martes, 25 de diciembre de 2012

Hallan huellas fósiles de aves de la Antártica de hace 48 millones de años

La investigación, publicada este mes en la revista Antarctic Science, entrega relevantes antecedentes que, según los científicos, permiten reconstruir el entorno antártico antes que se separara hace 23 millones de años de la plataforma continental, donde actualmente se encuentra la Patagonia.

Se tratan de huellas de aves similares a zorzales, caranchos (halcones) y patos que se encontraron en la isla Rey Jorge, la mayor de las islas Shetland del Sur en la Antártida, confirmó INACH.

El descubrimiento, realizado por el científico chileno Héctor Mansilla, revela información sobre las características de una zona que hace millones de años se asemejaba a los pantanos costeros de Magallanes, en la Patagonia chilena.

De hecho, la investigación estima que el lugar donde se encontraron los fósiles podría corresponder a la orilla de un lago que se situaba dentro de un valle montañoso con sucesivas ondulaciones.

"Tenemos restos de tallos de plantas que viven en estos ambientes, y tenemos también ondulaciones dejadas por el agua en el sedimento y gotas de lluvia o paleogotas", explicó Mansilla.

Entre las huellas halladas destaca el primer registro en la Antártica de Avipeda, una especie similar al carancho, que se caracterizaba por tener el dedo hacia atrás y garras.

La Antártica se separó del continente americano hace unos 23 millones años tras la formación de el mar Drake y, según los científicos, es probable que hace 3 millones de años pudieran encontrarse árboles en zonas libres de hielo.

El análisis de estas muestras se hicieron en los laboratorios de la INACH y contó con la colaboración de investigadores extranjeros como la experta en huellas de aves de la Universidad Nacional de Río Negro (Argentina), Silvina de Valais, y el geólogo alemán Wolfgang Stinnesbeck, de la Universidad de Heidelberg.

Fuente: EFE.

La recuperación biológica tras la extinción del Pérmico fue más rápida

El clima después de la extinción masiva más grande hasta la fecha, hace 252 millones de años, era fresco, más tarde se hizo muy cálido y luego se volvió fresco de nuevo. Gracias a las temperaturas más frías, la diversidad de la fauna marina se disparó, tal y como paleontólogos de la Universidad de Zurich han reconstruido.

   El clima más cálido, junto con un alto nivel de CO2 en la atmósfera, en un principio dio origen a nuevas especies de vida corta. A más largo plazo, sin embargo, este cambio climático tuvo un efecto adverso sobre la diversidad biológica y causó especies en vías de extinción.

   Hasta ahora, siempre se asumió que a la flora y la fauna le llevó mucho tiempo recuperarse de la gran extinción masiva al final del período Pérmico, hace 252 millones de años. De acuerdo con el consenso científico, comunidades ecológicas complejas sólo comenzaron a reaparecer en el Triásico Medio, hace unos 247 millones años.

   Ahora, sin embargo, un equipo encabezado por el paleontólogo suizo Hugo Bucher, de la Universidad de Zurich, revela que grupos de animales marinos, como los amonites y conodontos (microfósiles) ya alcanzaron un máximo entre tres y cuatro millones de años antes, es decir, todavía durante el Triásico Temprano.

   Los científicos trazan las curvas de temperatura en detalle en la revista Nature Geoscience, demostrando que el clima y el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera fluctuaron mucho durante el Triásico Temprano y el impacto que esto tuvo sobre la biodiversidad marina y las plantas terrestres.
   Para la reconstrucción del clima, Bucher y sus colegas analizaron la composición de los isótopos de oxígeno en conodontos, los restos de los cordados que una vez vivieron en el mar. Según el estudio, el clima en el comienzo del Triásico hace 249 millones años fue muy benigno. Esta fase más fría fue seguida por una fase breve de clima muy cálido. A finales del Triásico Temprano, es decir, entre 247,9 y 245,9 millones años atrás, se reanudaron las condiciones más frías.

   Entonces, los científicos examinaron el impacto del clima sobre el desarrollo de la flora y la fauna. "La diversidad biológica aumentó más en las fases más frías", explica el paleontólogo Bucher. "La siguiente fase extremadamente cálida, sin embargo, dio lugar a grandes cambios en la fauna marina y a un cambio ecológico importante en la flora".

   Bucher y su equipo pueden revelar que esta disminución de la biodiversidad en las fases cálidas se correlaciona con fuertes fluctuaciones en la composición del isótopo de carbono en la atmósfera. Estos, a su vez, estaban directamente relacionadas con los gases de dióxido de carbono, derivados de las erupciones volcánicas en la gran provincia ígnea de Siberia.

   Bucher y sus colegas están convencidos de que el cambio climático y la emisión de gases volcánicos fueron motores clave de la recuperación biótica en los océanos durante el Triásico Temprano.

Fuente: europapress.es

jueves, 6 de diciembre de 2012

Descubierto un incisivo neandertal en Sitges

En las excavaciones que se están llevando a cabo en la Cova del Gegant  (Sitges) se ha localizado un diente incisivo inferior, perteneciente a un individuo que falleció entre los 8 y los 10 años. No se trata, pues, de una pieza de la mandíbula hallada en 2005, ya que este otro individuo murió habiendo cumplido ya los 15 años.

Este incisivo, que fue hallado en las excavaciones de 1974-1975, pudo ser identificada gracias a la revisión de las piezas de esta cueva expuestas en el Museo de Ciencias naturales de Barcelona, que están llevando a cabo un grupo interdisciplinario de arqueólogos. En estas intervenciones, que fueron coordinadas por J.F. Villalta, no se determinó si la pieza era o no de procedencia humana.

 Entre los miembros del equipo arqueológico que ha llevado a cabo la intervención se encuentran Juan Luis Arsuaga ( Universidad Complutense de Madrid), Montserrat Sanz, Joan Daura y Josep Maria Fullola (Universidad de Barcelona), Rolf Quam, de la Universidad de Nueva York o Laura Rodríguez y Rebeca García-González, de la Universidad de Burgos.

Fuente: Universitat de Barcelona

martes, 27 de noviembre de 2012

Identificado un diente de neandertal procedente de una cueva de Sitges


Un equipo científico interdisciplinario de las universidades de Barcelona, Burgos, Nueva York y Complutense de Madrid ha identificado un diente incisivo de neandertal procedente del yacimiento arqueológico de la Cova del Gegant, en la localidad barcelonesa de Sitges.

El incisivo ahora identificado es uno de cuatro restos neandertales excavados en Cataluña, junto con la mandíbula de Banyoles, el diente de la cueva de Mollet (Girona) y la mandíbula de la Cova del Gegant de Sitges.

La cueva de Sitges se convierte así en el lugar que más restos humanos neandertales ha aportado hasta ahora.

El equipo de investigadores está integrado por los arqueólogos Montserrat Sanz, Joan Daura y Josep Maria Fullola (Universidad de Barcelona), Laura Rodríguez y Rebeca García-González (Universidad de Burgos), Rolf Quam (Universidad de Nueva York) y Juan Luis Arsuaga (Universidad Complutense).

El diente incisivo de la cueva de Sitges, que hasta ahora no había sido identificado como humano, procede en concreto de las excavaciones realizadas en los años 1974-1975, que fueron coordinadas por J.F. de Villalta.

La identificación de este nuevo resto humano ha sido posible gracias a la revisión de la colección de la cova del Gegant en el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona que han llevado a cabo los arqueólogos de la Universidad de Barcelona.

A pesar de que la colección arqueológica fue estudiada en su momento y se publicaron diferentes estudios, este diente humano pasó desapercibido.

En 2005, el mismo equipo de arqueólogos y antropólogos identificó una mandíbula de neandertal depositada en el Archivo Histórico de Sitges, la cual está expuesta actualmente en el Museo de Arqueología de Cataluña.

La mandíbula provenía de las excavaciones que había hecho el sacerdote Santiago Casanova en 1954 y tiene una antigüedad de 53.000 años.

Según ha informado la Universidad de Barcelona, el resto ahora identificado como neandertal, que tiene la misma antigüedad, es un diente incisivo inferior que se corresponde a un individuo que cuando murió tenía entre 8 y 10 años, por lo que se trata de un espécimen diferente del de la mandíbula identificada en 2005, que debía tener más de 15 años en el momento de su muerte.

Fuente: canarias7

viernes, 17 de agosto de 2012

El hombre moderno conserva el genoma neandertal porque tuvieron un ancestro común


Todos los homo sapiens del planeta -todos excepto los africanos- compartimos un 2% de genoma neandertal. Ahora, una nueva investigación pone en duda que se haya producido hibridación entre especies. Científicos de la Universidad de Cambridge reconocen las similitudes genéticas, pero creen que pueden explicarse, simplemente, por un ancestro común. Sus conclusiones aparecen en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS).

La evidencia genética indica que los euroasiáticos comparten con los neandertales entre el 1% y el 4% de su ADN, algo que no ocurre en el caso de los africanos. Estudios anteriores habían concluido que esta diferencia podía explicarse porque la hibridación ocurrió cuando los humanos modernos salieron de África y se mezclaron con los neandertales que ya habitaban en Europa.

Sin embargo, el nuevo estudio ha proporcionado una explicación alternativa para las similitudes genéticas. Los científicos descubrieron que un ancestro común, sin ningún tipo de hibridación, explica estas similitudes genéticas. En otras palabras, según los investigadores, no se produjo ningún tipo de ingreso reciente de ADN neandertal en los humanos modernos. Ya venía de antes.

«Nuestro trabajo demuestra claramente que los patrones vistos en la actualidad en el genoma del neandertal no son excepcionales, sino que concuerdan con nuestras expectativas de lo que podríamos ver sin la hibridación. Si sucedió algún cruce -es difícil decir que nunca ocurrió- habría sido mucho más escaso de lo que se dice», afirma Andrea Manica, responsable del estudio.

Neandertales y humanos modernos compartieron un ancestro común que se cree se extendió por África y Europa hace medio millón de años. De la misma forma que existen poblaciones muy diferentes actualmente en Europa, las poblaciones de ese ancestro común no estaban completamente mezcladas a través de los continentes, pero las que se encontraban más cerca posiblemente tenían más similitudes genéticas que las que estaban lejos.

