunísticos de acuerdo con sus similitudes ecológicas, muestra sus respectivas predisposiciones a extinguirse como elementos no análogos, dentro de cada conjunto», explica.

Este nuevo proyecto recoge también investigaciones prehistóricas previas. Curiosidades, contradicciones y revelaciones de los homínidos que conformarán nuevas ideas y, en palabras de la editorial, «romperán teorías preestablecidas por los lectores, inmersos en un recorrido por la prehistoria, a través de la cuál, llegarán a conocer también rasgos de nosotros mismos».
La editorial Almuzara publica este trabajo de divulgación científica dentro de la colección Huellas del pasado. Un paso más para descubrir el pasado del homo sapiens.

Fuente: elcomercio.es

martes, 17 de septiembre de 2013

Entrenar como un humano del Paleolítico ayuda a ser mejor atleta


Investigadores creen que cuanto más parecido sea el estilo de vida del deportista moderno al de sus antepasados, mejor será su adaptación al entrenamiento

Cada cuatro años, en los juegos olímpicos participan unos 10.000 hombres y mujeres que dedican varios años al entrenamiento físico para lograr que su rendimiento sea el mejor posible en el momento de la competición. Aunque cada atleta se prepara específicamente para las demandas fisiológicas de su prueba, todos tienen una característica en común: son Homo sapiens. Es decir, comparten un genoma que es el resultado de la evolución y que escapa a su control individual.

Investigadores de la Universidad Católica de Brasilia (Brasil), la del País Vasco y la de A Coruña, junto con la investigadora independiente Laurinda Abreu, han publicado un artículo en la revista Sports Medicine en el que afirman que cuanto más parecido sea el estilo de vida del deportista moderno al de sus antepasados, las adaptaciones al entrenamiento serán mejores y, por lo tanto, el rendimiento también.

“El entrenamiento de un deportista no se puede alejar mucho de las exigencias competitivas; sin embargo, sí se pueden hacer modificaciones en el estilo de vida y en el entrenamiento que afectarán positivamente a su adaptación fisiológica, ya que su genoma está más adaptado al estilo de vida ancestral”, afirma Daniel Boullosa, profesor e investigador de la Universidad Católica de Brasil y autor principal del estudio.

Debido al curso de la evolución, los cambios genéticos ocurren muy lentamente en el Homo sapiens, mientras que la actividad física y los hábitos alimentarios han experimentado cambios muy rápidos en pocos siglos. “Nuestra especie (Homo Sapiens) y, por lo tanto nuestro genoma, son los mismos desde hace 200.000 años. En cambio, lo que sí ha cambiado es el entorno y las condiciones para la supervivencia, por lo que hay un desajuste grande entre nuestra carga genética, que está adaptada a unas exigencias determinadas favorecidas por la evolución durante millones de años, y el estilo de vida actual”, apunta Adrián Varela-Sanz, coautor de la investigación.

Menos carbohidratos

Según detallan los científicos, se sabe que nuestros ancestros homínidos vivieron predominantemente en condiciones de hipoxia moderada –menor presión de oxígeno– entre 1.000 y 2.000 metros de altitud, mientras que el consumo de carbohidratos en la dieta era probablemente menor que en la actualidad. “Existen evidencias científicas que sugieren que vivir en condiciones de hipoxia mejora los resultados principalmente en deportes de resistencia, aunque también hay ya algunas pruebas en deportes de equipo. Otro ejemplo se refiere al ayuno y al entrenamiento”, añade.

Aunque está comprobado que el carbohidrato en la dieta es importante para responder a las demandas físicas de deportes muy intensos, también se ha demostrado que la señalización molecular necesaria para la adaptación muscular es mayor cuando se entrena con poca carga de carbohidrato en determinadas circunstancias. “Esto se puede entender si nos fijamos en que la dieta de nuestros ancestros siempre fue muy irregular, ya que pasaban de épocas de abundancia a épocas de hambre con mucha frecuencia”, asegura el científico.

No muchas horas sentado

Respecto a los deportistas de resistencia, los investigadores destacan que cada vez está más aceptada la mayor efectividad del entrenamiento polarizado, en el que se entrena principalmente a baja intensidad (80%), a pesar de que las demandas competitivas sean a intensidades superiores.
“En este sentido, una estrategia muy interesante para adaptar este concepto a los deportes intermitentes, como el fútbol o el tenis, sería controlar que fuera del entrenamiento regular se practique un ocio activo de baja intensidad, sin pasar muchas horas sentados o tumbados, para favorecer las adaptaciones fisiológicas del entrenamiento específico”, concluye Boullosa.

Fuente: abc.es

sábado, 31 de agosto de 2013

Vuelven a excavar en la cueva de los primeros restos de arte paleolítico de Galicia


Una docena de arqueólogos de las universidades de Santiago de Compostela y de la 'Rovira y Virgill' (Tarragona) han reiniciado las excavaciones en la Cova Eirós, en el municipio lucense de Triacastela, donde hace un año fueron hallados los "primeros restos de arte parietal paleolítico" localizados en Galicia, en forma "de pinturas y grabados rupestres".

En declaraciones a EFE, uno de los coordinadores de estas excavaciones, Arturo de Lombera, confirmó que la campaña se prolongará en esta ocasión hasta el día 31 de agosto.

La Cova Eirós es "la primera cueva en todo el noroeste peninsular" donde se han encontrado "este tipo de manifestaciones" de "arte rupestre paleolítico", dado que las más próximas están en el centro de Asturias y en la zona del Duero.

Arturo de Lombera explicó que en esta primera semana de excavaciones los arqueólogos están "recuperando mucho material, mucha industria lítica y mucha fauna" y, "dentro de la cueva", continúan "revisando los paneles y los motivos artísticos", así como "nuevos sectores de la cueva para buscar nuevas presencias de arte".

"Los objetivos son alcanzar en toda la superficie del sector de la entrada, que son 20 metros cuadrados, los niveles de paleolítico medio", aclaró el codirector de las excavaciones, con una antigüedad de "80.000 años", así como terminar el análisis "en los niveles de paleolítico superior".

