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lunes, 29 de diciembre de 2014

Atapuerca, la clave para saber de dónde venimos



Año a año, el yacimiento arqueológico de Atapuerca, en Burgos, arroja una nueva sorpresa, un nuevo fósil con el que recomponer la compleja enciclopedia de la evolución humana, el apasionante libro de lo que somos, escrito hace miles de años y que poco a poco los científicos reconstruyen desde este rincón.

No en vano, la sierra de Atapuerca es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el 2000 y Príncipe de Asturias desde 1997.

Este lugar, del que sólo se ha excavado el 0,0001 %, esconde "la enciclopedia completa de la evolución humana, que aún tardaremos cien años en ordenar", explica a Efe el codirector del yacimiento, Eudald Carbonell.

Pero ¿en qué momento Atapuerca se hizo tan especial?. Hasta 1990, la mayor parte de los expertos sostenían que los primeros pobladores de Europa habían llegado desde África hace medio millón de años.

Apoyaban su teoría una mandíbula descubierta en Heidelberg (Alemania) en 1907 que durante más de 90 años fue considerada el fósil más antiguo de Europa. La especie, en honor al lugar del hallazgo, fue bautizada como Homo heidelbergensis.

Pero en los 80, muchos paleontólogos empezaron a pensar que los primeros hombres habían pisado Europa mucho antes: hace un millón de años, pero carecían de pruebas que confirmaran esta teoría.

El 8 de julio de 1994, Atapuerca ponía punto y final al debate.
Ese día, se recuperaron los restos casi intactos de -al menos- seis individuos (dos niños, dos adolescentes y dos adultos de unos 20 años) que vivieron en la zona hace 800.000 años.

Análisis posteriores lo confirmaron: los primeros homínidos llegaron a Europa hace casi un millón de años y eran además una especie nueva, con características morfológicas diferentes, y bautizados como Homo antecessor, la especie más antigua de Europa y el ancestro común del Homo sapiens (nosotros) y del Neanderthal (la otra especie humana inteligente que habitó Europa hasta su misteriosa extinción hace unos 40.000 años).

Atapuerca subía así al podio de los yacimientos internacionales -junto a los de China y África- aunque sus excepcionales cualidades de conservación y sus dimensiones (casi 6 kilómetros de yacimiento), hacían prever que este rincón castellanoleonés oculta más sorpresas.

En 2007, da un nuevo golpe de autoridad; La Sima del Elefante, una de las cuevas del yacimiento, contiene restos de hace 1,3 millones de años, "posiblemente de Homo antecessor, aunque los últimos estudios apuntan a que podría tratarse de un homínido distinto", puntualiza Carbonell.

Mientras se confirma esta posibilidad, Atapuerca sigue dando alegrías: en junio, la revista Science informaba del hallazgo, en la Sima de los Huesos, de 17 cráneos de 430.000 años de antigüedad, de la especie Homo heidelbergensis pero con rasgos neandertales, es decir, "pueden ser neandertales tan primitivos" que "probablemente sean una nueva especie", detalla el paleontólogo catalán.

Para constatarlo, junto al Max Plank de Alemania, "estamos haciendo los análisis de ADN nuclear, y confiamos que en los próximos meses confirmarán el hallazgo".

El tiempo dirá, pero hasta entonces, parece que Atapuerca ha puesto sobre la mesa otra pieza más del inmenso puzzle que es la evolución humana, que lejos de ser un árbol genealógico lineal, se parece más a un escenario de "Juego de Tronos", con poblaciones muy dinámicas compartiendo o rivalizando por un mismo territorio.

La genética, según Carbonell, "nos está ayudando mucho. Está cambiando la interpretación de muchas cosas. Nos explica los movimientos de las especies y las diferencias genéticas en un mismo género".

Atapuerca es una red de cuevas de piedra caliza horadadas por el agua hace 1,5 millones de años, que fueron visitadas por todas las poblaciones que han pasado por Europa y que permanecieron ocultas hasta finales del XIX: las obras de construcción de un ferrocarril descubrieron este filón arqueológico.