Después, de 350.000 a 300.000 años atrás, los grupos europeo y africano se separaron. El europeo se convirtió en neandertal, y el africano en homo sapiens. Sin embargo, porque las poblaciones dentro de cada continente no estaban libres de mezcla, la población de humanos modernos en África que estaba más cerca de Europa habría retenido más ADN ancestral (en concreto, variantes genéticas) que también compartían con los neandertales.

Sobre esta base, los científicos crearon un modelo para determinar si las similitudes genéticas entre humanos modernos y neandertales, que habían sido atribuidas a la hibridación, podrían deberse a la proximidad de los humanos modernos en el norte de África (que más tarde poblarían Europa) con los neandertales. Los científicos concluyeron que cuando los seres humanos modernos se expandieron fuera de África hace 60.000 o 70.000 años, trajeron esa similitud genética con ellos, por lo que los europeos y los asiáticos son más similares a los neandertales que los africanos. 

Fuente:  homoysapiens.com/

viernes, 8 de junio de 2012

Descubren en Sonora una punta Clovis de más de 10 mil años de antigüedad


Los Clovis son considerados como los primeros pobladores del continente americano; junto a la herramienta también se localizaron huesos de un animal extinto denominado gonfoterio, parecido al mamut.

Una nueva punta Clovis de alrededor de 12,000 años de antigüedad y en perfecto estado de conservación fue descubierta en el sitio arqueológico "Fin del Mundo", en el semidesierto de Sonora.
El sitio es considerado un paraíso del periodo Pleistoceno Terminal, donde grupos de cazadores-recolectores elaboraron herramientas de piedra y practicaron la cacería de grandes animales hace 10,000 y 12,500 años.

El descubrimiento se registró durante la cuarta temporada de exploraciones arqueológicas efectuada en la primavera de este año, en la que se dio continuidad a la excavación de la Unidad 1, donde desde 2007 hasta la fecha se han encontrado diversas herramientas de lítica tipo Clovis.

En el sitio, también se han descubierto huesos de dos ejemplares de un animal extinto, llamado gonfoterio (parecido al mamut), lo que permite advertir una escena de cacería del Pleistoceno.
De acuerdo al reporte del Instituto Nacional de Antropología e Historia, la punta Clovis es un tipo de herramienta elaborada en piedra por los grupos Clovis.

Estos han sido considerados por mucho tiempo los primeros pobladores del continente americano, cuyos vestigios se han fechado en alrededor de 12,000 años, correspondiente al periodo Pleistoceno Terminal.

La arqueóloga Guadalupe Sánchez, directora del proyecto de investigación en "Fin del Mundo", desarrollado por el INAH-Conaculta, con apoyo de la Universidad de Arizona y National Geographic Society, destacó que el descubrimiento del proyectil se suma a otros ocurridas entre 2007 y 2011.

"Esto viene reforzar la idea de que en este sitio del norte de México habitaron los Clovis por largo tiempo y que debieron cazar gonfoterios, un animal cuyos restos no se habían encontrado en relación con el hombre en América".

Asimismo, indicó que hasta el momento en el país se han descubierto muy pocas puntas Clovis, alrededor de 127, y fuera del estado de Sonora no hay muchas evidencias de los primeros pobladores del continente.

La punta de proyectil se descubrió a ocho centímetros por debajo del contexto donde en 2008 se halló una mandíbula y fragmentos del cráneo de un gonfoterio.

Debajo y alrededor de esta pieza lítica había gran cantidad de pedazos de diente —de entre 1 y 2 cm de largo—, que podrían pertenecer al maxilar de este mismo proboscídeo (antepasado del elefante), concluye el reporte.

Fuente: http://www.milenio.com

martes, 5 de junio de 2012


Las estaturas de tres hominimos del pleistoceno comparadas

Tanto el Homo heilderbergensis como los neandertales tenían una altura similar a la de las actuales poblaciones mediterráneas. Es la conclusión extraída tras la reconstrucción de 27 huesos completos de extremidades humanas encontrados en Atapuerca (Burgos).

El buen estado de conservación de los fósiles de la Sima de los Huesos de Atapuerca ha hecho posible la restauración de estos restos, que tienen 500.000 años de antiguedad.

«La increíble colección nos permite hacer estimaciones de la estatura en especies como Homo heidelbergensis –que habitó Europa durante el Pleistoceno Medio y es antepasado de los neandertales–, basándonos exclusivamente en huesos largos completos, como todos los del brazo y la pierna», explica a SINC José Miguel Carretero Díaz, investigador del Laboratorio de Evolución Humana de la Universidad de Burgos y autor principal del estudio que publica el Journal of Human Evolution.

Además, al estar los huesos completos, los investigadores han podido atribuir cada uno a un sexo determinado para calcular la estatura tanto en hombres como en mujeres. «Las estimaciones que habíamos hecho hasta ahora se basaban en huesos incompletos, cuya longitud había que estimar, y utilizábamos fórmulas basadas en una sola población de referencia, que no sabíamos si era o no la más adecuada», señala el investigador.

Dado que no conocían cuál sería la afinidad racial y ecológica más adecuada para estos humanos, los científicos utilizaron fórmulas multirraciales y multisexuales para estimar la estatura con todos ellos para reducir el margen de error y acercarse más a la realidad. «Calculamos un promedio general para la muestra y uno para cada sexo. Lo mismo se ha hecho con los fósiles de neandertales y cromañones», apunta Carretero Díaz.

Sus resultados indican que tanto los hombres como las mujeres de la población de la Sima de los Huesos eran solo ligeramente más altos en promedio que los hombres y mujeres neandertales. «Ni unos ni otros pueden calificarse como humanos de baja estatura, sino que se sitúan dentro de las categorías de individuos medianos y supermedianos, aunque entre ellos haya también individuos altos», aseguran los expertos.

La estatura de estas dos especies se parece mucho a la que presentan las poblaciones actuales que viven en latitudes medias, como las de Europa central y mediterránea.

Los humanos que llegaron a Europa en el Paleolítico superior, y que sustituyeron a las poblaciones neandertales, son los ‘cromañones’ o humanos anatómicamente modernos. Presentan una estatura significativamente superior a la de las otras especies humanas, con promedios más elevados que caen dentro de la categoría de individuos muy altos en los dos sexos.

La altura se mantiene estable durante dos millones de años

Según los investigadores, dejando al margen las especies de biotipo pequeño como Homo habilis (Este de África), Homo georgicus (Georgia) y Homo floresiensis (Isla de Flores), todos los humanos conocidos del Pleistoceno Inferior y Medio que habitaron África (Homo ergaster, Homo rhodesiensis), Asia (Homo erectus) y Europa (Homo antecessor, Homo heidelbergensis y Homo neanderthalensis) parecen presentar durante la mayor parte de este período también estaturas medianas y supermedianas, «aunque entre todas ellas podamos encontrar siempre algún individuo alto o muy alto», señalan.

En su opinión esto quiere decir que la estatura del género Homo ha permanecido más o menos estable en el tiempo durante casi 2 millones de años, hasta la aparición hace tan solo 200.000 años en África «de una especie rompedora en este sentido», el Homo sapiens, cuyos primeros representantes eran significativamente más altos que los de cualquier otra especie que hubiera existido hasta ese momento.

«La explicación la encontramos en el cambio morfológico general del biotipo corporal que protagonizó nuestra especie respecto a las anteriores. El Homo sapiens presenta un cuerpo más estrecho, huesos más ligeros, estatura más elevada y piernas más largas», añade el investigador.

Un cuerpo más ligero les ayudó a sobrevivir

Se han apuntado varias ventajas para que el biotipo del sapiens fuera más adaptativo, entre ellas las de carácter termorregulador, obstétrico y nutricional, pero a juicio de los expertos, la mayor ventaja de este nuevo cuerpo es de tipo energético.

«Unas piernas más largas, una cadera más estrecha, una mayor estatura y unos huesos más ligeros, además de significar un menor peso corporal (menor masa muscular), favorecen una zancada más larga, mayor velocidad y menor coste energético para mover el cuerpo, caminar y correr», indica Carretero Díaz.

Esta anatomía pudo ser una gran ventaja para la supervivencia en Eurasia durante el Pleistoceno Superior, cuando dos especies humanas inteligentes (los neandertales y los cromañones de cuerpo ligero) tuvieron que afrontar duras condiciones climáticas, cambios drásticos en los ecosistemas y competencia ecológica entre ellas.

fuente:http://www.abc.es

miércoles, 23 de mayo de 2012

Los 'madrileños' comían carne y médula ósea de elefante hace unos 80.000 años

Los investigadores han encontrado marcas de corte y de percusión en los huesos de elefante del yacimiento de Preresa. (Imagen: Joaquín Panera)

Los humanos que poblaron la orilla del río Manzanares durante el Paleolítico medio (hace entre 127.000 y 40.000 años) se alimentaban de carne y médula ósea de paquidermo. Así lo demuestra una investigación española que ha encontrado marcas de percusión y de corte en los restos de elefantes del yacimiento de Preresa (Madrid).

En la prehistoria, cazar un animal para alimentarse implicaba un riesgo y un gasto energético muy grande. Por eso, cuando los habitantes del Paleolítico medio tenían un elefante en la despensa, chupaban hasta los huesos.

Los humanos que poblaron la zona geográfica de Madrid hace 84.000 años se alimentaban de su carne y consumían la médula ósea de estos proboscidios, según prueba un nuevo estudio. Hasta ahora, la comunidad científica dudaba de que la explotación de la carne de elefante fuera una actividad común en esa época por la falta de evidencias directas en los huesos. Aún está por determinar si estos mamíferos eran del género Mammuthus o del subgénero Palaeoloxodon.

Los investigadores hallaron huesos con marcas de corte, para consumir la carne, y de percusión, para la médula ósea. “Hay muchos yacimientos, pero pocos restos fósiles con marcas que muestren la intencionalidad del ser humano”, destaca a SINC Jose Yravedra, investigador de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor principal de la investigación publicada en la revista Journal of Archaeological Science.