En el interior de la cavidad, los arqueólogos se ocuparán de revisar "los motivos artísticos", para "cerrar calcos" de aquellos que permitan realizar "un estudio más en profundidad" y "revisar algunos sectores de la cavidad que no se habían revisado hasta ahora, en búsqueda de nuevos motivos".

Las investigaciones que se están desarrollando en el entorno de la Cova Eirós, por parte de arqueólogos de las universidades de Santiago de Compostela y de la 'Rovira y Virgill' (Tarragona), forman parte del proyecto "Ocupaciones humanas durante el Pleistoceno en la cuenca media del Miño".

Desde 2008, se han desarrollado, con la actual, seis campañas de excavaciones en la cueva, y en la entrada ya se han localizado varios niveles de ocupación del Paleolítico Medio y Superior, con una antigüedad que oscila entre 85.000 y 35.000 años, así como restos de la Edad de Bronce y el medievo.

El director del proyecto es el historiador Ramón Fábregas, mientras que Arturo de Lombera y Xosé Pedro Rodríguez son los coordinadores de las investigaciones.

Fuente: lainformacion.com

jueves, 1 de agosto de 2013

Los arqueólogos hallan restos humanos del Paleolítico reciente en la Cueva del Ángel






El equipo de trabajo que ha iniciado este mes el Proyecto General de Investigación en la Cueva del Ángel ha hallado ya diferentes restos humanos en la Sima de este yacimiento correspondientes a la Edad del Bronce (1800 a 900 años antes de Cristo) y la Edad del Cobre (entre 2500 y 1800 años antes de Cristo). El concejal de Patrimonio Histórico, Manuel Lara, visitó ayer junto a otros miembros de la corporación este enclave para conocer el estado de ejecución de estas labores a través de las que se han encontrado, además, restos de cerámica y un bifaz de 15 centímetros de longitud datado en unos 300.000 años de antigüedad, hallazgo éste último realizado por una arqueóloga lucentina.

En concreto, se han recogido más de 50 restos correspondientes a niños de tres a ocho años, adolescentes de entre 14 y 15 años y dos homínidos adultos. Lara explicó que se trata de los primeros trabajos en los que se han tomado muestras para la posterior realización de dataciones, pero que estos primeros hallazgos confirman ya los mejores presagios respecto del potencial de investigación de la Sima de la Cueva del Ángel.

El especialista de industria lítica y profesor del Centro Europeo de Investigación Prehistórica de Tautavel, Vicenzo Celiberti, que forma parte de este equipo de investigación, destacó "la importancia de la Cueva del Ángel en el desarrollo de la humanidad" porque fue habitada en "una época muy importante en la que se dio el cambio del Paleolítico Inferior al Paleolítico Medio y los prolegómenos de la aparición del hombre neanderthal". Celiberti ha subrayado la relevancia de este yacimiento, que comparó al de Atapuerca.
   
Fuente: eldiadecordoba.es

viernes, 26 de julio de 2013

Arte del paleolítico podría haber sido realizado durante trances psicodélicos (los patrones de Turing y la significación ritual)


Los patrones geométricos encontrados en pinturas prehistóricas son consistentes con los modelos geométricos de las incompatibilidades de Turing, lo que sugiere un sustrato común que podría ser explicado por el uso ritual de sustancias psicoactivas.

Las pinturas de las cavernas hechas por nuestros ancestros del paleolítico pudieron haber sido realizadas durante un trance con plantas psicoactivas, según propone una nueva investigación realizada conjuntamente por matemáticos de la Universidad de Tokyo y de la Universidad Nacional Autónoma de México. En ella se propone que los patrones geométricos presentes en las pinturas de las cavernas (con una edad aproximada de 40 mil años) muestran patrones similares a pesar de su ubicación geográfica, lo que sugiere un sustrato común en su origen, que los científicos ubicarían en la relación de los chamanes/artistas con los efectos de sustancias alucinógenas.

“La prevalencia de ciertos patrones geométricos en la cultura simbólica-material de muchas culturas prehistóricas”, reza el estudio, “comenzando poco después del surgimiento de nuestra especie biológica y continuando en algunas culturas indígenas hasta hoy, se explica en términos de los característicos contenidos de las experiencias alucinatorias biológicamente determinadas.”


En otras palabras, las reacciones a ciertas sustancias alucinógenas y la forma en que los estados alterados de conciencia produjeron estas representaciones simbólicas tendrían un sustrato biológico: los patrones geométricos no serían otra cosa que lo que la matemática conoce como “inestabilidades de Turing”, una serie de patrones gráficos que son consistentes a lo largo de distintas culturas a través del tiempo; esto sugiere, además, que lo que los chamanes representaban en las pinturas hechas durante el trance no eran propiamente visiones, sino representaciones de los patrones neuronales vistas a través de la hipersensibilidad posibilitada por los alucinógenos, lo que les conferiría su importancia y significación ritual.

Los científicos sugieren que los patrones representados tanto en las pinturas prehistóricas como en la iconografía de indígenas más cercanos a nuestro horizonte temporal no serían otra cosa que “representaciones mentales de patrones neuronales”, cuyo rango de diferenciación, sin embargo, “permanece severamente limitado”, lo que explicaría el parecido entre las representaciones culturales en pueblos lejanos en el tiempo y el espacio.


El fin de este estudio es explicarse la similitud de los patrones encontrados en diferentes culturas, no tanto llegar a la raíz de “lo sagrado”, es decir, de lo culturalmente significativo; es por ello que sólo pueden especular y hacer hipótesis acerca de la relación de los patrones matemáticos con la importancia que llegaron a tener para las sociedades que las produjeron. En el terreno de las formas, las inestabilidades de Turing describen cuatro tipos de patrones: 1) panales y ajedrezados; 2) telarañas; 3) túneles y fúneles, o conos; y 4) espirales. Estos sustantivos son referencias a las formas producidas, que en realidad pueden transformarse y crear referencias nuevas; sin embargo, lo que interesa a los científicos estudiando las cavernas prehistóricas es que las formas de las inestabilidades de Turing “se parecen a muchos de los motivos abstractos comúnmente asociados con el arte prehistórico alrededor del mundo, incluyendo el arte paleolítico en Europa”.

