viernes, 30 de diciembre de 2011

Yacimiento de Irikaitz: solo apto para los más tenaces

El verano pasado, un colgante encontrado en el yacimiento de Irikaitz en Zestoa (Gipuzkoa) dio mucho que hablar: podría tener 25.000 años, el más antiguo encontrado en unas excavaciones de la Península Ibérica al aire libre. Esta piedra tiene nueve centímetros de largo y un agujero para colgarla del cuello, aunque parece que, más que como adorno, se utilizaba para afilar herramientas. El descubrimiento tuvo una gran repercusión, pero no es, ni por asomo, lo único encontrado aquí últimamente por el equipo dirigido por Álvaro Arrizabalaga: “Casi todos los años aparece alguna pieza arqueológica de gran calidad. A veces, incluso unas 8 ó 10. Es un lugar muy fructífero”.

Irikaitz se encuentra detrás del balneario de Zestoa, en el lado opuesto del río Urola, a 14 metros de su orilla. Este arqueólogo de la UPV/EHU realiza excavaciones aquí verano tras verano, junto a estudiantes e investigadores de esta y otras universidades, y en colaboración con la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Desde 1998 hasta hoy, han cubierto 32 metros cuadrados; nada comparado con las ocho hectáreas que como mínimo ocupa este yacimiento al aire libre “gigante”. Así es la arqueología. Requiere de mucha paciencia, pero los resultados lo merecen: “Sientes que encuentras algo que ha estado esperando tus manos durante 200.000 años”.

Las labores en un yacimiento ya son complejas y largas de por sí, pero Irikaiz se lleva la palma. Para empezar, porque está al aire libre. En el caso de las cuevas, bien es sabido que servían de refugio para nuestros ancestros, y que una vez identificado el lugar, es muy posible encontrar tesoros arqueológicos. En cambio, los yacimientos al aire libre se descubren de pura “chiripa” (cuando se hacen obras para construir alguna infraestructura), y es difícil predecir lo que va a haber allí. Además, en este de Zestoa hay restos del Paleolítico Inferior, cuando apenas hay referencias de esta época en el País Vasco. Según afirma Arrizabalaga, cuando comenzaron “la quiniela estaba abierta. No sabíamos nada ni sobre la cronología, ni sobre el tipo de restos”.

Precisamente por esta falta de referencias, se quedaron fascinados cuando se toparon allí con materias primas “totalmente exóticas”: piedras volcánicas. “En la primera campaña, pensamos que tal vez alguien trajo las piedras cuando se estaba haciendo el ferrocarril del Urola, para usarlas de balasto. Todo era muy sorprendente e increíble”, dice el arqueólogo. Pero no, este hecho tiene otra explicación lógica: “Es una rareza geológica. En la cuenca del alto Urola hay una capa que contiene piedras volcánicas; el río la cortó, las sacó a la superficie y las trajo hasta aquí. Por eso vinieron los seres humanos de la prehistoria; no había piedras como las de aquí en ningún otro lugar del País Vasco”.

El hecho de que los restos sean tan antiguos o las características de los materiales tan peculiares dificultan mucho la datación en Irikaitz, ya que la mayoría de los métodos utilizados habitualmente para este fin no sirven aquí. Claro ejemplo de ello es que han tenido que olvidarse de cualquier tipo de datación relacionada con huesos, ya que, al contrario que en otros lugares, aquí apenas hay restos óseos: la tierra es tan ácida que los ha hecho añicos, dejando tan sólo las herramientas de piedra y los fósiles botánicos.

Así pues, hay pocos medios para datar ciertos restos. Hubo dos periodos de ocupación en Irikaitz. El más reciente, hace 25.000 años, de cuando es el colgante descubierto este verano. Pero es la ocupación más antigua la que da quebraderos de cabeza a la hora de datarla: se trata del Paleolítico Inferior, ¿pero de cuándo, exactamente? Apenas hay yacimientos que se le parezcan, para poder utilizarlos como referencia. Tal y como explica este arqueólogo, “no hay ningún otro caso de Paleolítico Inferior bajo estas condiciones en la cornisa cantábrica, y en la Península Ibérica, no demasiados”. Les está siendo imposible reducir un amplísimo intervalo de 350.000 años: “Sabemos que no puede ser posterior a hace 150.000 años (momento en el que acabó dicho periodo), y tampoco anterior a hace 500.000 años, porque el mar llegaba hasta aquí”.

Por lo tanto, de los 18-20 métodos de datación existentes en el mercado en la actualidad, no hay más que un par aplicables a Irikaitz. Ambos tienen que ver con la luminiscencia, hilo del que trata de tirar el equipo de Arrizabalaga. El primer método sirve para especificar cuándo ha iluminado el sol una pieza de cuarzo por última vez; sin embargo, no ha dado los resultados esperados. El segundo se basa en la termoluminiscencia, método con el que trabajan ahora: se aplica a ciertos tipos de piedras que han sido calentadas por el fuego, y la medición se realiza en función de la radiación acumulada.

Desde 1998, más de 500 personas han hecho trabajo de campo en el yacimiento de Irikaitz; ni qué decir de aquellas que han contribuido desde el laboratorio. Se trata de un amplio grupo de investigadores que ha trabajado tenazmente en busca de cualquier resultado, por pequeño que sea; muchos de ellos pertenecen a la UPV/EHU, al igual que Arrizabalaga. Y aunque los frutos se recogen muy poco a poco, ahí tienen su premio: “Si Googleas Irikaitz, ya aparecen unas 7.000 entradas. Empezamos a excavar en 1998, y ya en 2001, el yacimiento fue mencionado en una referencia no escrita por nosotros, en relación a la historia de la vertiente cantábrica”. (Fuente: UPV/EHU)

Fuente: noticiasdelaciencia.com

viernes, 23 de diciembre de 2011

El timo de Piltdown: Las cuatro decadas del engaño más grande de la paleoantropología


Durante cuarenta años fue la joya de la corona del londinense Museo de Historia Natural y quienes hasta él se acercaban creían contemplar al eslabón perdido, ese que habría marcado, siguiendo postulados darwinistas, el salto cualitativo entre el hombre y el mono.

Y era hombre, sí, y también simio. En concreto mitad -su cráneo- hombre, mitad -su mandíbula- orangután. Una genial falsificación que convirtió al Hombre de Piltdown en el timo de Piltdown.

Hace 58 años que el engaño salió oficialmente a la luz, pero el pub que en 1938 abrió sus puertas con el mismo nombre -Piltdown Man- que hizo célebre al pequeño pueblo al este de Sussex sigue homenajeando al hombre primitivo que no fue y, junto a él, a todos los que, de forma consciente o inconsciente, participaron en el engaño. Y no es para menos. Ellos hicieron que, durante cuarenta años, la cuna de la civilización estuviera allí, en su querido Piltdown.

Todo comenzó en 1908. El arqueólogo aficionado Charles Dawson aseguró haber recibido un fragmento de cráneo encontrado en una cantera de Piltdown.

Cuatro años -y muchas excavaciones y estudios- después, en 1912, el propio Dawson y el eminente paleontólogo del Museo Británico Smith Woodward presentaban ante la Sociedad Geológica de Londres el hallazgo: el cráneo que representaba el eslabón perdido. Un gran cerebro en una calavera aparentemente humana pero con rasgos simiescos.

Aunque los primeros escépticos -el paleontólogo francés Marcellin Boule y el británico David Waterson- aparecieron casi de forma paralela al Hombre de Piltdown y señalaron la combinación de dos especies -humano y simio-, el recién llegado Eoanthropus dawsonii (en memoria de su descubridor), convenció a suficientes miembros de la comunidad científica como para ser estudiado y expuesto en el Museo de Historia.

Quizá tratando de refrendar su descubrimiento, Dawson aseguró en 1915 haber encontrado otro yacimiento con restos similares a unas dos millas de Piltdown. Si era cierto o no nunca se sabrá porque Dawson murió en 1916, ajeno a las sorpresas que su criatura habría de dar más tarde.
Tampoco pudo presenciar Dawson el homenaje que los arqueólogos británicos le rindieron en 1938 y del que todavía se conserva el monolito que señala el lugar en el que ‘nació’ el primer hombre.

Entre homenajes e interrogantes llegamos a 1953. Aquel año el Museo se vio obligado a reconocer lo que muchos habían asegurado años atrás y que la revista Time publicaba ya como una certeza: el hombre de Piltdown no era más que la unión de un cráneo humano de la época medieval con una mandíbula de orangután y el diente fósil de un chimpancé.

Un baúl en el ático

Su creador había limado las partes del diente que evidenciaban su procedencia simiesca para conferir un toque humano al engaño y había utilizado un tinte para lograr el color ferruginoso de la muestra que hizo pensar a los científicos en una antigüedad superior a la real. Les habían colado un gol. Pero ¿quién?

Las primeras teorías apuntaron directamente al propio Dawson, y no solo porque estuviera muerto y, por tanto, sin capacidad de réplica, sino porque al parecer no era la primera vez que hacía trampas, y así lo prueba el estudio detallado de su currículum, que más tarde hizo el arqueólogo de la Universidad de Bournemouth, Miles Russell.

¿Fue Dawson el malo o fue víctima de una trampa?, ¿actuó solo o tuvo cómplices?... Demasiadas preguntas como para contentarse con un solo culpable. Así que se buscaron más. ¿Por qué no Grafton Elliot Smith, un anatomista australiano que anhelaba el cargo de Woodward en el Museo? También pudo ser William Sollas, un catedrático de Geología que envidiaba profesionalmente a Woodward, o el sacerdote Teilhard de Chardin, un jesuita experto en antropología que participó en las excavaciones. ¿Y por qué no Hinton, uno de los conservadores del Museo en la sección de Zoología? Posible teniendo en cuenta que en el ático del Museo se encontró un baúl con las iniciales de Hinton y en él materiales teñidos exactamente igual que los restos de Piltdown.

¿Y si el encargado de fabricar el engaño no hubiera sido otro que un hombre amante de la aventura, del misterio y de la naturaleza, con una imaginación a prueba de balas y con motivos -cierta desavenencia con la clase científica- para alegrarse de un fracaso tan sonado? Pues sí, el creador de Sherlock Holmes y de El mundo perdido, Arthur Conan Doyle, también fue acusado de haber perpetrado el ‘crimen de Piltdown’.