Las excavaciones comenzaron en los 60, y en 1974 el profesor Emiliano Aguirre, paleontólogo de la Complutense de Madrid, puso en marcha un proyecto científico que después pasó a sus tres mejores discípulos: Juan Luis Arsuaga, Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro, los tres codirectores del yacimiento.

Cada verano, los tres científicos dirigen una campaña de excavaciones en las que durante cerca de un mes y medio, un equipo de paleontólogos, arqueólogos, geólogos e incluso médicos trabajan a destajo para extraer un material que estudian el resto del año y con el que van reconstruyendo la historia de nuestros ancestros.

(Recursos de archivo eb www.lafototeca.com.  y otros)

Fuentes: EFE.

lunes, 16 de mayo de 2011

CSI Atapuerca


Como en el laboratorio de Grissom, la investigadora Ana Gracia trabaja con pruebas forenses, hipótesis de sucesos, lupas, microscopios, para resolver enigmas de muertes violentas. Ante ella están no cadáveres que pueden llevar a resolver un crimen, sino restos de 500.000 y 800.000 años de antigüedad. El trabajo pretende reconstruir las causas de las muertes o de las circunstancias que las rodeaban para conocer algo más de la evolución humana. Y Gracia, del equipo de investigación Atapuerca, muestra habitualmente los resultados ante un público heterogéneo (desde niños a personas atraídas por la Paleontología).

"Como hace la serie de televisión CSI, hay que tratar al público con inteligencia. Cualquier persona es capaz de entender algo nuevo se se sabe explicar bien y se enseñan las palabras nuevas que se van a utilizar", resume a DiCYT Ana Gracia, investigadora de la Universidad de Alcalá y del centro mixto Universidad Complutense de Madrid-Instituto de Salud Carlos III, que desde 1986 trabaja junto a Juan Luis Arsuaga en el yacimiento más famoso del país. Y, por eso, a su labor de investigadora ha añadido un aspecto divulgativo. "La ciencia ha superado una época de oscurantismo, en la que parecía que sólo se podían mostrar los resultados en un lenguaje superior, para unos pocos. En nuestro grupo hemos aprendido de los niños, de cómo se atreven a hacer preguntas ante lo que no saben, mientras que los adultos estamos acomplejados a la hora de levantar la mano", prosigue la científica.

Ante ella se plantean algunas de las preguntas que se ha hecho la Humanidad cuando empezó a conocer a los seres que la antecedieron. Por ejemplo, si hace 800.000 años nuestros antepasados tenían conciencia de lo que suponía la muerte de un semejante. "Esta cuestión es muy importante, porque supone tomar conciencia biológica de uno mismo", explica Ana Gracia. En la Sierra de Atapuerca, hace 800.000 años, vivieron homínidos pertenecientes a la especie humana de Homo antecessor. Los restos encontrados en la Gran Dolina presentan signos de agresión y marcas de corte que indican que estos homínidos fueron comidos por otros semejantes, posiblemente de otro grupo. "Queremos saber si los que se alimentaron de ellos lo hicieron después de que murieran o los atacaron porque veían en ellos una fuente de alimento". Esta cuestión es importante resolverla para la Ciencia, porque supondría que estos homínidos aún no tenían conciencia de que estaban ante seres semejantes. La conciencia de la muerte es una de las cuestiones que nos separa a los humanos del resto de animales.

Trescientos mil años después aproximadamente, una nueva especie aparece en Atapuerca. Es el Homo heidelbergensis. El yacimiento conserva el 90% de los restos de todo el mundo de estos homínidos. Muchos de ellos apilados en la Sima de los Huesos. Los científicos quieren saber si esta agrupación de restos fósiles se debe a alguna acción humana. "Hemos descartado las hipótesis naturales una a una, por lo que la única explicación que nos queda es que fueran otros humanos los que realizaron la acción de agrupar los restos", indica Gracia. Aunque se tratara de una acción humana ("Es un caso único en el mundo y siempre queda esa duda"), no se podría saber por quéHomo heidelbergensis se comportó así. Este comportamiento sería simbólico y "requerería de su piedra de Rosetta" para interpretarla.