Por la parte del comportamiento, los científicos sólo pueden especular que la radical diferencia e hipersensibilidad de la percepción sensorial de los estados alterados de conciencia en comparación con la conciencia “normal” sería lo que otorgaría gran significancia a los rituales con plantas como el peyote o la salvia divinorum, rituales que siguen siendo estimados y practicados por muchas culturas en nuestros días.

Llegar a una explicación concluyente y multidisciplinaria para explicar el sustrato biológico o evolutivo de nuestras representaciones visuales durante los estados alterados de conciencia depende del avance de la neurofenomenología, la cual, admiten los estudiosos, “no está suficientemente avanzada para explicar el contenido particular de estas experiencias”; lo que intentan sugerir frente a la comunidad científica (pues esta investigación se coloca en una zona fronteriza entre varias jurisdicciones, como la matemática, la antropología y la neurología prehistórica) es la hipótesis de que “cuando estos patrones visuales son vistos durante estados alterados de conciencia, son experimentados de manera directa como altamente cargados de significancia; en otras palabras, los patrones son percibidos directamente como algo significativo y por lo tanto se ofrecen a sí mismos como motivos sobresalientes de uso en los rituales.”

Fuentes: pijamasurf.com

miércoles, 3 de julio de 2013

Hay menos neuronas en el cerebro de lo que suponíamos



Hay un 14% menos de estas células que lo que se pensaba desde hace 30 años. Esto no implica que seamos menos inteligentes. Se patentó una máquina especial para realizar este conteo
Fapesp | Río de Janeiro

“Hay 100.000 millones de neuronas en el cerebro”. Esa afirmación, que se ha extendido durante varios años, ha sido refutada por un equipo de científicos del  Laboratorio de Neuroplasticidad del Instituto de Ciencias Biomédicas de Brasil.

Según el nuevo recuento de los investigadores, el cerebro humano alberga 86.000 millones de neuronas. Pero son prudentes en su afirmación. Dejan claro que ese número puede aplicarse a los cerebros de personas maduras, que son los que han utilizado para el nuevo conteo.

Para realizar esta tarea, usaron motores eléctricos que giran a 400 revoluciones por minuto, con seis pistones. Cada pistón opera sumergido en un recipiente de vidrio que contiene muestras de tejido cerebral bañados en una solución especial. Una vez activado, los pistones crean remolinos que rompen las muestras. Dos horas más tarde, trozos de tejido del cerebro se disuelven en una mezcla lechosa. Es lo que los investigadores llamaron cariñosamente ‘jugo de cerebro’.

Para qué contar

Saber exactamente cuántas son y dónde están las células del cerebro es importante para la comprensión de cómo funciona este órgano y tratar de entender las estrategias adoptadas por la naturaleza para construir un órgano tan complejo, que en el caso humano, permite que aparezca la mente consciente.

También puede ayudar a identificar las características que distinguen a un cerebro normal de otro enfermo.

Hoy en día la neurociencia considera al cerebro mucho más que un conjunto de neuronas, células que se comunican a través de la electricidad. Tan importante como las neuronas totales son las conexiones reales que se establecen entre ellas, la creación de redes que procesan la información de manera distribuida. 

"El número, el nivel y la calidad de estas conexiones varían en el espacio y el tiempo", dice Martín Cammarota, neurocientífico de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul, que estudia la formación y la recuperación de los recuerdos.

"Tener más o menos neuronas no significa necesariamente que una persona más inteligente que otra, o más inteligentes que otras especies", dice. Sin embargo, este número de neuronas se acerca al que se estima que tiene el cerebro de un gorila.

Fuente: eldeber.com.bo

miércoles, 12 de junio de 2013

Los caminos de la música en nuestros cerebros

" Desde que el hombre existe ha habido música."

   Karlheiz Stockhausen 
(1928-2007) Compositor alemán.

Los orígenes exactos de la música son desconocidos pero fue la voz humana y la percusión,  corporal o de los elementos del entorno, sus primeras manifestaciones, pero los caminos de la musica en nuestro cerebro ya estaban trazados.


Mujeres bailando alrededor de un hombre, en la cueva de Cogull, Lérida.

La música no es algo tangible. No se la puede comer ni beber. No nos protege de la lluvia ni del viento ni del frío. No derrota a los depredadores ni sana huesos fracturados. Sin embargo, los seres humanos siempre han valorado y amado la música.
En la actualidad, gastamos grandes sumas de dinero en asistir a conciertos, bajar archivos de música, tocar instrumentos y escuchar a nuestros artistas favoritos. Pero hasta en el Paleolítico la gente invertía mucho tiempo y esfuerzo en crear música, como sugiere el descubrimiento de flautas hechas con huesos de animales. 







En 2009 se encontró una flauta elaborada con huesos de aves y marfil de colmillos de mamut en la cueva ‘Geissenkloesterle’, en el sur de Alemania, Este yacimiento está datado en 43.000 años de antigüedad y es uno de los lugares de la región en el que se han producido más hallazgos de instrumentos musicales además de adornos personales, arte figurativo y objetos míticos. 
Los investigadores están sometiendo esta flauta a profundos estudios y, aunque han utilizado la datación por radiocarbono, no han podido precisar su cronología exacta.























 ¿Por qué esa "cosa” incorpórea tiene tanto valor? La neurociencia empieza a ofrecer algunas respuestas.

Hace más de diez años, nuestro equipo de investigación usó tomografías cerebrales para demostrar que la música que la gente describía como muy emotiva comprometía el sistema de gratificación del cerebro mediante la activación de núcleos subcorticales de importancia en la gratificación, la motivación y la emoción. Descubrimos luego que escuchar lo que podría calificarse de “momentos (musicales) de mayor emotividad” –esos momentos en que se siente un “escalofrío” de placer ante un pasaje musical- produce la liberación del neutransmisor dopamina.

 En el Paleolítico además de silbatos y flautas también se usaban bramaderas, que son placas de madera u otro material con una cuerda atada en un extremo y que se hacía girar muy rápido, produciendo un sonido silbante.