Pasado el tiempo, lo único que queda es el hombre que no fue, al que el Museo de Historia no dudó en exhibir en noviembre de 2003, cuando se cumplían 50 años de su descubrimiento. Solo él podría decir quién lo trajo al mundo. Pero los esqueletos -de chimpancé, de humano o de orangután- no hablan. “Elemental”, diría Conan Doyle.


Titulo original: El timo de Piltdown: el engaño más sonado de la paleoantropología

Fuente:intereconomia.com

viernes, 9 de diciembre de 2011

'Colchones' con repelente de insectos de hace 77.000 años

Fragmento del colchón vegetal fosilizado de la Media Edad de Piedra. | 'Science'

Un equipo internacional de arqueólogos ha descubierto en un asentamiento de la Edad de Piedra, a unos 40 kilómetros de la ciudad sudafricana de Durban, lo que parece ser la evidencia más antigua de un colchón, que fue hecho por los humanos modernos que habitaron en la cueva hace 77.000 años.

El lecho, según publican los investigadores esta semana en la revista 'Science', estuvo hecho con plantas que se caracterizan porque ayudan a repeler los insectos, lo que indicaría que aquellos primitivos 'Homo sapiens' de África del sur ya tenían comportamientos muy modernos.

Los investigadores, dirigidos por Lyn Wadley, de la Universidad del Witwatersrand (Johannesburgo) encontraron los restos en las excavaciones que, desde 1998, llevan a cabo en el abrigo rocoso de Sibudu, a unos 15 kilómetros del Océano Índico. Había, al menos, 15 capas diferentes con 'colchones' realizados prensando plantas, superpuestas en el lugar hace entre 77.000 y 38.000 años.

Para elaborarlo, aquellos 'sapiens' fueron amontonando capas de pocos centímetros con semillas, hojas de juncias y juncos, que se extendían desde uno a tres metros cuadrados. Incluso se han podido diferenciar los diferentes tipos de especies vegetales utilizadas. Las hojas, según la botánica Marion Bamford, son mayoritariamente de un árbol de la especie 'Cryptocarya woodii', que en su composición tiene sustancias insecticidas.

Yaciemiento de Sibudi, en Sudáfrica, durante la última campaña de excacavaciones. | 'Science

"El hecho de que las seleccionaran indica que aquellos habitantes primitivos de Sibudu ya conocían las aplicaciones medicinales de plantas de su entorno. Esas medicinas naturales les dieron ventaja en cuanto a la salud humana. Usar repelentes de insectos nos da una nueva dimensión del comportamiento humano primitivo", ha declarado.

Se cree que las juncias fueron recogidas de un río que pasaba ya entonces cerca del refugio, el uThongathi River. Wadley apunta que, aunque el lecho no se usara para dormir, si era una superficie mucho más cómoda para vivir y trabajar que el duro suelo.

El análisis microscópico ha revelado también que el lecho fue restaurado en varias ocasiones y que hace 73.000 años lo quemaban, de cuando en cuando, presumiblemente para acabar con plagas de insectos y con la suciedad que se acumulaba. "Lo quemaban para eliminar parásitos, lo que supone un nuevo uso del fuego por parte de la especie humana", destacan los arqueólogos. De hecho, el lecho está en el mismo nivel que restos de hogueras y montones de ceniza.

A partir de hace 58.000 años, el número de 'colchones', hogueras y de montones de ceniza es mucho mayor, lo que se interpreta como un aumento del número de habitantes en el refugio y en general en África.

Los arqueólogos recuerdan que hace unos 50.000 años, los seres humanos modernos comenzaron a salir del continente, si bien últimos hallazgos los sitúan en la Península Arábiga miles de años antes.

En todo caso, este hallazgo adelanta hasta 50.000 años la fabricación de las primeras esteras para dormir y en el lugar donde se han descubierto otros de gran importancia, como las conchas marinas perforadas, huesos afilados en punta, utilizados para la caza, e incluso algunas evidencias del posible uso de arcos y flechas, trampas y pegamento para las herramientas. En Ciudad del Cabo, no muy lejos, también se encontró lo que sería el primer taller de arte de la Humanidad, como se ha publicado recientemente.

Contacte con el autor del artículo vía Twitter. @Rosa M. Tristan

Fuente: www.elmundo.es

La vida en la prehistoria, más accesible

Excavaciones en el yacimiento bugalés de Atapuerca

Nuevo descubrimiento en el entorno de la sierra burgalesa de Atapuerca que a buen seguro aportará numerosos e importantes datos sobre nuestros antepasados y sobre la evolución humana. Y es que, acaban de localizar hasta 180 yacimientos prehistóricos que permitirán seguir avanzando profundamente en el conocimiento del ser humano. No ha sido flor de un día, sino un arduo trabajo de prospección durante los últimos siete años, del que ahora se empiezan a recoger sus frutos.

Una idea que surgió al ver la gran cantidad de ocupaciones de homínidos en las cuevas de Atapuerca desde hace un millón de años. El reto era saber cómo vivían esos homínidos y cómo se desplazaban fuera de las cuevas, porque era en el exterior donde cazaban y buscaban comida y agua.

¿Restos neandertales?

De todos estos yacimientos encontrados, todos ellos al aire libre, una treintena de ellos son de origen neandertal, una asignatura hasta ahora pendiente en la sierra burgalesa de Atapuerca. Si bien, según explica a la agencia Efe la doctora en Prehistoria, Marta Navazo, es difícil que se puedan encontrar restos de neandertales por la situación de estos yacimientos. Aunque la esperanza es lo último que se pierde.

Al respecto, cabe señalar que el Museo de la Evolución Humana está acogiendo con una gran aceptación una muestra de flora, fauna y otros elementos del yacimiento. cerca de ocho mil personas personas han visitado ya la exposición que lleva por título «Neandertales, desde Iberia hasta Siberia», que tiene como objetivo dar una imagen actual y ajustada de esta especie humana fósil con características anatómicas únicas en el árbol evolutivo de la humanidad.

Por otra parte, la directora destaca la importancia de que las administraciones sigan colaborando para proseguir con las investigaciones y poder continuar dando a conocer a la sociedad los importantes hallazgos que se han encontrado, se encuentran y se encontrarán en el futuro en el entorno de este lugar, declarado Patrimonio de la Humanidad. «Las investigaciones de campo dependen de las ayudas de las administraciones», señala, tras poner como ejemplo el trabajo que ella misma puede realizar una cueva del norte de Burgos y que sin ayudas sería imposible.

Fuente: www.larazon.es

martes, 6 de diciembre de 2011

Hallan las herramientas más antiguas del Homo sapiens en el sur de Arabia



Los arqueólogos, encontraron más de un centenar de yacimientos con utensilios elaborados por la tecnología denominada “Nubia de la Media Edad de Piedra”.

Un equipo de arqueólogos y geólogos ha encontrado en las Montañas Dhofar, Omán, frontera con Yemen, miles de piezas líticas que, según aseguran, fueron realizadas por miembros de la especie Homo sapiens hace más de 100 mil años.

Los investigadores, liderados por Jeffrey Rose, de la Universidad de Birmingham, encontraron más de un centenar de yacimientos con utensilios elaborados por la tecnología denominada “Nubia de la Media Edad de Piedra”.

Esta técnica, conocida por otros yacimientos a lo largo del valle del Nilo, nunca se había encontrado fuera de África, según destacan los investigadores en un artículo publicado en la revista PLoS One esta semana.

Para datar los yacimientos, utilizaron la moderna técnica de la Luminiscencia Ópticamente Estimulada, que determinó que tenían al menos 106 mil años de antigüedad. Es una fecha bastante anterior a la que se maneja con datos genéticos, que apunta que la dispersión de la especie humana fuera de África ocurrió hace entre 70 mil y 40 mil años.

Parte del trabajo consistió en determinar qué había en esta zona en aquel periodo, dado que algunos asentamientos están a más de 100 kilómetros de la costa. Los restos de animales y flora encontrados apuntan que era mucho menos seca que ahora.

“Era un paraíso verde rico en agua fresca, antílopes y buenas rocas de pedernal para hacer herramientas”, señala un investigador, quien considera más que probable que los cazadores se aventuraran más allá de su tierra conocida en busca de alimento.

No está claro si estos grupos son los que luego viajaron hacia Asia o si acabaron por volver a África cuando el clima empeoró.

Fuente: www.a7.com.mx

domingo, 4 de diciembre de 2011

El rastro de piedra de los primeros 'sapiens' emigrantes

Algunas de las herramientas atribuidas a 'Homo sapiens' en Omán. | 'PLUS ONE'

El hallazgo de un buen número de herramientas de piedra en el Sultanato de Omán, en la esquina sudeste de la Península Arábiga, ha revelado pistas de la que podría ser la primera salida de los humanos modernos que emigraron de África buscando nuevas tierras.

Un equipo de arqueólogos y geólogos ha encontrado, en las Montañas Dhofar, miles de piezas líticas que, según aseguran, fueron realizadas por miembros de la especie 'Homo sapiens' hace más de 100.000 años. En total, los investigadores, liderados por Jeffrey Rose, de la Universidad de Birmingham, encontraron más de un centenar de yacimientos con utensilios elaborados por la tecnología denominada 'Nubia de la Media Edad de Piedra'(MSA, por sus siglas en inglés).

Esta técnica, conocida por otros yacimientos a lo largo del valle del Nilo, nunca se había encontrado fuera de África, según destacan los investigadores en un artículo publicado en 'PLoS One' esta semana, por lo que se convierte en la primera evidencia de este viaje.

Para datar los yacimientos, utilizaron la moderna técnica de la Luminiscencia Ópticamente Estimulada (OSL), que determinó que tenían al menos 106.000 años de antigüedad. Es una fecha bastante anterior a la que se maneja con datos genéticos, que apunta que la dispersión de nuestra especie fuera del continente africano ocurrió hace entre 70.000 y 40.000 años.