Nunca antes se habían documentado marcas de percusión que confirmaran una fracturación intencional de los huesos para acceder al alimento interior. Estas siempre se habían asociado a la fabricación de herramientas, pero en los restos hallados esta hipótesis se descartó. Los utensilios encontrados en la misma zona estaban hechos de sílex y de cuarcita.

El equipo, formado por arqueólogos, zooarqueólogos y geólogos de la UCM, del Instituto de Evolución en África (IDEA) en Madrid y del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) en Burgos, recogió 82 huesos del mismo elefante asociados a 754 herramientas de piedra, en un área de 255 metros cuadrados del yacimiento de Preresa, en la orilla del río Manzanares.

En el caso de las marcas de corte en los restos fósiles, estas se suman a “la evidencia más antigua de aprovechamiento de elefantes” en el yacimiento de Áridos, cercano al río Jarama, según recoge en 2010 una investigación publicada por Yravedra en la misma revista. “Hay pocos registros sobre el aprovechamiento de elefantes en Siberia, Norteamérica y Europa central de hace más de 10.000 años”, contextualiza el zooarqueólogo.

Las vísceras es lo primero que come un depredador, humano o carnívoro de cualquier clase. Las señales prehistóricas del banquete ayudan a los investigadores a saber quién fue el primero en sentarse a la mesa, ya que el riesgo de cazar un elefante plantea la duda de si el humano lo cazaba o lo carroñaba.

“Este es el siguiente enigma que tenemos que aclarar”, responde Yravedra, quien recuerda que hay evidencias de caza en otros animales más pequeños en el mismo yacimiento. Pero, por el grosor de las membranas fibrosas y otros tejidos de la carne del elefante, los humanos no siempre dejaban marcas en los huesos. “Y por eso en ocasiones es difícil determinar si los humanos aprovecharon su carne”.

La grasa animal era un bien muy preciado entre cazadores y recolectores que seguían una dieta rica en carne y baja en carbohidratos. Cuando la carne escaseaba, otros recursos como la médula ósea se convertían en una fuente de lípidos.

Según el estudio, en los elefantes esta práctica no era muy común por la laboriosidad del proceso de extracción de la médula ósea de los huesos. Además “la explotación de su grasa es algo que no se ha documentado hasta ahora”, dice el investigador. Otras fuentes de alimento, como los sesos, cumplían la misma función nutricional.

Fuente: SINC

jueves, 17 de mayo de 2012

Descubren en Francia la forma más antigua de arte mural


Los primeros grabados de de las cuevas en Dordogne, en Francia (AFP/Archivo, Patrick Bernard)

Un bloque macizo de piedra caliza en Francia contiene lo que los científicos creen que son los primeros grabados conocidos de arte mural, que datan de hace unos 37.000 años, indicó un estudio publicado el lunes en Estados Unidos.

La pieza de 1,5 toneladas fue descubierta por primera vez en 2007 en Abri Castanet, un conocido sitio arqueológico en el suroeste de Francia, que alberga algunas de las primeras formas de arte. En el sitio también se encontraron cuentas y conchas perforadas.

De acuerdo con el profesor de antropología de la Universidad de Nueva York, Randall White, autor principal del artículo publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS, por sus siglas en inglés), esta obra de arte probablemente buscaba adornar el interior de un refugio para cazadores de renos.

"Decoraron los lugares donde vivían, donde hacían todas sus actividades diarias", dijo White a la AFP. "Hay una pregunta general acerca de cómo y por qué, y por qué aquí en este lugar en este preciso momento se empieza a ver gente que dedica tanto tiempo, energía e imaginación a estos gráficos".

Las imágenes van desde pinturas de caballos a "imágenes de vulvas" que parecen representar órganos sexuales femeninos, tallados en el techo bajo, a unos 1,5 y dos metros del suelo, al alcance de los cazadores.

El trabajo es menos sofisticado que las elaboradas pinturas de animales halladas en la cueva Grotte Chauvet en Francia, más remota y de más difícil acceso, que se estima tienen entre 30.000 y 36.000 años de antigüedad.

Por el contrario, los grabados y pinturas en Castanet, que según una datación por carbono tienen unos 37.000 años, son más toscas y más primitivas en su estilo y fueron hechas probablemente por gente común.

"Este arte parece ser un poco más antiguo que las famosas pinturas de la Grotte Chauvet, en el sureste de Francia", dijo White, al referirse a las pinturas rupestres descubiertas en 1994. "Pero a diferencia de las pinturas y grabados de Chauvet, que están a gran profundidad y lejos de las zonas donde transcurría la vida cotidiana, los grabados y las pinturas en Castanet están directamente relacionados con la vida cotidiana, dada su proximidad a herramientas, chimeneas, huesos, y talleres de producción de utensilios y ornamentos".

Sin embargo, a pesar de que esta forma de arte es muy diferente, los arqueólogos creen que los artistas provienen de la misma cultura auriñaciense que incluía a los primeros humanos modernos en Europa, en sustitución de los neandertales. La Cultura Auriñaciense se desarrolló de hace unos 40.000 años hasta hace unos 28.000 años.

"Los primeros humanos auriñacienses eran, más o menos, como los humanos de hoy", dijo White. "Tenían identidades sociales relativamente complejas que expresaban a través de ornamentación personal y desarrollaron la escultura y las artes gráficas".

El estudio fue realizado con la participación de expertos de arqueología de importantes universidades de Francia y Reino Unido.

En un estudio publicado la semana pasada en la PNAS, unos científicos franceses dijeron que las pinturas de Chauvet eran "las más antiguas y más elaboradas descubiertas hasta el momento".

Los hallazgos en relación a Abri Castanet se basaron en análisis geomorfológicos y de datación de cloro 36 de las superficies rocosas cerca de lo que se cree que es la única entrada de la cueva.

Fuente: AFP

viernes, 11 de mayo de 2012

Las pinturas más antiguas de la humanidad están en Francia

La Grotte Chauvet restituée
La cueva será nominada por Francia el año próximo como Patrimonio Mundial de la Humanidad

Se reabre el debate científico para determinar cual es la pintura rupestre con mayor antigüedad. «Proceedings», la revista de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos (PNAS) ha publicado una investigación que da más pruebas para determinar la edad de obra pictórica en la cueva de Chauvet, Francia.

La cueva Chauvet está localizada en el valle de Pont d’ Arc en Francia y fue descubierta en 1994. Desde entonces se ha cuestionado la edad de la ornamentación rupestre que se ha encontrado en ella. Los análisis de radiocarbono han estado reñidos con las pruebas de estilo pictórico y hasta ahora se catalogaba como una obra dentro de los 32.000 años de antigüedad. Sin embargo, este informe se ha dedicado a hacer análisis de geomorfología a la cueva y sus entradas para determinar su edad con mayor precisión.

«No hay ninguna duda que lo encontrado en Chauvet pertenece a un conjunto soberbio. Que se haya encontrado alguna prueba de mayor data en otro lugar, no impide reconocer que Chauvet es la primera gran obra maestra de la humanidad», así se atreve a catalogar a la cueva, José Antonio Lasheras, director del Centro Nacional de Investigación y Museo de Altamira.

Lasheras, con otro informe y preparado para contrastar, señala que desde que fue descubierta hasta la actualidad, en Chauvet se han tomado 226 dataciones. «Las pruebas se agrupan radiológicamente en 32.000 años, que significa 36.000 mil años en años reales nuestros», señala.

En febrero de este año, la Universidad de Córdoba publicó una investigación en la que determinaba que la obra de la Cueva de Nerja es de hace 40.000 años. Sin embargo, Lasheras considera que aún falta mucha investigación en Nerja, porque se ha calculado esta edad en base a una única prueba a carbones utilizados para encender hogueras.

Entre las pinturas rupestres más antiguas se encuentran La cueva de Las Manos en Argentina de hace 7.500 años, las cuevas de Altamira en España con 14.000 años, la cueva Coliboaia en Rumania con 23.000 años o pinturas de aborígenes australianos que estudios preliminares han establecido entre 30.000 y 40.000 años.
Medición en la superficie

El informe publicado por PNAS y elaborado por el Centro Nacional de Prehistoria y la Dirección General de Patrimonio Francés, incorpora una nueva medición: la exposición de rayos cósmicos (Cosmic Ray Exposure) de la superficie. Siguiendo estos análisis en la roca, ha quedado demostrado que el acantilado que se encuentra sobre las cuevas, ha colapsado varias veces prohibiendo el acceso a las mismas durantes 21.000 años. Estos datos, sumados a los realizados por radiocarbono han descartado la presencia de humanos de las eras magdaleniense (15.000 años) o solutrense (22.000 años). «Se puede confirmar que la obra de Chauvet pertenece al periodo Auriñaciense (38.000 años), el más antiguo de la presencia del homosapiens», destaca Lasheras.

El debate sobre la antigüedad y autenticidad de esta cueva ha estado abierto desde su descubrimiento debido a la complejidad de los dibujos. «Hubo polémica porque había una teoría sobre la evolución estética estilista que afirmamaba que los dibujos más antiguo debían ser simples. El mismo planteamiento que puso en duda a las cuevas de Altamira durante 20 años», explica el director.

Las cuevas de Chauvet, con este estudio ostentarían el título la obra rupestre más longeva, elaborada y completa, una suerte de galería de arte antigua que será postulada por Francia el año próximo como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.

Fuente: abc.es

viernes, 20 de abril de 2012

El día que nos pusimos en pie


ÁNXEL VENCE Perito en ciencias casi ocultas como la paleoantropología, el profesor Charles Musiba ha llegado a la convicción de que el ser más o menos humano se puso en pie por primera vez en Tanzania, hace de esto unos 3.700.000 años. Musiba, un tanzano que ejerce la docencia en Estados Unidos, basa su hipótesis en las pisadas que alguien dejó en el suelo del lugar de Laetoli por esa época y que la lava de un volcán ha preservado hasta hoy. Quizá no sirva de mucho, pero estamos a punto de conocer la fecha en la que nuestra especie echó a andar sobre los dos pies.