Un estímulo natural
Cuando se escucha música placentera, se libera dopamina en el cuerpo estriado –una antigua parte del cerebro que también está presente en otros vertebrados-, que responde a estímulos gratificantes naturales como la comida y el sexo y al que apuntan de forma artificial drogas como la cocaína y las anfetaminas.

Pero lo que podría resultar más interesante es cuándo se libera ese neurotransmisor: no sólo cuando la música alcanza un pico de emoción, sino también varios segundos antes, durante lo que podría llamarse la fase de anticipación.

La idea de que la gratificación se relaciona en parte con la anticipación (o la predicción de un resultado deseado) tiene una larga historia en neurociencia. Hacer buenas predicciones sobre el resultado de los propios actos parecería ser esencial en el contexto de la supervivencia. Las neuronas de la dopamina, tanto en los seres humanos como en otros animales, desempeñan un papel en el registro de qué predicciones terminan por ser las correctas.



Los instrumentos aerófonos como flautas y silbatos de 3 a 7 agujeros se han encontrado desde por toda Europa, desde Francia a Rusia con una antigüedad de entre 20.000 y 15.000 años. Están hechas con huesos de pájaros, oso o reno. Algunos de estos instrumentos están decorados con dibujos grabados.

El estudio

A los efectos de analizar la forma en que la música compromete el sistema de gratificación del cerebro, creamos un estudio destinado a imitar la compra de música online. Nuestro objetivo era determinar qué pasa en el cerebro cuando alguien escucha música nueva y decide que le gusta lo suficiente para comprarla.

Utilizamos programas de recomendación de música para personalizar las selecciones de preferencias de nuestros oyentes, que resultaron ser música electrónica e independiente. Determinamos que la actividad nerviosa en el interior del cuerpo estriado –la estructura relacionada con la gratificación- era directamente proporcional a la cantidad de dinero que la gente estaba dispuesta a gastar.
Pero aun más interesante fue el diálogo entre esa estructura y la corteza auditiva, que también aumentó en el caso de los temas que se terminó por comprar en comparación con aquellos que no se adquirieron.

¿Por qué la corteza auditiva? Hace unos cincuenta años, Wilder Penfield, el famoso neurocirujano y fundador del Instituto Neurológico de Montreal, informó que cuando los pacientes recibían estimulación eléctrica en la corteza auditiva mientras estaban despiertos, a veces decían que escuchaban música. Las observaciones de Penfield, así como las de muchos otros, sugieren que es probable que la información musical esté representada en esas regiones del cerebro.

De sólo pensarlo...

La corteza auditiva también se muestra activa cuando imaginamos un tema. Pensemos en las primeras cuatro notas de la Quinta Sinfonía de Beethoven: ¡la corteza entra en actividad! Esa capacidad nos permite no sólo experimentar la música aunque ésta se encuentre ausente, sino también inventar nuevas composiciones y imaginar cómo podría sonar un tema con un tiempo o una instrumentación diferentes.

También sabemos que esas zonas del cerebro cifran las relaciones abstractas entre sonidos, como por ejemplo el patrón de sonido específico que hace que un acorde mayor sea mayor independientemente de la clave o el instrumento. Otros estudios muestran reacciones nerviosas específicas de regiones similares cuando se produce una pausa inesperada en un patrón repetitivo de sonido o en una progresión de acordes. Es similar a lo que pasa si se escucha a alguien tocar una nota en falso, algo que se advierte con facilidad incluso si se trata de una pieza musical que no nos es familiar.

Esos circuitos de la corteza nos permiten hacer predicciones respecto de acontecimientos inminentes sobre la base de hechos pasados. Se estima que acumulan información musical en el transcurso de la vida y crean modelos de regularidades estadísticas presentes en la música de nuestra cultura, permitiéndonos así entender la música que escuchamos en relación con las representaciones mentales almacenadas de la música que hemos escuchado.

Compositores e intérpretes lo entienden de manera intuitiva: manipulan esos mecanismos de predicción para brindarnos lo que queremos o para sorprendernos, tal vez hasta con algo mejor.


Fuente:   http://valdemusica.blogspot.com
               http://www.clarin.com

domingo, 19 de mayo de 2013

Los neandertales y los humanos convivieron en Picos de Europa




La cueva de La Güelga –una cavidad situada en la vertiente asturiana de los Picos de Europa– conserva pruebas de la convivencia entre neandertales y humanos modernos (homo sapiens). Ambos habrían coexistido en este lugar hace unos 40.000 años. Mario Menéndez, director de la Uned en Asturias y coordinador del equipo científico que trabaja en este yacimiento, afirma que «no hay ninguna razón para que no aparezcan yacimientos similares en León. El problema es que en la parte leonesa se ha investigado menos», explica. «Los Picos de Europa son una barrera insalvable en la época glaciar, pero se han localizado algunos pasos». En su opinión, es posible que en el futuro se localicen en León yacimientos parecidos al de La Güelga (Cangas de Onís).

«Los descubrimientos, muchas veces, son fortuitos», explica Menéndez. Sin embargo, aclara que «sí hay datos de la presencia de neandertales» en los Picos de Europa leoneses. «En León los investigadores se han centrado más en la arqueología clásica y en épocas en las que hay un rico patrimonio», añade. La investigación del equipo de Menéndez, en colaboración con la Universidad de Oxford, ha analizado fósiles del Paleolítico Medio y Superior, entre unos 150.000 y 10.000 años.

Sándwich del tiempo

Los depósitos arqueológicos han revelado una especie de ‘sándwich’ del tiempo: niveles con materiales atribuidos al hombre moderno entre estratos con materiales producidos por neandertales. Un sándwich que evidencia que ambas especies convivieron en la zona.

«Los humanos modernos ocuparon durante un tiempo la misma cavidad que, antes y después, fue habitada por grupos de neandertales», según este investigador.

Federico Bernaldo de Quirós, catedrático de Prehistoria de la Universidad de León -que dató los pretroglifos descubiertos en Maragatería por el aficionado Juan Carlos Campos- asegura que desde hace treinta años se está investigado la vertiente leonesa de los Picos de Europa sin los mismos resultados que en Asturias. «Aquí el terreno no es tan calizo y no hay tantas cuevas», aclara. Añade que «en León no se han encontrado sedimentos tan antiguos» como los localizados en La Güelga.