Parte del trabajo consistió en determinar que había en esta zona, hoy totalmente desértica, en aquel lejano periodo, dado que algunos asentamientos están a más de 100 kilómetros de la costa. Los restos de animales y flora encontrados apuntan que era mucho menos seca que ahora. Han averiguado que había grandes corredores con pastos en los que abundaban los herbívoros.

"Era un paraíso verde rico en agua fresca, antílopes y buenas rocas de pedernal para hacer herramientas", señala Rose, que atiende a ELMUNDO.es desde Indonesia, donde está pasando unas vacaciones. Por ello, considera más que probable que los cazadores se aventuraran más allá de su tierra conocida en busca de alimento. Los que vivían más cerca de la costa, además podían aprovechar los recursos marinos.

No está claro si estos grupos son los que luego viajaron hacia Asia o si acabaron por volver a África cuando el clima empeoró. "Esa es la pregunta del millón", nos dice Rose, que seguirá investigando en la zona.

Investigadores españoles han puesto en duda estas conclusiones. "La datación no se ha hecho en el mismo lugar donde se encontraron las piezas a las que hacen referencia, así que no sabemos cómo han llegado a estas conclusiones", afirma el arqueólogo Manuel Domínguez-Rodrigo, que dirige un proyecto de investigación sobre evolución humana en la Garganta de Olduvai (Tanzania).

Fuente: elmundo.es

domingo, 27 de noviembre de 2011

El neandertal tenía una especie hermana en Atapuerca


Vivió en la Sima de los Huesos, en Atapuerca, hace medio millón de años y se parecía a un hombre de Neandertal. Pero no lo era porque la especie aún no había surgido como tal en esa época, pero tampoco se corresponde con un Homo heidelbergensis, el, teóricamente, antepasado del neandertal y del que derivaba la especie.

Dientes fósiles. María Martinón-Torres analizó más de 500 muestras de la Sima de los Huesos para llegar a su conclusión.

Es, en todo caso, una nueva pieza del incompleto puzle evolutivo que acaba de presentar en sociedad el equipo de investigadores de Atapuerca liderado por los gallegos María Martinón-Torres y José María Bermúdez de Castro. Lo han hecho en la revista científica Journal of Human Evolution después del análisis de más de 500 dientes fósiles localizados en el yacimiento burgalés.

Pero, entonces, ¿qué es? «Es un linaje nuevo, una rama que evolucionó en paralelo, pero diferente. Sería, en todo caso, un pariente, como un hermano», responde la ourensana María Martinón-Torres, responsable del grupo de Antropología dental del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana.

Algunos de sus rasgos, sobre todo en su mandíbula, indican que «es más neandertal que el neandertal clásico», pero se sabe que no pertenece a esta especie porque otras partes de su esqueleto son diferentes.

Pero lo más paradójico aún es el hecho de que posea rasgos propios del Homo neanderthalensis en una época aún muy temprana -hace 500.000 años-, cuando estas características se fueron incorporando en una época más tardía a partir de la evolución del heidelbergensis. El hallazgo plantea, entonces, un nuevo escenario evolutivo a la comunidad científica internacional: reconsiderar la propia definición del Homo heidelbergensis. O, lo que es lo mismo, se aportan pruebas contundentes que atacan a la línea de fondo de la teoría tradicional, cada vez más cuestionada, que defiende una única especie de heidelbergensis a partir de la cual surgió el neandertal.

«Ahora podemos pensar -señala María Martinón-Torres- que había grupos que darían origen a los neandertales y otros que no, que evolucionaron como una rama hermana, pero distinta, y apuntar la posibilidad de que hubiera más de un linaje de heidelbergensis en Europa».

Dicho de otra forma, la comunidad científica deberá plantear a partir de ahora que en el Pleistoceno medio coexistieron en Europa varios linajes de homínidos diferentes.

Fuente: lavozdegalicia.es

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Cantabria presentará esta semana hallazgos recientes de arte paleolítico en un coloquio internacional en París

La consejería de Cultura participará en el MADAPCA (Micro Análisis y Dataciones del Arte Prehistórico en su Contexto Arqueológico)

Cantabria presentará esta semana en París los más recientes descubrimientos en las cuevas con arte paleolítico de la región. Lo hará en el coloquio internacional MADAPCA (Micro Análisis y Dataciones del Arte Prehistórico en su Contexto Arqueológico), que reunirá en la capital francesa, entre los días 16 y 18 de noviembre, a numerosos expertos en prehistoria y el arte paleolítico.

Organizado por el Museo Nacional de Historia Natural y por el Centro Nacional de Investigación Científica (el CNRS, equivalente al CSIC español), el coloquio se dedicará a la discusión científica de los métodos y técnicas de análisis del arte prehistórico.

La Consejería de Educación, Cultura y Deporte ha sido invitada a participar en este encuentro. Lo hará a través de Roberto Ontañón, director de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria y jefe de la sección de Arqueología, que participará como presidente de la sesión de trabajo dedicada a "Los contextos del arte prehistórico".

En su intervención, destacará la importancia de revisar de nuevo sitios conocidos "con mirada y técnicas actuales" (como la cueva de El Castillo), y la relevante aportación que supone el conocimiento de nuevos yacimientos arqueológicos intactos con información inédita y abundante que ayuda a contextualizar el arte rupestre paleolítico (como La Garma).

En este coloquio se presentarán a la comunidad científica internacional los más recientes avances en el estudio de objetos de piedra decorados de La Garma, de época Magdaleniense (hace unos 16.500 años) a cuyo análisis se están aplicando avanzadas técnicas de microtopografía.

Será en la comunicación presentada por Nicolas Mélard y Daniel Vigears "Microtopografía del arte mueble sobre soportes líticos: el ejemplo de las plaquetas grabadas de La Garenne y La Garma".

Se expondrán también por primera vez nuevos descubrimientos en la cueva de El Castillo, que a pesar de haber sufrido importantes transformaciones de cara a su apertura a los visitantes, conserva aún interesantes indicios de frecuentación humana subterránea en diferentes épocas de la Prehistoria que dan contexto a su magnífico conjunto de arte parietal (Marc Groenen: "Presencias humanas en la cueva decorada de El Castillo (Cantabria, España): depósitos, extracciones y trazas de paso".
COLOQUIO

Los objetivos principales del Coloquio internacional son los siguientes coordinar las grandes líneas de investigación aún dispersas en los estudios pluridisciplinares actualmente en marcha sobre las artes de la Prehistoria por parte de químicos, físicos, microbiólogos.

También se pretende elaborar un protocolo pluridisciplinar y normativo de estudio del arte parietal (en cuevas y abrigos decorados) y del arte mueble prehistóricos, y explotar los recientes desarrollos tecnológicos (análisis y microanálisis no invasivos)para renovar y mejorar las condiciones de observación, de análisis, de obtención de datos gráficos y de conservación de las obras de arte.

El encuentro se organiza en cinco sesiones temáticas dedicadas respectivamente a "Las materias del arte prehistórico", "las técnicas de registro gráfico", "la tafonomía de las paredes decoradas: de la alteración a la conservación", "las dataciones del arte prehistórico" y "los contextos del arte prehistórico".

Fuente:europapress.es

miércoles, 9 de noviembre de 2011

El cerebro neandertal era más asimétrico que el del 'Homo sapiens'

Los restos fósiles de Homo neanderthalensis encontrados en el yacimiento de El Sidrón (Asturias) están ayudando a conocer con más profundidad la población de esta especie que se asentó en la cornisa cantábrica hace aproximadamente 50.000 años.

El equipo dirigido por Antonio Rosas, paleobiólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, y en el que han participado investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad de Oviedo, ha examinado los cráneos de tres ejemplares de este yacimiento.

A partir de estos estudios se ha podido saber que el cerebro de los neandertales era asimétrico, "más que el del ser humano actual" señala Rosas, que añade: "la compartimentación del cerebro en neandertales presenta unas características propias".

El patrón de drenaje venoso dural de los neandertales parece más asimétrico que en otras especies de homínidos. Los senos venosos durales son espacios que drenan la sangre del cerebro y discurren entre las capas interna y externa de la duramadre, que es la meninge adherida a los huesos del cráneo. Estos senos sirven como canales de baja presión para evacuar la sangre del cerebro a la circulación sistémica. El drenaje venoso dural está relacionado con las proporciones relativas y la configuración tridimensional del cerebro.

Más concretamente, la singularidad del sistema de drenaje en los neandertales se caracteriza por la variabilidad en cómo se unen estos senos: no se aprecia un patrón de confluencia de drenaje aunque existe un mayor porcentaje de dominancia derecha; y, en algunos casos, una mayor desviación de la línea media del seno sagital.

Entender la evolución del cerebro humano

Los huesos del cráneo tienen la función de proteger al cerebro, por lo que se ajustan exactamente al volumen y forma de este importante órgano. La estructura definitiva del cráneo va a depender en gran medida de la configuración morfológica del sistema nervioso central. Cuando la cara interna del cráneo se consolida, lo hace en contacto con la superficie externa del cerebro, es decir con las meninges o membranas que envuelven el encéfalo. Las meninges se adaptan al relieve de los órganos que recubren, de tal modo que se marcan en ellas las circunvoluciones y surcos exteriores del encéfalo, y también los vasos sanguíneos: las arterias, las venas y los senos venosos. Todo ello queda marcado en la superficie interna de los huesos del cráneo, como un molde o troquel.

Como los cerebros no fosilizan, los moldes endocraneanos son la única opción para estudiar el cerebro de los neandertales. El examen de sus marcas permite deducir la forma externa del encéfalo, su tamaño y la disposición de los surcos neocorticales.

El estudio de la paleoneurología en neandertales constituye una fuente muy importante de conocimiento para entender la evolución del cerebro humano. El porqué de este interés reside en varios aspectos como son su singular morfología cerebral, el hecho de que posean uno de los mayores cerebros dentro de los homínidos y la circunstancia de que se trata de nuestros parientes más próximos; no hay que olvidar que compartimos un ancestro común.