Miguelón y Benjamina

Uno de ellos huesos es el Cráneo 5, también conocido como Miguelón, que presenta signos muy evidentes de haber sufrido severas infecciones, probablemente causadas por un fuerte golpe que le produjo muy serias heridas. "¿Se produjo por agresiones o por alguna caída?", se pregunta Gracia. La infección pudo derivar en septicemia, y ser la causa última de la muerte de Miguelón. En todo caso, se sabe que falleció muy enfermo. También está el caso de Benjamina, una homínida a que llegó a 10 años, pero que presentaba una fusión prematura de los huesos de la cabeza. "Alguien cuidó de ella más allá de lo normal". Este comportamiento ya no es animal, ningún primate lo tiene y supone "una de las características más bellas del ser humano".

Curiosamente, los comportamientos de nuestros antepasados pueden ayudarnos a comprender, los nuestros actuales. "Este comportamiento altruista no se pueden atribuir a algo cultural, algo que la mente ha fabricado, ya sea material o inmaterial". Responde, más bien, a un paso más en la escala evolutiva, a una razón biológica. "Darwin ya apuntaba que en la selección a nivel de grupos, aquellos que albergaban a individuos altruistas eran más fuertes que los que no tenían este tipo de componentes".

Gracias a todos estos restos fósiles se han podido estudiar cómo eran estos homínidos, qué características físicas tenían y qué capacidades les otorgaban. Los investigadores siguen, como los policías de CSI, indagando en sus vidas para conocer un poquito más las nuestras.

Fuente: ecoticias.com

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Descubren que el canibalismo era habitual hace 800.000 años


El estudio paleontológico de los restos recogidos del yacimiento de Atapuerca (Burgos), ha permitido demostrar que el hombre practicaba el canibalismo de forma habitual hace 800.000 años.

La investigación, realizada por diversos miembros del Instituto Catalán de Paleoecogía Humana y Evolución Social (Iphes) y publicada en la revista Current Anthropology, parte del descubrimiento en las campañas arqueológicas de 1994 y 1996 de restos humanos de una nueva especie bautizada como 'Homo Antecesor'. El equipo científico observó entonces evidencias de prácticas antropofágicas en los huesos encontrados.

Lo que determina el nuevo descubrimiento es el canibalismo como práctica habitual, y lo hace teniendo en cuenta fósiles encontrados en 2003 en diversos subniveles del mismo yacimiento, pero de la misma antigüedad. "Nos encontramos ante el caso de canibalismo cultural más antiguo conocido hasta el momento", aseguran en la página web del Instituto.

Cortes con herramientas de piedra

El artículo, publicado bajo el título 'Cultural Cannibalism as Paleoeconomic System in the European Lower Pleistocene' explica que los huesos de un niño mostraban marcas de cortes practicados con herramientas líticas -de piedra-.

"El análisis de los restos craniales y postcraniales de Homo Antecesor ha permitido identificar diversas alteraciones de origen antrópico -marcas de cortes y fracturas de huesos-", ha afirmado Isabel Cáceres del Iphes.

La especialista ha añadido que "estos fósiles no muestran una distribución específica, ya que aparecen mezclados con instrumentos líticos y huesos de otros animales, como ciervos, caballos o rinocerontes. Ambos tipos de restos muestran modelos de provecho y patrones de carnicería similares".
Fuente: ecodiario.eleconomista.es

jueves, 19 de agosto de 2010

El Homo antecessor gozó de un clima similar al actual que le proporcionó caza

El Homo antecessor de Atapuerca (Burgos) gozó de un clima cálido similar al actual que le proporcionó una diversidad de grandes mamíferos para cazar, según un estudio de un equipo científico encabezado por Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca, cuyo principal autor es Hugues-Alexandre Blain.

El estudio, publicado en el "Quaternary Science", asegura que la especie Homo antecesor, que habitaba entonces, gozó de un clima cálido similar al actual y establece similitud entre los paisajes de la Sima del Elefante y Gran Dolina de Atapuerca (Burgos) y los de Fuente Nueva 3 y Barranco León de Orce (Granada), todos ellos yacimientos de una cronología similar.