Musiba quiere montar un museo y acaso obtener unas subvenciones a cuenta del hallazgo, aunque lo importante es que las huellas encontradas en Laetoli sean anteriores a Lucy, la homínida hasta ahora considerada nuestra más antigua ascendiente. Si se confirmasen las sospechas del investigador tanzano, la humanidad habría dado sus primeros pasos en posición erecta unos 500.000 años antes de lo que se pensaba.

Mucho tiempo parece ése si se tiene en cuenta que los hombres luchaban hace apenas siglo y pico por mantenerse en posición erguida frente a otros individuos de su misma especie empeñados en sojuzgarlos. Tal se deduce, al menos, de la estrofa «Arriba, parias de la Tierra; en pie, famélica legión» con la que los revolucionarios del XIX trataban de galvanizar a los proletarios para que rompiesen las cadenas de la servidumbre. No es que los currantes de la época anduviesen en posición canina, naturalmente; pero no resulta menos verdad que trabajaban en condiciones de humillación lo bastante graves como para que el hecho de ponerse en pie fuese algo más que una simple metáfora. Algo que, por desventura, vuelve a suceder hoy.

Por parecidas razones, sostiene Musiba que también fueron la dureza de la vida y las extenuantes condiciones laborales del Paleolítico las que obligaron a los homínidos de entonces a levantarse del suelo. El cambio climático ejercía ya en aquella época sus efectos, de tal modo que nuestros antepasados los primates tuvieron que adaptarse a vivir en un terreno escaso de árboles a los que subirse para huir de las fieras. «La dureza de la vida en Laetoli nos puso en pie», concluye Musiba.

La hipótesis del profesor tanzano no es sino una aplicación de la teoría de la adaptación de las especies popularizada en su día por otro Charles más famoso, de apellido Darwin. De acuerdo con las teorías darwinistas, las especies no sólo se diversifican por mera adaptación al medio ambiente, sino que van mudando también sus características para enfrentarse a un entorno hostil. Más o menos eso es lo que habría forzado a los recontratatarabuelos de nuestra estirpe a ponerse en pie: ya fuese para transportar herramientas con los brazos, ya para forjar utensilios y armas, ya para otear el horizonte desde una mayor altura.

Cualquiera que fuese el motivo -y Musiba da algunos muy razonables-, lo cierto es que la capacidad para andar con las dos extremidades inferiores no es en modo alguno exclusiva del ser humano. También se sostienen sobre dos patas las gallinas, los veloces avestruces y los pajarillos del bosque, sin olvidar a los ya extintos dinosaurios del Jurásico. Y, a diferencia de nuestra especie, no han adquirido la enojosa costumbre de disparar sobre las demás, sean bípedas o cuadrúpedas. Aunque eso no pertenezca al dominio de la paleoantropología en el que se mueve felizmente el profesor Musiba.

Fuente: lne.es

Hallan en el sur de Chile herramientas humanas de hace más de 14.000 años


Fotografía cedida hoy, jueves 19 de abril de 2012, que muestra los artefactos afilados que podrían corresponder a herramientas de corte (cada color corresponde a 1 centímetro) fabricadas por el hombre y encontradas por un grupo de arqueólogos y antropólogos chilenos en una excavación en Osorno, sur de Chile. Las piedras fueron herramientas creadas y usadas por seres humanos que habitaron el lugar hace más de 14.000 años. EFE/UACH

Un grupo de arqueólogos y antropólogos chilenos hallaron en una excavación del sur del país austral varias piedras que, según sus indagaciones, fueron herramientas creadas y usadas por seres humanos que habitaron el lugar hace más de 14.000 años.

Las piezas, encontradas por científicos de la Universidad Católica de Temuco y de la Universidad Austral de Chile (UACh) en un yacimiento paleontológico cerca de la ciudad de Osorno, situada 940 kilómetros al sur de Santiago, se caracterizan por tener filos retocados destinados a cortar o hacer incisiones.

"Son desprendimientos de roca con un golpe intencional bastante simple que evidencian que están retocadas y eso significa que se trata de un artefacto producto de un ser humano. Nos da la idea que en esa época ya está habiendo diversidad cultural", explicó a Efe Ximena Navarro, arqueóloga de la UACh.

El hallazgo tuvo lugar de manera accidental en 2010 mientras un grupo de paleontólogos estudiaban los restos fosilizados de gonfoterios, unos antepasados de los elefantes actuales que habitaron la zona y que presumiblemente eran cazados por las comunidades humanas de la zona.

Los artefactos serían una de las evidencias más antiguas de la existencia de humanos en América.

Según los investigadores, este grupo sería contemporáneo al que se halló en la excavación de Monte Verde, en Puerto Montt, emplazado también en el sur de Chile, donde se encuentra el yacimiento arqueológico más antiguo del continente.

"Esto significa que había otras zonas, otras áreas cercanas en el sur de Chile que fueron habitadas por los primeros pobladores", dijo Navarro, quien señaló que este descubrimiento abre nuevas vías para desvelar algunos interrogantes sobre cómo vivían los primeros habitantes que llegaron a América por el estrecho de Bering.

La investigación confirmaría que estos pobladores formarían parte de una de las primeras oleadas migratorias procedentes de Asia, ya que, según la experta, cruzar el continente de la actual Alaska hasta llegar a Chile les podía demorar bastantes miles de años.

Según las primeras hipótesis, en comparación con los habitantes de Monte Verde, se denota una cierta evolución en el tratamiento de las herramientas que, a falta de confirmación, se usarían para cortar huesos y carne y fabricar otros artefactos.

"Utilizaban mejor materia prima, como basaltos de grano medio, un tipo de roca volcánica, y nódulos de obsidiana, que ellos habían seleccionado de algún río, lo que significa que hay un mejor reconocimiento de los recursos", argumenta Navarro.

"Eran seguramente una sociedad de cazadores recolectores con una mayor amplitud de apropiación de recursos como bayas o semillas, y probablemente cazaban animales enfermos de manera que los acorralaban y los dejaban morir", agrega Navarro para explicar las característica de estos pobladores.

El hecho que los habitantes abandonaran estas herramientas viene a demostrar, según la investigación, que Osorno, a diferencia de otras excavaciones como la de Monte Verde donde se ubicó un campamento, era una zona destinada exclusivamente a la obtención de comida.

"Es un sitio de carroñeo, seguramente para la recolección de recursos faunísticos, ya que existe la posibilidad que estén recolectando frutos. Lo que parece que estaban haciendo era tomar guijarros de un río cercano golpeándolo y dejándolo ahí", apunta la científica.

Para validar estas hipótesis, los investigadores chilenos recurrieron al antropólogo francés de la Universidad Paris X - Nanterre quien confirmó que las herramientas fueron hechas por humanos.

A partir de ahora, los científicos analizarán con microscopios las muestras encontradas para así tener una mayor certeza de sus resultados.

Fuente:lainformacion.com

miércoles, 11 de abril de 2012

Documental sobre la Cueva de Chauvet en Madrid


Cave of Forgotten Dreams (Trailer)
Trailer

Hace unos años les hablamos aquí sobre la Cueva de Chauvet-Pont d'Arc, en el sur de Francia. Werner Herzog ha filmado una película documental sobre la cueva, que será presentada el 10 de mayo próximo en el cine Palafox de Madrid.

La Cueva de los sueños olvidados o Cave of Forgotten Dreams. Werner Herzog, Francia, 2010. La presentación será a las 19:00hrs precio 7€

El Profesor Juan Luis Arsuaga presenta el día 10 de mayo en el cine Palafox de Madrid, el documental rodado en 3D por el cineasta Werner Herzog "The Cave of the Forgotten Dreams" en la Cueva de Chauvet-Pont d'Arc en el sur de Francia, película en ingles con subtítulos.

SINOPSIS : Documental en 3D presentado en el Festival de Toronto 2010, filmado en la cueva de Chauvet de Francia, considerada como uno de los mayores tesoros de la humanidad: es una galería de arte natural con más de 400 pinturas rupestres de 32 mil años de antigüedad.

Fuente : neanderthalis.blogspot.com

viernes, 6 de abril de 2012

La extinción de los Neandertales podría no haber sido culpa de los Homo sapiens


Primera reconstrucción de un neandertal (1888) por Hermann Schaaffhausen, tomado de Wikimedia Commons.

En los últimos años, los restos neandertales (Homo neanderthalensis) han sido sujetos de varios estudios genéticos, principalmente acerca de la relación entre éstos y otros homínidos, así como respecto a la mezcla entre éstos y los humanos anatómicamente modernos (Homo sapiens). Sorprendentemente, sin embargo, se sabe poco acerca de los procesos poblacionales por los que atravesaba dicha especie antes de extinguirse.

Es decir, no se sabía –hasta hace poco- prácticamente nada respecto a su variabilidad genética antes de que entraran en contacto con los humanos modernos; a quienes ya casi por tradición se les ha echado la culpa de su extinción.

Recientemente, en un estudio multinacional y multinstitucional, diez investigadores analizaron la variabilidad genética del ADN mitocondrial proveniente de 13 individuos de la especie Homo neanderthalensis. Según sus resultados, los neandertales del oeste de Europa tuvieron una trayectoria diferente a la de las poblaciones del este después de la divergencia entre ambos grupos. Al parecer, las poblaciones del oeste pudieron haber sufrido una extinción local seguida de una recolonización a partir de una pequeña poblacional reminiscente en dicha zona. Por otro lado, los neandertales del este parecen haber contado con una continuidad genética hasta que la especie desapareció hace unos 28 mil años.

Por otro lado, aunque algunos estudios sobre neandertales se habían centrado en sus movimientos del norte al sur de Europa, ahora parece que algunos eventos climáticos extremos pudieron haber precipitado extinciones locales en lugar de movimientos poblacionales. Dichas hipótesis embonan bastante bien con los resultados del estudio aquí comentado. Al parecer, dichos breves -pero intensamente fríos períodos- pudieron haber ocasionado extinciones locales de poblaciones neandertales antes de que los humanos modernos pudieran compartir territorios con ellos.