Referencia bibliográfica:

Peña-Melián, A., Rosas, A., García-Tabernero, A., Bastir, M. de la Rasilla, M. 2011. Paleoneurology of two new neandertal occipitals from El Sidrón (Asturias, Spain) in the context of Homo endocranial evolution. The Anatomical Record. DOI 10.002/ar.21427
Fuente: lukor.com

Neandertales y homo sapiens: una competencia que duró 10.000 años en la Península Ibérica


Los neandertales y los homo sapiens convivieron durante alrededor de 10.000 años en la Península Ibérica. En ese tiempo, se sabe que compitieron por el acceso a la caza en los mismos nichos ecológicos e incluso que, aunque de manera esporádica, se mezclaron entre ellos, reproduciéndose principalmente machos neandertales y hembras sapiens.

Aunque no se conoce a ciencia cierta el motivo de la extinción de estos homínidos, factores como el retraso tecnológico o una peor organización social respecto a los sapiens parece que dificultaron su existencia y estuvieron implicados en su desaparición. Enrique Baquedano, director del Museo Arqueológico de Madrid pronunciará hoy una conferencia sobre estos seres en el Museo de la Evolución Humana (MEH) de Burgos.

Las diferencias en algunos aspectos fueron determinantes, como en el caso de la caza. A través del análisis de los restos hallados en diferentes yacimientos, se ha podido conocer que mientras los homo sapiens utilizaban proyectiles para realizar esta tarea, los neandertales sólo disponían de lanzas o jabalinas, lo que les hacía estar más expuestos al peligro. "De hecho, es muy frecuente en los restos neandertales encontrar patologías de muchos accidentes relacionados con la caza, como fracturas en los brazos, en las piernas y en la cabeza", ha manifestado Baquedado, cuya conferencia lleva el título El valle del Lozolla, valle de los neandertales.

Otro de los factores que dificultó la pervivencia de los neandertales es que sus grupos eran más reducidos que los de los sapiens (entre 18 y 25 individuos, frente a entre 30 y 40) y, además, poseían una estructura social menos jerarquizada, por lo que las tareas se desarrollaban de una forma menos eficiente. Si bien durante los aproximadamente 80.000 años en los que poblaron la Península Ibérica evolucionaron y mejoraron sus hábitos, factores como estos les situaron en desventaja con sus homínidos competidores.

Diferencias físicas

Respecto a los seres humanos de hoy en día, los neandertales presentaban muchas diferencias. Tenían una mayor capacidad craneal que los sapiens, una frente bastante más elevada, una cara más expuesta hacia afuera y no tenían mentón. En este sentido, Baquedano ha recordado que la barbilla es un rasgo característico de los sapiens, los únicos que la poseen en toda la evolución humana. Su fosas nasales eran, además, mucho más grandes, se supone que porque estaban adaptadas para calentar el aire en condiciones de máximo frío, algo que los investigadores han entendido que no les hacía falta a los "cromañones", ya que procedían de la más calurosa África, dominaban el fuego y tenían tecnología suficiente -como agujas- para tejer mejor sus ropajes.

Su cilindro corporal era, asimismo, bastante más ancho que el de los humanos actuales y eran más fuertes, aunque estaban más preparados para andar para perseguir animales que para correr. "Desde ese punto de vista, los sapiens estamos preparados para cazar en velocidad y no en persecución, como harían los neandertales", ha destacado.

En el madrileño Valle del Lozoya, los neandertales encontraron un sitio perfecto para la vida, ya que dadas sus características se conservan los pastos durante más tiempo que en los parajes de su alredor. Esto atrajo en primer lugar a manadas de animales, en segundo a los grandes carnívoros y, en tercero, a estos homínidos.

Alimentación neandertal

Estos grupos nómadas no producían ningún alimento, y eran recolectores y cazadores. "Principalmente cazaban rinocerontes, los antecesores de los actuales toros de lidia, caballos, ciervos y corzos. Todo esto mezclado con especies que hoy sólo vemos en África como hienas, leones o leopardos", ha detallado el experto.

Habitaban en campamentos ubicados en cuevas y abrigos -de los que más yacimientos se han encontrado en el mundo-, así como al aire libre. En Pinilla del Valle, por ejemplo, se han encontrado restos en varias cuevas en las que o bien vivían neandertales, o bien moraban las hienas que a veces los cazaban, o bien convivían ambas especies. La competición con las hienas y la enorme aportación de calorías que representa la llegada de especies como un rinoceronte de estepa que desapareció hace 40.000 años fueron dos hechos que marcaron la historia de los neandertales de este punto singular de la Península Ibérica, ha concluido.

Fuente: dicyt.com/

Las Pinturas del Arte Rupestre Reflejan con Realismo las Especies del Paleolitico.


Un estudio asegura que las representaciones prehistóricas están estrechamente relacionadas con la apariencia real de los animales retratados


El arte rupestre muestra una visión realista de la naturaleza y no simbólica, como se tenía asumido, según un artículo publicado hoy en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Los animales retratados por los pintores prehistóricos en las paredes de las cuevas no son visiones expresivas o abstractas, sino que reflejan las especies presentes en la naturaleza en el momento de ser realizadas.

El estudio supone el resultado de una investigación conjunta de universidades de Estados Unidos, Francia, Rusia, España y Reino Unido sobre obras de arte del Paleolítico (hace 25.000 años) en la región Franco-Cantábrica (sur de Francia y norte de España).

Los científicos se concentraron en las representaciones de una especie concreta de caballo moteado, cuyas manchas responden a un fenotipo de equino salvaje ya desaparecido que pueden verse en las famosas pinturas de «Los caballos moteados» de la cueva de Pech-Merle (Francia).

«Nuestras conclusiones sugieren que en algunos casos las pinturas prehistóricas están estrechamente relacionadas con la apariencia real de los animales retratados y que cualquier connotación simbólica o trascendental no está señalada por el color o el modelo de tales pinturas», afirma el estudio.

Todos los fenotipos de color en los animales que se ven en estas pinturas existieron en poblaciones de caballos prehistóricas ya extintas, han comprobado los investigadores.

Fuente: abc.es

martes, 8 de noviembre de 2011

El hombre empujó a la extinción a los mamíferos gigantes de la Edad de Hielo

Reconstrucción de la fauna del Pleistoceno en Eurasia, con renos, tarpanes, bisontes, mamuts y bueyes almizcleros. | Mauricio Antón

La expansión de los asentamientos humanos que dominaban la tierra durante el Paleolítico superior (entre hace 35.000 años y 10.000 años) promovió la extinción de al menos dos especies de grandes mamíferos hace unos 16.000 años, según un artículo publicado en el último número de la revista 'Nature'.

El estudio, en el que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), demuestra que la desaparición del caballo ancestral conocido como tarpán ('Equus ferus') y del bisonte estepario ('Bison priscus') se debió a los efectos combinados del impacto humano y el cambio climático, según explica el CSIC en una nota de prensa.

Los autores del trabajo publicado en 'Nature' han estudiado la pauta de extinciones en ese periodo de la primitiva historia humana. En el Pleistoceno, Eurasia y América del Norte perdieron respectivamente el 36% y el 72% de los géneros de megafauna. Esto coincidió con el último máximo glacial de hace unos 20.000 años, que "influyó en la desaparición de muchas de estas especies", explica la investigadora del CSIC en la Estación Biológica de Doñana que ha participado en el trabajo, Jennifer Leonard.

El artículo, cuyo autor líder es el investigador de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), Eske Willerslev, evalúa el efecto de ambos factores sobre la extinción o la repentina disminución de las poblaciones de seis tipos de grandes mamíferos (caballos, renos, bisontes, mamuts, rinocerontes lanudos y bueyes almizcleros). Para ello, el equipo de investigación ha analizado 846 secuencias de ADN mitocondrial, 2.996 restos de megafauna y 6.291 residuos de asentamientos humanos de aquella época en Eurasia para establecer la relación espacial y temporal entre las poblaciones humanas y las de dichos animales.

Esta información se ha contrastado, a su vez, con los modelos climáticos de hace 42.000 años, 30.000 años, 21.000 años y 6.000 años. De las variedades evaluadas, cuatro de ellas están actualmente extintas y corresponden al rinoceronte lanudo ('Coelodonta antiquitatis'), al mamut lanudo('Mammuthus primigenius'), al bisonte estepario y al tarpán. El resto de las especies analizadas aún conservan poblaciones vivas. Son el caballo doméstico ('Equus caballus'), al reno ('Rangifer tarandus'), al buey almizclero ('Ovibos moschatus') y al bisonte americano ('Bison bison').

Los resultados atribuyen la extinción del tarpán y del bisonte estepario a la combinación de los dos factores debido a que los restos de ambas especies son los más abundantes en las regiones de asentamientos humanos. Aunque el inicio de sus declives coincide con el último máximo glacial, estos muestran un decrecimiento acelerado que se ajusta a la expansión de las poblaciones humanas hace unos 16.000 años.


Bueyes almizcleros fotografiados en la actualidad.


Por su parte, la distribución del reno también coincide con los asentamientos prehistóricos y su declive, con el último glacial máximo. Sin embargo actualmente la especie ni siquiera se encuentra amenazada de extinción, lo que, según el artículo, "podría explicarse debido a su alta fecundidad y su flexibilidad ecológica".
Diferencia según especies

Según el estudio, las poblaciones de mamut y rinoceronte no sólo no se vieron afectadas por la presencia humana, sino que aumentaron entre cinco y 10 veces al menos 10.000 años después de su primer contacto con humanos.

Por su parte, la población de buey almizclero no mantuvo relación con los hombres. Sin embargo, al igual que el rinoceronte, descendió súbitamente tras la última glaciación máxima.

Por el contrario, la extinción del mamut es misteriosa ya que su población continuó aumentando tras el evento climático, hasta desaparecer de forma repentina.