Del mismo modo, según estos científicos, se puede afirmar que los homínidos de hace un millón de años sabían adaptarse tanto a zonas más secas del sur de la Península Ibérica como a las áreas más lluviosas y húmedas del norte.

En este nuevo estudio "se han analizado, por primera vez, 12.000 restos óseos de anfibios y reptiles de los niveles inferiores de la Sima del Elefante", en Atapuerca, según ha señalado en una nota de prensa Hugues-Alexandre Blain.

Como estas especies no difieren de las que se encuentran hoy en día en la Península Ibérica, permiten reconstruir y cuantificar el paisaje y el clima del Pleistoceno inferior, utilizando una comparación directa con su distribución en los ecosistemas actuales, ha concretado.

"Los resultados apuntan a que las temperaturas eran iguales o ligeramente más cálidas que actualmente, en la zona de Burgos, para los niveles donde están presentes los homínidos y que las precipitaciones eran más abundantes", ha resumido.

El estudio incluye que el paisaje estaba constituido por zonas abiertas con la presencia de unos humedales próximos a las cuevas de la Sierra de Atapuerca y el predominio de praderas húmedas y de bosques abiertos.

Si se compara los yacimientos de la Sima del Elefante y Gran Dolina de Atapuerca con los yacimientos de Barranco León y Fuente Nueva 3, ubicados en la Cuenca de Guadix-Baza de Orce (Granada), que han proporcionado unas industrias líticas consideradas como las más antiguas de Europa, de aproximadamente 1.3 millones de años, "se observan similitudes con los lugares frecuentados por estos primeros europeos, teniendo en común una buena representación de espacios boscosos y de zonas de ribera de ríos o lagos.

Por otro lado, esta comparación entre Atapuerca y Orce, según precisa Hugues-Alexandre Blain, pone de manifiesto la capacidad de adaptación de estos homínidos a entornos variados, por sobrevivir tanto en los paisajes más secos del sur de la península ibérica como en áreas más húmedas y lluviosas del norte peninsular.

"Eran paisajes caracterizados por zonas abiertas, tanto secas como húmedas, pero siempre próximas a áreas boscosas y a puntos de aguas importantes", ha señalado el científico.

"Podemos suponer que estos entornos constituían unas condiciones muy favorables para mantener una alta diversidad de grandes mamíferos, lo cual implicaba buenos territorios de caza, y también que la proximidad de los bosques les permitía esconderse y escapar de los grandes carnívoros", ha concluido Blain.

Fuente: EFE

miércoles, 21 de julio de 2010

Localizan en Atapuerca "indicios" de homínidos anteriores al Antecesor


El equipo de investigadores de Atapuerca ha localizado en los niveles inferiores de la "Sima del elefante" algunos "indicios" de la presencia de homínidos anteriores a los restos del Homo Antecesor hallados en ese mismo yacimiento y que son los restos más antiguos de la evolución humana en Europa.

Uno de los codirectores de los yacimientos, Eudald Carbonell, ha precisado que se trata de restos de mamíferos y herramientas que indican la presencia de homínidos, por lo que confía que se termine confirmando a la "Sima del elefante" como "la cueva kárstica más importante de Eurasia".

El científico ha insistido en el deseo del equipo de que se pueda construir un puente en la parte inferior de este yacimiento que facilite el trabajo en el lugar donde han aparecido estos restos, que está bajo el nivel del suelo.

Carbonell ha realizado estas declaraciones a los periodistas tras la firma de un convenio anual con una empresa de calzado, que ha donado 250 pares de botas especialmente diseñadas para los participantes en las excavaciones.

El próximo año, uno de los trabajos que se afrontarán en Atapuerca es la "refundación" de las excavaciones en "La galería" que se prolongarán durante unos 8 años.

Carbonell ha precisado que se retirarán los sedimentos inertes del yacimiento y se realizará una excavación amplia, al tiempo que se "marcará" claramente la cueva y cuáles eran sus niveles para mejorar la comprensión del yacimiento por los visitantes.

En la misma línea de "mejorar la comprensión de todo el complejo kárstico de Atapuerca" durante este verano se está realizando un trabajo de topografía y escaneado que dirige Ana Ortega y que será la base de su tesis doctoral.