Uno de los grandes enigmas de la investigación prehistórica estriba en averiguar por qué desaparecieron los neandertales. Bernaldo de Quirós, que dirigió hace dos años las excavaciones en la cueva del Castillo (Puente Viesgo), también halló pruebas en este yacimiento de Cantabria de que ambas comunidades -neandertales y sapiens- convivieron durante un período de tiempo en la cueva.
El interrogante que se plantean ahora los investigadores es ¿cómo fue esa convivencia?
Los investigadores consideran que León tuvo que ser una zona de transición clave entre la cornisa cantábrica y la Meseta, pero los indicios de asentamientos del Paleolítico hasta ahora han sido ‘contados’, en cuevas como La Cantera, El Espertín, La Uña y La cueva del Oso -sólo accesible cuando desciende el nivel del pantano de Riaño-.

Fuente: diariodeleon.es

Los neandertales de El Sidrón eran diestros






Once de los 13 neandertales que habitaron en la cueva de El Sidrón (Asturias) eran diestros. Este es uno de los resultados de un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el que se han analizado las estrías de más de 60 piezas dentales de esta especie homínida. El trabajo, publicado en PLOS ONE, muestra, junto con otras evidencias anatómicas y funcionales de lateralización del encéfalo, que los neandertales poseían un patrón de asimetría cerebral similar al del hombre actual.

“La lateralidad manual es reflejo de una organización especializada del cerebro, por lo que su origen evolutivo ha sido motivo de investigación desde hace décadas. Aunque algunos primates pueden tener una cierta tendencia al uso preferente de una de sus manos, una estricta lateralización solo se observa en las especies humanas”, explica el investigador del CSIC Antonio Rosas, del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Según Rosas, director de la investigación, el poder estudiar conjuntamente 11 individuos de un mismo grupo neandertal constituye un hecho singular y confirma que la lateralidad en el uso de la mano derecha es un fenómeno poblacional. Falta por determinar si los dos individuos restantes del grupo de 13 neandertales de El Sidrón eran diestros o zurdos, ya que entre sus restos no se conservan las piezas dentales.

De los 27 neandertales analizados en todo el mundo hasta la fecha, tan sólo dos han mostrado indicios de un uso preferente la mano izquierda, porcentaje que coincide con la lateralidad cerebral observada en los humanos actuales.

Estrías culturales

Mediante microscopía electrónica, los investigadores han podido estudiar con detalle las pautas de orientación y direccionalidad en incisivos y caninos de las llamadas estrías culturales. “Para ayudarse en la elaboración de trabajos, los pobladores prehistóricos empleaban la boca como una tercera mano, en lo que denominamos el ‘gesto de agarra y corta’. Con la boca sujetaban pieles, carne, tendones y fibras vegetales, materiales que tensaban con una mano y cortaban o raspaban con la otra. Durante estas prácticas, en ocasiones los instrumentos de piedra rozaban los dientes, y dejaban unas características marcas”, comenta la investigadora del CSIC Almudena Estalrrich.

Este estudio pone de manifiesto que el uso preferente de una mano frente a la otra en neandertales se establece ya desde la infancia, tal y como ocurre en los humanos modernos, ya que entre los 11 individuos analizados se encuentra un niño de entre 6 y 8 años que presenta el mismo patrón de lateralidad que los adultos.

Cambio en la lateralidad

Hay, sin embargo, una excepción relativa al uso dominante de la mano derecha entre los neandertales asturianos. El conocido como Adulto 2 muestra signos de haber cambiado de mano preferente al final de su vida. Los dientes anteriores muestran una superposición de estrías culturales de orientación izquierda sobre otras de orientación derecha. Esto indica que el Adulto 2 fue diestro la mayor parte de su vida pero que una infección dental pudo provocar una inflamación que le obligó a cambiar de hábitos bucales y manuales.

Este proceso infeccioso tuvo su origen en una malformación dentaria, posiblemente de base genética, que ha permitido a los investigadores rastrear aspectos de la vida de este individuo, desde su formación durante la fase embrionaria hasta su fallecimiento. Los resultados de ese análisis han sido publicados en la revista Journal of Human Evolution.

“Este individuo presenta un canino incluido en el interior de la mandíbula que nunca llegó a hacer erupción. Además, conserva el canino de leche, cuya forma anómala permitió la entrada de agentes infecciosos que, sumados a la malformación genética, propiciaron una serie de lesiones que le obligaron a cambiar el uso de la boca y, por extensión, también de las manos”, concluye Rosas.

Las excavaciones de la cueva de El Sidrón (Borines, Asturias) está subvencionada por la Consejería de Cultura del Gobierno autonómico de Asturias y dirigidas por el investigador de la Universidad de Oviedo Marco de la Rasilla.

Fuente: homoysapiens.com

jueves, 25 de abril de 2013

Hace 1,3 millones de años los homínidos y las hienas competían en Orce (Granada) por la carroña




Hace 1,3 millones de años, Fuente Nueva-3, en Ocre (Granada), era un lugar que acogía las primeras poblaciones de homínidos que habían llegado a Europa. El paisaje estaba caracterizado por la presencia de mucha agua y una gran variedad de fauna, entre la que abundaban los grandes mamíferos, especialmente los megaherbívors, como Mammuthus meridionalis (elefante), Hippopotamus antiquus (hipopótamo), Stephanorhinus hundsheimensis (rinoceronte), Bison sp. (Bisonte), o Praemegaceros verticornis (ciervo gigante de grandes cuernos), junto a otras especies de menor tamaño.

 Situación geográfica y estratigrafía de Fuente Nueva-3


Este fue el contexto ambiental que acogió a los autores de los primeros cuchillos de piedra en Europa, elaborados con la materia prima localizada en los alrededores, especialmente sílex y calizas dolomíticas. Con estos utensilios podían, por ejemplo, aprovechar los cadáveres de los grandes megaherbívoros que encontraban normalmente en lugares próximos a ríos y manantiales, como es el caso de Fuente Nueva -3.