La investigadora Leonard explica al CSIC: "Los resultados son especialmente oportunos ahora que intentamos determinar como el actual cambio climático afectará a la fauna". Sin embargo, "los resultados indican que cada especie reaccionó de forma diferente, por lo que la ausencia de un patrón común complica la conservación de especies", concluye.
Fuente: elmundo.es

Los restos fósiles más antiguos de nuestra especie en Europa tienen unos 45.000 años

Maxilar con tres dientes descubierto en una cueva en Devon (Reino Unido) en 1927 y ahora identificado como el resto de la especie humana moderna más antiguo de la Europa noroccidental.- CHRIS COLLINS (NATURAL HISTORY MUSEUM, LONDON) / TORQUAY MUSEUM

Unas cuantas piezas dentales procedentes de dos yacimientos, uno en el sur de Italia y otro en el Reino Unido, descubiertas hace años pero datadas de nuevo ahora con técnicas avanzadas, se han convertido en los restos de la especie humana moderna más antiguos que se conocen. Los de Italia tienen entre 45.000 y 43.000 años. Además, estos dientes se clasificaban hasta ahora como neandertales y, como están asociados a restos de una cultura de piezas de adorno personal, se venía adjudicando ciertas características cognitivas de aquella especie desaparecida cuando ahora se ha visto que en realidad son fósiles de la humanidad moderna, nuestros antepasados directos. "Los resultados aportan pruebas fósiles de un período más largo [de lo que se creía] de coexistencia en Europa entre neandertales y humanos modernos", escriben Stefano Benazzi (Universidad de Viena) y sus colaboradores en su artículo publicado en la revista Nature. Otro equipo, liderado por Tom Higham (Universidad de Oxford), presenta los análisis de las piezas dentales británicas, ligeramente más modernas.

El período en la prehistoria europea en que los neandertales fueron sustituidos por los Homo sapiens sapiens es uno de los más controvertidos y misteriosos que abordan los paleoantropólogos, puesto que en el plazo de unos pocos miles de años los primeros fueron sustituidos en el territorio (hasta extinguirse hace casi 30.000 años) por los segundos. Y no se ha identificado una causa determinante de esta sustitución y desaparición de una de las especies. En este escenario, los descubrimientos presentados ahora acerca de los restos más antiguos de la especie moderna no aclaran definitivamente las incógnitas, pero determinan quién es quién -y cuándo- en yacimientos clave, y ayudan a ir comprendiendo aquellos oscuros procesos.

Hasta ahora se consideraba documentada la presencia de la humanidad moderna en Europa hace entre 44.000 y 42.000 años, pero exclusivamente por vestigios como objetos hechos por nuestros antepasados y no por los neandertales. Sin embargo, los restos fósiles más antiguos tendrían entre 41.000 y 39.000 años. Por ello, Benazzi y su grupo afirman que, al determinar ahora una edad de entre 45.000 a 43.000 años para las piezas del sur de Italia, estas se convierten en "los restos humanos anatómicos modernos más antiguos que se conocen en Europa", confirmando una rápida dispersión de la especie en el continente antes de la desaparición de los neandertales.

Se trata de dos dientes infantiles, de leche, que fueron descubiertos, en 1964, en el yacimiento de Grotta del Cavallo, en el Sur de Italia, y que se clasificaron entonces como neandertales. Las dos piezas estaban en niveles arqueológicos de lo que se conoce como la cultura Uluciense, caracterizada por ornamentos personales, herramientas de hueso y pigmentos típicamente asociados con el comportamiento humano moderno, explica la Universidad de Oxford en un comunicado. La atribución neandertal de los fósiles, por tanto, ha estado en el centro de la argumentación que sostenía que la cultura Uluciense les correspondía.

Benazzi y sus colegas han utilizado técnicas de escáner avanzadas para analizar los dos dientes de nuevo y concluyen que son de Homo sapiens sapiens. Además, han hecho nuevas dataciones del yacimiento y establecen su antigüedad de entre 45.000 y 43.000 años.

La coexistencia ahora documentada entre neandertales y humanos modernos durante varios miles de años más de lo que se pensaba "tiene importantes implicaciones en el entendimiento del desarrollo del comportamiento humano completamente moderno. Si la colonización del continente europeo fue en una o varias oleadas de expansión, así como las rutas que se siguieron, está aún por determinarse", señala el investigador del CSIC Michael Coquerelle, que trabaja en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, uno de los miembros del equipo de Benazzi .

También el fósil británico se conoce desde hace tiempo. Es un fragmento de mandíbula superior con tres dientes, descubierta, en 1927, cerca de Torquay, en el Reino Unido, y asociada a herramientas de corte típicas de la cultura del hombre moderno, no neandertal. Esa mandíbula estaba identificada ya como perteneciente a la especie actual, pero las dataciones realizadas por radiocarbono en 1989 indicaban una antigüedad de unos 35.000 años. Ahora Higham y sus colegas explican que han aplicado una técnica más refinada y que la mandíbula, que efectivamente es de humano moderno, tiene entre 44.200 y 41.500 años. "Es, por lo tanto, el fósil anatómico conocido más antiguo del Noroeste de Europa", escriben los investigadores. Además, señalan que esta pieza "demuestra lo rápida y amplia que fue la dispersión de los primeros humanos modernos por Europa hace más de 40.000 años". Es descubrimiento significa que "los primitivos humanos modernos debieron coexistir con los neandertales en esta parte del mundo [noroeste de Europa], cosa que algo que muchos investigadores han dudado".

Los hallazgos de estos dos equipos son significativos más allá de adelantar en el registro fósil la presencia documentada de la especie humana moderna. Numerosos yacimientos atestiguan el cambio desde la cultura típica neandertal (Muesteriense) tardía a la tecnología de la especie moderna (Auriñaciense), caracterizada por determinadas herramientas, ornamentos y artefactos de hueso, explican los científicos liderados por Higham. Sin embargo, continúan, son escasos los fósiles de hombre moderno asociados son los restos auriñacienses primitivos , por lo que adquiere especial relevancia la mandíbula ahora datada en más de 40.000 años.

Fuente: elpais.com

martes, 1 de noviembre de 2011

Descubren en Brasil fósil de perezoso gigante


Así informó el diario Correio Braziliense.

“Es un descubrimiento increíble y de gran valor para la ciencia, pues es un mamífero prehistórico que abre nuevas y mucho más amplias posibilidades de estudio”, declaró al periódico el geólogo Carlos Borges, director del Museo de Dinosaurios de la ciudad de Uberaba.

Los fósiles, que según los expertos corresponden a un ejemplar de la especie “Eremotherium laurillardi”, fueron descubiertos en una zona rural de esa ciudad por mera casualidad y el responsable del hallazgo fue el agricultor José Bezerra, fallecido hace dos años en un accidente de tránsito.

En 2006, Bezerra halló en el campo unos huesos de gran tamaño y por curiosidad decidió guardarlos.

Hace un par de años, la historia de los “ huesos gigantes ” que guardaba el agricultor llegó a oídos de los científicos del Museo de Dinosaurios, que los recuperaron y estudiaron con ayuda de una fundación oficial dedicada a la investigación.

Según los expertos, que no han podido determinar si se trata del fósil de un macho o una hembra, era un ejemplar adulto, herbívoro, de unos seis metros de altura, que se podía sostener sobre las dos patas traseras y utilizaba unas grandes garras para alcanzar hojas y frutas en las ramas más altas de los árboles.

Fuente: abc.com.py

jueves, 20 de octubre de 2011

INAH descubre herramientas de 11 mil años en BCS

Artefacto. Este tipo de herramientas de piedra para corte y desgaste, fueron empleadas para trabajar fibras vegetales y madera. (Foto: Especial/INAH )

Investigadores del INAH descubrieron cientos de artefactos rudimentarios hechos por el hombre durante la época del Holoceno Temprano (11 mil a 8 mil años), hallazgo que además prueba la migración humana a América por vía costera, ya que las herramientas fueron encontradas en El Coyote, sitio ubicado en la región del Cabo, en Baja California Sur.

Los avances de esta investigación realizada desde hace tres años, fueron dados a conocer por los arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Isaac Aquino, director; y Leticia Barajas, jefa de campo, quienes anotaron que por la extensión de El Coyote, la cantidad de artefactos y la continuidad cronológica que ofrecen, su estudio y análisis "apoyará de manera sustancial los antecedentes de ocupaciones humanas tempranas y tardías en la península", que diversos investigadores de la región han venido planteando tiempo atrás, destacan en un comunicado del INAH.

Se señala que a partir del análisis de los materiales arqueológicos hallados, los especialistas identificaron una tecnología en el proceso de elaboración y aplicación de las herramientas de piedra y concha, igual a la que se ha encontrado en otros sitios de la región de El Cabo, y que tienen la misma temporalidad, entre los que destaca la Isla de Espíritu Santo, por lo que proponen que se trata del mismo grupo cultural aún no identificado, que bajó por la costa del Golfo de California desde la parte norte de la península hacia el sur, hasta incursionar en islas y ocupar una porción de esa región.

Isaac Aquino y Leticia Barajas detallaron que del periodo más antiguo descubrieron cientos de conchas de la especie Dosinia ponderosa, que fueron usadas por hombres primitivos como herramientas; se trata de un objeto recurrente en todos los puntos excavados, por lo cual estiman que dicho molusco fue de suma importancia para estos primeros pobladores.

Junto con las conchas se descubrió gran cantidad de herramientas de piedra para corte y desgaste (tajadores, percutores, cepillos, raspadores y cuchillos) cuya antigüedad es de 8 mil 600 y 9 mil 300 años, y fueron empleadas para trabajar fibras vegetales y madera, así como para abrir conchas y consumir moluscos.

También, descubrieron gran cantidad de conchas de madre perla (Pinctada mazatlánica), algunas cortadas y pulidas; y tres anzuelos elaborados con este material iguales a otros hallados por la arqueóloga Harumi Fujita en la Covacha Babisuri, en la Isla Espíritu Santo, fechados para los periodos Holoceno Temprano (11mil-8 mil años) y Holoceno Tardío (2 mil-300), con lo que Barajas y Aquino corroboran que la elaboración de estos artefactos para pescar en lo que hoy es la península de Baja California, data de hace 8 mil años.

Sobre el segundo lapso histórico, el periodo Holoceno Tardío (2 mil a 300 años), la mayor parte de utensilios fechados corresponde a diferentes tipos de artefactos bifaciales (instrumento de piedra tallado en sus dos caras); para esta época los especialistas observan un incremento en la manufactura tanto de estos utensilios, como de cuchillos y puntas de proyectil.