Se trata de elaborar un modelo en tres dimensiones de la forma que pudieron tener las cuevas antes de que fueran cortadas para construir la trinchera del ferrocarril que facilitó los descubrimientos posteriores de restos.

Fuente: EFE.

jueves, 8 de julio de 2010

Encuentran asentamiento humano más antiguo de Inglaterra


El descubrimiento puede ayudar a entender mejor la dispersión de los primeros homínidos en el Pleistoceno, cuando se expandieron por el mundo desde África. Foto: AP

Hasta ahora se pensaba que los primeros homínidos no pasaron de las selvas tropicales, de la sabana africana y de los hábitats mediterráneos

El más antiguo asentamiento humano del norte de Europa fue hallado en el este de Inglaterra y data de hace más de 780 mil años, lo que indica que los homínidos habitaron la zona unos 100 mil años antes de lo que se pensaba, según un estudio realizado por arqueólogos y paleontólogos británicos.

Los expertos del Museo Británico, del Museo de Historia Natural y de dos universidades londinenses llegaron a esta conclusión tras analizar más de 70 artefactos y lascas de sílex excavados en un depósito fluvial en Happisburgh, Norfolk.

Según los científicos, éste es el primer indicio de presencia humana durante el Pleistoceno medio en los bordes de los fríos bosques boreales del continente eurasiático, donde escaseaban plantas y animales y el clima era más frío que el de la actualidad.

Hasta ahora se pensaba que los primeros homínidos no pasaron de las selvas tropicales, de la sabana africana y de los hábitats mediterráneos, sin sobrepasar por el norte las cordilleras de los Pirineos y de los Alpes, afirman los investigadores en el artículo que publica la revista Nature.

Según Chris Stringer, del Museo de Historia Natural, los homínidos que construyeron las herramientas halladas en Happisburgh podrían haber estado emparentados con otros de una antigüedad similar al hombre de Atapuerca en España (Homo antecessor, el homínido más antiguo de Europa).

El descubrimiento puede ayudar a entender mejor la dispersión de los primeros homínidos en el Pleistoceno, cuando se expandieron por el mundo desde África.

Se sabe que los primeros homínidos iniciaron su colonización del continente eurasiático tras partir de África hace más de 1.8 millones de años y se pensaba que no fueron más allá de los 45 grados al norte, excepto en períodos de calor extremo, al estar acostumbrados a condiciones de clima más suaves de la zona tropical.

El arqueólogo Nick Ashton, del Museo Británico, destacó la importancia de las herramientas excavadas en Happisburgh, por ser las más antiguas halladas en el Reino Unido y porque dan pistas sobre la vegetación y el clima de la época.

En 2005 los arqueólogos encontraron pruebas en Suffolk, al este de Inglaterra, de la presencia de homínidos en esa zona hace unos 700 mil años, cuando durante un breve periodo el clima fue comparable al del Mediterráneo en la actualidad.


Fuente: vanguardia.com.mx

lunes, 5 de abril de 2010

Descubren el esqueleto de un homínido desconocido,Australopithecus sediba.

Imagen del craneo de un Homo Habilis.


Expertos de la Universidad de Witwatersrand en Sudáfrica han descubierto en una cueva un esqueleto de hace dos millones de años perteneciente a un homínido antecesor del hombre y que hasta la fecha era desconocido para los científicos.

Según recoge el 'Times', estos huesos pertenecerían a una especie desconocida de homínido situada entre el mono y el ser humano y supondrían un nuevo nexo en la cadena de evolución humana. A juicio de los investigadores, se ubicaría en la época en la que los homínidos comenzaron a andar erguidos, empleaban herramientas y ya tenían capacidad de lenguaje.

El anatomista que en 1964 definió al 'Homo Habilis' como a una especie evolutiva del hombre, Phillip Tobias, subrayó que este "extraño" hallazgo consta de una mandíbula con una pareja de dientes, algo "totalmente inusual" en esta clase de homínidos, aunque detalló que todavía es "más raro" encontrar una mandíbula con un par de dientes ya unida al cráneo, y que a su vez, éste se encuentre conectado con la columna, y ésta con la pelvis.