En otras palabras, la variabilidad genética de los neandertales estuvo muy reducida durante los últimos 10 mil años en los que la especie existió, por lo que los humanos pudieron no haber sido (completamente) responsables de la extinción de dicha especie.

Artículo de referencia:ResearchBlogging.org
Dalen, L., Orlando, L., Shapiro, B., Durling, M., Quam, R., Gilbert, M., Diez Fernandez-Lomana, J., Willerslev, E., Arsuaga, J., & Gotherstrom, A. (2012). Partial genetic turnover in neandertals: continuity in the east and population replacement in the west Molecular Biology and Evolution DOI: 10.1093/molbev/mss074

Fuente: es.paperblog.com

martes, 3 de abril de 2012

Descubren la cocina más antigua de la humanidad

Investigadores hallaron en Sudáfrica restos de animales, hojas y piedras quemadas utilizados para cocinar alimentos hace un millón de años

DESARROLADOS. Estos indicios muestran que los homínidos conocían la tecnología del fuego hace cerca de un millón de años. (Foto: Tomada de Universidad de Witwatersrand )

Paleontólogos de la Universidad de Witwatersrand (WITS), en Johannesburgo, han descubierto en una cueva del norte de Sudáfrica los indicios más antiguos del uso controlado del fuego para cocinar alimentos, informó hoy esa institución.

Los investigadores de la WITS encontraron en la caverna de Wonderwerk (provincia de Cabo Norte) huesos, hojas y piedras quemadas, que apuntan al uso intencionado del fuego para cocinar alimentos en los inicios de la era Achelense (Paleolítico Inferior) , con una antigüedad de cerca de un millón de años.

"Estos indicios muestran que los homínidos conocían la tecnología del fuego hace cerca de un millón de años", señalan los paleontólogos sudafricanos, que han colaborado con investigadores de de Estados Unidos y Canadá.

"Se trata de la muestra más antigua del descubrimiento del fuego", subraya el estudio, publicado en la reputada revista científica estadounidense "Proceedings of the National Academy of Sciences".

"Otros yacimientos de la misma época muestran hogueras en espacios abiertos, con lo que no puede descartarse que el fuego fuera originado de manera espontánea", precisan los expertos sudafricanos.

Sin embargo, los vestigios fueron hallados en el estrato diez de la cueva de Wonderwerk, a unos treinta metros de la entrada, lo que descarta la aparición fortuita de las llamas y muestra la intencionalidad de la creación de la hoguera.

Huesos de animales calcinados, además de hollín en las piedras y restos de hojas quemadas, apuntan al uso del fuego para la preparación de alimentos.

Los análisis muestran una combustión inferior a los 700 grados centígrados, lo que apunta a la utilización de hierbas y hojas, aunque no se descarta el uso de leña, que podría haber desaparecido del yacimiento por la descomposición natural de los restos orgánicos, según los investigadores de la WITS.

Fuente: eluniversal.com.mx

viernes, 30 de marzo de 2012

Científicos descubren que otra especie de homínidos convivió con la de Lucy

Ocho fósiles de un pie derecho descubiertos en sedimentos de 3,4 millones de años de antigüedad en Etiopía demuestran que los Australopithecus afarensis no eran los únicos de homínidos que vivieron en la región en aquella época.

Los huesos del pie de Burtele, que se presentan en la revista Nature, corresponden a un homínido que se movía con soltura sobre los árboles, pero que era capaz de caminar erguido cuando bajaba al suelo.

El descubrimiento es importante por dos motivos, según Yohannes Haile-Selassie, paleontólogo de la Universidad Case Western Reservede Cleveland (EE.UU.) y primer autor de la investigación.

Por un lado, porque “aporta información relevante sobre la anatomía del pie en los ancestros humanos”, según declaró el martes en una rueda de prensa telefónica.


Huesos parciales de un pie de 3,5 millones de años atrás muestran una nueva especie de homínidos (Museo de Historia Natural de Cleveland)

Por otro, porque “demuestra por primera vez de manera concluyente que la especie de Lucy no estaba sola” sino que convivía con otras especies de homínidos, una cuestión que ha sido motivo de debate científico desde hace más de 30 años.

El pie descubierto ahora refuerza la hipótesis de que los Australopithecus afarensis, que vivieron en el este de África hace entre 3 y 4 millones de años, fueron ancestros directos del género humano, según Haile-Selassie.


Reconstrucción de los huesos encontrados en la región de Afar, Etiopía. (Foto: Museo de Historia Natural de Cleveland)

“Hay aún muchas incógnitas sobre la relación entre los australopitecos y los humanos”, advierte Salvador Moyà, director del Institut Català de Paleontología. Pero, según la hipótesis que defiende Haile-Selassie, los primeros humanos eran descendientes de los Australopithecus garhi, que posiblemente ya fabricaban herramientas de piedra rudimentarias hace 2,5 millones de años.

Y los Australopithecus garhi, a su vez, eran descendientes de los afarensis, la especie de Lucy. El pie de los afarensis, en cualquier caso, se parecía más al nuestro que el pie descubierto ahora en Etiopía. Los ocho fósiles presentados en Nature observan una curiosa combinación de caracteres adaptados a la vida en los árboles y a la vida en el suelo.
dedos

El primer dedo, más similar a nuestro pulgar de la mano que a nuestro dedo gordo del pie, es arborícola. En lugar de estar alineado con los otros dedos, está en posición oblicua, lo cual es ideal para agarrarse de las ramas pero no para caminar o correr.

En cambio, la articulación entre los metatarsianos y las falanges -allí donde los dedos se unen a la planta del pie- permite una hiperflexión. Es lo mismo que hacemos nosotros al final de cada paso o al ponernos de puntillas, cuando los dedos pueden quedar perpendiculares respecto a la planta. Pero es algo que no se puede hacer con las manos -a menos que uno sea hiperlaxo-.

Así, la articulación entre metatarsianos y falanges del pie de Burtele es característica de la marcha bípeda. Pero “es un pie muy primitivo, no podían recorrer grandes distancias”, declaró Bruce Latimer, coautor de la investigación, en la rueda de prensa.

“Debían caminar de una manera bastante extraña”. A su lado, Lucyera toda una atleta. Las huellas de Laetoli, descubiertas en Tanzania en 1978 y atribuidas a tres Australopithecus afarensis , demuestran que ya tenían un pie anatómicamente moderno como el nuestro.

Lucy ya tenía el dedo gordo alineado con los otros cuatro dedos del pie, un talón ancho y estable y un puente bien arqueado para absorber la energía de cada paso, zancada o salto, características todas ellas que no se aprecian en el pie de Burtele.

hallazgo

“Lucy era totalmente bípeda, no iba a los árboles”, destacó Latimer. El pie de Burtele se ha descubierto en una zona que hoy día es desierta pero que hace 3,4 millones de años tenía una vegetación tropical. “Los análisis físicos y químicos de los sedimentos nos indican que era una zona boscosa húmeda y con ríos”, añadió Beverly Saylor, coautora de la investigación, de la Universidad Case Western Reservede Cleveland, al igual que Haile-Selassie y Latimer.

Los fósiles se han descubierto a pocos kilómetros de donde apareció el esqueleto de Lucy en 1974. Dado que las dos especies vivieron en la misma época y en la misma región, los investigadores sugieren que ocuparon nichos ecológicos distintos.

Según esta interpretación, el homínido de Burtele debió ocupar la periferia de la selva tropical y explotar los recursos de árboles y arbustos, mientras que los Australopitecus afarensis se expandieron fuera de la selva gracias al prodigio biomecánico de sus pies.

El descubrimiento “demuestra que nuestra evolución no fue un proceso lineal, con un único linaje en cada momento, sino que fue un proceso más complejo, con varios linajes conviviendo en una misma época y en una misma región”, destacó Haile-Selassie.

Por ahora, los investigadores no han atribuido e l pie de Burtele a ninguna especie ni a ningún género. Es demasiado antiguo para ser humano, ya que el género Homo no aparece hasta un millón de años más tarde. Y las características de los 8 fósiles parecen excluir que se trate de un australopiteco. Incluso de una especie distinta de la de Lucy.

A lo que más se parece el pie de Burtelees al del Ardipithecus ramidus , un homínido de hace 4,4 millones de años también descubierto en Etiopía. Los ocho fósiles podrían corresponder así a un ardipiteco descendiente del ramidus. Pero “aún no tenemos suficiente material para atribuirlo a un género o a una especie”, explicó Haile-Selassie.

Y “no se puede decir que sea un ardipiteco solo porque tenga una locomoción similar; podría ser otro homínido que hubiera conservado esta adaptación a la locomoción. Esperamos a recuperar más fósiles para comprender mejor qué ocurrió”.


Imagenes: hechosdehoy.com ; lagranepoca.com ; cnnespanol.cnn.com
Fuente:lanacion.c

martes, 27 de marzo de 2012

Los europeos serian más africanos de lo que se pensaba


Un estudio internacional coordinado por la Universidad de Santiago revela una mezcla genética prolongada en las poblaciones de ambos continentes durante los últimos 11.000 años

Todos somos africanos. Sobre nuestro origen biológico no hay dudas: todos los europeos, al igual que el resto de las poblaciones humanas, derivamos de los Homo sapiens que salieron de África hace entre 60.000 y 70.000 años. Pero desde entonces, con la frontera marcada por una distancia de miles de años, el genoma europeo se fue diferenciando y apenas se volvió a emparentar con el subsahariano más que en episodios puntuales de mezcla genética protagonizados por las migraciones de africanos a Europa durante el imperio romano, por las conquistas árabes o, más recientemente, por el tráfico de esclavos. Son sucesos históricos producto de adaptaciones que dejan su huella en el genoma y que los investigadores pueden leer a través del ADN mitocondrial, el que las madres transmiten a su descendencia.