"El tipo de herramientas del periodo Holoceno Tardío también revela el grado de organización laboral alcanzado por los primeros habitantes de la península de Baja California, que les permitió montar entrampados para la caza de especies más difíciles de atrapar, como el delfín azul (Stenella coeruleoalba)" del cual se encontraron algunos huesos en los contextos arqueológicos de menor antigüedad y cuya captura marcó un cambio gradual en la explotación de especies marinas, mediante una organización de mayor complejidad.

A la fecha los especialistas del INAH han identificado 51 especies de fauna marina en los puntos explorados en El Coyote, representadas en bivalvos (moluscos con caparazones de dos conchas, como la almeja) y caracoles, además de vértebras de pescado y huesos de mamíferos, como el delfín y el lobo marino, así como restos óseos de fauna terrestre, como el venado, la liebre y diversos tipos de aves.

A decir de los arqueólogos, El Coyote pudo haber sido hace 9 mil años el centro de producción de herramientas de piedra para pesca, caza y consumo de alimentos, el más grande de toda la península de Baja California Sur; "aproximadamente en sus 100 hectáreas, cada 5 o 10 metros se encuentran evidencias de que el hombre trabajó la piedra durante el Holoceno".

Los especialistas señalaron que hasta el momento no se han encontrado esqueletos humanos por lo que es imposible saber a qué grupo étnico pertenecían los habitantes de El Coyote; sin embargo el arqueólogo Isaac Aquino explica que cuando llegaron los primeros exploradores españoles al Cabo, en el siglo XVI, esa región estaba habitada por el grupo pericué, etnia extinta actualmente.

El Coyote abarca alrededor de cien hectáreas, localizadas en la zona costera del Golfo de California o Mar de Cortés, en las cuales se encontraron cientos de herramientas de piedra, conchas y caracoles con huellas de haber sido manipuladas por el humano, como la almeja (Chama buddiana) "cuya dureza sólo permite abrirla al fuego", de la cual se hallaron ejemplares quemados; restos de animales marinos y terrestres que fueron consumidos, además de artefactos de pesca, de los que destacan tres anzuelos elaborados con conchas de madre perla (Pinctada mazatlánica).

Los milenarios objetos se encontraron en diversos puntos que los arqueólogos conocen como campamentos, algunos a cielo abierto (sin techo) y otros en el interior de cuevas; así como en espacios que eran ocupados como talleres primitivos para fabricar herramientas de piedra y concheros (áreas de desechos y consumo de moluscos) , mismos que indican el desarrollo de distintas actividades relacionadas entre sí, como la extracción de riolita (roca) y la fabricación de herramientas para la obtención de recursos terrestres y marinos.

Los materiales descubiertos también indican que los antecesores de los bajacalifornianos ya navegaban para esa época remota, mediante algún tipo de balsa sencilla, con la cual se desplazaba mar adentro para después sumergirse a distintas profundidades, toda vez que los restos de algunas de las especies marinas encontradas sólo se pueden obtener por medio de buceo.

Fuente: eluniversal.com.mx

martes, 18 de octubre de 2011

Notoriedad internacional para los neandertales de Triacastela


Para mediados del mes próximo está prevista la edición de un libro en inglés sobre las investigaciones de los yacimientos paleolíticos del sur lucense que coordina la Universidade de Santiago desde hace cinco años. La obra será publicada por la prestigiosa editorial británica British Archaeological Reports, lo que se le asegura una amplia difusión entre especialistas y aficionados de todo el mundo. Aunque todos los hallazgos realizados en la zona revisten gran interés, los responsables de este proyecto científico creen que uno de los aspectos que más llamará la atención de los lectores de esta obra es el yacimiento neandertal de Cova Eirós, en Triacastela, que ya destaca como uno de los más antiguos de la Península.

Según indica Arturo de Lombera, codirector de las excavaciones, las industrias neandertales de Cova Eirós -las más antiguas de las cuales tienen 118.000 años- superan ampliamente en antigüedad a la mayoría de los yacimientos de esa etapa de la provincia que se conocen en el territorio ibérico. «La mayor parte de los yacimientos neandertales de la Península tienen más o menos entre 70.000 y 40.000 años y son muy pocos los que cuentan con una antigüedad parecida o superior a la de Cova Eirós», explica. Una de estas pocas excepciones es el yacimiento de Lezetxiki, en Guipúzcoa, cuyos niveles más antiguos se han datado en unos 300.000 años, una época que se se corresponde ya a la transición entre el hombre de Neandertal y su presunto antecesor, el Homo heidelbergensis.

Etapas poco estudiadas

En cualquier caso, el yacimiento de Triacastela ayudará a cubrir importantes huecos en el estudio de la prehistoria peninsular, ya que está proporcionando una gran cantidad de materiales arqueológicos sobre unos períodos de los que todavía hay poca información. Un aspecto muy importante de estos hallazgos -añade De Lombera a este respecto- es que son relativamente fáciles de datar gracias a que el yacimiento se encuentra en el interior de una cueva y en unas buenas condiciones de conservación. «Entre los yacimientos del Paleolítico Medio antiguo no hay muchos que se puedan datar con precisión utilizando métodos radiométricos y eso le da un valor especial a Cova Eirós, porque así sí ha sido posible hacerlo», apunta el arqueólogo.


El interés que ofrece el yacimiento, además, se ve incrementado por el hecho de que por debajo de lo ya excavado hasta ahora quedan otros dos metros de sedimento que pueden encerrar materiales arqueológicos todavía más antiguos. Si fuese así, sería posible remontarse a los inicios del Paleolítico Medio o a finales del Paleolítico Superior. Todo hace pronosticar, por tanto, que la próxima publicación del libro en el que se darán a conocer internacionalmente estas investigaciones ayudará situar a Cova Eirós en la lista de los yacimientos neandertales más conocidos.

Fuente:lavozdegalicia.es

lunes, 17 de octubre de 2011

Domesticacion Del Perro, Mucho Antes De Lo Que Se Sabia.


Un equipo de investigadores ha descubierto los restos fósiles de tres perros del Paleolítico, uno de ellos con un hueso de mamut en la boca, que pudieron ser enterrados siguiendo un ritual típico de la época.

Los fósiles han sido descubiertos en la región de Predmostí, en la República Checa, según recoge la publicación Journal of Archaelogical Science.

Los científicos consideran que los tres animales fueron enterrados siguiendo un ritual y que un humano pudo colocar el hueso de mamut en la boca de uno de estos perros para que "estuviera alimentado y acompañara su alma y la de su dueño en su viaje después de la muerte".

Además, una vez fallecidos, los humanos retiraron el cerebro del cráneo de los perros, lo que puede implicar -según estos rituales- un significado asociado con la liberación de su espíritu.

Muchos pueblos indígenas de estas regiones europeas consideraban que la cabeza y el cerebro contenían el espíritu o el alma, así, los humanos hicieron un agujero en el cráneo del animal muerto para que el espíritu pudiera ser libre.

Otro de los aspectos que ha llamado la atención de los investigadores es que "los cráneos muestran signos claros de domesticación", asegura Mietje Germonpré, paleontóloga del Instituto Belga de Ciencias Naturales, en declaraciones recogidas por Discovery News.

Según la investigadora, los cráneos de estos ejemplares son significativamente más bajos que los de los fósiles que se han encontrado de lobos o de especies modernas de esta especie, e incluso poseen una estructura más ancha y un paladar diferente al de estos animales.

Bestias de carga

Los paleontólgos han señalado que eran animales grandes, que pesaban alrededor de 35 kilos, por lo que eran utilizados como bestias de carga para ayudar a los humanos en el transporte de huesos, carne o leña.

Sus cráneos, explica Germonpré, "son similares al de un Husky siberiano, aunque más grandes y pesados que los ejemplares que conocemos actualmente".

El estudio, explican los investigadores, es "muy convincente", y demuestra "claramente que el proceso de domesticación de los perros se llevó a cabo miles de años antes de lo previsto", considera Rob Losey, otro de los paleontólogos que ha participado en la investigación.

titulo original "Descubren un perro prehistórico con un hueso de mamut en la boca"
Fuente: rtve.es

martes, 27 de septiembre de 2011

Una valiosa cosecha paleolítica


Los investigadores de la Universidade de Santiago y del Institut Català de Paleoecologia Humana inician el estudio de los materiales recogidos en la campaña de excavaciones realizada entre agosto y septiembre en el yacimiento paleolítico de Cova Eirós (Triacastela), que ha proporcionado una gran cantidad de piezas. En estos trabajos se recogieron cerca de 1.400 registros arqueológicos, entre los que destaca de forma especial una azagaya o arma arrojadiza tallada en hueso y decorada con motivos geométricos, un hallazgo del que ya se informó a finales del mes pasado.

Según explica Arturo de Lombera, codirector de las excavaciones, los arqueólogos estiman en que esta valiosa pieza -la más notable de este tipo conocida hasta ahora en Galicia- pudo haber sido realizada en el Gravetiense, una etapa cultural del Paleolítico Superior que se desarrolló hace entre 29.000 y 22.000 años. Para confirmarlo será preciso realizar una datación radiométrica con el conocido método del carbono 14, que se llevará a cabo en los próximos meses. Las pruebas no se harán con la propia pieza, ya que eso supondría su destrucción, sino con alguno de los fósiles de animales encontrados en el mismo nivel arqueológico, que presumiblemente tienen la misma antigüedad.

De confirmarse esta adscripción, la azagaya encontrada este verano sería la segunda muestra de arte mueble gravetiense descubierta en Cova Eirós, ya que a este mismo período pertenece un colgante fabricado con un diente de zorro hallado en el yacimiento en el 2009, al que las dataciones radiométricas asignaron una antigüedad de 26.000 años. La aparición de objetos pertenecientes a la cultura gravetiense otorga un especial valor al yacimiento de Triacastela, ya que en Galicia no se conoce hasta ahora ningún otro lugar donde puedan hallarse rastros de este período cultural.

Estos descubrimientos tienen por otro lado gran interés para reconstruir la evolución del clima y del medio ambiente en el nororeste ibérico, puesto que el Gravetiense coincidió con una de las etapas más frías y áridas de la última glaciación.