Los ancestros del hombre y del chimpancé comenzaron hace seis millones de años, y los primeros homínidos erguidos y andantes surgieron en torno a 3,9 millones de años atrás. En opinión de los investigadores, los esqueletos recopilados hasta la fecha sugieren que los primeros homínidos pasaron la mayor parte de su tiempo en los árboles y sólo en torno a hace 2,5 millones de años fueron más "sofisticados".

El 'Homo Habilis', que pertenecería a la misma época que los fósiles encontrados, es la primera especie que se describe como humana, a pesar de que se hallan encontrado sólo unos pocos ejemplares.

"Cómo y por qué nuestros antecesores adoptaron un estilo de vida bipédico y perdieron señas de mono, como dedos de pies enormes, siguen siendo un enigma para la Ciencia", explicó el científico de la Universidad de Oxford Simon Underdown.

Fuente: europapress.es

lunes, 9 de noviembre de 2009

Los primeros euroasiáticos vienen a España

Homo georgicus

Investigadores españoles preparan una exposición sobre el 'Homo georgicus' en Tiflis que después llegará a Madrid

En 1983, en una aldea medieval enclavada en un rincón de la Unión Soviética pegado a Turquía, apareció un diente enorme. Los arqueólogos que excavaban el yacimiento no entendían nada. En aquel asentamiento situado en la encrucijada entre Europa, Asia y África había ruinas del Medievo, tumbas mongolas, restos de la Edad de Bronce y vestigios de la Ruta de la Seda.

Pero aquel diente no era de un gigante mártir cristiano, ni de un bisnieto de Gengis Kan, ni de un pionero de la orfebrería. Era de un rinoceronte del Pleistoceno. Un año después, apareció una rudimentaria herramienta de piedra. Bajo aquella aldea, Dmanisi, hoy en el territorio de Georgia, se encontraban los vestigios más antiguos de los primeros humanos que salieron de África.

Desde entonces, han aparecido cinco cráneos de individuos que vivieron en la región hace 1,8 millones de años, centenares de útiles toscos y fósiles de animales extintos. Para una parte de la comunidad científica, Dmanisi pudo ser una especie de fonda en el viaje de los homininos desde África a Europa. Medio millón de años después, el Homo antecessor ya dominaba la Sierra de Atapuerca, en Burgos.

Y los cráneos de Dmanisi están a punto de hacer el mismo viaje que sus descendientes. Las cabezas de los primeros euroasiáticos nunca han salido de Georgia, pero a partir del verano de 2010 podrían recorrer el camino hasta Madrid.

Una veintena de científicos españoles está preparando en el Museo Nacional de Georgia, en Tiflis, la primera exposición sobre los fósiles de Dmanisi. Será la puesta de largo del Homo georgicus, una todavía controvertida nueva especie humana descrita en 2002 para definir los restos encontrados en Georgia. La intención de los mecenas de la exposición georgiana, la Fundación Duques de Soria, que gestiona el dinero de la cooperación cultural entre España y Georgia, es que cuando la muestra cierre sus puertas en Tiflis los primeros euroasiáticos viajen hasta el Museo Nacional de Ciencias Naturales, en Madrid.

Será una ocasión única para mirar cara a cara a la especie que ha descuajaringado el árbol evolutivo humano. Los fósiles desenterrados en Dmanisi han servido a los investigadores del yacimiento de Atapuerca para elaborar una nueva teoría que revienta la del Out of Africa. Según esta hipótesis, los primeros humanos, el género Homo, pudieron surgir en Asia, no en el continente africano, como se sostenía hasta que llegó Dmanisi.

El secretario general de la Fundación, José María Rodríguez-Ponga, explica la dificultad de traer los cráneos desde Tiflis hasta Madrid. Los restos han permanecido ocultos bajo la tierra durante 1,8 millones de años, y exponerlos implicará iluminarlos.