Esta es la historia conocida hasta ahora, pero un trabajo internacional coordinado por el Instituto de Medicina Legal de la Universidade de Santiago, que ocupará la portada de la revista «Genome Research», la más importante del mundo en su área, reescribe las migraciones poblacionales y ofrece una nueva visión. ¿La conclusión? Los europeos modernos somos más africanos de lo que hasta ahora se pensaba. O al menos su huella está más impresa en nuestro genoma de lo previsto.

Después del análisis de miles de muestras biológicas, los investigadores han determinado que los vínculos genéticos entre Europa y África se han mantenido de forma constante a lo largo de los últimos 11.000 años. «Es posible que en nuestros genes tengamos muchos otros segmentos de ADN que se remontan a episodios de intercambio genético entre estos dos continentes y que datan de esta época prehistórica», explica Antonio Salas Ellacuriaga, profesor de la Facultad de Medicina y coordinador del estudio.

La nueva componente subsahariana está presente en más del 35% de los linajes que las poblaciones africanas han dejado en nuestro genoma. Esta huella se encuentra especialmente presente en los países mediterráneos, pero tampoco es ajena a poblaciones atlánticas como la gallega. De hecho, si a una población gallega se le practicara un análisis genético es probable que entre un 3% y un 4% presente un ADN mitocondrial de origen africano fruto de este mestizaje histórico. El componente africano en los gallegos sería aún más alto, entre un 6% y un 7%, pero este aporte extra habría llegado en épocas más recientes.

El componente africano en los gallegos sería de entre un 6% y un 7%

El estudio ha permitido constatar que la conexión entre los dos continentes se mantuvo de forma regular en los últimos 11.000 años, pero lo que no se sabe aún es cómo se produjeron estas migraciones humanas de África a Europa, por dónde y por qué. «Pensamos que este contacto ?aclara Salas- ocurrió a través de Oriente Medio y la costa del noroeste africano, pero sobre todo por mar. El mar fue probablemente el principal vínculo de conexión, como ha sucedido en otros episodios de la expansión antigua del hombre». Pero, por qué se movilizaron estas poblaciones. La hipótesis que se plantea es que así como los europeos avanzaron hacia África por el sur de la península después de abandonar sus refugios tras el Último Máximo Glacial, los africanos también pudieron hacer lo propio. Sería un camino de ida y vuelta. «Lo lógico es pensar ?explica Salas- que hubo un cierto retorno en la dirección contraria».

En el trabajo, coordinado por la Universidade de Santiago, también han participado equipos de las universidades italianas de Perugia y Pavia; de la Universidad de Oxford; de la Fundación Sorenson de Genealogía Molecular (Estados Unidos) y del Instituto de Toxicología Forense de la Universidad de Sevilla. La investigación ocupará la portada de «Genome Research» con un dibujo que ha sido realizado por el artista ourensano Fernando Barreira.


Titulo original: "Los europeos somos más africanos de lo que se pensaba"

Fuente: lavozdegalicia.es

Comprueban que la extinción de los mamuts no fue por el incesto

Impresión artística de una manada mamuts

La última población conocida de mamuts lanudos no murió "inevitablemente" debido a la endogamia y la falta de diversidad genética, sugiere un estudio.

Aseguran que es más problable que la actividad humana o factores ambientales son los responsables.

Aunque la mayoría de mamuts se extinguió y desapareció de la parte continental Eurasia y América del Norte hace unos 10 mil años, alrededor de 500 o mil mamuts lograron sobrevivir en la isla de Wrangel durante unos seis mil años más.

La isla, de siete mil kilómetros cuadrados, está a unos 140 kilómetros de la Rusia continental.

Para realizar un análisis de ADN de las muestras tomadas en la isla de Wrangel, en el océano Ártico, los científicos utilizaron técnicas asociadas al estudio de las escenas del crimen.
El estudio

El estudio fue publicado en la revista científica Molecular Ecology.

Científicos en el Reino Unido y Suecia dicen que la investigación también puede tener un inmenso impacto en programas de conservación.

Examinaron huesos, dientes y colmillos encontrados en la isla. Y los compararon con muestras encontradas en Chukotka, en el noreste de Siberia.

El coautor del reporte, Love Dalen, del museo de historia natural de Suecia, le dijo a la BBC que la investigación empezó en el 2008. "Queríamos saber por qué estos mamuts se extinguieron.

"La isla de Wrangel no es tan grande y se pensó inicialmente que una población tan pequeña pudo haber sufrido problemas por endogamia y la falta de diversidad genética."

Los estudios genéticos previos se concentraron en el ADN mitocondrial: información transmitida por la línea maternal.

Como las células contienen múltiples copias del genoma mitocondrial, este ADN es más fácil de extraer que el de las células nucleares.

"Pero el problema es que los mamuts no muestran mucha variación genética, sobre todo en sus últimas etapas generacionales", explica Dalen.

"Por eso decidimos concentrarnos en microsatélites (secuencias repetidas de ADN) para comparar las huellas dactilares genéticas de cada mamut. Esto nos dio acceso al ADN nuclear y nos dio resultados más contundentes."
ADN revela que no fue el incesto

Dalen dijo que durante la era de hielo, el total de la población de los mamuts en Eurasia pasó, en poco tiempo, de ser varias decenas de miles a muy pocos.

Y añade: "Las investigaciones de ADN encontraron que hubo una pérdida de 30% de diversidad genética a medida que la población se redujo; aunque esto era esperado.

"Pero cuando examinamos las muestras de la isla, vimos que hubo un punto en el que la pérdida se detuvo. Y este proceso continuó hasta que las criaturas se extinguieron.

"Esto objeta la teoría del incesto. Los mamuts de la isla se aislaron por alrededor de seis mil años, pero después lograron mantener su población estable."

El reporte concluyó que la isla era suficientemente grande para los mamuts y que, por ello, su extinción final "no fue una consecuencia inevitable" como sería el incesto.
Entonces, ¿qué fue?

Científicos examinaron huesos, dientes y colmillos encontrados en la isla de Wrangel.

"Esto sugiere que la extinción final fue causada por un cambio rápido en el entorno de los mamuts, como la llegada del hombre o de un cambio en el clima, en lugar de una disminución gradual en el tamaño de la población", concluye el estudio.

Dalen dijo que se necesitan nuevas investigaciones en la búsqueda de los últimos mamuts lanudos, pero añadió: "Si los seres humanos los cazaron hasta su extinción, yo esperaría que podríamos encontrar evidencia de ello. Personalmente estoy inclinando hacia el cambio en el medio ambiente".

Los investigadores, que en total estudiaron 76 muestras, también usaron computadores para examinar el tamaño de la población en la isla y cómo su composición genética cambió a través de los años.

El equipo encontró que hubo una baja en el número de mamuts en el noreste de Siberia durante la transición Pleistoceno/Holoceno (hace unos 12.000 años). Sin embargo, el grupo concluyó que ésta se debió probablemente a que los mamuts en la isla de Wrangel se aislaron tras el incremento de los niveles del mar a su alrededor.

Dalen dijo: "Hicimos un enfoque estadístico a la genética. Encontramos que había al menos 500 o mil mamuts al mismo tiempo en la isla antes de que se extinguieran".
500 individuos pueden sobrevivir solos por siglos

"Nuestros resultados apoyan la idea de que una población de 500 individuos es suficiente para mantener la diversidad genética por miles de años.

"Estos mamuts sobrevivieron con lo que originalmente era considerado un número muy pequeño de individuos", dijo.

El trabajo fue revisado por el genetista y profesor de la Universidad de Londres Mark Thomas.

Dijo que el estudio es un evento importante en la investigación de los mamuts.

"Hicieron la investigación en la manera como tocaba y sin embargo nadie había hecho antes.

"Examinaron el ADN en varias muestras y demostraron que, teniendo una cantidad constante de población, los mamuts de la isla Wrangel no estaban destinados a extinguirse.

"Algo pasó que acabó con ellos, y eso todavía no lo sabemos. Tendrá que ser el siguiente paso a estudiar", dijo.


Fuente: bbc.co.uk

domingo, 25 de marzo de 2012

El hombre pudo haber terminado con el canguro gigante


Canguro gigante - Apokryltaros.


Un estudio demuestra que fue él y no el cambio climático quien pudo haber terminado con la megafauna de Australia.

Hasta ahora se creía que la extinción de la megafauna en todo el mundo se debía o a factores ecológicos o ambientales, o a una cacería desmesurada llevada a cabo por el hombre. La teoría apuntaba a que la megafauna se había desarrollado como respuesta a las glaciaciones que tuvieron lugar en la era conocida como Pleistoceno, y que al darse el cambio climático que terminó con ellas y dio paso a temperaturas más cálidas, estas especies desaparecieron.

Entre los ejemplares de la megafauna que se creían extinguidos por factores ecológicos, se encontraba el canguro gigante, que vivió en Australia.

Un estudio hecho por investigadores australianos

Ahora se ha desvelado, con un estudio llevado a cabo por Susan Rule, de la Universidad Nacional de Australia, y por Christopher Jonhson, de la Universidad de Tasmania, que los canguros gigantes de Australia (como también pudo suceder con otros especímenes supergigantes) se extinguieron debido a la caza a la que fueron sometidos por el hombre a su llegada a estas regiones.

Los datos de la investigación reflejan que la llegada de los humanos a Australia fue un factor decisivo en la extinción de los animales que la habitaban, debido a la caza masiva que se hizo de ellos. Aunado a la caza, factores como la deforestación (que trajo consigo un cambio de vegetación y con ella un aumento de los incendios en la región), fueron determinantes en la extinción de tales animales.

El estudio, que ha sido publicado por le revista Science, explica que estos canguros gigantes (y la megafauna en general) necesitaban muchos años para alcanzar las dimensiones a las que deben su nombre, así como para alcanzar la reproducción, cosa que la caza impidió.

Para refutar que la teoría del cambio climático no se aplica a estos canguros gigantes, han expuesto, gracias al estudio de las esporas Sporormiella (un hongo que vivió al mismo tiempo que los canguros y que se extinguió casi al mismo tiempo que ellos), demostrando que los cambios climáticos que afectaron a la Tierra en aquel entonces, al parecer no contribuyeron a la desaparición de la megafauna (ni a la del hongo).