Industrias en cuarzo

Otro de los hallazgos más interesantes de las últimas excavaciones consiste en una punta tallada en cuarzo con la llamada ténica Levallois, un sofisticado método de fabricación de herramientas líticas desarrollado por los hombres de Neandertal. Esta técnica se empleaba frecuentemente con materiales como el sílex o la cuarcita de grano fino, pero muy raras veces con el cuarzo, un mineral muy difícil de tallar debido a su especial estructura cristalina. Los responsables de la investigación señalan que, de hecho, son muy pocos los yacimientos paleolíticos que contienen herramientas de tipo Levalllois hechas con cuarzo, lo que confiere a Cova Eirós una nueva e importante peculiaridad.

El uso frecuente del cuarzo como materia prima ya ha sido señalado como una de las principales singularidades de los poblamientos neandertales de Cova Eirós, lo que se debe sin duda a la escasez en la zona de minerales mucho más fáciles de tallar. La aplicación del método Levallois a este material, en opinión de los arqueólogos, demuestra la gran pericia técnica que alcanzaron los habitantes de este territorio durante el Paleolítico Medio.

Fuente: lavozdegalicia.es

Mariscada en el Paleolítico


Las mariscadoras gallegas practican una de las actividades –quizás– con más historia del mundo. Y es que hace 150.000 años ya se mariscaba en España. Un equipo internacional de investigadores, con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto en la costa andaluza los vestigios más antiguos de consumo de marisco que se han encontrado hasta hoy. Aunque la actividad pudiera haberse extendido en otras zonas de la costa española, esta es por el momento la única evidencia científica.

"Consumieron mejillones", asegura uno de los investigadores, Francisco Jiménez, que hallaron quemadas las conchas de estos bivalvos en un estrato de la Cueva Bajondillo, ubicada en Torremolinos (Málaga). Este hecho sería un indicio de que los Homo neanderthalensis ibéricos comieron ese marisco hace 150.000 años. De algún modo, los homínidos de la época se plantearon romper e incluso cocinar estos animales.

El hallazgo de Málaga documenta el registro más antiguo de consumo moluscos por parte de neandertales descubierto. Los expertos sitúan la importancia del descubrimiento, enmarcado en el periodo del Paleolítico Medio, en que la práctica del marisqueo se considera como signo de inteligencia e incluso "define a los humanos modernos".

Hasta ahora, los investigadores creían que las prácticas más antiguas de marisqueo las había realizado el Homo sapiens, según los descubrimientos realizados en el yacimiento de Pinnacle Point (Sudáfrica). Se trata de un el estudio que ha sido publicado en PLoS ONE.

"Este descubrimiento no se queda en una cuestión de datación, ya que tiene importantes implicaciones para el conocimiento de la evolución humana", matiza el experto. "Muchos investigadores argumentan que el marisqueo es uno de los comportamientos que define a los humanos modernos y, en cierta medida, una ventaja adaptativa que permitió que el Homo sapiens se expandiera. Pero esta investigación demuestra que, en el mismo momento, los H. sapiens del sur de África y los H. neanderthalensis asentados en el sur de la Península Ibérica, aprovechaban estos recursos", destaca el investigador del CSIC.

El lugar en el que se realizaron las excavaciones cuenta con un registro compuesto por 19 estratos arqueológicos y donde se han documentado asentamientos del Paleolítico medio, el Paleolítico superior, el Epipaleolítico y el Neolítico. El trabajo, liderado por el profesor de la Universidad de Sevilla Miguel Cortés Sánchez, es fruto de una colaboración de investigadores portugueses, ingleses y japoneses. Para este trabajo de campo y su análisis posterior se han utilizado técnicas de análisis del registro arqueológico (polen, dataciones, tafonomía, microestratigrafía sedimentaria, análisis isotópicos, etc.).

Fuente: arodevigo.es

lunes, 12 de septiembre de 2011

Las enfermedades de Atapuerca


Diente de hominido de la Sima de los huesos de las excavaciones en Atapuerca. | José Ayma

Si se sabe cómo preguntarles, los huesos pueden contar muchas historias. Saben hablar de sus dueños; de cómo vivieron, cuando murieron e, incluso, qué enfermedades sufrieron, aunque haya pasado mucho tiempo desde su último suspiro.

En Atapuerca, algunas historias médicas han esperado más de un 500.000 para salir a la luz. Pero, gracias a la labor de científicos como Ana Gracia, investigadora de la Universidad de Alcalá de Henares, responsable de Conservación del Centro Mixto de la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Salud Carlos III y cuya labor ha estado ligada a la excavación desde hace casi 25 años, hoy en día sirven para esbozar un estudio epidemiológico de los antiguos pobladores de la sierra burgalesa.

La mayoría de los datos de los que se disponen hacen referencia a enfermedades crónicas, explica Gracia, porque otros trastornos no dejan un registro en el hueso y son más difíciles de rastrear.

En la mayoría de los casos no hay signos de infecciones, ni de señales que indiquen cómo fue la muerte, pero aun así, las 'huellas del pasado' permiten saber mucho de lo que tuvieron que sufrir estos homínidos.

"Por ejemplo, en los dientes se aprecian marcas claras que indican una ralentización del crecimiento", señala Gracia. Según sus palabras, estas marcas son una referencia clara del momento del destete, una transición sin duda traumática para quien dejaba de disponer de un alimento diario y pasaba a depender de la comida que estuviera disponible para el grupo.

La gingivitis, o inflamación de las encías, también era un trastorno común entre los 'homo heidelbergensis' que habitaron Atapuerca hace alrededor de 500.000 años, según las investigaciones llevadas a cabo hasta la fecha.

Uno de los primeros trabajos que salieron de la conocida 'Sima de los Huesos' -hace ya más de 30 años- describía la existencia de molares con surcos e incluso pequeños agujeros. El trabajo demostraba que las marcas se debían al uso sistemático de un objeto cilíndrico, lo que podría ser el primero de los palillos. "Es una evidencia indirecta de la existencia de inflamación de las encías, de una gingivitis que estos individuos intentaban aliviarse con un objeto externo", explica Gracia.
Benjamina, Elvis y Miguelón

Sin duda, el caso que más a marcado a esta investigadora en sus años de experiencia es el de 'Benjamina', la dueña de un cráneo hallado en 2001 con graves alteraciones morfológicas.

El estudio de sus características permitió 'diagnosticar' su problema como 'craneosinostosis', una enfermedad catalogada hoy en día como rara que provoca un retraso psicomotor en quienes la sufren.

"El cráneo era de un individuo de 10 años, por lo que sabemos que había tenido que recibir cuidados para poder vivir hasta entonces", señala Gracia. "Esto es una evidencia de comportamiento altruista de la que carecíamos y que no existe en el mundo animal", subraya esta especialista, quien recuerda que el 'bautizo' de Benjamina no es casual, ya que significa "la más querida en hebreo".

La historia de 'Elvis' también apoya esa solidaridad familiar o grupal tan antigua. "Sabemos que para mantener una posición erecta tenía que usar algún tipo de apoyo porque la pelvis que se conserva presenta graves anomalías", indica la investigadora, que ahora trabaja con 'Miguelón', un individuo que parece haber tenido una vida especialmente azarosa.

"Le pasó de todo. Tenía un crecimiento anómalo del maxilar, accesos de pus, sarro, gingivitis. Presentaba una salud de la cavidad oral muy precaria y creemos que pudo morir de una septicemia", comenta Gracia, que no deja de encontrar nuevos retos en su trabajo.

El hallazgo de una mandíbula en la 'Sima de los elefantes' que podría tener 1.2000.000 años de antigüedad y cuya especie aún no se ha determinado esconde nuevos secretos a la espera de ser desvelados.

Según los restos, este individuo presentaba numerosas alteraciones en la mandíbula y problemas en el desarrollo de los dientes, pero los investigadores no han podido determinar si estos trastornos se deben a un defecto congénito o a otras circunstancias. "A ver si sale el esqueleto completo", señala Gracia, que está deseando escuchar la historia que tiene que contarle.

Fuente: elmundo.es

jueves, 8 de septiembre de 2011

El homínido que abrió el camino del género humano, el Australopithecus Sediba

Un equipo de paleontólogos presentó el año pasado los restos de una nueva especie de homínido, bautizada entonces como Australopithecus sediba, que presagiaba cambios en el árbol evolutivo del género humano. Se trataba de los fósiles de dos individuos, un niño y una mujer, que vivieron en Sudáfrica hace unos dos millones de años y que presentaban una combinación de rasgos primitivos, especialmente el cerebro pequeño, y rasgos modernos, como unas manos hábiles para asir y unas piernas que les permitían caminar erguidos. Ahora, cinco estudios publicados al unísono se atreven a proponer que A. sediba es un antepasado directo de los humanos. Como mínimo, dicen, es el mejor candidato de todas las especies descubiertas hasta ahora.

Los trabajos, que se han publicado en la revista Science, incluyen el análisis de la mano más completa de un homínido primitivo, una pelvis prácticamente intacta y huesos pocos habituales del pie y el tobillo. Los restos proceden de un yacimiento situado en las cuevas de Malapa, unos 50 kilómetros al norte de Johannesburgo. Desde el primer hallazgo en Malapa, que data de agosto del 2008, se han localizado 220 huesos de homínidos correspondientes a al menos cinco individuos, incluyendo un bebé.


Lee R. Berger, de la Universidad de Witwatersrand de Sudáfrica, muestra el cráneo del 'Australopithecus sediba'. Lee Berger | AP

Individuos de 30 kilos de peso

Los dos individuos analizados con profusión, el niño y la mujer, murieron en el mismo lugar y posiblemente de forma simultánea, por lo que los investigadores postulan que había algún vínculo familiar entre ellos. A su alrededor aparecieron restos de hienas, antílopes, serpientes y otros animales. Ambos medían 1,27 y pesaban unos 30 kilos, pero el niño tenía entre 10 y 13 años y aún no había concluido su crecimiento.

Los restos han sido datados por el equipo de Robyn Pickering, de la Universidad de Victoria en Melbourne (Australia), con dos sistemas diferentes (uranio-plomo y paleomagnetismo) que han arrojado unos resultados de una precisión sorprendente, exactamente 1,977 millones de años. Son, por tanto, ligeramente anteriores a los primeros representantes del género Homo, concretamente unos fósiles de Homo habilis a los que se les ha calculado una antigüedad de 1,9 millones.
¿Antepasado directo de 'Homo erectus'?