"Son las mismas dificultades que se afrontaron en 2003, cuando se organizó una exposición con los fósiles de Atapuerca en el Museo de Historia Natural de Nueva York", opina. "A EEUU viajaron fósiles originales de Homo antecessor, y a Madrid vendrán algunos de los cuatro cráneos de Homo georgicus", vaticina.

Rodríguez-Ponga habla de cuatro cabezas porque, oficialmente, la quinta no existe. Actualmente descansa en un estante a la espera de que el director del yacimiento, David Lordkipanidze, anuncie el descubrimiento en una publicación científica. "Si el quinto cráneo viene a Madrid, será un bombazo", auguran otras fuentes.

Dmanisi es una especie de meca para los investigadores españoles, pero también un segundo hogar. La paleoantropóloga María Martinón-Torres, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, en Burgos, estaba en Tiflis el verano pasado cuando los aviones rusos bombardearon Georgia. La científica de Atapuerca, junto a otros miembros de la expedición española, consiguió subir al último avión que despegó de la capital georgiana. Unas horas después, un misil destrozó una de las pistas.

Sus colegas georgianos se quedaron en Tiflis. Y algunos de ellos fueron llamados a filas. Como Giorgi Bidzinashvili, que habla español gracias a sus estancias en la Universidad Autónoma de Madrid. En agosto de 2008, soltó las herramientas de piedra del Homo georgicus que estudiaba y empuñó un fusil Kaláshnikov. Era su tercera guerra.

El encarnizamiento del Ejército ruso con la población georgiana paralizó la actividad en el yacimiento. Y este año tampoco se ha excavado. Sin embargo, los científicos retomarán los trabajos el próximo verano.

Hay mucho por hacer. Todos los fósiles desenterrados en Dmanisi se han encontrado en un espacio de unos 80 metros cuadrados, pero el yacimiento ocupa una superficie de varias hectáreas. Bajo la tierra deberían hallarse las respuestas a algunas preguntas que martillean la cabeza de los investigadores.

Una de las mandíbulas encontradas en el pueblo medieval, la conocida como D2600, es muy diferente al resto. Desconcertantemente distinta. Una posibilidad es que el físico de los machos y las hembras de Homo georgicus fuera muy dispar, como en el caso de los gorilas. Y la otra alternativa es que la quijada no pertenezca a esta especie, sino a otra, lo que implicaría un nuevo susto en la evolución humana.

"No podemos descartar que en Dmanisi coincidieran en el tiempo y en el espacio dos especies diferentes, con nichos ecológicos distintos", señala Martinón-Torres. La investigadora de Atapuerca estuvo el pasado mes de septiembre en Tiflis preparando la exposición y volverá el próximo verano a la sala del champán de Dmanisi. Este pequeño parche de tierra, núcleo del yacimiento, ha sido bautizado con este nombre porque cada vez que se descubre un nuevo fósil humano los georgianos vierten sobre la arena un chupito de Moët & Chandon o similares.
Un viejo desdentado

En 2004, Martinón-Torres se encontraba en la sala del champán cuando asomó una mandíbula desdentada. Los dientes no aparecieron, porque se desprendieron de su dueño hace 1,8 millones de años. Según los investigadores, la quijada perteneció a un anciano mellado que vivió durante años sin dentadura, en una época en la que no existían las sopas de ajo. Alguien alimentó al viejo Homo georgicus en el ocaso de su vida. Esta mandíbula, el primer testimonio de solidaridad entre los seres humanos, será otra de las joyas de la exposición.

Pero los fósiles no monopolizarán la muestra. El catedrático de Prehistoria Javier Baena, de la Universidad Autónoma de Madrid, es uno de los encargados de seleccionar las herramientas más representativas de la cultura de los primeros euroasiáticos. Los homínidos de Dmanisi eran achaparrados, y su capacidad craneal era de tan sólo 600 centímetros cúbicos, frente a los aproximadamente 1.400 de los humanos modernos. Sin embargo, se las apañaron para desarrollar una rudimentaria cultura, basada en la caza y en la talla de bastos útiles.