Herramientas de piedra que fueron encontradas alrededor del esqueleto de la elefanta


Un día del Pleistoceno inferior

Esto es lo que pasó un día del Pleistoceno inferior, hace 1,3 millones de años, al encontrarse con los restos de una elefanta (se sabe el sexo por la morfología de la mandíbula) perteneciente a la especie Mammuthus meridionalis, antecesora de los mamuts lanudos que posteriormente poblaron el continente europeo.




Esqueleto parcial de 'Mammuthus meridionalis' de Fuente Nueva -3y distribución espacial de coprolitos y herramientas de piedra


Quien llegó antes al cadáver? Quien se comió la carne más fresca?


Muy probablemente, la elefanta se había acercado moribunda a un charco para beber y acabó muriendo allí. Los homínidos descuartizaron y se comieron parte del cadáver, pero no fueron los únicos en sacarle provecho. Como seguramente pasó muchas veces, las hienas gigantes de cara corta de la especie Pachycrocuta brevirostris, de más de 110 kg de masa (pueden llegar hasta los 160 kg), también rentabilizaron sus nutrientes.

Ahora bien, quien llegó antes al cadáver? Quien se comió la carne más fresca? "Los homínidos". Así lo interpreta Bienvenido Martínez-Navarro, paleontólogo e investigador ICREA (Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados) en el IPHES (Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social), coautor de un artículo que ha publicado la revista Quaternary International sobre la competición por los recursos entre homínidos y hienas.

Las afirmaciones de Martínez-Navarro se basan en el estudio de un esqueleto de Mammuthus meridionalis encontrado en la campaña de excavación realizada en Fuente Nueva-3 el verano de 2001, y que fue extraído dos años después. "A este fósil le faltaban los miembros, tanto anteriores como posteriores, además del cráneo, pero se conservó gran parte del esqueleto axial, con la pelvis y la columna vertebral completas, varias costillas, una escápula y la mandíbula ligeramente desplazada", puntualiza el paleontólogo del IPHES.

El mismo investigador insiste: "Normalmente el sentido común conduce a las conclusiones más acertadas. Es de suponer, aplicando el principio del 'actualismo' (según el cual los agentes o causas que actúan en el presente ayudan a entender los sucesos del
pasado) que aquellos homínidos eran individuos que, a pesar de haber desarrollado ya la necesidad de comer alimentos animales, base del proceso de la diferenciación y evolución del género 
Homo -respecto al resto de primates que son básicamente vegetarianos-, no consiguieron desarrollar una capacidad digestiva tan elaborada como los grandes carnívoros para procesar desechos animales en avanzado estado de putrefacción, tal como hacen las hienas o los cánidos".

A esto hay que sumar que en estas etapas tan tempranas no hay ninguna evidencia de que los homínidos se sirvieran de manera sistemática del fuego. "Por ello, hemos de imaginar -precisa Martínez-Navarro- que nuestros antepasados ​​tenían que comer carne fresca, centrándose especialmente en las regiones proteicas menos tóxicas, como los paquetes musculares de los miembros que, además, contienen los huesos largos donde se acumulan grandes cantidades de médula, de alto rendimiento calórico, como el fémur, el húmero, el radio, el cúbito y la tibia".



Paul Palmqvist
(izquierda), investigador de la Universidad de Málaga, y Bienvenido 
Martínez-Navarro, investigador ICREA en el IPHES, en Orce - Jordi Mestre
 / IPHES


Cráneo y médula

Lo mismo sucede con el cráneo, donde se encuentra el cerebro, sumamente nutritivo, y que, junto a la médula, son comestibles y especialmente importantes para los niños recién destetados, los cuales no pueden masticar adecuadamente alimentos más duros, y también son necesarios para la manutención de los individuos ancianos desdentados, lo que les permite alargar su longevidad y, con ello, transmitir su experiencia y conocimientos a las generaciones más jóvenes.

"Curiosamente, estas partes menos tóxicas y más nutritivas, son las que le faltan al esqueleto", añade Paul Palmqvist, coautor del trabajo y catedrático de Paleontología de la Universidad de Málaga. "Por ello, debemos considerar que nuestros antepasados ​​sacaron rendimiento a la ventaja de llegar los primeros al cadáver; cortaron y se llevaron las patas y el cráneo, marchándose lo más rápido que pudieron. Después las hienas acabaron con el resto del cadáver, ya que estuvieron comiendo allí mientras hubo alguna cosa todavía comestible", añade.

Coprolitos blancos de P. brevirostris (hiena) del nivel arqueológico superior de Fuente Nueva -3 ( A) y más oscuro coprolitos encontradosenvolvente del esqueleto de M. meridionalis



Los coprolitos

 Hay otros datos más que indican que las hienas llegaron más tarde, considera María Patrocinio Espigares, primera firmante del artículo, profesora asociada en la Universidad de Málaga y miembro del Museo de Prehistoria y Paleontología de Orce. "Por un lado -cuenta esta investigadora- ingirieron

 grandes cantidades de carne y vísceras, ya que los coprolitos son de color oscuro debido a que comieron mucha cantidad de materia orgánica y poco hueso, ya que en caso contrario serían más claros, debido a la mayor presencia de materia mineral".

Por otra parte, "los coprolitos se sitúan mayoritariamente en el lugar donde habrían encontrado los huesos de las extremidades, lo que indica que fueron depositados allí con 
posterioridad a la su desmembramiento y transporte".

Precisamente, una de las aportaciones científicas más interesantes durante la excavación fue el hallazgo de 34 coprolitos (excrementos fosilizados) de la hiena gigante Pachycrocuta brevirostris, en torno al esqueleto de la elefanta, todo ello junto a 17 lascas de sílex con las que los homínidos habrían aprovechado los restos del animal. "Esto sugiere que el cadáver de este megaherbívoro pudo servir de alimento a  dos grandes consumidores de carroña: la hiena gigante y nuestros antepasados homínidos", afirma Bienvenido Martínez-Navarro.