El descubridor de los huesos, Lee Berger, de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, sostiene que la mayor antigüedad del Australopithecus sediba aumenta la posibilidad de la existencia de un linaje separado y más antiguo del que podría haber evolucionado el Homo erectus, nuestro incontestable antepasado, en lugar de la hipótesis más habitual del Homo habilis El bautizo de la especie es muy adecuado si se tiene en cuenta que sediba significa manantial en lengua sesotho.

En el sincrotrón de Grenoble


El esqueleto de la mano derecha del 'Australopithecus sediba' comparada con la de un humano. Peter Schmid | AP

Los análisis, que han incluido un estudio con el sincrotrón de Grenoble (Francia), muestran que el cráneo de A. sediba es mucho más pequeño que el del hombre actual. Concretamente, mide unos 420 centímetros cúbicos, casi como un chimpancé, muy lejos de nuestros 1.300-1.500. Sin embargo, tiene una morfología parecida, "con signos de reorganización neuronal en la región orbitofrontal, justo detrás de los ojos", escriben los investigadores en Science.

Según los paleontólogos, A. sediba pone en duda alguno de los dogmas más conocidos sobre la evolución humana, especialmente que la pelvis evolucionó en respuesta a un mayor tamaño del cerebro y que la fabricación de herramientas precisa de una capacidad craneal muy superior.

La mano de la mujer, según un análisis del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania), tenía una fuerte capacidad de prensión, posiblemente porque trepaba por los árboles con asiduidad, pero al mismo tiempo su largo pulgar y los otros dedos cortos sugieren que podía asir los objetos con precisión. Si realmente pudo fabricar herramientas de piedra, lo habría hecho antes que el Homo habilis.

Mosaico de rasgos

Además de trepar, el análisis de los pies y los tobillos muestra que estos singulares australopitecos también podían caminar de forma bípeda. El tobillo recuerdo al de los humanos, pero la espinilla y el talón son los típicos de un simio. "Si los huesos no hubieran aparecido juntos, los podríamos haber considerado de dos especies diferentes", comenta Bernhad Zipfel, de la Universidad de Witwatersrand.

Fuente: elperiodico.com

lunes, 5 de septiembre de 2011

Localizan restos de tres etapas del Paleolítico en el yacimiento Arbo


Pesca y buenas vistas junto al Miño. Arbo ya era un lugar idóneo para residir en la época del Paleolítico, por eso hasta tres generaciones distintas ocuparon la zona conocida como de O Cabrón, según las últimas investigaciones del Instituto de Estudios Miñoranos.

El responsable de las excavaciones que se realizaron el pasado mes de julio, Eduardo Méndez, asegura que aún estudian el período exacto de los tres episodios de ocupación localizados. Entre ellos pueden mediar cientos de años, pero todos ellos se corresponden a la misma cultura tecnológica, conocida como achelense. «El último episodio de ocupación es muy rico en materiales, en solo un metro cuadrado localizamos más de 160 piezas, por lo que en septiembre esperamos volver a realizar un levantamiento topográfico», apunta el experto.

La confirmación de los distintos niveles ha convertido el yacimiento de Arbo en único, puesto que lo habitual suele ser un solo nivel y en muy mal estado de conservación. En este caso, además de encontrarse todos los útiles en su espacio original, la mayoría de las piezas presentan buen aspecto.

«No está muy claro si esta nueva zona es más reciente, porque cuando el propietario compró los terrenos hubo movimientos de tierra y nos falta un perfil para que nos guíe. Esperamos tenerlo con los cortes que hagamos en la nueva expedición», aseguran desde el Instituto de Estudios Miñoranos.

En paralelo a esta novedad, los estudios se centran también en la datación de las piezas. Según una investigación sobre geología en el entorno del río Miño, los objetos estarían datados entre el 500.000 y el 200.000 a. C. Esta nueva catalogación podría colocar a Arbo como el lugar originario de los primeros restos localizados, puesto que rondarían la misma época que los de Portomaior, en As Neves, un yacimiento aún por excavar.

Con todos estos argumentos en la mano, los arqueólogos están dispuestos a colaborar con el actual gobierno municipal para dar mayor impulso al importante hallazgo. Por eso se baraja el realizar nuevas jornadas, como las realizadas en el museo Arabo para todos los vecinos interesados, en la que se pudieron ver parte de los instrumentos de lucha y conocer de forma práctica la fabricación de algunos de ellos.

La intención a largo plazo es hacer una muestra permanente, bien en las instalaciones del actual museo del vino y la lamprea, bien en otras adecuadas a este uso, con lo que se podría potenciar el turismo cultural en la comarca de A Paradanta.

Fuente: lavozdegalicia.es

miércoles, 24 de agosto de 2011

Descubren una pala de neandertal de hace 56.000 años


Nunca hasta ahora se había encontrado algo similar en un yacimiento de neandertales ni de humanos modernos del Paleolítico. Se trata de un utensilio de madera con forma de pequeña pala que fue usada por los neandertales que hace 56.000 años habitaron en el Abric Romaní, un yacimiento del municipio catalán de Capellanes.

Los paleontólogos del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) han encontrado el lugar en el que estuvo esta pequeña pala con mango porque en el suelo del nivel 'P 'quedó impresa su huella, así como restos de la madera carbonizada de la que estaba hecha, que podía ser de pino o de sabina, los árboles que había alrededor.

El artefacto medía en su parte más ancha 15 centímetros de largo por ocho de ancho, con una forma triangular, terminada en punta; y en el mango tiene otros 17 centímetros de largo por cuatro de ancho. Los restos que quedan están carbonizados, lo que indicaría que la habían tirado al fuego que había en la cueva cuando estaba ya medio apagado, por lo que no se quemó. Posteriormente, quedó cubierta por agua y musgos que impidieron su destrucción hasta que la huella quedó impresa en el terreno.

Pieza como las del Neolítico

Eudald Carbonell, director de las excavaciones, reconoce a ELMUNDO.es que se quedó "de piedra" cuando observó el enclave y la reconstrucción que hizo un miembro de su equipo. "No hay nada similar en el mundo con esa forma y aquella época, ni construido por neandertales ni por humanos modernos, tampoco he encontrado una herramienta similar entre los cazadores y recolectores actuales. Hasta el Neolítico no hay piezas similares", apunta en investigador.

Por el contexto en el que se encuentra se sabe que entonces ocupaban el abrigo un grupo de cazadores y recolectores neandertales que cazaban para comer cérvidos, caballos y bóvidos que solían asar en las hogueras. Incluso hay unos objetos de madera que podrían haberse utilizado como bandejas. También se han hallado lanzas y porras de madera.

En cuanto a microfauna, se han documentado especies relacionadas con ambientes acuáticos, como la rata de agua, y otras propias de entornos más húmedos que los actuales de la zona, como las musarañas de dientes rojos.

Los 30 años de excavaciones en Abric Romaní, con unas excepcionales condiciones de sedimentación, han servido para documentar actividades humanas que hasta ahora sólo se atribuían a los 'sapiens', sobre todo en cuanto a organización de sus alojamientos, de la que se ha podido deducir una complejidad social mayor de la que se creía.

Fuente:elmundo.es

miércoles, 17 de agosto de 2011

La Historia Interminable del Homo floresiensis


La presencia de un nuevo tipo humano, descubierto el año 2003 en la isla de Flores (Indonesia), desconcertó a la comunidad científica. Era muy reciente, de hace sólo 18.000 años, medía un metro de altura (como los hobbit de Tolkien) y tenía un cerebro de tamaño menor al de un chimpancé. Las herramientas que lo acompañaban eran las esperables para ese periodo, pero no para ese cerebro de 380 cc. ¡Algo impensable!

Había que dar explicaciones: se trataba de una temprana emigración de homínidos de cerebros pequeños (H. habilis o similar), que en un ambiente insular (como ocurre con otras especies) se adaptó reduciéndose en cabeza y cuerpo. Pero que un humano reduzca su cerebro es como pedir a una hiena que se haga vegetariana. Aceptar que el camino de la encefalización en nuestro género no es una vía de una sola dirección cuesta admitirlo. Su pequeño cerebro no le impedía cazar liebres gigantes o elefantes enanos, que poblaban la pequeña isla.

La opinión mayoritaria ha sido (y sigue siendo) la de los partidarios de la nueva especie. Numerosos artículos científicos estos años han ido describiendo los fósiles (clavículas, mandíbulas, pies, etc.) y aportando pruebas de la validez del trabajo de los primeros descubridores (los australianos Brown y Morwood).

Ahora, sin embargo, el antropólogo de la Universidad de Columbia Ralph Holloway afirma, en base a análisis de tomografía computerizada sobre el cráneo, que el individuo que da nombre a la especie es en realidad un Homo sapiens moderno afectado por microcefalia de origen patológico.

El trabajo, publicado este mes en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, compara el cráneo de Flores con niños y jóvenes microcefálicos actuales, llegando a la conclusión de que todas las medidas obtenidas por resonancia magnética encajan con esa patología que produce pequeños cerebros, y solo en los Australopithecus, de más de tres millones de años, se encuentran valores similares a los del cráneo indonesio. Los resultados de Halloway se alinean en gran parte con las dudas manifestadas desde el primer momento por el reputado paleontólogo Teuku Jacob, que siempre afirmó que el denominado “hobbit” era un pigmeo austromelanesio afectado por microcefalia.

Buena parte de las controversias se han debido a la ocultación de los fósiles y a la instrumentalización política. Equipos y países enfrentados que intentan impedir que la ciencia fluya bajo una premisa de abierta colaboración y respeto. Es probable, como afirma María Martinón (CENIEH), que la solución al enigma de Flores sólo pueda encontrarse mediante la colaboración entre equipos y disciplinas científicas diversas.

En España tenemos un caso similar. Estos días ha estallado de nuevo la polémica respecto a un presunto cráneo humano en Orce (Granada) hallado en 1992, al denegar la Junta de Andalucía la excavación a un equipo internacional. ¿Tan difícil es dejar que los científicos hagan su trabajo?

Fuente:diariodeburgos.es