Sin embargo, este estudio tiene también sus detractores, quienes hablan de que la relación entre tales esporas y la megafauna, no está demostrada, como tampoco está del todo demostrada la coexistencia de los humanos con la megafauna, y menos aún la cacería que se supone llevó a la extinción a estos animales de grandes dimensiones.

Fuente: suite101.net

sábado, 24 de marzo de 2012

El Paleolítico lucense retrocede cada vez más en el tiempo

Los arqueólogos buscarán en las cuevas rastros anteriores al Neandertal

Una excavación en el yacimiento paleolítico de la cueva de Valdavara, en Becerreá

Los arqueólogos de las universidades de Santiago y Tarragona que trabajan en el proyecto «Ocupaciones humanas durante el Pleistoceno en la cuenca media del Miño» planificaron dos nuevas campañas de excación en los yacimientos paleolíticos de Valdavara (Becerreá) y Cova Eirós (Triacastela). Las excavaciones se llevarán a cabo en julio y agosto y durarán cuatro semanas cada una. Estas intervenciones harán los números quince y dieciséis de las que se han llevado a cabo en el sur de la provincia desde que comenzó a desarrollarse este proyecto, en la primavera del 2006.

Al igual que en años anteriores, la primera de las excavaciones será la de Valdavara. Los arqueólogos tratarán de localizar dentro de la cueva posibles rastros de períodos culturales anteriores al Magdaleniense, el más antiguo que se pudo documentar en ese punto, datado en 17.000 años. En el exterior de la gruta se hallaron hace dos años algunas piezas que fueron identificadas como pertenecientes a épocas más antiguas -de unos 20.000 años-, por lo que en el interior también podrían aparecer materiales de ese período.

Las excavaciones de Cova Eirós ha logrado retroceder mucho más en el tiempo que las de Valdavara, ya que el nivel arqueológico más antiguo que se pudo datar en este yacimiento tiene 118.000 años. Este nivel corresponde al Paleolítico Medio, la época del hombre de Neandertal. Los arqueólogos creen que al profundizar más en la excavación podrían aparecer rastros de períodos aún más remotos. Como el sedimento que forma el suelo de la gruta tiene un grosor de más de tres metros -hasta ahora se llegó a un metro y medio-, es posible que más abajo haya vestigios del Paleolítico Inferior, un período en el que el continente fue habitado por el Homo heidelbergensis, predecesor de los neandertales.

Los investigadores no solo profundizarán más en lo ya excavado, sino que seguirán ampliando el área de excavación, con lo que esperan hallar más rastros del hombre de Neandertal y del Homo sapiens moderno, de cuya presencia ya hay numerosos testimonios en Cova Eirós.

Fuente: lavozdegalicia.es

sábado, 17 de marzo de 2012

Fósiles sugieren una nueva especie hominoide.

Los hallaron en China. Tienen rasgos modernos y arcaicos. Convivieron con el hombre moderno hasta hace 11.500 años.
¿Quién sos? Representación artística del “hombre del ciervo rojo”. Sus restos empezaron a investigarse en 2008 (Plos One).

Desconcierto entre la comunidad de antropólogos causó el hallazgo de restos fósiles con una rara mezcla de rasgos arcaicos y modernos.

Se trataría de una nueva especie humana, de una cruza entre dos especies, o bien de humanos modernos con rasgos muy diferentes producto de su aislamiento.

El descubrimiento fue publicado ayer en la revista PLoS One . Son restos de al menos cuatro individuos encontrados en el sudoeste de China.

Convivieron con el hombre moderno (del cual desciende el actual) hace de 14.500 a 11.500 años. En esa época comenzaban a instalarse las primeras comunidades agrícolas.

El equipo es cauto en sus conclusiones. “Estos nuevos fósiles podrían ser de una especie previamente desconocida, que so­brevivió hasta el final de la Edad de Hielo hace unos 11 mil años”, dice el profesor Darren Curnoe, de la Universidad de Nueva Gales del Sur.

Pero luego señala: “Alternativamente, también podría representar una migración muy temprana y desconocida de los humanos modernos fuera de África, una población que pudo no haber contribuido genéticamente a la gente que vive actualmente”.

Son restos de dientes, cráneos, costillas y extremidades hallados en 1989 en Maludong (China) en la Cueva del ciervo rojo. Recién comenzaron a investigarse en 2008.



Escáneres de sus cavidades cerebrales muestran que tenían lóbulos frontales similares a los de los humanos modernos, pero sus lóbulos parietales eran arcaicos. Tenían el volumen cerebral promedio de un hombre moderno de la Edad de Hielo.

Pero se diferenciaban por tener mandíbulas salientes, grandes dientes molares, cejas prominentes, cráneos gruesos, caras planas y narices anchas.

José María Bermúdez de Castro, codirector del sitio Atapuerca, no cree que se trate de una nueva especie: “Creo que son homo sapiens con alguna característica más primitiva. Es normal, los humanos modernos también las tenemos”.

Otros científicos ajenos al estudio sugieren que se tratarían de seres híbridos. “Puede ser que sean humanos modernos que se mezclaron con humanos arcaicos que vivieron al mismo tiempo”, aseguró Isabelle De Groote, del Museo de Historia Natural de Londres.

La especialista señala que otra posibilidad es que los rasgos primitivos evolucionaran de forma independiente debido a un cambio o aislamiento genético, o en respuesta a ciertas condiciones ambientales.

Incógnita asiática. Desde hace varios años la antropología mundial ha posado los ojos en Asia para dilucidar cómo se pobló la región, en la que ahora habita más de la mitad de la población.

Hacia el final de la Edad de Hielo en Asia convivieron la gente de la Cueva del ciervo rojo en Asia oriental; el Homo floresiensis, o el ‘Hobbit’, en la isla de Flores (Indonesia) y los humanos modernos dispersos en el noreste de Asia.

Fuente: lavoz.com.ar

miércoles, 29 de febrero de 2012

Hallan la pintura rupestre más antigua de América en Brasil

La obra fue hallada en el estado de Minas Gerais. (Web)

Un grupo de arqueólogos brasileños halló una imagen prehistórica de al menos 10.500 años en el estado de Minas Gerais (sudeste de Brasil), la más antigua hasta ahora descubierta en el continente americano, informó la prensa local hoy.

Se trata de una figura antropomórfica de 30 centímetros con cabeza en forma de 'C', tres dedos por mano y pene erecto. Walter Neves, arqueólogo de la Universidad de Sao Paulo (USP) y miembro del equipo que hizo el hallazgo, considera que la pintura podría hacer un "culto a la fertilidad".

Aunque también podría tratarse de una "exaltación de la virilidad", estimó por su parte Astolfo Araujo, del Museo de Arqueología y Etnología de la USP.

El hallazgo fue hecho en 2009 en la población de Lagoa Santa, a 60 km de Belo Horizonte, la capital de Minas Gerais.

La imagen tendría 10.500 años de antigüedad, según el método de datación por radiocarbono, la técnica más fiable para conocer la edad de muestras orgánicas de menos de 60.000 años. Los investigadores indican sin embargo que otros métodos podrían arrojar una edad de hasta 12.000 años.

"Comprobamos una ocupación muy antigua del continente americano. Hace 11.000 años ya había una gran diversidad simbólica en el continente", destaca Neves, un crítico del modelo Clovis, que ubica el inicio de la ocupación América, por el estrecho de Bering, hace 11.200 años

Fuente: losandes.com.ar

martes, 28 de febrero de 2012

Descifran los componentes pictóricos de dos cuevas asturianas del Paleolítico


Técnicas químicas al servicio del arte. Investigadores de la UNED han analizado pinturas del Paleolítico en las cuevas de Tito Bustillo y El Buxu (Asturias) para averiguar su composición. El estudio revela que su principal componente es el mineral hematites y que el grano de los pigmentos es tan fino como el que se usa en nuestros días.

“Resulta sorprendente que el tamaño del grano de pigmento encontrado en algunas pinturas de la cueva de Tito Bustillo sea similar al usado hoy en día”, explica Antonio Hernanz, investigador del Departamento de Ciencias y Técnicas Fisicoquímicas de la UNED y autor principal del estudio.

Científicos de la UNED, de la Universidad de Castilla la Mancha y de la Universidad de Alcalá de Henares han analizado la composición de diferentes pinturas rupestres paleolíticas localizadas en las cuevas asturianas de Tito Bustillo y El Buxu.

El principal componente que han hallado es el mineral hematites, con tres tamaños granulares: inferior a una micra, a 10 micras y a 30 micras. “Son tamaños muy pequeños, y cuanto más fino es el grano, mayor es el poder de la pintura para cubrir una superficie”, indica Hernanz.

El estudio, publicado en la revista Journal of Raman Spectroscopy, revela que las representaciones más antiguas (pertenecientes a la cultura auriñaciense, y con una antigüedad estimada de unos 30.000 años) tienen un grano más pequeño que el resto, inferior a una micra. Este tamaño sugiere que “en las pinturas más antiguas se ha usado una técnica más elaborada para preparar el pigmento”, añade el investigador.

El estudio ha sido posible gracias a la utilización de diferentes técnicas microscópicas y espectroscópicas. Así se obtienen, además de imágenes de las micropartículas que constituyen los materiales pictóricos, conjuntos de señales (espectros) que permiten identificar su composición química y mineralógica.

Con estas herramientas, los expertos han podido confirmar que el color rojo de las pinturas fue producido con hematites, un mineral constituido por una de las formas de óxido de hierro. También hallaron hidroxiapatito, otro mineral del que están compuestos los huesos, lo que sugiere que a la pintura se añadieron pequeñas cantidades de huesos calcinados, relacionado quizá con algún tipo de ritual.

Los motivos más oscuros se consiguieron sumando a la pintura pigmentos como el mineral wüstita (otro óxido de hierro), carbón vegetal y compuestos de manganeso. Como materiales de carga (complementarios), los artistas del Paleolítico usaron calcita, cuarzo y minerales arcillosos. También se encontró anatasa (un óxido de titanio) en dos de las pictografías.