"Con esta investigación se ha verificado una evidencia clara de competencia por el aprovechamiento de la carne entre los dos supercarroñeros mencionados, siendo el caso más antiguo que se conoce de competencia directa por el aprovechamiento de un cadáver de megaherbívoro entre ambos", agrega.

Además, prosigue, "muy probablemente sea el principal hallazgo arqueopaleontológicos 
encontrado hasta ahora en Orce y representa la punta del iceberg de lo que el yacimiento de Fuente Nueva-3, y los otros de la región, brindarán en un futuro próximo de cara al conocimiento del género de vida de nuestros antepasados más primitivos".




Fuente:    terraeantiqvae.com


domingo, 21 de abril de 2013

Familia marplatense encuentra un animal prehistórico en Mar del Sud.

 
En la localidad de Mar del Sud, más precisamente en el paraje denominado El Remanso, fue hallado el cráneo fósil de un perezoso gigante.

El hallazgo fue realizado por la familia López, oriundos de Mar del Plata, pero los fines de semana disfrutan de las solitarios paisajes de la villa balnearia. No es la primera vez que en sus expediciones han encontrado restos fósiles ya que en varias oportunidades tuvieron la gentileza de avisar y llevar al Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, el producto de sus hallazgos, como lo establece la ley 25.743 y la ordenanza municipal 248/88.


 

En esta ocasión se trata de un animal denominado Scelidodon, un gran perezoso pariente lejano de los que hoy aún existen en la selva misionera pero de un tamaño impresionante, ya que tenía en vida unos dos metros y medio de largo y algo mas de una tonelada de peso, eran herbívoros con escasos dientes, grandes garras con uñas que usaban para romper las ramas de los árboles y arbustos de los que se alimentaba.

Estos animales habitaron en el Período denominado Ensenadense, al menos para nuestra zona, ya que sus restos han sido hallados en estos sedimentos cuya antigüedad es de un mínimo de 700.000 años y se tuvo que luchar contra las olas que dificultaban la extracción del fósil que se hallaba al nivel de la restinga al borde del mar. Curiosamente y tal como ocurre en nuestras playas el mismo lugar hoy se encuentra tapado por la arena, lo que nos demuestra las dificultades que existen para llegar a estos hallazgos.

Los perezosos gigantes estaban muy diversificados y adaptados a los diversos ambientes, ya que se han encontrado en estratos de diferente origen, tales como pantanos y praderas. También estaban los que hacían grandes cuevas, denominados Scelidoterios, cuyos restos son más abundantes y hasta fue hallado en 2005, un ejemplar en el mismo paraje pero en sedimentos mucho más modernos, lo que confirma la riqueza natural de nuestra región.


El cráneo encontrado por la familia López será convenientemente preparado para ser exhibido en breve en la sala del citado museo de Miramar, junto a una creciente colección de la fauna prehistórica local, conformada por fósiles de otras especies gigantes de perezosos, grandes y extintos armadillos, dientes de sable, mastodontes y otras criaturas que ya no existen.

Fuente:
Para mas información sobre el hallazgo y las actividades institucionales del museo, visite sitio  www.museodemiramar.com.ar.






miércoles, 17 de abril de 2013

¿Era el hombre de Flores solo un enano?


Un nuevo estudio afirma que el famoso «hobbit» indonesio no era otra especie, sino un Homo erectus que «encogió» para adaptarse a la vida en una isla

El hombre de la isla indonesia de Flores, que vivió hace 18.000 años, medía un metro de altura, pesaba 25 kilos y tenía un cráneo pequeño, es todavía un misterio para la Ciencia. Los investigadores no se ponen de acuerdo sobre si se trata de una nueva especie o es en realidad alguno de nuestros ancestros o uno de nosotros, un homo sapiens, con malformaciones, en una de las disputas más feroces de la antropología. Un nuevo estudio realizado por científicos japoneses apunta ahora que estos «hobbits», como se les conoce popularmente, son el fruto de la evolución en una isla. Se «encogieron» para adaptarse a la falta de alimentación en un espacio tan reducido, explican en la revista Proceedings B Journal de la Royal Society.


Los restos de estos seres fueron hallados hace una década en una cueva de una remota isla de Indonesia. Los científicos del Museo de Nacional de Naturaleza y Ciencia de Tokio realizaron una tomografía computarizada detallada de un cráneo perteneciente a los restos de uno de los Homo floresiensis encontrados,. Los resultados sugieren que su cerebro era algo más grande de lo que se creía: 426 centímetros cúbicos, algo más que los 400 cc estimados previamente, pero solo un tercio de un cerebro Homo sapiens, que es de alrededor de 1.300 cc.

Homo erectus reducido

El equipo argumenta que el tamaño del cerebro es consistente con un descendiente reducido del Homo erectus, que fue el primer ser humano en salir de África. Los antepasados de los «hobbits» pudieron ser una escuálida versión del Homo erectus. El tamaño de su cerebro habría sido de alrededor 860 cc. Sus descendientes, aislados del resto del mundo, fueron disminuyendo durante miles de años para adaptarse de la disponibilidad de alimentos en la isla, de acuerdo con su teoría.

Este fenómeno, conocido como enanismo insular, es muy conocido entre los biólogos. De hecho, en ese momento en la isla Flores vivía un elefante pigmeo, cuyos restos masacrados se han encontrado en el suelo de la cueva de los «hobbits». La teoría del enanismo insular no es nueva, pero los investigadores dicen que es la que mejor puede explicar lo sucedido en Indonesia. El debate continúa.

Funte: abc.es

martes, 16 de abril de 2013

El arte rupestre de los primeros americanos



En 1962, el arqueólogo estadounidense Clement Meighan (izquierda) llegó a Baja California Sur invitado por el escritor Erle Stanley Gardner y durante su estancia en ese territorio descubrió entre las cuevas que pueblan la Sierra de San Francisco y Santa Martha diversas galerías de pinturas rupestres en excelente estado de conservación.

Hasta entonces, este conjunto de manifestaciones rupestres sólo eran conocidas entre la población local y por algunos escritos de los misioneros jesuitas del siglo XVIII.