Baena ha analizado el conjunto de utensilios encontrado en Dmanisi y se ha topado con que hay dos tipos de tallas completamente diferenciables entre sí. Una, más tosca, se corresponde con artefactos elaborados hace 1,8 millones de años. Otra, más avanzada, se situaría en al menos 1,5 millones de años. Las conclusiones de su estudio sugieren que en la región vivieron dos poblaciones, con culturas distintas. Y, además, son un espaldarazo para los que creen que, en realidad, Dmanisi era la morada de dos especies diferentes de homininos.
Un príncipe destronado

"Cuando los georgianos empezaron a analizar los fósiles encontrados en los noventa, no tenían ni idea de qué tenían entre manos. Se parecía a un Homo habilis, pero no era. También se asemejaba a los Homo erectus, pero tampoco era. Posiblemente estemos hablando de un eslabón intermedio", explica Baena. Y, como añade Martinón-Torres, en la comunidad científica crece la corriente de los que piensan que Homo habilis, el primer humano surgido en África, era en realidad un Australopithecus. Así que Homo georgicus, nacido en Asia, ocuparía el lugar de este "príncipe destronado" como primer representante conocido del género Homo.

Hasta la explosión de fósiles de Dmanisi, se pensaba que el primer hominino que abandonó la cuna africana, hace un millón de años, fue el Homo erectus, con un físico poderoso y armado con los bifaces achelenses, una tecnología tan avanzada en la época como los fusiles del Ejército de Estados Unidos en la actualidad. Ahora, los científicos tienen que explicar cómo un hominino canijo, pertrechado con un puñado de pedruscos, pudo conquistar Asia un millón de años antes. La exposición de Madrid tendrá que ofrecer unas cuantas respuestas.

Fuente: publico.es




lunes, 22 de junio de 2009

Los primeros europeos eran caníbales, según los arqueólogos de Atapuerca, España.

Trabajadores e investigadores en una excavación en el yacimiento de Atapuerca.

Restos fosilizados atribuidos a los primeros europeos descubiertos en el yacimiento de Atapuerca (Burgos) revelaron que estos hombres prehistóricos eran caníbales que apreciaban la carne de niños y adolescentes.

"Sabemos por ejemplo que practicaban el canibalismo", dijo a AFP José María Bermúdez de Castro, codirector de Atapuerca, uno de los yacimientos más importantes de Europa, inscrito en 2000 en el patrimonio mundial de la Unesco.

El estudio de los restos también reveló que practicaban la antropofagia para comer y no por ritual, y que comían a sus rivales después de matarlos.

"Es el primer caso de canibalismo bien documentado de la historia de la humanidad, no quiere decir que vaya a ser el más antiguo", explicó sobre unos datos ya difundidos al respecto.

"Los restos de 'Homo antecessor' de la Gran Dolina aparecieron dispersos, rotos, fragmentados, mezclados con los restos de otros animales, caballos ciervos, rinocerontes, todo tipo de animales que son producto de la caza" y consumidos por el ser humano, según De Castro.

Estos restos "están rotos, trinchados con marcas de cuchillos de piedra, marcas de descarnación, todos los elementos que son típicos y característicos de una acumulación de huesos utilizados por seres humanos", explicó.

Los restos fosilizados, encontrados a partir de 1994 en la Gran Dolina, corresponden probablemente a los primeros seres humanos que se desarrollaron en Europa, bautizados como 'Homo antecessor'.

El 'Homo antecessor', que vivió antes del hombre de Neandertal y del 'Homo sapiens', se instaló hace unos 800.000 años en las grutas de Atapuerca, probablemente después de una larga migración desde África y a través de Oriente Medio, el norte de Italia y luego Francia.

Además "tenemos al menos dos niveles con restos de 'Homo antecessor' canibalizado, por lo tanto no se trata de un canibalismo puntual, sino que parece que es algo continuado en el tiempo", según el arqueólogo.

"Luego hay otra circunstancia muy interesante, que es que la mayoría de los 11 individuos identificados son niños o adolescentes".

"Pensamos que hay dos adultos jóvenes, entre ellos posiblemente una mujer, y eso tambien puede tener un significado, es la muerte de la base de la pirámide demográfica del grupo", según el codirector de Atapuerca.

Fuente: AFP.