Se da la circunstancia de que en la cueva de Tito Bustillo existe un yacimiento de ocre, un material arcilloso rico en hematites. Sin embargo, según el estudio, este ocre no se utilizó para realizar las pinturas. “Se debieron usar otras vetas o yacimientos de pigmento rojo distintos a los que afloran en la propia cueva”, sugiere el investigador de la UNED.

El descubrimiento de las pinturas de Altamira en 1879 fue la primera prueba de la existencia de arte Paleolítico en el área cantábrica. Hasta la actualidad, se han catalogado más de cien cuevas con pinturas de este amplio período, entre las que se encuentran Tito Bustillo y El Buxu, localizadas en los municipios asturianos de Ribadesella y Cardes respectivamente. Los pobladores de esas zonas dibujaban signos abstractos o animales de la era glacial.

Tito Bustillo, descubierta en 1968, se considera una de las joyas de este tipo de arte, solo superada por Altamira. Sus muros están decorados por cientos de representaciones de animales y símbolos. El Panel Principal es el más importante de la cueva y alberga superposiciones de las que se puede extraer una secuencia diacrónica. Por ejemplo, hay representaciones de caballos en diferentes tonos de negro, rojo y púrpura. La datación de estos motivos se sitúa en una horquilla entre hace 14.000 y 10.000 años.

La cueva de El Buxu, descubierta en 1916, muestra en sus paredes grabados de un bisonte, cabras salvajes, caballos, signos esquemáticos y ciervos (pintados, además de grabados). Según Mario Menéndez, investigador de la UNED y coautor de este estudio, las citadas representaciones pudieron haberse realizado entre hace 17.000 y 14.000 años. (Fuente: divulgaUNED)

Fuente: noticiasdelaciencia.com

lunes, 30 de enero de 2012

Dejamos huellas genéticas al salir de África



Los primeros pasos que los humanos dimos fuera de África, nos llevaron, primero, a la actual Arabia, sostiene un reciente análisis genético conducido por la Universidad de Leeds, en el Reino Unido, y la de Porto, en Portugal. El equipo internacional incluyó científicos de Europa, Arabia y Norte de África.

El Homo sapiens moderno surgió en el Este de África, por donde hoy se encuentran Kenia y Etiopía. Desde ahí nos propagamos por todo el globo terráqueo. Faltan los detalles.

National Geographic con IBM han venido rastreando las huellas de la dispersión humana desde África al resto del mundo. En 2006 NatGeo hizo una extraordinaria serie de tv: The Journey of Man, dirigida por Spencer Wells. Una duda resuelta fue que no hubo diversos sitios en donde nos hiciéramos sapiens: todos los seres humanos hoy vivos compartimos a un solo ancestro, el Adán genético, que vivió hace apenas 60 mil años en el Este africano. El grupo inicial de cazadores-recolectores tuvo éxito en buena medida por la invención del lenguaje y la creación de lazos sociales. Pronto los nietos debieron colonizar nuevas tierras… y más… y más.

Esa colonización se dio hacia los cuatro puntos cardinales: al sur, rumbo a la punta de África; al oeste, hacia las selvas centrales; al norte, por el valle del Nilo, y al este cruzando el mar Rojo. “Un modelo popular predice que las etapas iniciales de la dispersión tuvieron lugar a través del mar Rojo hacia el sur de Arabia, pero la evidencia genética era escasa”, sostiene Luísa Pereira, de la Universidad de Porto, autora principal de la publicación.

El análisis genético de las vías para salir de África sería imposible si consideramos que cada humano recibe una combinación única de genes paternos y maternos. Pero los hombres tenemos una parte invariable del genoma: el cromosoma Y que heredamos de padre, abuelo… por vía únicamente masculina. Sólo cambia por mutaciones, errores de copiado, que son preciosas marcas para el biólogo molecular.

También tenemos, tanto hombres como mujeres, los pequeños organelos celulares llamados mitocondria, que tampoco entran en la lotería genética y se transmiten por línea materna a hombres y a mujeres. Que tengan su propio ADN lleva a suponer que alguna vez fueron células independientes que entraron en relación de ventajas mutuas con las células que forman nuestros tejidos, una simbiosis muy eficaz porque lleva millones de años.

Al no combinarse, también el genoma mitocondrial se hereda sin otros cambios que los errores de copiado, las mutaciones, que dejan rastro. El equipo analizó ADN mitocondrial y encontró evidencia de que el linaje más antiguo, no africano, estaba en Arabia, según publica este 26 de enero en el American Journal of Human Genetics. Comparó ADN mitocondrial de Arabia y el Cercano Oriente, con otros y encontró que nuestros primeros pasos fuera de África los dimos hacia Arabia.

El Genographic Project, de NatGeo e IBM, ofrece ahora una enorme base de datos para comparar mutaciones, tanto en el cromosoma Y como en ADN mitocondrial. Así es como se tiene la certeza de que los primeros humanos que salieron de África lo hicieron por el estrecho de Mandeb, donde termina el mar Rojo y comienza el océano Índico, pasaron por el llamado Cuerno de África (parece de rinoceronte) donde hoy están Somalia y Eritrea, hacia Yemen. El estrecho de Mandeb no tiene, donde más se angosta, sino escasos 30 kilómetros, y con una isla, Perim, por si algo faltara, que lo divide en dos canales. Es muy probable que estuvieran secos porque los glaciares, que cubrían buena parte del hemisferio norte, retenían el agua y el nivel de los océanos bajó.

El equipo, conducido por Martin Richards, de la Universidad Leeds, además de Pereira, analizó los linajes maternos y encontró evidencia genética de que al comenzar a extenderse la humanidad pasó, quizás a pie, hacia Arabia. “Tomados en conjunto, nuestros resultados sugieren que Arabia fue ciertamente el primer puesto de avanzada en la dispersión de los humanos modernos alrededor del mundo”, sostiene Richards.

El éxito evolutivo de los humanos, los llevó a extender sus territorios de cacería y recolección también hacia el norte, siguiendo el valle del Nilo. Eso ocurrió cuando ya las costas de la actual Arabia se iban poblando.

Usted puede participar con el Genographic Project donando 99.95 dólares. A cambio recibirá una caja con equipo para tomarse del interior de las mejillas una muestra de tejido, un sobre con el destinatario impreso, más el libro Deep Ancestry, de Spencer Wells, con todos los mapas de las vías por las que algún ancestro suyo salió de África y el DVD con los fascinantes programas de tv.

Entre a: https://genographic.nationalgeographic.com/genographic/index.html

Recibirá luego un mapa con el detalle de las mutaciones en su ADN que indican cómo salieron de África sus más remotos ancestros.

Maravillas y misterios de la física cuántica, Cal y Arena 2010.

Fuente: www.impreso.milenio.com

lunes, 16 de enero de 2012

Hallazgo de fósil en Europa postula que evolución humana no ocurrió sólo en Africa

Diente de 7 millones de años revela que homínidos no se extinguieron en Europa hace 9 millones.

Un grupo internacional de científicos de Alemania, Bulgaria y Francia descubrieron en la ciudad búlgara de Chirpan un premolar que correspondería a un antepasado del hombre que habitó Europa hace siete millones de años. Un hallazgo que revela que los homínidos sobrevivieron dos millones de años más en Europa de lo que postulan las actuales teorías, lo que obliga a revisar los consensos sobre la evolución humana en este continente y en Africa.

Según los investigadores, que publican su descubrimiento en el Journal of Human Evolution, la data del diente convierte a este fósil en el más reciente hallado hasta ahora de un primate prehumano en el viejo continente. Un sitial que hasta hoy tenía el mono macedoniensis Ouranopithecus de 9,2 millones, hallado en Grecia.

Fuera de Africa

Hasta ahora, la evidencia científica apuntaba a que los homínidos que existieron en Europa murieron y se extinguieron hace unos nueve millones de años, debido a las cambiantes condiciones climáticas y ambientales que afectaron entonces a este continente, que pasó de tener frondosos bosques de hoja perenne a un clima más del tipo sabana estacional. Eso redujo drásticamente los frutos, alimento fundamental para la sobrevivencia de nuestros antepasados. Esa tesis, más múltiples registros fósiles y de ADN, avalan la teoría de que la evolución humana ocurrió exclusivamente en Africa, desde donde salieron los hombres modernos para poblar el resto del mundo.

Pero Madelaine Böhme, una de las coautoras del trabajo y profesora de antropología en la Universidad de Tubinga, dice que este hallazgo representa una de las primeras evidencias de que los homínidos que vivían fuera de Africa hace siete a nueve millones de años, pudieron contribuir a la evolución de los humanos modernos (Homo sapiens). ¿Cómo? Según explicó a Deutsche Welle, los análisis al diente encontrado muestran que el individuo al que perteneció comió pasto, semillas y nueces, es decir, que lejos de desaparecer, estos homínidos lograron adaptarse de manera eficiente al nuevo ecosistema que les tocó vivir.

Esa sobrevivencia -hasta ahora desconocida- podría llenar un vacío en el registro fósil en Africa que tiene escasos datos entre siete millones y 10 millones de años y de paso dar pie para postular que estos homínidos europeos vivieron en el viejo contienente en ese período y luego pudieron emigrar a Africa. "Ahora también es necesario replantear la ubicación del origen de los seres humanos", dijo Böhme.

De hecho, el mismo tipo de alimentos que comía el homínido de Bulgaria se asocia con homínidos posteriores de Africa, como el australopithecus, que data de aproximadamente cuatro millones de años. "Estos eran los hábitos alimenticios para la supervivencia en un ambiente tipo sabana", dice la experta.

Otro dato: junto al diente del homínido, los científicos encontraron restos de animales típicos de la sabana: varias especies de elefantes, jirafas, gacelas, antílopes, rinocerontes y tigres dientes de sable.

"Hasta ahora, la mayoría de los científicos cree que la evolución humana ocurrió exclusivamente en Africa y que los humanos emigraron de Africa a otros continentes. Pero hay una creciente evidencia, sin embargo, de que una parte significativa de la evolución humana ocurrió fuera de Africa, en Europa y Asia occidental", dice.

Fuente: latercera.cl