 

En sus primeras publicaciones, Meighan atribuyó la autoría de estas pinturas a los antiguos cochimies y las fechó como del siglo XIII. Por años esta hipótesis fue la más aceptada por la comunidad académica hasta que en los 80, especialistas de la Universidad de Barcelona comenzaron a realizar estudios de datación por radiocarbono en una de las cuevas más importantes, La Pintada. Los resultados arrojaron fechas de hasta 5 mil años de antigüedad.

30 años después de haber comenzado sus investigaciones sobre arte rupestre en la Península de Baja California con el apoyo de la Universidad de Barcelona, el arqueólogo español Ramón Viñas Vallverdú (derecha), actualmente investigador del Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), de la Universidad Rovira i Virgili, de España, explica que las dataciones que se tienen hasta ahora de algunas de estas pinturas oscilan entre los 8 y 9 mil años de antigüedad. Sin embargo, esos resultados siguen siendo parciales, pues asegura que en algunas de estas cuevas se han encontrado contextos de hasta 10 y 12 mil años de antigüedad.


 

Si esclarecer su antigüedad, este conjunto de pinturas rupestres ha implicado una compleja labor durante varias décadas, los trabajos para conocer a sus autores apenas comienza. Uno de los objetivos del proyecto de investigación “Biodiversidad y sociedades cazadoras del Cuaternario de México”, que incluye varios proyectos de exploración en distintas partes del país, y en el que participan investigadores del INAH y el IPHES, es tratar de obtener información sobre las primeras poblaciones que realizaron estas pinturas rupestres, pertenecientes al estilo Gran Mural, que se enmarca dentro del período Arcaico (hace unos 10 mil años) y se caracteriza por figuras de gran tamaño, de uno hasta cuatro metros de altura.

 “Sobre la gente de la época del Gran Mural sabemos muy poco, por eso queremos seguir investigando en esa línea. En cueva La Pintada se han registrado elementos con fechas de hasta 10 mil años de antigüedad. Las excavaciones que haremos próximamente serán para estudiar el contexto arqueológico de esos grandes murales; los lugares que estamos buscando son alrededor de esa zona para encontrar los lugares de hábitat de los que hicieron estas pinturas”, dijo en entrevista Viñas Vallverdú, en su visita a México.

 

El trabajo, explica el investigador que también ha sido profesor de la ENAH, consistirá en realizar recorridos de superficie para localizar materiales y sitios que ofrezcan información sobre los grupos humanos que se asentaron en esa península hace 10 mil años. Según el arqueólogo, es muy probable que esas poblaciones de cazadores recolectores utilizaran las cuevas halladas en estos barrancos como espacios rituales, a manera de santuarios donde realizaban ceremonias de petición de lluvia, fecundidad o abundancia. “Es muy posible que las sierra fuera su zonas de caza, pero también como zonas sagradas, y los grandes hábitats estaban alrededor de la sierra, esta gente vivía en las planicies”, apunta.

El arqueólogo, cuya tesis doctoral sobre pintura rupestre en Baja California está por publicarse, está convencido de que los resultados que arrojen estas investigaciones serán de vital importancia porque aportarán información nueva en torno a los estudios de los primeros pobladores del continente ya que, asegura, para América estas pinturas se encuentran entre los referentes más importantes de los primeros pobladores, similares a otras del planeta, porque son de las más antiguas de América hasta ahora fechadas.



Trabajo complejo

Entre el conjunto de cuevas que presentan estas manifestaciones rupestres en la sierra de San Francisco, Baja California, la cual cuenta con la designación de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1993 , destacan La Pintada, Las Flechas, Los Músicos, La Soledad y Cueva El Ratón, que permanecen abiertas al público y están bajo custodia del INAH. Pero esto es apenas una pequeña muestra de las miles de figuras que adornan las paredes rocosas de esos lugares.
Viñas Vallverdú detalla que entre las cuevas identificadas como del estilo Gran Mural, tan sólo en la Sierra de San Francisco hasta ahora se tienen identificadas más de 250, de las cuales sólo se han investigado alrededor de 20.

Y es que a decir del investigador, quien además en la Península Ibérica dirige proyectos sobre el arte rupestre Levantino, la simple documentación y datación de estos murales antiguos representa un trabajo monumental, ya que buena parte de ellos presentan diferentes fases pictóricas, lo cual indica que algunos lugares fueron ocupados por varias generaciones a lo largo de cientos de años, probablemente desde el año 9 mil a.C. y hasta el siglo XVIII. Desde los primeros pobladores hasta los asentamientos de la etnia cochimie.
“Hay lugares donde hay siete niveles de pinturas diferentes, esto quiere decir que estos lugares fueron frecuentados por miles de años”, dice.

El especialista comenta que las pinturas correspondientes a las primeras etapas se caracterizan por la representación de grandes figuras humanas, mientras que las de etapas tardías son de menor tamaño, y posiblemente fueron realizadas por los últimos grupos humanos que llegaron al área, provenientes de EU. “Encuentran las pinturas del Gran Mural y ponen ahí también pequeñas figuras, esas figuras siempre aparecen sobre las del Gran Mural”.

 

Señala que aunque estos sitios eran utilizados como santuarios, es probable que en épocas tardías hayan sido habitados por los cochimies, y hasta hace un siglo, los rancheros que poblaron ese territorio después de la Revolución mexicana las utilizaban como corrales de ovejas y cabras.
Viñas afirma que los santuarios, además de espacios para las expresiones mágicas y religiosas, tal vez funcionaban como marcadores de tiempo y territorio. “En el caso de La Pintada hay muchas marcas de tipo astronómico, sitios donde señalan que ahí llega el sol en determinada época del año y eso marca una fecha en su calendario. Así saben que cuando el sol está pegando en tal lugar es la época de ir a recoger la pitahaya o iniciará la época de lluvia”.

El proyecto de exploración en esta zona de Baja California se sumaría al que el especialista del IPHES, en colaboración con el paleontólogo Joaquín Arroyo Cabrales, especialista del Laboratorio de Arqueozoología del INAH, realizan en Chazumba, Oaxaca, donde se han encontrado huesos de fauna que existió hace 25 mil años, así como lascas de sílex, posiblemente hechas por el hombre.

Fuentes: http://terraeantiqvae.com